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Índices

Avances y desafíos

Un análisis revela que São Paulo cuenta con más investigadores en empresas y mayor índice de graduación en la educación superior que España

026-033_Indicadores_185-01El panorama de la ciencia, la tecnología y la innovación en el estado de São Paulo sufrió transformaciones en años recientes, mediante la ampliación, por ejemplo, del esfuerzo de las empresas en investigación y desarrollo (I&D). En 2008 el sector privado paulista empleaba al 53% de los investigadores en actividad en el estado, frente a un 45% en 1995. El aporte de São Paulo a la producción mundial de ciencia también se incrementó, pasando del 0,82% en 2002 al 0,94% en 2006, como resultado de un crecimiento del 41,4% en la cantidad de artículos científicos publicados en revistas indexadas durante ese período. El índice de analfabetismo descendió del 6,6% al 5% en el estado en el lapso entre 1998 y 2006, mientras que los índices que miden la calidad de la enseñanza primaria han evolucionado poco. En las universidades jamás se dispuso de tantas vacantes ofrecidas, sobre todo en el sector privado, donde faltan aspirantes para asumirlas. El resultado es un elevado requerimiento de egresados de la enseñanza media por parte de las universidades, mayor que el de muchas naciones desarrolladas: siendo del 81% en São Paulo y del 71% en Brasil, además de un inesperado índice de graduados en estudios superiores, que, en Brasil, es mayor que el de países tales como Argentina, México y Chile, y, en São Paulo, resulta mayor que el de España. Tales índices conforman algunos de los destacados en la nueva edición de los Indicadores de ciência, tecnologia e inovação em São Paulo – 2010, que la FAPESP presenta este mes, una radiografía detallada del avance de la I&D en el estado de São Paulo durante los últimos años.

La obra, compuesta por 12 capítulos, cuenta con casi 900 páginas. Es la tercera vez que la FAPESP lanza Indicadores, un programa que responde por uno de los objetivos de la Fundación, que consiste en – promover periódicamente estudios sobre el estado general de la investigación en São Paulo y en Brasil, identificando los campos que deben contar con prioridad de fomento –, tal como está descrito en sus estatutos. “Es en este contexto que se inserta la publicación de estos Indicadores, que constituyen un instrumento de gran valía para la formulación y evaluación de políticas públicas relativas a la ciencia y la investigación tecnológica”, escribió el presidente de la FAPESP, Celso Lafer, en la presentación de la obra. “Un equipo de 69 especialistas, entre coordinadores, investigadores y auxiliares de investigación, realizó un trabajo excepcional, relevando y clasificando minuciosamente los datos utilizados a partir de fuentes frecuentemente heterogéneas, y realizando un trabajo de análisis detallado y preciso”, dice el director científico de la FAPESP, Carlos Henrique de Brito Cruz. “Cada capítulo fue leído y criticado por los 36 asesores técnicos y debatido en sucesivas versiones con el equipo de coordinación ejecutivo, liderado por el profesor Wilson Suzigan”, agrega.

026-033_Indicadores_185-02Los cálculos realizados por los investigadores revelan, en el capítulo 3, que la inversión total en I&D en São Paulo alcanzó, en 2008, 15.500 millones de reales, el equivalente al 1,52% del PBI estadual. Ese porcentaje resulta superior al de países tales como España, Portugal, Italia, Irlanda, China e India, y de todos los países de América Latina, aunque inferior al de Canadá, Reino Unido, Francia y Taiwán, y al del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que es del 2,3% del PBI regional. El gasto total de Brasil ascendió a 34.200 millones de reales en 2008, con una incidencia del 1,14% del PBI. La mayor parte (el 63%) de las inversiones en el estado de São Paulo fue realizada por el sector privado. “Éste constituye el rasgo distintivo de la economía paulista, más industrializada que la de otras unidades de la federación, y que tiene a las empresas liderando los esfuerzos de inversión en I&D”, informa el capítulo 3, escrito bajo la coordinación de Carlos Henrique de Brito Cruz y los economistas José Roberto Rodrigues Afonso, del BNDES, y Sinésio Pires Ferreira, de la Fundación Seade. La composición de las erogaciones en I&D en São Paulo se distingue entre la de otros estados y del promedio brasileño. Sólo el 13% de esa inversión en São Paulo tiene origen federal, mientras que en el resto de los estados el porcentaje llega hasta el 53%. Por otra parte, la inversión del gobierno estadual en São Paulo llega al 24%, frente al 8,4% en el conjunto de los otros estados de la federación. Finalmente, el gasto privado equivale al 63% del total en São Paulo, frente al 38% en los otros estados. La tendencia se muestra en aumento. La inversión empresarial paulista creció el 37% en su valor real (revisado por el IGP-DI) en 2008, comparando con 1995. Durante el mismo período, la inversión del gobierno estadual aumentó un 47%, mientras que la federal solamente creció un 3%.

Indicador de cambio
El estado de São Paulo contaba con casi 63 mil investigadores  en 2008, un contingente un 66% mayor que el estimado para 1995. Una novedad es la ampliación de las oportunidades laborales en el sector privado. Mientras que las instituciones de educación superior albergan gran parte de ese conjunto (el 42%), lo que más creció durante ese período fue el número de investigadores empleados en empresas (un 96%), empujando su participación dentro del total desde el 45% en 1995 (con 17.133 investigadores) hasta el 53% en 2008 (con 33.528). “La confirmación de que las propias empresas están ampliando sus equipos de investigadores es, en esencia, un importante síntoma de cambio del comportamiento empresarial, que, a todas luces, comienza a considerar a la innovación tecnológica como un componente relevante de sus estrategias de competencia y crecimiento”, informa el texto. Considerando la cantidad de investigadores por millón de habitantes, la situación de São Paulo resulta ligeramente superior a la de China, Argentina, México y a la del todo Brasil, aunque inferior a la de las naciones con las que el país necesita competir, como son los casos de España, Rusia y Corea del Sur. “Resulta fundamental la implementación de una estrategia que apunte a que el número de investigadores en el estado de São Paulo aumente sustancialmente durante los próximos años. (…) Para el caso de Brasil, el desafío es aún mayor”, concluye.

026-033_Indicadores_185-03En 2006, el 28% de los 21,4 millones de brasileños con elevado nivel de calificación residía en São Paulo. Estas cifras, si bien son respetables, pierden parte de su brillo cuando se las compara con la población económicamente activa: el 20,4% para Brasil y el 25,2% para São Paulo. En España, por ejemplo, ese porcentaje alcanza al 37,6%. Curiosamente, tanto en Brasil como en el estado de São Paulo la cantidad de personas en empleos calificados era bastante mayor que la de personas con estudios superiores, lo cual revela un déficit educativo en la fuerza laboral más calificada. “Simultáneamente, se percibió que una cantidad significativa de los individuos con nivel de escolaridad superior se encuadra en ocupaciones con exigencias de calificación aparentemente inferiores a la adquirida durante su formación educativa. Es decir, nos encontramos enfrentados a una aparente paradoja: hay cada vez más gente con títulos superiores, pero, paralelamente, existe una carencia de profesionales calificados”, observa el estudio.

Los titulares del capítulo sobre educación primaria, coordinado por la economista Vera Lúcia Cabral Costa, directora de la Escuela de Formación Docente de la Secretaría de Educación del Estado de São Paulo (Seesp), fueron la consolidación de la inclusión de la población más pobre en los sistemas educativos del estado y del país, así como la continuidad de los bajos resultados en el aprendizaje. Durante la década pasada, las matrículas en la enseñanza primaria se estabilizaron en alrededor de 6 millones de alumnos en el estado de São Paulo. En 2006, la escolarización de los niños con edades entre 7 y 14 años alcanzó un índice del 98,8% en el estado y del 97,6% en Brasil. Entre los que asisten al preescolar (5 y 6 años), fue del 90,8% y el 84,6% en la misma relación anterior. El índice de analfabetismo brasileño, que en 1998 era del 13,8%, descendió al 10,4% en 2006. En el estado de São Paulo se redujo del 6,6% al 5% en ese período.

Los resultados educativos en la primaria evolucionaron escasamente, con mejoras en los primeros años de la enseñanza. En 4º grado, por ejemplo el estado de São Paulo ostentó el tercer valor en el Índice de Desarrollo de la Educación Básica (Ideb) de la federación, ampliándolo del 4,7 en 2005 al 4,9 en 2007. Los progresos se atribuyen a una combinación de resultados positivos en los índices de aprobación y en el desempeño de los alumnos en los exámenes. En tanto, en el ámbito internacional, esa evolución no es perceptible. Desde el año 2000, Brasil participa en uno de los más importantes exámenes internacionales, el Pisa (Programme for International Students Assessment), coordinado por la OCDE. Las evaluaciones se realizan cada tres años y comprenden las temáticas de lectura, matemáticas y ciencias. En los exámenes de 2000, 2003 y 2006, Brasil se ubicó en las últimas colocaciones y, la mayoría de esos años, debajo incluso de otros países de América Latina, tales como Chile, México y Uruguay. El país se destaca en relación con los demás participantes del Pisa por exhibir las mayores diferencias en el desempeño entre los alumnos de la red privada y la pública, con alrededor de un 30% a favor de la escuela privada en todas las áreas evaluadas.

026-033_Indicadores_185-04En el ingreso a la universidad hay un escollo evidente. El número de vacantes en las universidades públicas y privadas es, actualmente, mayor que el número de personas egresando de la enseñanza media. Esto produce una contradicción, registrada en el capítulo referido a la educación superior, coordinado por la antropóloga Eunice Durham, docente de la USP. Por un lado, el índice bruto de matrículas en la educación superior todavía es inferior al del conjunto de los países latinoamericanos. Ese porcentaje, que expresa la relación entre la cantidad total de matrículas y la población con edades entre 18 y 24 años, era en 2006, en Brasil, de 19,3% y de 24,4% en São Paulo. Según datos de la Unesco, la tasa bruta de matrículas en el mismo año era de 92,6% en Corea del Sur, 67,4% en España, 63,8% en Argentina, 46,6% en Chile y 26,1% en México. Pero Brasil presenta un elevadísimo porcentaje de absorción de egresados de la enseñanza media en la enseñanza superior, mayor que el de muchas naciones desarrolladas: el 81% en São Paulo y 71% en Brasil. Cuando se analizan las matrículas, parece haber mucha menos gente en la enseñanza superior en Brasil que en otros países. Pero el panorama resulta diferente cuando se analizan los datos de los egresados de la educación superior, tomando como referencia la población en la franja de 25 a 29 años. Brasil, con poco más del 20%, se encuentra delante de Argentina, Chile y México. Y São Paulo, con más del 30%, supera a España, que ostenta un 28%, y se acerca a Corea del Sur, que apunta un 39%. “Un elemento que afecta a la cantidad de matrículas es el sistema de acceso a la enseñanza superior: ciertos países, como en el caso de Brasil, realizan una selección en el final de la enseñanza media. Otros, admiten en la enseñanza superior a todos los egresados de la enseñanza media y, en muchos casos, conviven con altos índices de inasistencia y deserción”, informa el texto.

Entre 1999 y 2006, el porcentaje bruto de matrículas en la enseñanza superior en Brasil aumentó del 11,2% al 19,3%, lo cual representó un crecimiento de 72%. En el estado de São Paulo, los índices fueron mayores, pasando del 15,4% en 1999 al 24,4% en 2006, pero el incremento porcentual resultó menor (un 58%). En Brasil, el número de egresados de la enseñanza media en relación con el total de vacantes a disposición en la enseñanza superior pasó de 1,72 egresado por vacante en 1999 a 0,8 en 2006, con el número de oportunidades pasando a ser mayor que la cantidad de aspirantes. El exceso de vacantes se relaciona con el crecimiento del sector privado, en el cual la relación, que era de 2,27 alumnos por vacante en 1999, descendió a 0,91 en 2006. São Paulo, en la educación superior pública, disponía de una vacante por cada grupo de 14,2 egresados de la enseñanza media en 1999 y una vacante por cada 8,54 en 2006.

026-033_Indicadores_185-05Oportunidades
El restringido apoyo del gobierno federal a la educación superior pública en el estado de São Paulo es notorio. Mientras que en Acre un joven que egresa de la escuela media cuenta con un 70% de posibilidades de matricularse en una institución federal, alguien con la misma escolaridad residente en São Paulo cuenta con apenas un 1% de posibilidades de acceso a una institución federal de educación superior. Para el conjunto del país, el gobierno federal respondía en 2006 por un 12,2% del total de las matrículas y constituía el mayor proveedor de enseñanza superior pública. Tomándose a São Paulo aisladamente, las instituciones federales representaban solamente el 0,7% del total de las matrículas, mientras que el estado respondía por el 7,8%, casi 12 veces más que la Nación. “Resulta perfectamente legítimo que la Nación adopte políticas que apunten a la reducción de las desigualdades regionales”,  se sostiene en la obra. “Más que legítimas, tales políticas son necesarias para el desarrollo de Brasil. Simultáneamente, es necesario que la política educativa para la educación federal superior no deje de lado a sectores de la población que obtuvieron las acreditaciones necesarias académicas y que abonan una porción significativa de los impuestos federales”.

En el posgrado, uno de los problemas consiste en la saturación de la capacidad de las instituciones estaduales, tales como la USP y la Unicamp, de ampliar el número de alumnos. En 2008, de la USP egresaron 2.265 doctores. Al contar con 5.400 docentes, la relación entre doctorandos y docentes es de 0,42. En la Unicamp ese coeficiente es de 0,43, con 748 doctores titulados en 2008 y 1.743 profesores. En las universidades norteamericanas, ese índice es menor. En Stanford y en el Massachusetts Institute of Technology, es de 0,34. En la Universidad de California, Berkeley, 0,40. La expansión de la formación de doctores en São Paulo, se sostiene en el capítulo, depende principalmente de las instituciones privadas y federales.

La serie histórica de la Investigación de Innovación Tecnológica (Pintec), realizada cada tres años por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, otorga sustento al capítulo sobre la situación de la innovación en São Paulo producida en el libro bajo la coordinación del economista André Tosi Furtado, docente de la Unicamp. El análisis de los datos revela que las empresas multinacionales eran responsables en 2005 por más del 44% de la I&D industrial brasileña, una de las mayores proporciones a nivel mundial. Esa participación resultaba aún mayor en el estado de São Paulo, donde sobrepasaba el 56%. La mayoría de las empresas industriales brasileñas, sostiene Furtado, mantiene una postura relativamente pasiva, otorgando una importancia todavía restringida a la adopción de innovaciones. “Pocas empresas establecen vínculos de cooperación con otras empresas o con universidades e instituciones de investigación”, informa. La adquisición de máquinas todavía constituye el principal esfuerzo innovador por parte de las empresas brasileñas y paulistas, contrariamente a lo que ocurre con las empresas de los países europeos, en donde esos recursos se concentran en actividades internas de I&D, capaces de traducirse en innovaciones originales.

026-033_Indicadores_185-06Un indicador que ilustra las fragilidades estructurales de la industria brasileña es la intensidad de I&D interna, medida en función de la inversión de I&D interna sobre el valor agregado. Ese índice se ubicó en 2005 en el 1,5% para el conjunto de la industria brasileña y en el 2,1% para el estado de São Paulo, muy inferior que el 7,7% del promedio de los países de la OCDE. Una comparación de esa intensidad por área de la industria apunta que en los sectores de alta tecnología las diferencias son incluso más acentuadas en relación con los países desarrollados. La excepción la constituye el sector aeronáutico, en el cual la intensidad brasileña se equipara con la de los países de ese bloque. El sector automovilístico es el responsable por casi un cuarto de la I&D industrial brasileña y más del 30% del indicador en São Paulo. Casi la mitad de la investigación industrial brasileña se concentra en tres sectores: vehículos, coque y refinerías de petróleo y alcohol, y construcción de aeronaves. Cinco empresas brasileñas figuran en el ranking de las empresas que más invierten en I&D realizado por el Departamento de Innovación, Universidades y Habilidades de Reino Unido en 2008: Petrobras, Vale, Embraer, Braskem y WEG. Las dos últimas no constaban en esa lista en la edición de 2007. Entre los cuatro países del grupo de los BRICs, Brasil superó solamente a Rusia, con 3 empresas en el ranking, en el cual la India figura con 15 empresas y China con 9.

Un sector en el que poco se ha modificado es el de las patentes. La posición de Brasil en el ranking de las patentes depositadas en la oficina de Estados Unidos (Uspto) permanece en el mismo rango desde hace tres décadas. En 1974, Brasil ocupaba la 28ª posición. Subió al 25º puesto en 1982, cayó hasta el 27º en 1990, y retrocedió al 29º en 1998, en el cual continuaba en 2006. En números absolutos, se depositaron 44 patentes como primer inventor residente en Brasil en 1974, frente a 341 en 2006. El capítulo 5 de los Indicadores, coordinado por Eduardo da Motta e Albuquerque, docente de economía en la Universidad Federal de Minas Gerais, observa que la estabilidad de los últimos años exigió un esfuerzo del país que no debe menospreciarse, toda vez que países tales como Rusia, México y Sudáfrica perdieron posiciones durante ese período. Pero resalta que el mero mantenimiento de la posición en el ranking mundial de patentes “no debe constituir un objetivo de la política pública para un país que todavía no superó la barrera histórica del subdesarrollo”. El liderazgo de São Paulo en cuanto al depósito de patentes en el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual (INPI) se mantuvo durante el período 1980-2005, con un 49,5% del total brasileño. En ese lapso, el liderazgo pertenece a Petrobras, con 804 depósitos, seguido por la Unicamp, con 408. Durante la década de 1990 creció bastante la incidencia de las instituciones de enseñanza e investigación en el esfuerzo de protección de la propiedad intelectual: la USP, la UFMG y el Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT) también figuran entre los líderes. Esta característica revela la inmadurez del sistema de innovación brasileño. En los países desarrollados, las patentes son obtenidas mayoritariamente por empresas, no por universidades públicas. “Desafortunadamente, el rol de las instituciones educativas y de investigación en el patentamiento se amplifica a causa de la timidez de parte de empresas. (…) Esta fragilidad debe servir como alerta sobre de la necesidad de implementar políticas industriales y tecnológicas más audaces, dada la conveniencia de una amplificación significativa del compromiso de las empresas con las actividades innovadoras”, asevera el estudio.

026-033_Indicadores_185-07El balance de los gastos tecnológicos, que retrata las relaciones comerciales que involucran insumos y productos tecnológicos, fue tema de un capítulo coordinado por el economista João Furtado, docente de la Poli-USP. Lo destacado en ese rubro se encuentra en el aumento de las exportaciones de productos de tecnología intermedia (37.300 millones de dólares, entre 2002 y 2005) frente a las importaciones (10.600 millones de dólares). Esto evidencia la importancia de esta categoría tecnológica, que incorpora productos primarios agrícolas y agroindustriales, para el aumento de las exportaciones brasileñas durante los últimos años. No obstante, el estudio resalta que el éxito de las commodities brasileñas dependió, contrariamente de lo que marca el sentido común, de una fuerte articulación para el desarrollo tecnológico, como es el caso del petróleo extraído en alta mar y de diversos productos agrícolas. El mejoramiento de la caña de azúcar representa uno entre varios ejemplos. “La agricultura brasileña produce y exporta productos que son clasificados en la categoría de commodities (invariablemente asociados con la baja tecnología), pero eso no quiere decir que no impliquen o movilicen tecnologías, conocimientos y ciencia. Aparte, ese contenido científico y tecnológico posee orígenes antiguos y contenidos locales y externos”, escribió Furtado, quien se desempeña como coordinador de innovación tecnológica de la FAPESP. Mientras que las exportaciones de los demás estados se concentran en productos agrícolas, agroindustriales, minerales y energéticos, São Paulo cumple un papel relevante en las ventas al exterior de productos con mayor aporte tecnológico. Uno de los principales ejemplos lo constituye Embraer. Según Furtado, eso revela que es posible la producción de componentes de alta tecnología en forma competitiva incluso cuando resulte necesario importar los insumos necesarios. “Embraer, que siempre se ha citado como un ejemplo brasileño de industria con tecnología de punta, exporta aviones que concibe y fábrica, aunque utiliza, para ello, componentes, partes, módulos y sistemas importados. En 2007, sus exportaciones por 4.700 millones de dólares superaron sus importaciones, que fueron de 2.900 millones de dólares”.

Empleos tecnológicos
El capítulo relativo a la dimensión regional de las actividades de CT&I en el estado de São Paulo muestra una concentración de las ocupaciones tecnológicas (80,7% del total) y técnicas (74,8%) en 10 microrregiones: la capital, Campinas, Osasco, São José dos Campos, Sorocaba, Guarulhos, Santos, Ribeirão Preto, Mogi das Cruzes e Itapecerica da Serra. La Región Metropolitana de São Paulo cuenta con una participación relativa reducida en los denominados empleos operativos, un indicador de la transferencia de fábricas hacia el interior y otras regiones del país, mientras que concentra laboratorios de investigación y las estructuras generales de gestión de las empresas. Datos regionales de la Pintec revelan que la Región Metropolitana responde por más del 50% de las empresas innovadoras en el estado y casi un 20% de las de Brasil. El mapeo revela otros dos fenómenos. Uno de ellos es la importancia de algunas regiones en el interior del estado, tales como Campinas y São José dos Campos, que están ubicadas en las cercanías de la Región Metropolitana y también exhiben una destacada actividad de CT&I, con la presencia de empresas locales innovadoras y buenas universidades. El otro se encuentra relacionado con regiones del interior del estado de São Paulo que presentan índices de CT&I menos expresivos. Al comparar los datos recientes con los de ediciones anteriores de los Indicadores, se observó un crecimiento de la calificación de la mano de obra y del número de instituciones de capacitación de mano de obra de nivel tecnológico, técnico y de aprendizaje industrial. “Esa evolución puede generar oportunidades para la creación y difusión de nuevos conocimientos que apuntalan los procesos renovadores en las empresas”, informa el capítulo, coordinado por Renato de Castro Gracia, docente en la Poli-USP.

026-033_Indicadores_185-08El aporte de São Paulo para la producción científica mundial  creció del 0,81% en 2002 al 0,94% en 2006. El estado fue el responsable por el 51% de la producción brasileña registrada entre 2002 y 2006, un nivel ligeramente superior al del período 1998-2002, que era del 49,9%. Este incremento se encuentra asociado con un crecimiento del 41,4% de la producción paulista entre 2002 y 2006, según se expone en el capítulo 4, que analiza la producción científica a partir de publicaciones en periódicos especializados, coordinado por Leandro Innocentini Lopes de Faria, docente del Departamento de Ciencias Informáticas en la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar). El aporte brasileño en la producción mundial registrada pasó del 1,6% en 2002 al 1,9% en 2006. El aumento del 43,5% en el número de publicaciones brasileñas durante ese período fue superior al del crecimiento mundial, situado en un 22,7%. Las instituciones con mayor producción en el país en ese mismo lapso fueron la USP, con el 25,5% de los artículos; la Unicamp, con el 10,1%; la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con un 8,7%; la Universidad Estadual Paulista (Unesp), con el 7,3%; la Universidad Federal de Río Grande do Sul (UFRGS), con un 5,8%; la UFMG, con un 5,2%; la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), con un 4%; la Fiocruz, con el 3,1%; y la UFSCar, con un 3%.

La cooperación científica internacional brasileña durante el período creció un 30,4%, contabilizando las publicaciones en coautoría con extranjeros, aunque su aporte disminuyó dentro del total de la publicación brasileña, del 33,1% en 2002 al 30% en 2006. Por otra parte, la colaboración entre estados creció un 79,4% durante ese período. Aunque el número de referencias recibidas por la producción brasileña registrada todavía resulte relativamente pequeño, hubo un crecimiento significativo entre 1990 y 2003, pasando del 0,16% al 0,55% del total de las citaciones mundiales. Dentro del grupo de países con producción científica en el rango comprendido entre el 2% y  el 5% del total mundial, las publicaciones de Canadá ofrecieron un elevado nivel de citas entre 1990 y 2003, aunque disminuyeron durante el mismo lapso (del 4,2% al 3,7% del total mundial). Las publicaciones de España, Australia y la India presentaron citas crecientes, al igual que Corea del Sur, que en 1990 ostentaba un porcentaje bastante inferior al de Brasil (un 0,06% frente a al 0,16%), pero en 2003 alcanzó un valor de 0,94%, casi el doble que Brasil.

026-033_Indicadores_185-09El último capítulo de los Indicadores, contiene los resultados de una investigación acerca de la percepción pública de la ciencia y la tecnología en el estado de São Paulo, coordinada por el lingüista Carlos Vogt, quien fue presidente de la FAPESP entre 2002 y 2007. El estudio revela que el interés declarado por los paulistas al respecto de temas con carácter científico-tecnológico no es menor y puede compararse, en la capital, al de muchos países europeos. Aunque existe un gran desafío por vencer, relacionado con las desigualdades sociales y el acceso a la educación. Desde el punto de vista de la condición económica, los que se declaran Nada interesados en C&T tienden a pertenecer a las clases C y D, mientras que los que se declaran Muy interesados componen un porcentaje importante de individuos pertenecientes a las clases A y B.

Una novedad es que la oferta de datos acerca de ciencia y tecnología en São Paulo, compaginados por la FAPESP, aumentará. “A partir del segundo semestre de 2011, la FAPESP comenzará a difundir los indicadores de gastos, de personal, de publicaciones y de patentes en forma mucho más frecuente, incluyendo la publicación de un boletín mensual destacando los puntos de mayor impacto para las estrategias en C&T, en el estado de São Paulo. Además, anualmente se publicará una sinopsis de los datos”, dice Carlos Henrique de Brito Cruz.

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