Imprimir Republicar

Género

Una guerra a los estereotipos

Las alumnas de la Unicamp se movilizan para incrementar la presencia femenina en las ingenierías

El grupo de estudiantes de la Feec de la Universidad Estadual de Campinas y la muñeca Barbie ingeniera (a la derecha)

Eduardo CesarEl grupo de estudiantes de la Feec de la Universidad Estadual de Campinas y la muñeca Barbie ingeniera (a la derecha)Eduardo Cesar

Ellas son pocas, pero se encuentran dispuestas a luchar por dejar de ser una minoría. Las alumnas de posgrado de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y de Computación (Feec) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) crearon a finales de 2010 la agrupación Mujeres en Ingenierías, con el anhelo de alentar la actuación femenina en las carreras tecnológicas, además de brindar apoyo a todas las estudiantes de la Feec. Actualmente, las alumnas de la carrera comprenden apenas el 7% del total de matriculados y las de posgrado alrededor de un 15%. Pero el grupo está creciendo. Por ahora suma algo más de una decena de estudiantes y actúa en varios frentes. Por ejemplo, organiza reuniones para debatir las dificultades generadas por el predominio masculino en el ambiente académico y para reforzar la autoestima de las muchachas. “Actualmente ya no es común oír manifestaciones explícitas de prejuicio, pero subsiste una situación de aislamiento y desconsideración que conduce a muchas jovencitas a juzgar que ese no es su ámbito. Algunas abandonan la carrera y varias no logran desarrollar todo su potencial, aunque tengan la vocación por la ingeniería”, dice Vanessa Testoni, doctoranda de la Feec y líder del grupo. “Las estudiantes notan que recién comienzan a ser respetadas y aceptadas en el grupo luego de las primeras evaluaciones, cuando sacan notas altas. Y resulta frecuente, durante los primeros contactos, que sus pares se dirijan a ellas, hablando, por ejemplo, en un lenguaje simplificado, como si no pudieran entender una explicación compleja, o también se sorprenden ante sus comentarios inteligentes y sus altos rendimientos”, afirma.

Un segundo frente de actuación lo constituye la organización de conferencias con ingenieras exitosas, invitadas para exponer sus trayectorias y los obstáculos que enfrentaron. “Es una forma de demostrar que hay espacio para las mujeres en la ingeniería y remarcar que no existe motivo para abandonar”, afirma Vanessa. Las experiencias que se narran revelan que las dificultades afectan al mercado laboral y la carrera académica. “Las recientes profesionales, por ejemplo, son privadas de viajes y de ciertos trabajos mediante la justificación de que necesitan ser cuidadas o de que los ambientes no son apropiados para las mujeres. Incluso profesionales exitosas sienten la necesidad de comprobar su competencia siempre que son sometidas a nuevas situaciones profesionales en ámbitos tales como congresos y eventos en los cuales nunca habían participado. Nosotras hacemos hincapié en que ellas necesitan combatir el aislamiento, pues resulta fundamental aprovechar estas nuevas oportunidades para establecer contactos en las redes profesionales”.

El grupo es la representación en la Unicamp del Women in Engineering (WIE), que es una rama del Instituto de Ingenieros Electricistas y Electrónicos (IEEE), una reconocida asociación mundial de profesionales en área de tecnología. Vanessa conoció al grupo en el campus del instituto Microsoft Research, en Redmond, donde realizó parte de su doctorado. “Las investigadoras de Microsoft organizan almuerzos mensuales para todas las mujeres. Durante estos encuentros tuve la oportunidad de conocer grupos de mujeres en tecnología de varias instituciones, entre ellas el WIE. Cuando regresé a Brasil, conversé con otras alumnas de posgrado, reunimos firmas y ellas también se constituyeron en socias del IEEE. De esa manera, oficializamos el grupo”, afirma. La baja participación de las mujeres en ingeniería constituye un problema mundial. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Wisconsin constató que las mujeres componen un 20% de los alumnos graduados en ingeniería en Estados Unidos, pero representan solamente el 11% de los profesionales activos. El ámbito laboral opresivo las conduciría a apartarse de la profesión. En los países europeos, el porcentaje de mujeres continúa siendo bajo en las carreras de ingeniería: alrededor del 19%. En Brasil, las mujeres componen solamente un 25% de los estudiantes matriculados en carreras de ingeniería y representan no más del 15% de la fuerza laboral entre los ingenieros del país, según datos de la Federación Nacional de Ingenieros.

Y el grupo de la Unicamp prepara otras iniciativas. Una de ellas consiste en involucrar a las estudiantes en proyectos asociados entre empresas y sectores de la sociedad civil para dar a conocer a las próximas ingenieras las vastas posibilidades que ofrece la profesión. Se encuentra en gestación, por ejemplo, un proyecto de desarrollo de sensores conectados con dispositivos móviles para monitorear la temperatura de los niños durante los tratamientos por quimioterapia. “Nosotras consideramos que este proyecto, además de despertar en las alumnas la pasión y el encanto que las que conformamos el grupo ya sentimos por la ingeniería, puede revelar en forma práctica, de qué manera la tecnología es capaz de beneficiar a la humanidad”, afirma Carolina Franciscangelis, alumna de la carrera de Feec y coordinadora de los proyectos tecnológicos del grupo. El grupo Mujeres en Ingeniería también planifica lanzar en la Unicamp uno de los programas de mentores patrocinados por el WIE. Se trata del Star (Student-Teacher and Research Engineer/Scientist), que intenta estimular el ingreso de las mujeres en las ingenierías. El objetivo consiste en visitar, durante este mismo año, al menos cinco escuelas de enseñanza media de Campinas para realizar conferencias relacionadas con las carreras y prestar ayuda a las jovencitas interesadas. “Se intenta divulgar una imagen positiva de la carrera, asociando las matemáticas y las ciencias con cosas divertidas para romper con los estigmas asociados con las mujeres de la ingeniería, tales como que ellas son todas nerds que no se relacionan socialmente”, expresa Paula Paro Costa, doctoranda de la Feec y responsable del programa, que trabaja en una línea de investigación al respecto de la animación facial. Según Paula, se necesita combatir la idea, cargada desde temprano por muchas chicas, de que la matemática y la física son muy difíciles y, que, por eso, no son para ellas. “Enfatizamos también que, a pesar de que la carrera de ingeniería realmente requiera de mucha dedicación, es una carrera que puede ser altamente gratificante en varios aspectos. Nuestro trabajo, naturalmente, no quedará restringido a las niñas, ya que hay carencia de ingenieros, independientemente del género”, afirma. Paula, quien es madre de dos niñas, una con 2 y otra con 5 años, dice que la mayor ya sufre situaciones que revelan que todavía existe una fuerte presencia de estereotipos. “Ella dice que aborrece el Día del Juguete en la escuela, porque las niñas llevan muñecas y los niños, juegos de lucha, siendo que a ella le gustan los juegos para armar y los rompecabezas. Lo que ella relató resulta similar a lo que mencionaron sentir muchas niñas de nuestro grupo desde la escuela, cuando demostraban mayor aptitud para las ciencias exactas”, afirma.

En Estados Unidos, la guerra contra los estereotipos contó, durante el año pasado, con la ayuda de la cincuentenaria Barbie. El fabricante de la muñeca promocionó la elección por parte de las consumidoras para elegir nuevas ocupaciones para la esbelta blonda, que concluyó con el lanzamiento en los locales de las versiones de Barbie con atuendos de trabajo. Luego de incorporar más de 120 profesiones, finalmente surgió la Barbie ingeniera de computación.

Republicar