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Especial Biota Educación II

Intervenciones sostenibles

La interferencia humana ayudó a mantener la diversidad biológica de la pampa, uno de los ecosistemas brasileños más complejos

Pampa: palabra de origen quichua que significa llanura. La región fue reconocida como un bioma brasileño recién en 2004

Márcio Borges MartinsPampa: palabra de origen quichua que significa llanura. La región fue reconocida como un bioma brasileño recién en 2004Márcio Borges Martins

El empleo aunado del fuego y la ganadería ha venido cumpliendo un rol importante, por no decir esencial muchas veces, en el mantenimiento de la diversidad biológica de la pampa, uno de los más ricos, complejos y heterogéneos ecosistemas brasileños. Puede sonar extraño, pero los estudios sugieren que esas dos formas de interferencia humana, casi siempre agresivas al respecto de la biodiversidad local, cuando se las maneja bien, pueden contribuir para conservar la vegetación campestre del sur del país, debido a que contienen la invasión de bosques de araucarias y la densificación de plantas leñosas en la región, y porque favorecen el retoñar de la vegetación nativa, muchas veces empleada en la alimentación del ganado vacuno. Esta concepción poco habitual de conservación ambiental fue el punto destacado de las conferencias de los biólogos Márcio Borges Martins e Ilsi Iob Boldrini, ambos de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), durante el segundo encuentro del Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educación, realizado en São Paulo el día 21 de marzo. Organizado por la coordinación del Programa Biota-FAPESP, en colaboración con la revista Pesquisa FAPESP, el evento contó también con la participación del biólogo Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUC-RS).

De acuerdo con los investigadores, durante los últimos mil años, el clima húmedo característico de las zonas subtropicales ha favorecido la expansión de los bosques en detrimento de los campos, los cuales constituyen el paisaje originario reciente de la región sureña del país. “Si consideramos el clima actual, prácticamente toda la zona sur de Rio Grande do Sul sería naturalmente cubierta por vegetaciones forestales”, subrayó Martins. Según el biólogo, eso solamente no sucedió debido a la presencia de los grandes herbívoros que vivían allí y, más recientemente, a la introducción de la ganadería. “El ganado ha desempeñado un papel fundamental en la conservación de la pampa”, dijo. Y también el fuego, debido a que frena el rápido avance de los bosques. “Las quemas pueden haber sido esenciales en el mantenimiento de la dinámica natural de la vegetación de llanura”, afirmó el biólogo. Algunos estudiosos estiman que su utilización está relacionada con la llegada de las poblaciones indígenas a la región, que lo usaban para la caza y el manejo de la tierra, junto con un clima más estacional.

Para Martins, además del fuego y el pastoreo, otros factores que condicionan la composición y las características fisonómicas de la vegetación de los campos incluyen el tipo de suelo, las sequías, las heladas, el pisoteo de los campos por los animales y las rozadas periódicas. Por ende, según concluyó el investigador, dichas perturbaciones deben ser tenidas en cuenta al plantearse formas sostenibles de manejo de los campos en la región, ya que constituyen factores que impiden la expansión de las selvas en áreas campestres. Sin embargo, el biólogo destacó que la mala gestión de esas perturbaciones puede llevar a la degradación del ecosistema.

De izquierda a derecha: Eduardo Eizirik, Ilsi Iob Boldrini y Márcio Borges Martins

Léo RamosDe izquierda a derecha: Eduardo Eizirik, Ilsi Iob Boldrini y Márcio Borges MartinsLéo Ramos

En la actualidad la pampa ocupa el segundo lugar como bioma más devastado en Brasil: el más degradado es el bosque atlántico. Sus campos se esparcían por 176.500 kilómetros cuadrados (km2), lo que corresponde al 63% del territorio gaúcho y al 2,1% del territorio brasileño. Hoy en día, tan sólo el 36% de la vegetación original de la región pampeana brasileña está preservada, destacó Ilsi Iob Boldrini.

Según la bióloga, debido a que se restringe al sur de Rio Grande do Sul, este bioma ha sido objeto de escasa atención por parte del poder público en lo atinente a la implementación de políticas de conservación ambiental. En parte esto se debe al hecho de que la región fue reconocida oficialmente en el mapa de los biomas brasileños recién en 2004, y su diversidad biológica había sido subestimada hasta entonces.

“Aun cuando abarca un área relativamente pequeña, el bioma pampeano es bastante heterogéneo; tiene una variada diversidad fisonómica y de hábitats, con campos planos, áreas rupestres y arenales, aparte de áreas bajas, formadas por suelos hidromórficos, inundables durante gran parte del año, y ambientes forestales. Se trata de un bioma complejo, compuesto por una diversidad de fitofisonomias, entre las cuales se encuentra la llanura dominada por gramíneas, que es la más representativa”, comentó.

Para la investigadora, impresiona también la cantidad de nuevas especies identificadas en la región en los últimos años. Se catalogaron más de dos mil especies de plantas, 990 de ellas endémicas de la pampa. “Suele pensarse que la vegetación de llanura es homogénea, que el campo de llanura es todo igual. No obstante, la diversidad de especies halladas en esos lugares llega a ser tres veces mayor que la de las áreas forestales”, afirmó Ilsi. Las familias vegetales más ricas de la pampa son la Asteraceae, con 380 especies, la Poaceae, con 373, la Leguminosae, con 190, y la Cyperaceae, con 118.

Con todo, muchas se encuentran amenazadas de extinción debido a la sustitución de la vegetación original por cultivos de invierno y verano (sobre todo la soja, el trigo y el arroz), a las prácticas de silvicultura y al exceso de pastoreo del ganado, una situación en la cual la exposición excesiva al ganado impide la recuperación de las llanuras. “La región se inclina hacia la ganadería, no hacia la agricultura. Pero cuando se administra mal la hacienda, también se produce la degradación de la vegetación”, destacó.

El establecimiento de diversos sistemas agrarios, no siempre sostenibles, también ha acelerado la alteración de la cobertura vegetal original. En muchas propiedades, la cantidad de animales es en ocasiones mucho mayor que la capacidad de soporte de la vegetación de llanura. Y ante la falta de pastizales nativos, muchos productores terminan recurriendo al plantío de especies exóticas de gramíneas y leguminosas con aplicación de herbicidas, lo que contamina el suelo y el agua subterránea. Aparte de la sobreexplotación de los campos, su reemplazo por cultivos destinados a la producción de granos o a la obtención de celulosa está desembocando en una pérdida de las características del paisaje del bioma.

El ganado, introducido por los jesuitas en el siglo XVI, puede haber contenido el avance de los bosques sobre la pampa

Márcio Borges Martins El ganado, introducido por los jesuitas en el siglo XVI, puede haber contenido el avance de los bosques sobre la pampaMárcio Borges Martins

La aplicación de herbicidas sobre la vegetación original de la pampa para la introducción de especies forrajeras, el manejo inadecuado de los campos naturales y el uso indiscriminado del fuego también ha contribuido a la destrucción de ese bioma. Pese a los recientes avances, la región de llanuras del sur de Brasil sigue siendo en buena medida poco conocida. “Los estudios florísticos y fitosociológicos siguen constituyendo una necesidad a los efectos de obtener estimaciones más concretas de la riqueza de especies en la región”, concluyó la bióloga.

Los cambios en el paisaje
Es también poco conocida la fauna de vertebrados del bioma pampeano, según destacaron los biólogos Eduardo Eizirik y Márcio Borges Martins. Actualmente, la preocupación con la conservación de la diversidad de la fauna de la zona ha aumentado debido a la fuerte expansión del monocultivo y del cultivo de eucalipto para la obtención de celulosa (silvicultura). “En la última década ha habido un fuerte incentivo desde el poder público a la práctica de la silvicultura en las zonas más carentes del estado, con la mira puesta en su desarrollo económico”, dijo Martins.

Según el investigador, muchas empresas ha comprado vastas extensiones de tierra para el cultivo de eucaliptos destinados a la producción de celulosa, antes incluso de la realización de un estudio por zonas, a los efectos de identificar en qué áreas sería posible plantar. “La sustitución de un paisaje de llanura por un bosque denso como el de eucaliptos puede generar diversas complicaciones para el mantenimiento de la biodiversidad de los campos”, afirma.

Una de ellas es el bloqueo del flujo genético entre especies. De acuerdo con Eizirik, las políticas de conservación de la diversidad biológica local deben apuntar al mantenimiento de los procesos evolutivos naturales. “Las poblaciones de una misma especie distribuidas por regiones geográficas distintas pueden terminar diferenciándose genéticamente”, comentó. Según el investigador, esto puede pasar debido a diversos factores, entre ellos el aislamiento por la distancia, la propia selección natural y el surgimiento de barreras que impiden el flujo génico. Estas barreras van desde ríos y zonas desérticas hasta bosques densos, como los de eucaliptos. “Ignorar tales cuestiones puede llevar a la desaparición de algunas especies importantes para el mantenimiento de la biodiversidad local”, explicó Eizirik. Para él, esto constituye un problema preocupante, puesto que la llanura pampeana se extiende por otros países de Latinoamérica como Argentina y Uruguay. “Por eso resulta fundamental la realización de estudios filogenéticos y filogeográficos para que sirvan de base a la hora de formular políticas de conservación de la fauna de vertebrados en los campos sureños”, afirmó.

De la misma manera, las redes de unidades de conservación actuales distan mucho de ser ideales. Hoy en día, la región cuenta con 11 unidades de conservación de protección integral, entre parques y reservas ambientales, las cuales cubren un área de 1.130 km2. “Esto corresponde a tan sólo un 0,64% de la región pampeana”, subrayó Martins. En 2006, la Comisión Nacional de la Biodiversidad (Conabio) había establecido en las Metas Nacionales de la Biodiversidad para 2010 el objetivo de proteger un 10% de los biomas terrestres en unidades de conservación, con excepción de la Amazonia, para la cual el índice es del 30%. Para el biólogo, una de las razones por las cuales la pampa no ha sido tenida en cuenta en las políticas de preservación es el pequeño impacto visual que ocasiona la degradación de sus campos. “Cuando se pierde parte de una selva, se registra un significativo cambio en el paisaje. Pero lo propio no sucede cuando se trata de llanuras”, comentó.

Conocer para emplear mejor
Para los investigadores, pese a que la interferencia humana forma históricamente parte del mantenimiento de la biodiversidad de los campos sureños, aún se está lejos de alcanzar un nivel de comprensión que permita manejarlos en forma sostenible, sin comprometer la dinámica natural de la biodiversidad del bioma y la productividad económica de la región. Resulta fundamental, según resaltaron, revisar los modelos de gestión de esas unidades de conservación, que impiden la acción del fuego y del ganado. “Hay estudios que apuntan formas sostenibles de manejo de la biodiversidad local que aseguran las características pampeanas y el desarrollo de la ganadería”, afirmó Martins. Y añadió: “Es importante considerar los potenciales de la región para otras finalidades, tales como la producción de energía eólica”.

El Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educación se extenderá hasta el mes de noviembre y abordará los conceptos, los retos y las principales amenazas relacionadas con los seis biomas brasileños: pampa, pantanal, cerrado, caatinga, bosque atlántico y Amazonia, además de los ambientes marinos y costeros y la biodiversidad en ambientes antrópicos urbanos y rurales. El objetivo es presentar el estado del arte del conocimiento científico generado en el ámbito del Biota-FAPESP a los largo de sus 13 años, en un lenguaje accesible para diversos públicos, de modo tal de mejorar la calidad de la educación científica y ambiental de docentes y alumnos de la enseñanza media en Brasil.

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