Imprimir Republicar

Buenas prácticas

Debate en Brasil por la integridad en las investigaciones

Daniel BuenoLa preocupación por la integridad de las investigaciones científicas es cuestión de debate en los países con mayor historia y producción en ciencia y tecnología, tales como Estados Unidos, Canadá y varios integrantes de la Unión Europea, especialmente durante los últimos 20 años. Este debate se inició con ritmo lento, para luego ir cobrando relevancia en foros de discusión y organismos propios para el análisis y la toma de decisiones al respecto de casos de conducta desleal, o para sugerir medidas preventivas y educativas. En Brasil, el tema cobró importancia cuando se realizó, en São Paulo y Río de Janeiro, el First Brazilian Meeting on Research Integrity Science and Publication Ethics (I Brispe), en 2010. Ahora, desde el 28 de mayo y hasta el 1º de junio, se llevará a cabo el II Brispe, que tendrá lugar, aparte de las dos ciudades anteriormente citadas, también en Porto Alegre.

“Se debatirán temas de actualidad, que van más allá de la falsificación y manipulación de datos o plagio”, dice Sonia Vasconcelos, una de las coordinadoras del evento, estudiosa del tema e investigadora en educación y gestión de la ciencia, en el Instituto de Bioquímica Médica de la Universidad Federal de Río de Janeiro (IBqM/ UFRJ). “Queremos abrir un panorama de debate más amplio, acerca de la protección de datos, modificaciones en los criterios de evaluación de proyectos, sobre autoría de los trabajos científicos y de presentación y revisión en periódicos, por ejemplo”.

Aunque Brasil recién comienza a movilizarse para analizar seriamente todos los problemas referentes a estos temas, durante el año pasado se dieron dos pasos importantes. En septiembre, la FAPESP lanzó su Código de buenas prácticas científicas, un conjunto de directrices éticas para la actividad profesional de los investigadores que reciben becas y ayudas de la Fundación, que es el primero en su género en una gran agencia de fomento brasileña. En octubre, el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) dio a conocer el informe de su Comisión de Integridad Científica con el mismo objetivo, que abarca al conjunto de los investigadores de todo el país. “Actualmente me siento algo más cómoda cuando viajo y me preguntan acerca de las iniciativas brasileñas al respecto”, dice Sonia. “Afirmo que lideramos el debate sobre integridad científica en América Latina y que ya contamos con documentos oficiales, con un abordaje pedagógico y recomendaciones para nuestros investigadores”.

El encuentro contará con participantes extranjeros, tales como Nicholas Steneck, de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, quien integró el Office of Research Integrity –el primer organismo estadounidense creado para abordar la ética y la integridad en la investigación– durante 15 años. Steneck presentó los cuatro principios para una investigación proba durante la segunda conferencia mundial cuyo objetivo fue debatir esas cuestiones, que se desarrolló en Singapur, en 2010: 1) honestidad en todos los aspectos de la investigación; 2) responsabilidad en la conducción de la investigación; 3) cortesía profesional y lealtad en el trabajo con colegas; y 4) buena gestión con la investigación de terceros.

Vasconcelos dice esperar que el II Brispe produzca recomendaciones que puedan impulsar políticas para el sector en Brasil. “No podemos decir que el encuentro solucionará todas las cuestiones sobre integridad científica, pero sí, que dará madurez al debate y ayudará en la forma de abordar este tema en las instituciones, agencias de fomento y publicaciones”, sostiene. Y recuerda que la ciencia brasileña está cobrando visibilidad y los problemas con malas conductas que surgen deben someterse a un abordaje pensado de la mejor manera posible. Más información sobre el II Brispe se encuentra disponibles en: www.iibrispe.coppe.ufrj.br/.

Republicar