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Carta de la editora | 195

Contra un mar de obstáculos

Alpha Crucis es un nombre lo suficientemente sonoro y sugestivo para el protagonista de una saga. A decir verdad, la combinación de esos dos términos latinos, traducible como cruz alfa, nombra a la estrella más brillante de la Cruz del Sur que, por cierto, es aquélla que representa a São Paulo en el firmamento simbólico de la bandera brasileña. Pero en este caso se refieren al nuevo buque oceanográfico de la USP, cuyo arribo se espera para este mes de mayo en el puerto de Santos, luego de ser, durante meses, el centro de una historia plagada de peripecias y de haber superado mil y un obstáculos técnicos y burocráticos, desde la reforma en un astillero estadounidense hasta el viaje hacia el país al que ahora pertenece. Un relato tan singular entre los textos que usualmente ocupan las páginas de Pesquisa FAPESP merecía, desde nuestra perspectiva, la tapa de la revista. Porque allí tenemos una muestra muy ilustrativa de los sinsabores que frecuentemente deben enfrentarse para el montaje de una sólida y moderna infraestructura de investigación nacional de punta. Todo eso aliado al enorme esfuerzo y perseverancia individuales, tantas veces requeridos para poder superar los obstáculos.

Hasta no hace mucho, el Alpha Crucis se llamaba Moana Wave, tenía bandera estadounidense y estaba al servicio de la Universidad de Hawai. Pero dentro de poco constituirá una importante plataforma para la investigación brasileña sobre la biodiversidad, los cambios climáticos y la exploración del petróleo conocido como presal. Y la aventura desde un punto al otro, con sus protagonistas y antagonistas, está magníficamente relatada por el editor de política, Fabrício Marques, a partir de la página 18.

Debo mencionar que hasta mediados de abril, la lluvia era nuestro tema de tapa, a punto tal de conmovernos con las tardes tempestuosas que se sucedieron en São Paulo a lo largo del mes y que nos aseguraron esas conocidas imágenes de tan intensa plasticidad de la ciudad bajo todos los tonos del gris. Me explico: un estudio todavía inédito llevado a cabo por el Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas (IAG) de la USP comprobó que la cantidad anual de lluvia caída en la Región Metropolitana de São Paulo aumentó, en 80 años, 425 milímetros, trepando de 1.200 milímetros en la década de 1930 hasta alrededor de 1600 milímetros en los años 2000. Es más, la pluviosidad, según ese estudio, también ha alterado su patrón. Aumentó la cantidad de días con lluvia fuerte o moderada, hasta el punto de provocar temporales durante el invierno, y disminuyó la cantidad de días con lluvia por debajo de los 5 milímetros. Todo esto tiene que ver, en efecto, con los cambios climáticos globales, de acuerdo con los investigadores responsables del trabajo, y está bastante lejos de constituir un fenómeno pasajero. Vale la pena conocer mejor estos pronósticos para São Paulo (vis a vis, un pequeño cuadro de las tendencias delineadas para Río de Janeiro), revelados por el editor especial Marcos Pivetta, a partir de la página 40. En el reportaje en cuestión, mantuvimos, por supuesto, las hermosas imágenes de la ciudad bajo unos cielos borrascosos, junto a los gráficos, más secos.

Quisiera en este espacio llamar la atención con respecto a otros tres textos de la revista. En primer lugar, el artículo de apertura de la sección de tecnología, sobre investigación y desarrollo en la empresa Natura, a cargo de la editora asistente de tecnología, Dinorah Ereno, a partir de la página 60. Éste inaugura a decir verdad una serie de reportajes que la revista publicará al respecto de la exitosa incorporación de conocimiento científico a productos y procesos en importantes empresas brasileñas, mediante la contratación de investigadores de alto nivel formados en instituciones nacionales de excelencia. En segundo lugar, cabe destacar el artículo de apertura de la sección de humanidades, en la página 74, elaborado por el editor Carlos Haag, sobre las actividades científicas de la Comisión Rondon (1907-1915), expuestas con mayor claridad por un grupo de investigación de la Fiocruz. Y en este caso merecen atención las extraordinarias fotografías producidas durante los viajes del mariscal. Por último, considero que es muy especial la entrevista ping-pong al antropólogo Walter Neves, a partir de la página 26, concedida a Pivetta y al editor de ciencia, Ricardo Zorzetto. La trayectoria científica, intelectual y personal del responsable del estudio del cráneo de Luzia, en la localidad Lagoa Santa, el ancestro americano más antiguo del hombre conocido hasta ahora, sin lugar a dudas merece su lectura y reflexión.

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