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Inversiones

Un esfuerzo interrumpido

Científicos y empresarios protestan contra el recorte de un 23% en el presupuesto federal para ciencia y tecnología

LARISSA RIBEIROLos líderes de la comunidad científica y del sector empresarial se movilizaron para presionar al gobierno a revisar el recorte de un 23% del presupuesto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI) anunciado en enero. Un manifiesto publicado en el periódico Folha de S. Paulo el día 21 de marzo criticó el segundo año consecutivo de recortes en los recursos del ministerio, que en esta oportunidad perdió 1.500 millones de reales, de los 6.700 millones de reales aprobados por el Congreso, y reveló el impacto que provocará esta merma sobre el esfuerzo de innovación de las empresas y en el desarrollo del país. “Los reiterados recortes y suspensiones de recursos destinados a la investigación científica y la innovación son incompatibles con los recientes compromisos del gobierno para mantener el status alcanzado por Brasil, actualmente dueño de la sexta economía mundial y reconocido como una nación con liderazgo global”, afirmó el manifiesto, firmado por la Confederación Nacional de la Industria (CNI), las federaciones industriales de los estados de São Paulo (Fiesp), de Río de Janeiro (Frijan), de Paraná (Fiep), de Bahía (Fieb) y de Minas Gerais (Fiemg); la Asociación Nacional de Investigación y Desarrollo de Empresas Innovadoras (Anpei), y la Asociación Nacional de Entidades Promotoras de Emprendimientos Innovadores (Anprotec), además de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC) y la Academia Brasileña de Ciencias (ABC). “En los países de primera línea en el campo de la innovación, la inversión es el fruto de aportes relevantes tanto del sector privado como del sector público. Brasil precisa una alta tasa de innovación para mejorar sus índices sociales e intensificar su desarrollo científico y tecnológico”, dejó en claro el documento.

El manifiesto fue la forma que hallaron las entidades para abrir canales de negociación con el gobierno. La SBPC, por ejemplo, ya había solicitado audiencia al Palacio de Planalto para debatir los recortes, sin obtener todavía respuesta. En febrero, la Sociedad Brasileña de Física (SBF) y la SBPC emitieron comunicados criticando el recorte, que repercutieron en la comunidad científica y en el exterior –la revista Nature publicó un reportaje al respecto–, aunque no provocaron reacciones del gobierno. Sin embargo, al día siguiente de la publicación del manifiesto, los ministros de Ciencia, tecnología e Innovación, Marco Antonio Raupp, y de Educación, Aloizio Mercadante, convocaron a una entrevista colectiva para responder a las críticas. “Fuimos cuestionados positivamente por los colegas de la comunidad científica y empresarial, al respecto de los recursos para ciencia y tecnología”, dijo Raupp, quien refutó los cálculos elaborados por las entidades. En su opinión, existen inversiones gubernamentales en innovación que no son computadas en el presupuesto del MCTI, tales como el paquete de inversiones de la Finep [la Financiadora de estudios y Proyectos, la agencia de fomento vinculada con el ministerio], que invertirá más de 6 mil millones, merced a recursos girados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

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Los ministros aprovecharon para exigiré de los empresarios mayores inversiones en innovación. “El gran desafío es la participación de las empresas, del mundo empresarial en general, invirtiendo en ciencia y tecnología. Ésa es la característica de los países que están creciendo en ese rubro, de todos ellos, en los cuales las inversiones de las empresas son bastante mayores que las del gobierno”, sostuvo Raupp. En 2010, el país invirtió algo menos del 1,16% del PIB en investigación y desarrollo (I&D). La participación del sector privado representa el 0,55% y la del gobierno, un 0,61%, según los datos aportados por el MCTI. El objetivo del gobierno, de llevar la inversión hasta el 2% del PIB, depende, en efecto, de un mayor compromiso del sector privado, que en países como Alemania, por ejemplo, representa hasta dos tercios del total de las inversiones.

Con todo, es cierto que los recortes en el presupuesto federal sitúan ese objetivo más distante. “El PIB se incrementó un 3% el año pasado. Como hubo una reducción en el presupuesto, el porcentaje de inversión al respecto del PIB seguramente disminuirá en relación con 2010”, dice Helena Nader, presidenta de la SBPC. Los recursos aumentaron durante el segundo mandato del gobierno de Lula da Silva, mediante un progresivo desbloqueo de dinero proveniente de los fondos sectoriales, fuentes fundamentales de financiación de la ciencia en el país. En 2010, la denominada “retención” de recursos llegó a cero, con la ejecución íntegra del presupuesto, y se había prometido que eso se mantendría.

“La inestabilidad es uno de los peores venenos para el desarrollo de un sistema de ciencia y tecnología”, sostiene Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP. “El presidente Lula da Silva había prometido en 2003, llevar el presupuesto de I&D hasta un 2% del PIB al final de su primer mandato. En 2006, el gasto se encontraba en el 1,01%, por debajo de los valores de 2001. En 2007, el plan federal para CT&I, redujo la meta, anunciando que en 2010 el desembolso alcanzaría el 1,5%. El sitio web del MCTI informa para 2010 un 1,16% del PIB”, dice Brito Cruz.

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El físico Luiz Davidovich, docente en la Universidad Federal de Río de Janeiro y director de la Academia Brasileña de Ciencias, dice que, aunque sea prematura pretender elaborar un análisis profundo y cabal ahora, lo que parece estar ocurriendo es una discontinuidad política. “El recorte del año pasado, que parecía ser excepcional, ahora se repite. Lo que hoy se divisa, se encamina en la dirección opuesta a lo que se vio durante el pasado gobierno”, dice Davidovich, quien es uno de los articuladores del manifiesto. “Parece haber incongruencias en las políticas de ciencia y tecnología. El gobierno enviará a 100 mil jóvenes para realizar pasantías en el exterior, en el marco del programa Ciencia Sin Fronteras. Pero no está preparando el terreno para su regreso. De nada sirve enviar gente al exterior si no se refuerza el sistema en Brasil”, afirma.

El recorte de 2011, que llegó a 1.700 millones de reales, afectó al Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FNCDT). Refrenó la labor de instituciones tales como el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), que perdió 430 millones de reales, y de la Finep, según los líderes de la comunidad científica. “Las inversiones que el país necesita no están concretándose”, dice Helena Nader. “En materia de grandes convocatorias a concursos, ¿qué está haciendo el CNPq? La convocatoria universal estuvo sujeta a una demanda calificada de proyectos de investigadores, pero no puede atender a todos a causa del recorte presupuestario. Cuando me cruzo con pequeños empresarios, la queja es similar en relación con la Finep. Y el efecto es acumulativo. Cuando el gobierno federal recorta inversiones, proclama que eso no es tan importante. Que no es prioritario”, dice Helena, quien señala una discrepancia entre lo que el gobierno pregona y lo que practica. “Creo en la presidenta Dilma, en su sinceridad. Pero no es posible que alguien con su discurso, que apuntala el potencial de la ciencia y la tecnología para el desarrollo del país, efectúe un recorte de esa envergadura”, afirma.

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La SBPC y la ABC lograron, el año pasado, convencer al gobierno de incluir entre los megadesafíos del país para los próximos cinco años, el desarrollo de ciencia, la tecnología y la innovación. “Sentí orgullo, como presidenta de la SBPC, por haber participado en esa movilización, aunque a la hora de recortar el presupuesto, las erogaciones para ciencia, tecnología e innovación son tomadas como gastos, no como inversión a futuro”. Según Luiz Davidovich, ya se nota un daño palpable en la colaboración entre empresas y universidades. “El Fondo Verde y Amarillo, por ejemplo, no presentó nuevos proyectos”, afirma, en referencia a una fuente de financiación administrada por la Finep, concebida para conformar asociaciones y promover sinergia entre los sectores público y privado dentro del sistema nacional de innovación.

El sector empresarial refuta la idea de que no ha intentado esforzarse para innovar. Rodrigo Loures, presidente del Consejo de Innovación y Competitividad de la Fiesp, dice que el avance, aunque discreto, de la cantidad de empresas innovadoras registrado en la última Investigación de Innovación Tecnológica (Pintec) del IGBE estuvo marcado más por el dinamismo de las propias empresas que por las acciones del gobierno. “Existe una relación directa entre la postura de los gobiernos y la participación empresarial en inversiones tecnológicas, tal como ha quedado demostrado por estudios económicos. Cuando los gobiernos valoran la ciencia, la tecnología y la innovación, hay una respuesta positiva tanto de la universidad como del sector privado. Implementando recortes en el presupuesto, el gobierno demuestra que la ciencia, la tecnología y la innovación no son sus prioridades en cuanto a la estrategia de desarrollo nacional. Eso es sumamente preocupante”, afirma.

En su opinión, ya es notoria una reducción en la demanda por programas de la Finep. “Hay escepticismo y desánimo en el entorno empresarial en relación con las políticas públicas. Éstas generalmente sirven para crear masa crítica, generar un momentum, hacer que la economía crezca e infundir entusiasmo por el emprendedorismo. Todo eso queda comprometido cuando existe un recorte presupuestario”. Loures dice que, a pesar del avance en las inversiones durante el segundo mandato del gobierno de Lula da Silva, las inversiones del gobierno nunca llegaron a ser voluminosas. “Se notó el esfuerzo, a partir de 2008, con tres años de avance continuo. Eso no quiere decir que se modificó la agenda del gobierno”, expresa. El Consejo de Ciencia y Tecnología, donde intervienen ministros y está comandado por el presidente de la República, se reunió pocas veces durante los últimos años. “Es innegable que Lula incluyó a la innovación en su discurso. Pero eso no llegó hasta la órbita del Ministerio de Hacienda. Puede que haya habido mejoras, aunque no con una intensidad capaz de detener el ritmo de desindustrialización del país”, afirma Loures. Brito Cruz, director científico de la FAPESP, concuerda. “Parte del gobierno federal exige de las empresas un aumento de las erogaciones en I&D, mientras que por otra parte mantiene el tipo de cambio, los costos laborales y el peso fiscal en niveles que hacen del ambiente brasileño un sitio hostil para la inversión empresarial en I&D”, afirma.

040-041_Orcamento_194-3Naldo Dantas, secretario ejecutivo de Anpei, sostiene que los recortes pueden comprometer el esfuerzo en pro de la transformación de la industria brasileña, cuyos productos son de baja y media tecnología, hacia un perfil de media y alta tecnología. “Las empresas no pueden apostar en soledad por la innovación de alto riesgo. Para ello, el apoyo del gobierno resulta fundamental. Las empresas habían empezado a colocar en su agenda proyectos para pliegos de subvenciones. Se trata de subvenciones para la cooperación con universidades que fomentan las innovaciones de punta. Ése es el tipo de cooperaciones que se está perjudicando”, comenta. “Con el recorte, el gobierno evidencia que no desea trabajar con alto riesgo, contrariamente a lo que hacen países tales como Alemania y Corea”, afirma.

En otros países, la actitud al respecto de la financiación de la ciencia, incluso en aquéllos especialmente afectados por la crisis internacional, contribuye a alimentar la indignación de la comunidad científica. “En China, por ejemplo, se anunció un aumento significativo en los recursos para ciencia básica en el mismo evento en que se comunicó a la nación que el crecimiento de este año será el menor de los últimos tiempos”, dice Helena Nader. “Mientras eso sucede, Brasil suprime más de un quinto de los recursos del MCTI”, afirma la presidenta de la SBPC. El presidente de la Sociedad Brasileña de Física, Celso de Melo, apunta que no hay una justificación técnica y científica que autorice una reducción mayor que el 20%. “El sentimiento de la comunidad científica es de perplejidad e indignación. Transitamos el camino opuesto al de los países exitosos”. Según Melo, la reversión de expectativas puede comprometer las estrategias de crecimiento de la ciencia brasileña. “Recibimos demandas de investigadores de otros países, e incluso de brasileños radicados en el exterior, que desean trabajar aquí. En un contexto de reducción presupuestaria, no seremos capaces de atraer talentos. La ciencia necesita continuidad para prosperar”, afirma.

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