Imprimir Republicar

Obituario

Lo que los jóvenes deben a Velho

El investigador carioca fue pionero de la antropología urbana en el país

CARLOS IVAN / AGÊNCIA O GLOBO

Gilberto VelhoCARLOS IVAN / AGÊNCIA O GLOBO

Actualmente, temáticas tales como la droga y el sexo son usuales en tesis e investigaciones académicas. Pero fue el trabajo pionero del antropólogo Gilberto Velho (1945-2012) lo que permitió a los jóvenes estudiar la sociedad sin restricciones. Se necesitaron 113 artículos en periódicos y 28 libros, entre los cuales podemos citar Desvio e divergência (1985), Individualismo e cultura (1987), A utopia urbana (1989), Nobres e anjos (1998), Juventude contemporânea: culturas, gostos e carreiras (2010). No fue un camino sencillo. Siendo un joven profesor, le escucho decir a un intelectual: “¿Para qué estudiar prostitutas y homosexuales? Un antropólogo debe estudiar a los aborígenes”. Gilberto Velho falleció el 16 de abril en Río de Janeiro, a los 66 años.

“Yo tenía el deseo de ensanchar horizontes, oxigenar. Mi innovación consistió en estudiar nuestra propia sociedad”, decía Velho. Hijo de un militar intelectual, se enamoró de la antropología en el colegio Aplicação y se interesó por las clases medias brasileñas, ignorada en las investigaciones. Se graduó en ciencias sociales en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en 1968, y se instaló en Copacabana, en un apartamento de dos ambientes. “Fue algo al azar, pero era lo que yo necesitaba: logré llevar adelante un estudio de caso en mi edificio, con 500 personas. La utopía urbana, mi maestría, realizada en 1970, se basó en esa situación.

La maestría se hizo efectiva en la Universidad de Texas, en Estados Unidos. Allá conoció al antropólogo estadounidense Anthony Leeds, un estudioso de la antropología urbana, entonces desconocido en Brasil. Gilberto fue por ello pionero al traer ese campo de la antropología al país, mediante el análisis de la sociedad urbana en rápida modernización. “Lo que me interesaba, por ese entonces, era la difusión de las drogas en los estratos medios superiores, la ‘aristocracia con estatus medio’ y la investigación resultó, en 1975, en el doctorado Nobles y ángeles, dirigido por Ruth Cardoso en la Universidad de São Paulo, y que más tarde se editó como libro”.

Gilberto Velho enfocó su interés en el “tránsito” social entre los brasileños. “Estudié las relaciones entre los niveles culturales, entre la elite y los sectores populares, entre los estratos medios y las elites, en definitiva, la cuestión de la mediación, la transición entre diversos grupos y dominios. Se trata de un fenómeno que existe en toda sociedad, aunque en la gran metrópolis es una cuestión trascendental, que es importante estudiar, especialmente en Brasil”, afirmó en una de sus entrevistas. Viviendo en Río, también estudió los efectos de la inseguridad retratándolos en el libro Mudança, crise e violência.

El investigador incentivó a toda una generación de antropólogos a pensar en el Brasil alternativo de los marginales, del sexo, de las religiones populares y de la transgresión. Su diálogo con Georg Simmel innovó el pensamiento al respecto del individualismo. Promovió la institucionalización de las ciencias sociales en Brasil y la consolidación del programa de posgrado del Museo Nacional. Era un pensador muy activo, que cultivaba la reflexión crítica, a la que veía amenazada por el conformismo. “El pensamiento crítico y amplio, últimamente es visto como algo pernicioso que debe ser detenido. Pero la reflexión crítica no termina nunca”, aseguró en una de sus últimas entrevistas. Su trabajo constituye la prueba de esa lucha.

Republicar