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Ingeniería

El vuelo del ITA

El nuevo rector asume con la misión de duplicar la cantidad de vacantes de la renombrada escuela de ingeniería

EDUARDO CESARCarlos Américo Pacheco: de regreso al ITA, en donde se graduó en 1979EDUARDO CESAR

El nuevo rector del Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA) es el ingeniero y economista Carlos Américo Pacheco, de 54 años, docente del Instituto de Economía de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Fue nombrado el día 21 de septiembre por el ministro de Defensa, Celso Amorim, y asume la dirección de una de las más prestigiosas instituciones de educación superior en ingeniería del país. Famoso por el rigor de su examen de ingreso, el ITA es responsable por la formación de generaciones de profesionales que consolidaron la industria aeronáutica, espacial y de defensa en la región paulista de São José dos Campos y cumplieron un rol destacado también en la industria electrónica y de telecomunicaciones, como así también en el ámbito académico.

Una de las principales misiones de Pacheco será coordinar la duplicación de las carreras de grado del instituto, que actualmente reciben 120 alumnos por año y disponen de 120 profesores. Otra tarea será la de aumentar la calidad de las carreras de posgrado, conduciéndolas a lograr la máxima nota de la Capes. La expansión del ITA, dice Pacheco, apunta dotar al instituto de una mayor relevancia para el desarrollo nacional y a actualizar los principios que orientaron su fundación, especialmente la formación de ingenieros capaces de ayudar al país en el dominio de tecnologías en sectores estratégicos.

Tales metas forman parte del Plan de Desarrollo Institucional del ITA aprobado por el Comando de la Aeronáutica y trazado durante la gestión de su antecesor, el brigadier Reginaldo dos Santos, nombrado en la dirección del Alcântara Cyclone Space, una cooperación entre Brasil y Ucrania para explotar la base de lanzamiento de satélites de Alcântara, en el estado de Maranhão. “El hecho de que el ITA se encuentre atravesando por esta interesante actualidad sirvió como estímulo para postularme al cargo de rector”, dice Pacheco, quien disputó el puesto con otros siete postulantes y encabezó la terna enviada por una comisión de búsqueda al Ministerio de Defensa.

Pacheco será el 19º rector en la línea sucesoria de Richard Harbert Smith, investigador  del Massachusetts Institute of Technology (MIT) contratado para ser el primer director de la institución, creada en 1950. Graduado en ingeniería electrónica por el ITA en 1979, el nuevo rector es uno de aquellos cuadros que el instituto formó y cedió al ambiente universitario. Es magíster y doctor en ciencias económicas por la Unicamp y posdoctor por la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Con experiencia en economía urbano-regional y economía industrial y tecnológica, se desempeñó como secretario ejecutivo del Ministerio de Ciencia y Tecnología entre 1999 y 2002, y como presidente del consejo de administración de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep).

La idea de duplicar las vacantes del ITA se ha venido madurando desde hace algún tiempo. La institución amplió el espectro de carreras ofrecidas: además de ingeniería aeronáutica, electrónica, mecánica y civil, creadas entre los años 1950 y 1970, surgieron las carreras de ingeniería informática, en 1989, y de ingeniería aeroespacial, en 2010. Pero la cantidad de vacantes y docente permaneció sin alteraciones. La necesidad de graduar a un mayor contingente de ingenieros puso de relieve los planes de expansión: según datos de 2007, solamente un 5% de los graduados en enseñanza superior corresponde a ingenieros, frente a un 6,1% de Estados Unidos y un 25% de Corea del Sur. Entre 2003 y 2008, la tasa de empleo en el área de la ingeniería aumentó un 8,3% anual, contrastando con un promedio de 2,6% de la ocupación total.

Un fuerte argumento en favor de la expansión fue un análisis del desempeño de los postulantes en el examen de ingreso. Se arribó a la conclusión que al menos 400 aspirantes presentan alto desempeño y podrían ser aprovechados por la institución, pero sólo hay vacantes para 120 de ellos. En el último examen de ingreso, la cantidad de inscriptos aumentó de 7.500 a 9.000, como una probable consecuencia del incremento del mercado para ingenieros. “Estamos convencidos de que es posible expandirse respetando la calidad. Resulta un desperdicio no aprovechar esos talentos. El costo de la expansión del ITA es bajo en relación con el retorno, que resulta impresionante”, expresa el nuevo rector, en referencia al perfil de los profesionales graduados en la institución. “Los estudiantes del ITA adquieren valores tales como el liderazgo, la responsabilidad y el respeto al mérito. Este conjunto de valores se conoce como Disciplina Conciente, que permite, por ejemplo, que los docente se ausenten del aula durante un examen”, afirma. El brigadier Reginaldo dos Santos, rector saliente, recuerda que el desarrollo de varias áreas de la tecnología contó con el aporte de los alumnos del ITA. “La calidad de nuestros ingenieros es reconocida tanto nacional como internacionalmente”, afirmó, durante la colación de grado del grupo de ingenieros de 2010, celebrada en enero.

039-041_Pacheco_189La deserción de estudiantes del ITA se sitúa en alrededor de un 8% para la totalidad de la carrera, una de las más bajas del país. En las universidades federales, en promedio, un 27% de los alumnos abandona la carrera antes de su conclusión, según datos de 2007 suministrados por el Ministerio de Educación. La logística de la expansión no resulta sencilla, ya que los estudiantes del ITA reciben alojamiento y alimentación. La contratación de nuevos docentes será uno de los puntos más delicados. “Necesitaremos formar nuevos cuadros, incluso enviándolos al exterior, así como convocar más investigadores extranjeros. El mercado laboral en Brasil está muy caliente y los mejores talentos se hallan empleados. Pero la crisis en Europa y Estados Unidos puede auxiliarnos para atraer buenos profesionales”, dice Pacheco. La ampliación de la plantilla de profesores tendrá impacto también en el posgrado, cuyo desafío también es de crecimiento, pero, ante todo, llegar al elevado nivel de calidad que siempre caracterizó a la carrera de grado. Según datos del Plan de Desarrollo Institucional del ITA, en la evaluación de la Capes, los cursos de posgrado del ITA obtienen concepto 4 en ingeniería electrónica e informática, en ingeniería de infraestructura aeronáutica y física, y 6 en ingeniería aeronáutica y mecánica. El objetivo es alcanzar la nota 7. La maestría profesional en ingeniería aeronáutica y mecánica obtiene nota 5, la máxima para ese tipo de carrera. Actualmente, el posgrado del ITA cuenta con más de mil alumnos, siendo un tercio de maestría, otro tercio de maestría profesional y el tercio restante del doctorado.

Pacheco destaca que el ITA nunca dejó de ser una escuela muy importante. “Aunque Brasil era menor en los años 1950 y el impacto de contar con una escuela de elite para formar un centenar de ingenieros por año en aquella época resultaba más relevante. Surgieron otras buenas escuelas de ingeniería e incluso la formación de ingenieros aeroespaciales se ofrece en otras instituciones”, afirma. Los actuales desafíos son más complejos. “En los albores del ITA, el país contaba con una industria aeroespacial incipiente y estatal. Ahora es una industria fuerte y dinámica. Contamos con la tercera empresa de montaje de aviones del mundo, Embraer, que cuenta con proveedores tales como General Electric, mucho mayores que ella”, explica.

La ampliación de la capacidad del ITA apunta a formar profesionales que ayuden al sector aeroespacial y de defensa a encarar el futuro. “El mercado se modificará con la aparición de empresas chinas y de otros países emergentes, y necesitamos crear un ambiente externo de apoyo a las innovaciones en los sectores aeronáutico, espacial y de defensa”, dice, en referencia a la creación en la región de São José dos Campos de un conglomerado de empresas y laboratorios en los moldes de los que existen en Toulouse, Francia, o Hamburgo, en Alemania. La participación del ITA en este tipo de esfuerzo no constituye algo novedoso, sostiene. Cuando surgió el instituto, formaba parte de un conjunto de instituciones concebido para la creación de la industria aeronáutica, tales como el Instituto de Investigación y Desarrollo y el Instituto de Fomento Industrial, dentro del Centro Técnico Aeroespacial, actualmente CTA. “Recientemente, la creación del Parque Tecnológico de São José dos Campos también apunta a crear un ámbito complementario al del CTA”, asegura. La cooperación entre universidades y empresas, dice, será cada vez más frecuente, ya que tal modelo se ha consolidado en el país durante los últimos 20 años. “Brasil se encuentra maduro como para realizar grandes apuestas, aunque para ello necesitará de instituciones y empresas que ayuden a capitalizar ese proceso, que simplifiquen la selección de nuestras elecciones”, afirma.

La industria de defensa también adquirirá más relevancia. “Siempre tuvimos una industria de defensa importante y avanzada, como son los casos de Avibrás y Engesa. Como la estrategia nacional de defensa requiere el dominio de nuevas tecnologías y el gobierno se propone realizar encargos, el sector privado ha comenzado a prepararse”, dice Pacheco, refiriéndose a la creación de dos empresas, Embraer Defesa y Odebrecht Defesa, subsidiaria de la compañía de infraestructura creada luego de la adquisición de Mectron, una consagrada empresa instalada en São José dos Campos. “Se trata de empresas con capacidad financiera y gerencial enorme y eso aporta fortaleza al sector privado”, afirma. Las perspectivas de desarrollo también suscitan interés en otros sectores. “La investigación de materiales de punta, tales como fibra de carbono, puede incluso que resulte de mayor importancia para el sector petrolero que para el aeroespacial. El campo de la aviación no tripulada, que requerirá inversiones y dominio tecnológico, necesitará gente capacitada. Las derivaciones para la industria automovilística y de telecomunicaciones también serán relevantes”, afirma Pacheco, recordando que en los años 1970 el ITA ya aportaba personal para la estatal de telecomunicaciones Telebras y su brazo de investigación, el CPqD.

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