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SOCIOLOGÍA

Una megaciudad en metamorfosis ambulante

El Centro de Estudios de la Metrópolis devela múltiples facetas de São Paulo

La magnitud del puente colgante de la zona sur de São Paulo, y la miseria de la favela Real Parque

LÉO RAMOSLa magnitud del puente colgante de la zona sur de São Paulo, y la miseria de la favela Real ParqueLÉO RAMOS

Al cabo de mucha reflexión, el millonario americano Nelson Rockefeller llegó a la conclusión de que “el principal problema de la gente de escasos ingresos es la pobreza”. Puede causar risa la palmaria obviedad de esa afirmación, pero esa “perla” de sabiduría a decir verdad constituye una falacia. “La renta es una dimensión sumamente relevante para el análisis de la pobreza y de la desigualdad, y no es en vano que las comparaciones internacionales se enfocan en esta dimensión. Así y todo, nuestro esfuerzo en el Centro de Estudios de la Metrópolis (CEM) se ha venido orientando a examinar la pobreza y la desigualdad en sus múltiples facetas, pues la situación de pobreza de un individuo es el resultado de la combinación de distintos aspectos, además de la renta”, explicó la directora del CEM, la politóloga Marta Arretche, en una entrevista concedida en 2010. “Ellos son: su acceso al mercado formal de trabajo, a los servicios públicos y a vínculos sociales y asociativos. La situación de desprotección de un individuo es el resultado de esas múltiples dimensiones.”

Creado en 2000 y con sede en el Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap), el CEM, uno de los 11 Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid) que cuentan con el apoyo de la FAPESP, realiza actividades de investigación, transmisión de conocimiento (especialmente para organismos públicos) y difusión de información para expertos y para el público en general. Entre los objetivos del centro se encuentran analizar los cambios en curso en las metrópolis y evaluar sus efectos, mediante la aplicación de nuevos abordajes conceptuales y metodológicos; servir como centro de referencia para la documentación y la consolidación de informaciones y estudios sobre la Región Metropolitana de São Paulo (RMSP) y otras ciudades, y sostener y actualizar un Sistema de Informaciones Geográficas (SIG) que mapea la metrópolis, incluso vía satélite.

“La hipótesis central y el foco de nuestros esfuerzos analíticos consiste actualmente en verificar que la reproducción social de la pobreza es el resultado de una combinación de procesos económicos y mecanismos sociopolíticos”, afirma Arretche. Con base en tal constatación, el CEM priorizó en su agenda de investigaciones las formas de socialización, las redes sociales, los modos de segregación residencial y la eficacia y la extensión de las políticas públicas sobre ese estado de cosas. Las investigaciones también revelaron que en la literatura especializada nacional se hacía hincapié exageradamente en los aspectos económicos a la hora de analizar la dinámica de las metrópolis. “Nuestras investigaciones revelaron una aparente paradoja: que un escenario económico y de empleo negativo puede coexistir con mejoras en los indicadores sociales, aun en las zonas de favelas”, analiza la directora.

Entraron en escena entonces otras variables, tales como las redes sociales y el espacio urbano, que ayudaron en la comprensión de los mecanismos que reúnen procesos macro y estructuras con acciones micro, ligadas al individuo y al comportamiento familiar, cuyo impacto podría reducir o reforzar las desigualdades. Incluso la religión y el ocio entraron al ámbito de las investigaciones. “Nuestros estudios parten del supuesto teórico de que el trabajo, los trabajos sociales y la sociabilidad son mecanismos decisivos para la superación o la atenuación de las situaciones de pobreza. Puede darse el caso de dos individuos con el mismo ingreso nominal, pero, si uno tiene acceso a la vivienda y a la salud con subvención del Estado y el otro no lo tiene, uno es más pobre y segregado que el otro. Es necesario analizar siempre más allá de la mera renta”, evalúa Arretche. “La pobreza puede incluso estar siendo atenuada; y al mismo tiempo, por otro parte, la desigualdad puede estar siendo reproducida”, advierte la investigadora.

Ese mapeo y los descubrimientos de las investigaciones hicieron posible el surgimiento de un panel más amplio de la dinámica espacial y social de las metrópolis, no sólo porque se echó nueva luz sobre el debate académico, sino también porque se aportó a la concepción y la formalización de políticas públicas. Según la directora del CEM, la institución desistió de la ambición de apuntar una gran solución al problema de las metrópolis, debido a la imposibilidad de realizar la tarea, y en lugar de ello, pasó a seleccionar temas específicos con respecto a los cuales pudiese contribuir. De este modo, entre los estudios más importantes del CEM, el destacado es el Mapa de la vulnerabilidad social, que se valió de datos del Censo 2000 y de técnicas de geoprocesamiento para mapear la pobreza en el municipio de São Paulo. Divulgado en 2004, dicho mapa cartográfico produjo un mosaico de la situación de cada uno de los 13 mil sectores de la ciudad establecidos por el IBGE, y logró captar situaciones específicas de vulnerabilidad en grupos de entre 300 y 400 familias congregadas en cada sector censitario.

En cada nuevo estudio, el CEM desmitifica nociones antiguas que, desde hace ya algún tiempo, orientan ciertas políticas públicas en la dirección equivocada. “Hay una serie de procesos que ya no están ocurriendo en São Paulo desde hace mucho tiempo, pero se sigue con la misma impresión y el mismo diagnóstico sobre la ciudad: están datados en los años 1970, y de hecho ya no tienen demasiado sentido”, afirma el sociólogo e investigador del CEM Eduardo Marques, quien publicó en un libro la investigación São Paulo: novos percursos e atores (Editora 34, 2011). Según Marques, uno de los mitos se relaciona con los procesos migratorios, que han disminuido con marcada intensidad durante las últimas décadas. “Hoy en día, pocos temas relacionados con São Paulo llevan como impronta fuerte la cuestión de la inmigración”, advierte. La ciudad, al contrario de lo que se decía, ha parado de crecer y de recibir migrantes: hay más gente saliendo que entrando, especialmente en lo que se refiere a la fuerza de trabajo de menor calificación, cuyas posibilidades han disminuido.

Desde la favela Real  Parque, en São Paulo, es visible la segregación del tejido urbano

LÉO RAMOSDesde la favela Real Parque, en São Paulo, es visible la segregación del tejido urbanoLÉO RAMOS

Así las cosas, el nuevo panorama paulista que presenta el CEM es el de una ciudad que crece poco, pero que sigue expandiéndose hacia las periferias, que se han vuelto más heterogéneas. La buena noticia es que el Estado está mucho más presente en todas las áreas de la ciudad, incluso en sus periferias. Pero existen grandes diferencias en la calidad de sus políticas, lo que hace que las desigualdades sociales se planteen de forma distinta, en muchas más facetas y de una manera menos sencilla en lo que hace a su comprensión. “Las diferencias de acceso a las políticas públicas han disminuido, aunque, por otra parte, se han repuesto ciertas diferencias en la calidad de los servicios públicos, y la estructura urbana se ha vuelto más heterogénea”, evalúa el investigador. Es un ciclo complejo: la ciudad ha cerrado sus puertas a un determinado tipo de trabajadores, los cuales se ven obligados a vivir en municipios cercanos o zonas aledañas, expulsados de la metrópolis.

Un ejemplo notable de esta nueva complejidad se desprende de la investigación de Nadya Guimarães, por ejemplo. “Ahora se exige el título secundario o el universitario para desempeñar cualquier función. Un barrendero municipal, por ejemplo, debe tener el secundario completo, tamaña es la distorsión. Es un efecto perverso de esa elitización de la ciudad”, dijo. “La pregunta subyacente es la siguiente: ¿cuál es la recompensa de haber estudiado para terminar trabajando en telemarketing y ganar tan poco? São Paulo no hace sino confirmar la idea arraigada en nuestra cultura de que el estudio no sirven para nada”. Sin embargo, ha surgido en esta metrópolis segregada una nueva fuerza: las de las redes de sociabilidad. “La pobreza tiene una dimensión territorial, pues la gente pobre puede estar segregada espacialmente, pero puede estar unida espacialmente, y precisamente así es como combate ese efecto de la segregación”, sostiene Marques. Los estudios revelan que las relaciones entre vecinos, familiares, amigos, compañeros, etc. importan y sobremanera, más allá de la escolaridad y de otros factores, tales como el que apunta si la persona tiene o no trabajo, la calidad del mismo y sus ingresos.

“Las personas que tienen amigos cuentan con muchas más posibilidades de conseguir trabajo, y así también de aumentar su renta y, por consiguiente, disminuir la desigualdad a través de sus relaciones personales, lo que demuestra que dichas redes de relaciones son más eficaces que las políticas públicas”, analiza Arretche. Para la directora del CEM, el combate contra la pobreza no puede prescindir de las políticas sociales tradicionales; pero, como las redes tienen mucha penetración en las comunidades, su integración con las políticas del Estado puede ayudar a que las mismas lleguen en forma más precisa y personalizada. La metrópolis ya no es tan sólo una mera “boca de mil dientes”, tal como la describiera Mário de Andrade en Paulicéia desvairada. “¿Cómo es ahora la vida de un desocupado en una metrópolis? Pese a las dificultades, sus hijos siguen en la escuela y él sigue contando con servicios de salud. Y lo que es más importante: sin necesidad de favores o por las prebendas de ningún político”, comenta Arretche.

Según la investigadora, las zonas metropolitanas ya no son los peores lugares de Brasil. “Desde esta perspectiva, Brasil parece estar siguiendo una trayectoria particular, pues la democracia brasileña ha logrado producir una disminución de la desigualdad de renta combinada con una disminución de la desigualdad de acceso a los servicios públicos”, pondera la politóloga del CEM Argelina Figueiredo. La desigualdad también exige una reflexión política, no solamente económica. La expectativa de la mayor parte de los sociólogos a comienzos de la década de 1990 apuntaba que el Estado brasileño sería incapaz de dar cuenta de las demandas de la deuda social heredada del régimen militar, una seria amenaza a la democracia. “Los gobiernos que le sucedieron a la dictadura llevaron adelante cada vez más en la agenda de la redemocratización el rescate de la deuda social dejada por la dictadura. No cabe duda de que la concentración de renta y el acceso limitado por parte de los estratos más bajos de la sociedad tuvieron su origen en la configuración de fuerzas políticas y en las políticas públicas que priorizaron los gobiernos de turno”, dice Figueiredo. “Estos hombres de São Paulo, iguales y desiguales, parecen unos monos, débiles, bajos y flacos”: la visión de Mário de Andrade, ahora, parece desvariada.

El proyecto
Centro de Estudios de la Metrópolis (CEM); (nº 1998/14342-9) (2009-2012); Modalidad Programa Centros de Investigación – Cepid; Coordinadora Marta Teresa da Silva Arretche – Cebrap; Inversión R$ 9.727.502,00

Artículo científico
COELHO, V. S. et al. Mobilização e participação: um jogo de soma zero? Revista Novos Estudos Cebrap. v. 86, p. 121-39, 2010.
GOMES, S. “Vínculos” e “nós” no centro da explicação da pobreza urbana. Revista Brasileira de Ciência Sociais. v. 27, n.78, p. 176-9, 2012.
BOTELHO, I. Os equipamentos culturais na cidade de São Paulo: um desafio para a gestão pública. Espaço e Debates – Revista de Estudos Regionais e Urbanos. V. 3, n. 43, 2004.
ALMEIDA, R. R. M. y D´ANDREA, T. Pobreza e Redes Sociais em uma Favela Paulistana. Novos Estudos. v. 68, p. 94-106, 2004.

De nuestro archivo
Tierra en trance – Edición nº 193 – marzo de 2012
Desigualdad sin par – Edición nº 169 – marzo de 2010
Dentro de la boca de mil dientes – Edición Especial Cepids – mayo de 2007

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