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Historia

Un pasado que asoma

La digitalización de archivos de la represión política en São Paulo supondrá un impacto en la investigación y en la averiguación de violaciones de los derechos humanos

Archivo del Deops de São Paulo: un punto de referencia para las comisiones de la Verdad

Léo RamosArchivo del Deops de São Paulo: un punto de referencia para las comisiones de la VerdadLéo Ramos

El Archivo Público del Estado de São Paulo inauguró al comienzo de abril el portal Memoria Política y Resistencia, que permite la consulta por internet de más de 314 mil fichas y 12.800 prontuarios ‒con un total de 1 millón de imágenes‒ elaborados por organismos de seguridad política del estado de São Paulo entre 1924 y 1999, período que abarca dos dictaduras (1937-1945 y 1964-1985). El trabajo de digitalización ya llegó a un 10% del total de páginas de dicho patrimonio, preservado en el archivo, y continuará durante los próximos años. El material disponible en la web forma parte de tres conjuntos de documentos. Uno de ellos es corresponde al Departamento de Orden Público y Social de Santos, compuesto por 80 metros lineales de documentos conservados en forma ilegal en el Palacio de la Policía de Santos hasta 2010, cuando fueron recuperados. También hay fichas y prontuarios del Departamento Estadual de Orden Político y Social de São Paulo (Deops), el principal organismo de la policía política paulista, extinto en 1983, cuyo patrimonio, formado por 1.173 metros lineales de documentación, fue transferido al Archivo Público del Estado hace 23 años. Por último, también hay documentos del Departamento de Comunicación Social (DCS), que asumió atribuciones reservadas al Deops y funcionó entre 1983 y 1999.

La digitalización contó con el apoyo de la FAPESP, que destinó 1.690.000 reales para la modernización de los laboratorios del archivo por medio del Programa de Apoyo a la Infraestructura de Investigación del Estado de São Paulo. El Ministerio de Justicia y la Jefatura de Gabinete de la Presidencia de la República también aportaron recursos para la iniciativa. “La gente puede acceder desde su casa, no se requiere contraseña, es completamente público. Es muy importante en cuanto al sentido de transparencia y de información para los familiares de las víctimas del período de la dictadura”, resaltó el gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, durante el acto de lanzamiento. Se trata de un hito en el rescate de la memoria de la represión y la resistencia política, y tiene importancia tanto para el trabajo de historiadores como para la Comisión Nacional de la Verdad y de las comisiones estaduales y municipales creadas para investigar las violaciones a los derechos humanos. “Nuestra Comisión de la Verdad es la única en el siglo XXI. Vamos a contar con acceso a tecnologías que ninguna de las 40 comisiones anteriores en el mundo tuvieron”, sostuvo el politólogo Paulo Sérgio Pinheiro, coordinador de la Comisión de la Verdad.

La tecnología promete brindar ayuda a la Comisión de la Verdad para rastrear documentos importantes

Léo RamosLa tecnología promete brindar ayuda a la Comisión de la Verdad para rastrear documentos importantesLéo Ramos

Como las comisiones de la Verdad en el país se crearon más de 25 años después del final del régimen militar, la identificación de documentos es vital para la reconstrucción de los hechos, puesto que muchos testigos fallecieron o no recuerdan detalles que sirvan para dilucidar crímenes. “Los documentos servirán, sobre todo, en los casos de muertos y desaparecidos, para encontrar las piezas que faltan en el rompecabezas de la investigación. En ello consiste la principal expectativa en relación con esos archivos”, dice la politóloga Glenda Mezarobba, consultora e investigadora de la Comisión Nacional de la Verdad. Ivan Seixas, coordinador de la Comisión de la Verdad de la Asamblea Legislativa de São Paulo opina que los documentos pertenecientes al Deops han sido de ayuda para el trabajo de investigación de la entidad y cita un ejemplo: el análisis de seis libros datados en los años 1970 que registran entradas y salidas de la sede del Deops sugiere conexiones entre un diplomático estadounidense y un representante de la industria con los servicios de represión política. Los libros registran visitas frecuentes del cónsul de Estados Unidos en São Paulo en esa época, Claris Rowney Halliwell, y de Geraldo Resende de Matos, cuyo cargo está indicado como “Fiesp”; aunque la Federación Industrial del Estado de São Paulo niega, no obstante, que Matos haya formado parte de su plana. “Son documentos que revelan el día a día del Deops”, dice Seixas. Él señala el beneficio que la digitalización del archivo está aportando a las comisiones creadas en los municipios. “Ya existen comisiones en Santos, Bauru y Campinas. La posibilidad de recabar documentos vía web facilitará el trabajo de dichas comisiones municipales”, añade.

La digitalización también hará posible un inédito cruzamiento de informaciones. “Con documentos agrupados en bancos de datos, es posible cruzar informaciones diversas y localizar ágilmente referencias sobre cualquier persona perseguida por el Deops”, dice el historiador Lauro Ávila Pereira, director del Departamento de Preservación y Difusión del Archivo Público del Estado de São Paulo. Utilizando recursos avanzados de programación, será posible realizar búsquedas inteligentes dentro del conjunto de documentos. “Si hallamos, por ejemplo, un determinado patrón de documento que contenga información relevante sobre un desaparecido político, podemos realizar una búsqueda en otros documentos con el mismo patrón, con la esperanza de dilucidar otros casos”, dice Glenda Mezarobba. Ella participa en un subgrupo encargado de utilizar técnicas informáticas de e-Science, que se emplean para obtener resultados mediante computación intensiva, y de analizar grandes volúmenes de datos digitales con el objetivo de encontrar informaciones que contribuyan para reconocer violaciones a los derechos humanos. Mezarobba solicitó, el año pasado, una licencia de su cargo como directora del área de Ciencias Humanas de la FAPESP para trabajar en la comisión. En ese subgrupo, ella trabaja junto a Roberto Marcondes Cesar Júnior, docente del Departamento de Ciencia de la Computación de la USP y coordinador adjunto de la Dirección Científica de la FAPESP. También se están digitalizando alrededor de 16 millones de páginas del archivo del Servicio Nacional de Informaciones (SNI). “Lo ideal sería contar con la totalidad de los archivos del país digitalizados. Es común encontrar copias de un documento desaparecido de un archivo en los registros de otro”, dice Lauro Ávila.

El escáner planetario, que copia documentos sin deteriorarlos y se utilizó para la digitalización de documentos del registro del Deops de Santos

Léo RamosEl escáner planetario, que copia documentos sin deteriorarlos y se utilizó para la digitalización de documentos del registro del Deops de SantosLéo Ramos

La resolución del Archivo del Estado de hacer público su patrimonio en internet se basa en la Ley de Acceso a la Información, promulgada en mayo de 2012, que disipó obstáculos para la divulgación de documentos. La ley establece que “los documentos que versen sobre conductas que impliquen violaciones de los derechos humanos practicada por funcionarios públicos o al mando de autoridades públicas no podrán ser objeto de restricciones en su acceso”. A partir de los años 1990, los registros de los organismos represivos comenzaron a transferirse hacia archivos estaduales. Pero, con excepción del estado de São Paulo, su acceso en la mayoría de los estados recién ocurrió en los años 2000, y aun así, la consulta se encuentra frecuentemente restringida a investigadores y familiares que acrediten su vínculo con los documentos. “En el caso del Archivo del Estado de São Paulo, nosotros sólo aconsejamos a quien consulta los registros por internet que tenga cuidado con el uso que podría hacer de las informaciones sobre la vida privada de terceros”, dice Carlos Bacellar, el coordinador del archivo, quien aparte es docente del Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la USP. “La privacidad sólo puede ser expuesta en caso de que ayude a esclarecer hechos. Si la información no aclara nada y expone detalles de la vida personal, pierde interés social”.

La digitalización del archivo completo de los prontuarios comenzó con los registros del Deops de Santos, hallados en 2010, por tratarse de un conjunto de documentos desconocido por investigadores y familiares de detenidos y desaparecidos políticos. “Tenía sentido comenzar por el material de Santos dada su novedad, puesto que el gran registro del Deops paulista ya venía investigándose desde mediados de la década de 1990”, dice Lauro Ávila. El rescate del archivo de Santos es un capítulo curioso en la recuperación de la memoria. Su hallazgo, guardado en una comisaría de policía de la ciudad, fue informado por el periódico Folha de S. Paulo en su edición del 26 de febrero de 2010, un viernes, y desencadenó una operación relámpago. El por entonces secretario de la Jefatura de Gabinete del gobierno paulista, hoy senador nacional, Aloysio Nunes Ferreira, y el secretario de Justicia, Luiz Antonio Marrey, determinaron que técnicos del Archivo del Estado se trasladaran inmediatamente a Santos y retirasen esos documentos. Se temía que la publicidad en torno al descubrimiento motivara que individuos involucrados en la represión retiraran documentos comprometedores, una calamidad que terminó con el desfalco de buena parte de esos registros. “Conseguimos un camión prestado de la propia Policía Civil y, a las 3 de la madrugada del sábado, las cajas con todos los documentos estaban en São Paulo”, recuerda Lauro Ávila. El estado de las fichas y prontuarios era bastante precario. Se requirió más de un año para restaurar y digitalizar los documentos. Existen indicios de que contienen documentos no disponibles en otros archivos. Se encontró, por ejemplo, un conjunto inédito de fichas de conserjes y porteros de edificios de Santos, a los que obligaban a informar a la policía cada vez que alguien alquilaba un departamento en la ciudad. “Los conserjes estaban obligados a actuar como informantes y les solicitaban a los inquilinos que completaran una ficha con la lista de los habitantes del inmueble”, dice Ávila.

Se adquirieron equipamientos en el exterior para acelerar la digitalización. “La FAPESP cumplió un rol fundamental, no sólo por los recursos, sino también por la ayuda que brindó para la importación de los suministros. Se los adquirió mucho más rápido que si los compráramos de otra manera”, dice Carlos Bacellar, el coordinador del archivo. Actualmente, un equipo integrado por 10 técnicos, valiéndose de dichos equipamientos, logra digitalizar casi 2 mil imágenes diarias. Entre el instrumental adquirido se destacan un escáner planetario, que permite copiar los documentos sin estropearlos, y otro tipo de escáner que permite la grabación de la imagen original en un microfilme.

030-034_Arquivos DEOPS_207-9ReproducciónLa digitalización cumplirá un rol importante para la ampliación del acceso de los investigadores a los archivos de la represión política. Algunos historiadores ya se abocaron al estudio de los archivos del Deops paulista. Maria Aparecida de Aquino, docente del Departamento de Historia de la FFLCH/ USP, publicó cinco libros, en el contexto de la serie Radiografías del Autoritarismo Republicano Brasileño, editada por la Imprenta Oficial de São Paulo, que constituyen el resultado de su trabajo de mapeo y sistematización del registro del Deops, apoyado por la FAPESP entre 1998 y 2002. “Existía un complejo código alfanumérico en cada una de las 9.626 carpetas que estudiamos. Desciframos ese código, mediante el trabajo de un equipo de 20 becarios que coordiné y asesoré junto con dos de mis doctorandos”, recuerda la profesora. “Conservamos el material reponiendo las carpetas en las cuales se encontraban, las limpiamos, colocamos papel neutro para protegerlas y entregamos un banco de datos completamente informatizado”, dice.

Quien hizo uso en forma permanente del archivo fue Maria Luiza Tucci Carneiro, docente del Departamento de Historia de la FFLCH/ USP. Interesada en temas tales como el racismo y el antisemitismo, obtuvo autorización del archivo en los años 1990 para analizar las fichas y prontuarios con la ayuda de becarios de iniciación científica, maestría y doctorado. “Montamos en el archivo los Talleres de Historia, donde hubo hasta 60 estudiantes trabajando con el material durante más de una década. Eran clases de historia en vivo”, dice ella. “Más de 40 investigadores se capacitaron en ese marco, que dio como resultado una decena de tesinas de maestría, ocho tesis doctorales y varias publicaciones, así como 14 inventarios de documentos”.

Uno de los desafíos, dice la profesora, consistió en descifrar la lógica discursiva del represor y delimitar hasta qué punto éste expresa la verdad y dónde comienza la ficción, construida para justificar la intolerancia y rotular el crimen político. “El primer paso fue comprender el concepto de crimen político, que motivaba la vigilancia, la persecución y la encarcelamiento de un ciudadano indeseable por sus ideas. El delito ideológico se configura a partir del momento en que el pensamiento asume una forma física, o sea, cuando puede identificárselo a través de la producción de conocimientos, de la propaganda política impresa en libros o panfletos, confiscados como prueba del delito”, sostiene.
Entre 1995 y 1996, Tucci Carneiro comenzó a utilizar el archivo del Deops en un proyecto financiado por el Instituto Goethe sobre las mujeres judías deportadas por Brasil durante el gobierno de Vargas. Luego, obtuvo el apoyo de la FAPESP para dos proyectos temáticos que resultaron en una serie de inventarios y en la creación de un archivo virtual con documentos seleccionados según temáticas específicas.

Bajo su dirección, un equipo integrado por 30 investigadores mecanografió, a partir de 1999, el contenido de más de 185 mil fichas del Deops. “En ese entonces no contábamos con equipamiento ni una base de datos capaz de efectuar una búsqueda avanzada en las fichas policiales y la opción fue digitarlas”, dice. A partir del año 2000, las fichas nominales pueden consultarse en el sitio web del Proin, sigla del Proyecto Integrado Archivo del Estado/ USP. También se dispusieron en el sitio las primeras páginas digitalizadas de los periódicos, panfletos y libros confiscados durante los autos de búsqueda en las residencias de los sospechosos o de las asociaciones comunitarias o políticas. Bajo la coordinación del profesor Boris Kossoy, de la Escuela de Comunicación y Artes de la USP, el Proin elaboró un inventario de fotografías confiscadas de los álbumes de familia o producidas por el Laboratorio de Fotografía del Gabinete de Investigación/ Deops, las cuales se adjuntaban a los prontuarios y los expedientes.

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