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Internacionalización

Un ambiente multicultural

Grupo de investigación en óptica de la USP en São Carlos atrae a estudiantes de Latinoamérica y Europa

EDUARDO CESARUn grupo de investigación en óptica encabezado por Vanderlei Salvador Bagnato, docente del Instituto de Física de São Carlos (IFSC) de la Universidad de São Paulo (USP), se ha venido destacando debido a su capacidad para atraer a estudiantes de posgrado provenientes del exterior. Actualmente cuenta con cuatro estudiantes de países latinoamericanos, tres de Colombia y uno de México, y dos oriundos de Alemania, que se integraron a las líneas de investigación del Centro de Investigación en Óptica y Fotónica de São Carlos (Cepof), uno de los 11 Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid) de la FAPESP, coordinado por Bagnato. Según el profesor, el grupo ha dedicado esfuerzos para divulgar afuera su programa de posgrado. Un ejemplo de ello es la participación del Instituto de Física de São Carlos en el examen unificado de posgrados en física, que se aplica en diversos países. Se trata de una evolución en la selección de alumnos. Este es un examen que selecciona a los mejores y hay gente esperando para estudiar acá con nosotros. Es fantástico, afirma Bagnato.

Pero el profesor acota que es la inserción internacional de su grupo los que suministra el asidero al interés de los estudiantes extranjeros. Dicto muchas conferencias y publicamos una cantidad elevada de artículos en revistas de impacto. Por eso un gran número de personas nos consulta, afirma. Les mostramos a los extranjeros que en Brasil hemos hecho una ciencia equivalente a la de los países considerados maduros. Eso es importante, pues así se sienten en condiciones de hacer lo mismo en sus  países cuando regresan. Y algunos, de muy buena calidad, terminan por quedarse en nuestro país.

El grupo de Bagnato ha brindado aportes científico-tecnológicos relevantes al área de óptica. En investigación básica, dentro del laboratorio de física atómica y molecular, dicho grupo fue pionero mundial al colocar simultáneamente en la misma trampa átomos de especies distintas. Eso dio origen a diversos programas de investigación en varios países, dice Bagnato. Esa línea de investigación se relaciona con el llamado Condensado de Bose-Einstein, nombre dado a un agrupamiento de átomos (o moléculas) que, cuando se los enfría de forma intensa, pasan a comportarse como una sola entidad. En mayo pasado, Bagnato ganó el Premio CBPF de Física 2010, merced a un trabajo publicado en Physical Review Letters en el cual demostró por primera vez el fenómeno de la turbulencia en un Condensado de Bose-Einstein y reveló las condiciones en las que dicha turbulencia puede investigarse. En el experimento, los físicos mantuvieron una nube de entre 100 mil y 200 mil átomos del elemento químico rubidio aprisionada por campos magnéticos en un espacio decenas de veces menor que la cabeza de un alfiler, y enfriada a una temperatura muy cercana al cero absoluto (-273,15 grados Celsius). En tales condiciones, los átomos de rubidio alcanzan el menor nivel de energía posible, prácticamente paran de moverse y pasan a comportarse como si fuesen un solo superátomo, con la dimensión total de la nube. Debido a su importancia, este artículo fue comentado por los físicos Natalia Berloff, de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y Boris Svistunov, de la Universidad de Massachusetts, Estados Unidos, en la sección viewpoint de la Physics, de la Sociedad Americana de Física. En tanto, en el marco de las investigaciones aplicadas, se realizaron diversos desarrollos tecnológicos que llevaron a la instalación de cinco industrias en el área de óptica. También con relación a las aplicaciones de láser en medicina y odontología, nuestros trabajos han hecho posible la implementación de técnicas terapéuticas contra el cáncer, la bioestimulación y el uso de láser de potencia en preparaciones de cavidades, dice Bagnato.

Más de una década
La llegada de estudiantes de Alemania es producto de una colaboración entre el Cepof y la Universidad de Tübingen. El físico alemán Philippe Wilhelm Courteille, contratado como profesor doctor en el IFSC, fue docente en Tübingen hasta 2009. Courteille tiene una relación con Brasil que ya tiene su tiempo: uno de sus cinco posdoctorados lo hizo en São Carlos con beca de la FAPESP entre 1999 y 2000. Actualmente el profesor dirige alumnos en ambos países. Uno de éstos, Dominik Vogel, está en São Carlos desde agosto para concluir su tesina que le conferirá el grado de máster en Alemania, con beca del Daad, la agencia alemana de intercambio. Su tema es la estabilización de frecuencia de un láser de diodo para operar una trampa destinada a crear condensados de Bose-Einstein de estroncio. No es la primera vez que Vogel sale en busca de experiencia internacional. En 2006 pasó un año en la Universidad de Guadalajara, México. No se hacía mucha investigación allá en comparación con Tübingen, por eso tuve un cierto recelo de que pudiese pasarme eso también en Brasil. Pero ahora, después de un mes trabajando acá, no me arrepiento de mi decisión. El grupo es multicultural y la calidad de la investigación a mí me parece muy alta. No tengo dudas de que podré hacer mi tesis acá con la misma calidad que la haría en Alemania, afirma.

Vanderlei Bagnato destaca la determinación de los estudiantes extranjeros. Una señal indicativa de la disposición es que ellos dejaron sus países en busca de otros lugares para perfeccionarse. Normalmente toleran mejor el estrés que implica un posgrado, dice el profesor. El colombiano Andrés David Rodríguez Salas se graduó en este año en la Universidad del Atlántico, en Barranquilla, y logró ingresar en el programa de maestría en física del IFSC, con beca de la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes). La opción por la USP fue natural. Buscaba una oportunidad de completar mi formación académica y realizar investigaciones en temas actuales y de impacto. La USP es la mejor universidad de Brasil y la mejor de América Latina. Y acá en el IFSC hay excelentes docentes y laboratorios equipados con tecnología de punta, además de que es posible participar en proyectos de gran impacto mundial, afirma. En Colombia eso sería más difícil, subraya. Estudiar en mi país en la mayoría de las casos significa invertir una gran cantidad de dinero en una carrera de posgrado y no recibir una educación completa. Allá no existen programas de becas. Lo que hay, cuanto mucho, son ayudas para pagar los estudios que exigen a cambio que los estudiantes cumplan una carga de horas cátedra dando clases, dice.

Freddy Jackson Poveda Cuevas, también colombiano, está haciendo su doctorado en el IFSC. Fue estimulado a estudiar en Brasil por un profesor de la carrera de física de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en donde se graduó. Ese profesor había hecho su maestría, su doctorado y un posdoctorado en la Universidad Federal de Río Grande do Sul, y me dijo que Brasil era un excelente país para estudiar pues cuenta con becas y sería culturalmente rico para mi formación, afirma. Entonces decidí postularme, pero no para la USP, porque en ese momento no existía el examen unificado. Envié mis documentos al Instituto de Física Teórica de la Unesp y concluí mi maestría allá en marzo de 2009. Ahora en el doctorado me vine a la USP, afirma.

Uno de los alumnos extranjeros de Bagnato tiene beca de la FAPESP. El profesor dirige desde 2006 el doctorado directo del físico mexicano Jorge Amin Seman Harutinian, en el marco de un proyecto intitulado Experimentos con magnetismo cuántico en una muestra de átomos fríos Bose-condensados. El artículo de Bagnato en Physical Review Letters en que aborda el fenómeno de la turbulencia tiene a Harutinian como coautor. Harutinian se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), la mejor del país, pero optó por hacer su doctorado en Brasil después de aconsejarse con el profesor Víctor Romero, del Instituto de Física de la Unam, que mantiene una colaboración con Bagnato. Brasil es un país latinoamericano con problemas muy similares a los que existen en México. Pero sucede que en los últimos años el gobierno brasileño, tanto a nivel federal como estadual, ha venido implementando políticas que favorecen el desarrollo científico y tecnológico del país. Al mismo tiempo, los científicos brasileños están haciendo un esfuerzo enorme para producir más y mejor. Por eso para mí estaba claro que en Brasil no solamente podría aprender física, sino también hacer ciencia experimental de calidad en un país similar al mío, afirma. El estudiante pone de relieve la importancia de la beca que percibe de parte de la FAPESP, por valor de 2.541,30 reales mensuales. Considero que la FAPESP es una de las mejores instituciones de financiamiento de la investigación que existen. La beca es más que suficiente para vivir bien, principalmente en una ciudad pequeña como São Carlos. La oportunidad de contar con una reserva técnica tan generosa para mí fue increíble, afirma.

Buenas cabezas
Para Vanderlei Bagnato, el apoyo de las agencias de fomento ha sido fundamental para la estrategia de internacionalización de su grupo. Las becas, los recursos destinados a proyectos, la infraestructura creada, la posibilidad de comprar aparatos modernos para seguir al ritmo de la ciencia mundial, todo eso solamente es posible con el apoyo de las agencias. En São Paulo, la FAPESP nos ha permitido que seamos un poco más audaces y plasmar una ciencia de base que demanda inversión y tiempo. Según él, son precisamente ésas las características que atraen a los extranjeros. El alumno pretende hacer su posgrado en Estados Unidos o en Alemania porque sabe que allá encontrará gente haciendo cosas significativas para la ciencia y condiciones técnicas como para trabajar. Pero, al respecto de esta condición esencial, la FAPESP ha hecho posible que exista acá en el estado de São Paulo, en donde la llamada física de frontera es una realidad. Esta física alimenta el espíritu de los jóvenes que desean seguir la carrera científica, afirma. Bagnato hace hincapié en que los valores de las becas ofrecidas en el país son bastante atractivos En la actualidad las becas de la FAPESP se ubican entre las mejores del mundo. Ése es un ingrediente con el que contamos. Ahora tenemos que atrevernos a hacer ciencia y en temas que atraigan a las buenas cabezas de todo el mundo, afirma.

La intención del IFSC es ampliar aún más el contingente de estudiantes e investigadores extranjeros. En abril de 2011, Vanderlei Bagnato coordinará la  Escuela Avanzada Desafíos Modernos con Materia Cuántica: Átomos y Moléculas Frías, financiada por la FAPESP en una modalidad de apoyo que apunta a aumentar la exposición internacional de áreas de investigación de São Paulo ya  competitivas mundialmente. Además de discutir un tema emergente, lo que se pretende, según Bagnato, es atraer a los buenos alumnos del exterior y de otros estados para que actúen en São Paulo. Tal como sucede en todas las Escuelas Avanzadas, la mitad de los alumnos invitados provendrá de otros países, y es la ambición del programa que parte de los mismos se postule para recibir becas de posdoctorado en Brasil. Entre la lista de actividades, los participantes conocerán laboratorios de universidades paulistas como la USP y la Unicamp. La ciencia no tiene nacionalidad  ni territorio. Si lo que pretendemos es hacer ciencia, tenemos que contar con todos. De esa forma fue como las grandes naciones crearon su talento científico, contando con las mejores cabezas del mundo y no solamente con las cercanas, dice el profesor. Y así salimos ganando de varias formas: tenemos a las mejores cabezas trabajando para el país, insertamos nuestra cultura en el cotidiano de esas personas, y nuestra producción tecnológica queda disponible para todos. Cuando esos alumnos vuelven a sus  países, se llevan con ellos algo de Brasil, y dejan acá un poco de su talento, de su juventud.  Todo eso nos enriquece como nación seria en ciencia, afirma.

Alumnos extranjeros en el posgrado
Física crea examen unificado y así llegan estudiantes de afuera

Asciende actualmente al 10% la proporción de postulantes extranjeros en los  programas de posgrado en física de varias universidades paulistas, merced a la creación de un examen unificado de ingreso que se aplica simultáneamente en Brasil, en países de América Latina e incluso en Europa y Asia. Desde 2008, el examen común cuenta con el auspicio de la USP (de los Institutos de Física de São Paulo y de São Carlos), la Unicamp, la Unesp (el Instituto de Física Teórica) y las universidades federales de São Carlos (UFSCar) y del ABC (UFABC), que se dividen las tareas en lo que hace a la formulación y la aplicación de la prueba. Otras instituciones, como es el caso del Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA) y las universidades federales de Paraíba (UFPB) y de Paraná (UFPA), también se valen de la prueba para seleccionar a sus alumnos. El examen se está expandiendo y lo ideal sería que se implemase a nivel nacional, dice George Kleiman, coordinador del programa de posgrado del Instituto de Física Gleb Wataghin de la Unicamp.

La idea era crear una herramienta capaz de detectar a los mejores alumnos, pues no siempre la selección por la vía de los currículos es una garantía de calidad. Cuando la mayoría de los aspirantes eran nuestros propios alumnos, con el certificado analítico bastaba, pero ahora más de la mitad proviene de otros lugares del país y de otros países, dice Carmen Prado, coordinadora del programa de posgrado del Instituto de Física de la USP. Otro objetivo era facilitar la vida de los postulantes, que antes debían rendir exámenes en diversas instituciones. Este método se mostró eficiente a su vez para incentivar la internacionalización de los programas, ya que la prueba, en inglés o en portugués, se aplica en diversos puntos de Brasil y en países tales como Perú, Uruguay, Cuba, Colombia, Costa Rica y México. Al principio había 10 aspirantes del exterior entre 200 inscritos. Ahora son alrededor de 100 entre 550 inscritos, dice Tito Bonagamba, coordinador de posgrado del Instituto de Física de São Carlos de la USP.

Los aspirantes extranjeros pueden inscribirse normalmente vía internet, compitiendo de igual a igual con los estudiantes brasileños. Debido a que diversos docentes de los programas mantienen colaboraciones con instituciones de Europa, Estados Unidos y Asia, se les propuso a éstos que fomentasen también la participación de los alumnos de las universidades con las cuales se contactan. Por eso las pruebas se han aplicado ya Estados Unidos, Alemania, Rusia y Pakistán. Los estudiantes de afuera de América Latina, hasta el momento, necesitan el aval de un supervisor brasileño para inscribirse, cosa que no es una exigencia en la Unicamp, en donde existe una brecha para que un estudiante bien ubicado en la prueba pueda venir a Brasil y buscarse un director de tesis acá. Cada institución tiene autonomía para utilizar las notas del examen, que son evaluadas junto a otros criterios, dice Kleiman, de la Unicamp. Carmen Prado, de la USP, dice que los organizadores de la prueba todavía no saben si sería conveniente hacer un proceso de selección mundial. No tenemos estructura como para ampliar la selección y queremos preservar las becas para los buenos alumnos brasileños, dice, en referencia a la posibilidad de que una gran cantidad de alumnos de la India o de China se interesen en venir a Brasil, por ejemplo.

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