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Ranking

Excelencia en ciencias humanas

Carreras brasileñas sobresalen en el panorama internacional

bel falleirosLa empresa QS (Quacquarelli Symonds), que desde 2004 evalúa y clasifica anualmente a las universidades de todo el mundo, publicó a comienzos de julio el primer ranking global por áreas de conocimiento (disponible en el sito www.topuniversities.com). Hay carreras brasileñas relativamente bien ubicadas entre las primeras 200, sobre todo en los grupos generales de “ciencias sociales” y “artes y humanidades”. Las listas especifican los puestos del 1° a 50° y después reúnen en tres grupos, por orden alfabético, a las instituciones que se ubicaron entre los lugares 51°-100°, 101°-150° y 151°-200°. En el cómputo general de las ciencias humanas aparecen seis instituciones brasileñas: dos estaduales (la USP y la Unicamp), dos federales (la UFRJ y la UFMG), la Fundación Getúlio Vargas (FGV) y la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio). Hay dos de otros países latinoamericanos (la Universidad Nacional Autónoma de México y la PUC-Chile).

De la USP, filosofía y sociología se ubicaron en el grupo 51°-100°, y geografía y relaciones internacionales quedaron entre el 151° y 200° puesto. La Unicamp está entre el 101° y el 150° en filosofía y entre el 151° y el 200° en estadística e investigación operativa. Con esas dos mismas carreras, la UFRJ quedó en posiciones invertidas. La FGV y la UFMG aparecen entre el 151° y el 200° con relaciones internacionales y filosofía, respectivamente. A título de comparación, en las áreas de exactas y biomédicas están representadas únicamente tres universidades: la USP (agronomía entre el 51° y el 100° e ingeniería civil entre el 151° y el 200°), la Unicamp (ingeniería eléctrica y electrónica entre el 151° y el 200°) y la PUC-RJ (ingeniería civil, 151°-200°).

“Los criterios que orientan esos rankings no pueden considerarse como únicos ni infalibles, pero sería un despropósito desconocer su utilidad y la visibilidad que los mismos aportan”, dice Modesto Florenzano, vicedirector de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) de la USP, que alberga a tres de los departamentos citados en el ranking (Filosofía, Sociología y Geografía).

“La finalidad mayor de estas listas -en eso se basan en términos económicos- es ofrecerles a las personas que pretenden ingresar a las instituciones un panorama de las universidades. Por tal motivo, una investigación por área constituye una buena iniciativa”, explica Rogério Meneghini, experto en cienciometría, que es el estudio de los aspectos cuantitativos de la ciencia y de la producción científica. “Los rankings no se hicieron para brindar una visión amplia de la calidad de las universidades, pero terminaron sirviendo para eso.”

La empresa QS, con sede en el Reino Unido y oficinas en varios países, elabora intencionalmente sus rankings con el objetivo de servir de orientación a alumnos que desean estudiar fuera de sus ciudades, o especialmente de sus países de origen. Por eso le da una atención especial al grado de internacionalización de las instituciones evaluadas. El ranking reciente se hizo con base en tres grandes criterios: reputación académica (se convoca a docentes para evaluar carreras y universidades que no son las suyas), reputación entre empleadores (sobre la calidad de los profesionales egresados de las instituciones) y la cantidad de citas en publicaciones académicas.

080-083_Ranking_186-2La inclusión del apartado de “empleabilidad” representa para QS la gran diferencia de sus rankings, aunque es objeto de críticas, pues se trata de un índice que no necesariamente tiene que ver con la calidad de la producción intelectual de las universidades. “Para el público al que se destina, sería desproporcional que pongamos más énfasis en la investigación académica que el que ya ponemos”, dice Ben Sowter, jefe de la unidad de información de QS. “Asimismo, los otros rankings ya hacen ese hincapié, en parte debido al tipo de datos disponibles internacionalmente y en parte debido a la historia de su surgimiento. La primera clasificación internacional fue creada por el gobierno chino [vía Universidad de Shanghái] para destacar las proezas de la investigación científica de sus universidades en comparación con las de Occidente.”

Con todo, el ranking de QS tampoco está libre de su sesgo. Basta con ver las listas para que se torne evidente la presencia masiva y predominante de universidades de países de lengua inglesa (no solamente de Estados Unidos y Reino Unido, sino también de Canadá y Australia). En el ranking de filosofía, por ejemplo, llama la atención la pequeña y débil representación de las instituciones de los países que más contribuyeron históricamente (y hasta los días actuales) en ese campo del saber, que son Francia y Alemania. “¿Cómo puede quedar tan abajo en la lista la Universidad de Fráncfort, que cuentan con Jürgen Habermas y Axel Honneth?”, se pregunta Ricardo Ribeiro Terra, docente del Departamento de Filosofía de la FFLCH-USP y coordinador del área de ciencias humanas y sociales de la FAPESP (filosofía).

Terra destaca también la pequeña o nula cantidad de artículos en publicaciones internacionales de algunas carreras brasileñas, incluso bien evaluadas, como la de sociología. “Eso siembra dudas en cuanto al conjunto de revistas seleccionadas y hace suponer que se ciñe a la filosofía analítica hegemónica en Estados Unidos”, dice.

Financiamiento
Por otro lado, la lengua inglesa como parámetro internacional no deja de ser un dato ineludible. “Existe un interés perceptible por parte de alumnos extranjeros por estudiar en Brasil, en gran medida debido a la posibilidad de obtener financiamiento de investigación en un nivel inicial de la carrera académica. Incluso las becas parecen atractivas, pero la mayoría no viene porque el portugués se interpone como una barrera”, dice Meneghini.

De allí que el peso otorgado por QS a la internacionalización de sus evaluaciones sea visto como correcto, y también es un consenso la constatación de que aún hay pocos estudiantes extranjeros en las universidades brasileñas. “Las principales universidades siempre han sido puntos de encuentro de las mejores mentes del mundo”, dice Sowter. “Gran parte del impulso de la internacionalización es llevado adelante no solamente por las instituciones a nivel individual, sino mediante la implementación de políticas gubernamentales. En los últimos tiempos, las universidades se volvieron centrales para la política económica, pues los gobiernos se percataron de que la investigación y la innovación desempeñan papeles claves en el estímulo al crecimiento.”

bel falleirosPero no es fácil medir la calidad de las carreras mediante criterios numéricos de internacionalización. “En el área de ciencias sociales, la mayoría de los trabajos se refiere a cuestiones brasileñas y por supuesto, no aparecen en publicaciones extranjeras”, dice Terra. “Deberían pensarse criterios que evaluasen también el impacto interno”. Al mismo tiempo, las características regionales pueden estar en el origen del prestigio de algunas investigaciones brasileñas. “La alta complejidad territorial y social de Brasil requirió la creación de una teoría sofisticada”, afirma Antonio Carlos Robert de Moraes, del Departamento de Geografía de la FFLCH-USP y coordinador del área de ciencias humanas y sociales de la FAPESP (geografía).

Los observadores de los rankings internacionales son unánimes al afirmar que debido a su creación reciente, los criterios deben aún pasar por una etapa de perfeccionamiento. La propia QS coincide con ello, y la decisión de crear un ranking por áreas fue un modo de hacer más específicas y útiles las clasificaciones.

“La cuestión más delicada se refiere a la posibilidad de producir criterios compatibles con las diferentes formas de producir conocimiento en las diversas disciplinas”, dice Paula Montero, docente del Departamento de Antropología de la FFLCH-USP y coordinadora adjunta de la Dirección Científica de la FAPESP. Montero considera el criterio de consulta a pares (reputación académica) el más importante: “Cuando un área de conocimiento es lo suficientemente desarrollada y diversificada, este tipo de evaluación externa funciona muy bien”.

Pese a ser el más establecido, el criterio de citas en publicaciones académicas también es objeto de restricciones. “Hasta ahora no he visto una medición que apunte a evaluar la calidad de la investigación”, dice Meneghini. Asimismo, los datos en este apartado se recaban en números brutos, lo que hace que universidades inmensas, como la USP, corran con ventaja en la competencia.

Modestia
De cualquier modo, la buena ubicación de los cursos de la FFLCH-USP no es sorpresa. “Sin falsa modestia, el Departamento de Geografía de la USP forma al resto del país y marca el tono de la disciplina en América Latina”, dice Robert de Moraes. “Nuestra presencia en el exterior es sumamente significativa y somos sede de una buena cantidad de encuentros internacionales”, prosigue Terra. En parte, eso se debe al origen de la FFLCH, que fue el núcleo central de la creación de la USP en la década de 1930, con el arribo de docentes extranjeros, fundamentalmente franceses. “Empezamos internacionalizados y contamos con una fuerte tradición humanista”, dice Florenzano.

080-083_Ranking_186-1“Por razones históricas, las ciencias sociales siempre tuvieron un nivel  relativamente bueno en Brasil”, dice Paula Montero. “Con todo, la declinación de la calidad de la escuela pública, la masificación de la educación superior, la falta de evaluación de desempeño de las universidades y el relativo aislamiento de las ciencias humanas con relación al debate internacional fueron factores que obraron en contra de la expansión y la consolidación de esa calidad.”

La tradición se refleja incluso en una carrera reciente y que no forma parte de la FFLCH, como la del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI). “Seré sumamente sincera. Creo que en ese ranking fuimos a remolque del Departamento de Ciencia Política, que es mucho más antiguo y conocido que el IRI, que fue creado en 2004 y tiene tan sólo dos años de posgrado”, dice Maria Hermínia Brandão Tavares Almeida, directora del instituto. Pero, por supuesto, la calidad de la carrera de alguna manera se refleja en el ranking.

Por todo esto, la presencia en listas como las de QS es al mismo tiempo importante y a su vez relativa. “Solamente las universidades poco sólidas se dejan dirigir por demandas de este tipo de investigaciones, pero éstas a su vez pueden constituir un elemento para tener en cuenta en las directrices académicas”, dice Marcelo Ridenti, graduado en sociología en la USP, docente de la Unicamp y coordinador de ciencias humanas y sociales de la FAPESP (sociología). “El procedimiento de evaluación debe partir de la propia universidad, como los estudios que la USP ha venido realizando periódicamente, por ejemplo”, dice Meneghini, quien formó parte de comisiones de evaluación de dicha universidad que contaron con la presencia de especialistas extranjeros. Florenzano coincide: “Debemos diagnosticar fundamentalmente la calidad de las carreras de grado; éste es el punto de partida más importante.”

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