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Amazonia

Las nuevas tierras de las ciudades

Economistas, arquitectos y geógrafos desean colaborar en la administración de municipios de Pará

Fuego a la vista: motociclistas atraviesan la autopista PA-239 cubierta por el humo de incendios en pastizales de la región de São Félix do Xingu, en agosto de 2010

Apu Gomes/ FolhapressFuego a la vista: motociclistas atraviesan la autopista PA-239 cubierta por el humo de incendios en pastizales de la región de São Félix do Xingu, en agosto de 2010Apu Gomes/ Folhapress

Desde Belém

En 2010, docentes y estudiantes de la Universidad Federal de Pará (UFPA) ayudaron a los habitantes de la isla de Murutucum, cercana a Belém, a volver a producir carteras, mochilas y calzados impermeables usando el látex de heveas que no se explotaban desde hacía más de un siglo. Profesores e investigadores de la UFPA ahora apuestan por más, en esta ocasión con el propósito de mapear, entender y ayudar a administrar las ciudades de un estado con una superficie casi tres veces mayor que la de Francia.

“Queremos ayudar a los municipios a resolver problemas y a elaborar sus planes de acción”, dijo Fábio Carlos da Silva, director adjunto del Núcleo de Altos Estudios Amazónicos (Naea) y secretario ejecutivo de la Incubadora de Políticas Públicas de la Amazonia (Ippa), que agrupa universidades, organismos del gobierno, organizaciones no gubernamentales y empresas de nueve estados de la Amazonia. Una de las tareas previstas para este año son los cursos de administración pública para intendentes y concejales.

“No conocíamos casi nada del interior de Pará”, sostuvo la arquitecta Ana Claudia Duarte Cardoso, investigadora de la UFPA y del Instituto Tecnológico Vale (ITV). En 2004, poco después de regresar de su doctorado en Inglaterra, ella formó parte de un grupo de investigadores que recorrió 14 ciudades del estado para ayudar con la elaboración del plan director, que se exigiría a partir de 2006 a los municipios con más de 20 mil habitantes. “Notamos que el problema era más profundo”, constató. “Muchos municipios no lograron establecer los planes directores porque no tenían información sobre su territorio, ni diagnósticos al respecto de sus necesidades y potencialidades, ni cartografía”.

En julio de 2012, Duarte Cardoso regresó a la región de Marabá, en esta ocasión como una de las coordinadoras del Urbis Amazônia, un proyecto de investigación implementado en 2011 con financiación por valor de 2,3 millones de reales del ITV de Belém y de la Fundación Vale para conocer mejor los procesos de formación y evolución del espacio urbano en la Amazonia. Arquitectos, urbanistas, economistas y geógrafos de Pará, Minas Gerais, Río de Janeiro y São Paulo pretenden identificar tensiones y contribuir para formular políticas públicas en tres regiones del estado (vea el mapa).

035_CidadesPara_204-1“Estamos elaborando una cartografía del espacio urbano de la Amazonia”, afirmó Antonio Miguel Monteiro, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y coordinador del Urbis. “No se trata de una forma tradicional de cartografía, porque refleja las relaciones sociales, espaciales y culturales entre lugares, no sólo las ubicaciones de los mismos”. En la primera expedición, entre el 4 y el 15 de junio de 2012, 10 investigadores visitaron 58 comunidades ribereñas del municipio de Santarém, en el curso del río Tapajós. Son comunidades pequeñas, con entre 50 y 100 familias cada una, pero “en conjunto, funcionan como si fueran una ciudad, complementando funciones o servicios”, añadió Monteiro. El dispensario puede hallarse en una comunidad y la escuela en otra, y todas las familias hacen uso de ellos. “Queremos dotar de visibilidad a esos núcleos y a las formas de organización entre ellos y con respecto a otros espacios, para que formen efectivamente parte de la planificación regional”.

En otra expedición, del 19 de julio al 5 de agosto, nueve investigadores recorrieron las ciudades del sudeste de Pará (Urbis-1) y entrevistaron a pobladores, empresarios, secretarios municipales y directores de organizaciones no gubernamentales. Detectaron asentamientos urbanos que no se hallaban en los mapas y fenómenos inesperados, tales como ciudades que nacen grandes y desparramadas, con miles de habitantes atraídos por los empleos generados por las empresas mineras o agropecuarias. Muchas ciudades están subordinadas a la actividad rural, invirtiendo el ordenamiento habitual.

Ellos empezaron a observar qué debería hacerse. En dos condominios del programa del gobierno federal Mi Casa, Mi Vida, con un total de 2.500 casas en construcción en la periferia de Marabá, no detectaron líneas regulares de ómnibus capaces de evitar el aislamiento entre los nuevos barrios. “Las obras avanzan presurosas, más por la posibilidad de acceso a los recursos que como resultado de una planificación consistente y coherente”, concluyó Duarte Cardoso.

035_CidadesPara_204-2Hay condominios en similares condiciones que van tomando forma en Parauapebas y Canaã dos Carajás. “La mitad del área urbana de Parauapebas son loteos, porque quienes arriban, en lugar de adquirir solamente un terreno, compra cuatro o cinco, dado que el precio de la tierra es bajo”, acota ella. “Como consecuencia de ello, surgen ciudades llenas de espacios vacíos”. La urbanización, a su vez, transforma radicalmente el paisaje natural. “Las cimas de los cerros y las riberas de los ríos, que deberían preservarse, están peladas en todas las ciudades que atravesamos”.

Espacios híbridos
Roberto Monte-Mor, investigador de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y del Urbis, retornó angustiado de la expedición. “Notamos un proceso de destrucción total, rutas asfaltadas, mucha gente ganando dinero mediante la venta de terrenos y motocicletas”. En Tucumã, las motos y motonetas componen un 80% del parque de vehículos, y en Parauapebas y Marabá, el 50%.

“Lo que estamos observando en Pará”, dijo Monte-Mor en un seminario al final de octubre en la UFPA, “es un espacio urbanizado que es simultáneamente campo y ciudad, no es ninguna de las dos cosas, pero integra a ambas”. Monte-Mor, un arquitecto y urbanista de 65 años que recorre la Amazonia desde hace 40 años, trabaja desde hace 30 con economistas y 15, con geógrafos, elaboró en 2004 el concepto de urbanización extensiva, que el equipo del Urbis adoptó para analizar el espacio urbano de la Amazonia. “Los límites de la ciudad se expandieron y el territorio rural sufrió un proceso de urbanización. Quienes residen en el campo también quieren vivir como en la ciudad, con electricidad, televisión satelital y sentido de ciudadanía. La ciudad extendió sus tentáculos sobre el campo”, nota.

Morro do Chapéu, en Parauapebas, ocupado por asentamientos precarios

Ana Claudia Cardoso/ UFPAMorro do Chapéu, en Parauapebas, ocupado por asentamientos precariosAna Claudia Cardoso/ UFPA

No se trata de fenómenos exclusivos de la Amazonia. A partir de 1960, la construcción de carreteras y la ampliación de las redes de electricidad, telefonía y saneamiento han llevado el confort de la ciudad a los habitantes del campo por todo el país. Monte-Mor detectó fenómenos similares en aldeas indígenas del norte de Minas Gerais, cuyos habitantes reclaman electricidad y calles pavimentadas delante de sus casas de ladrillos.

Desde el punto de vista económico, las ciudades de la primera región recorrida se encuentran bien, creciendo y generando riquezas. En función, principalmente, de la minería y la producción agropecuaria, la participación de los ingresos brutos de los municipios de la Urbis-1 en la economía de Pará, pasó de un 8,6% en 1996 al 20% para el final de la década siguiente. En Canaã dos Carajás, uno de los mayores proyectos de explotación de mineral de hierro del mundo, con inversiones estimadas en 20 mil millones de dólares, motivó la construcción de caminos, elevó el precio de la tierra y atrajo a nuevos residentes: la población del municipio crecerá de 20 mil a 100 mil habitantes en un lapso de 10 años. Sin embargo, no siempre la construcción de vivienda ocurre acorde con el ritmo de arribo de los inmigrantes. “A partir de 2002, el perímetro urbano de Canaã dos Carajás se modificó más de seis veces”, tal como lo registra uno de los informes del Urbis, “con el establecimiento de bolsones de pobreza en 19 asentamientos informales instalados en áreas públicas”.

Es raro encontrar paraenses en esas ciudades de Pará, porque la mayoría de los habitantes proviene de otras regiones del país. En Parauapebas, declarada ciudad en 1985, el 56% de sus habitantes corresponde a migrantes o hijos de migrantes. En Canaã dos Carajás –una ciudad todavía más joven, reconocida en 1994–, un 54% de sus habitantes proviene de otros estados. Canaã presenta una de las mayores tasas anuales de crecimiento poblacional del país, con un 18,11%; mientras que el promedio nacional es del 1,55%.

Vacas y playas
En São Félix do Xingu, la hacienda vacuna creció de manera impresionante, de 9 mil cabezas en 1994, a 682 mil en 1999, 1 millón en 2001 y 2 millones (registradas) en 2010, lo cual implica un promedio de 22 reses por habitante. “En 1980”, según declara Monte-Mor, “São Félix era una aldea perdida en un mundo arcaico, con menos de 2 mil habitantes, y de pronto se transformó en una ciudad con casi 50 mil habitantes, con inmensas tiendas de productos químicos, anuncios de rodeos y carteles de protesta de Greenpeace. São Félix y Xinguara se han erigido en ambas márgenes del río, desmontando todo, ya no hay castañares. Es algo triste observar la expulsión de los campesinos y recolectores de caucho [seringueiros]. También lo es ver a sus habitantes debatiendo sobre qué es peor, si la minería o la ganadería. El desmonte fue brutal. Muy pronto, eso ya no será Amazonia”.

Las garras del espacio urbano: la ciudad de Itaituba, al oeste de Pará, avanzando sobre la selva

Carlos FioravantiLas garras del espacio urbano: la ciudad de Itaituba, al oeste de Pará, avanzando sobre la selvaCarlos Fioravanti

Mucha gente utiliza para su esparcimiento las playas fluviales o pesca en los ríos de São Félix do Xingu y Marabá. Monte-Mor, quien visitó la región en 1984 y en 2001, se sobrecogió al observar centenares de puestos de venta de pescado en la arena y decenas de jet-ski cortando el río Xingú: “Nunca había visto tal turismo popular. Lo peor es la música. Parlantes monstruosos y música horrible”.

“Estamos frente al desafío de conjugar las muchas Amazonias, de establecer elementos integradores y enfatizar diferencias internas”, resaltó Monte-Mor. Fábio Silva advierte sobre el riesgo de confiar otra vez en emprendimientos económicos a gran escala como forma de promover la economía de la región norte: “Los grandes proyectos le sirven al país y al mundo, pero a largo plazo no trajeron la ansiada mejora para la región”.

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