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PRODUCCIÓN CIENTÍFICA

El pelotón de elite

Un nuevo indicador muestra cuáles son los países y las instituciones que más publican en las revistas del grupo Nature

037_RankingNature_212ana paula camposSe encuentra disponible un nuevo conjunto de indicadores destinados a evaluar la calidad de la producción científica de países e instituciones. Se trata del Nature Publishing Index (NPI), basado en el universo de artículos divulgados en las 18 publicaciones científicas que integran el Nature Publishing Group. Más allá de la propia Nature, que fue fundada en 1869 y divulgó grandes avances, como por ejemplo, la estructura del ADN, también hay una serie de títulos especializados en diversos campos del conocimiento que se crearon en los últimos años, tales como Nature Genetics, Nature Geosciences y Nature Biotechnology, entre otros. El hecho de publicar en revistas de alto impacto confiere prestigio a la carrera de los científicos y les facilita el acceso a la financiación para investigar, por eso el grupo Nature apuesta a que sus indicadores se tornen un referente. “Nuestras interpretaciones no resultan definitivas, pero esperamos que nuestros análisis estimulen cada vez más el uso del NPI por parte de las instituciones y los investigadores”, escribió David Swinbanks, director de mercados regionales y comunicaciones médicas y científicas del grupo Nature, en la presentación del informe con las principales conclusiones del índice, que reúne datos de 2012. El índice ya se compilaba desde 2008 para instituciones y países de Asia y del Pacífico, y ahora se ha vuelto global.

En esos indicadores se destaca Estados Unidos, con cinco de las 10 instituciones líderes en investigación (Universidades Harvard y Stanford, MIT, Institutos Nacionales de Salud y Universidad de Washington). Pero los datos sobre el crecimiento de China son los que más asombran. Ese país cuenta ahora con nueve instituciones entre las 200 más destacadas en el índice de 2012, mientras que en el estudio de 2011 sólo contaba con tres. La Academia China de Ciencias, que agrupa a más de un centenar de institutos de investigación y dos universidades, acaba de superar a la Universidad de Tokio como la institución de la región de Asia y el Pacífico con mayor producción en las revistas evaluadas y en 2013 aparecerá entre las 10 mejores de la clasificación. Entre las 10 mejores en la lista de 2012 figuran instituciones de Alemania (Max Planck Society), de Francia (Centro Nacional de Investigación Científica), de Inglaterra (Universidad de Cambridge) y de Suiza (Instituto Federal de Tecnología de Zúrich).

Otras novedades destacadas que brindan los indicadores, según el informe de Nature al respecto de los resultados, las constituyen Irlanda, que trepó del puesto 30º al 20º si se comparan los indicadores de 2012 con los de 2008, y Brasil, que mejoró siete puestos durante idéntico período y se ubica 27º. El índice permite analizar el desempeño de los países e instituciones en cuatro grandes áreas. Brasil aparece mejor clasificado en las ciencias de la Tierra y en física, donde alcanza el puesto 24º. En química figura 29º y en ciencias de la vida 27º. Otros países emergentes destacados en el ranking son Arabia Saudita y Kenia.

Según revela el Journal Citation Reports de 2012, el factor de impacto de la revista Nature fue de 38,5, el más alto entre las revistas científicas multidisciplinarias. Eso significa que los artículos publicados por la revista en 2010 y 2011 fueron citados, en promedio, 38,5 veces en periódicos indexados en el año 2012. El resto de las revistas que participan en el índice registraron un factor de impacto de 11,9, tal como es el caso de Nature Structural and Molecular Biology, e incluso 35,2 la cifra que ostenta Nature Genetics. Si bien el índice de Nature resulta útil para mostrar la capacidad de los países para publicar en revistas con gran impacto, algunas limitaciones sugieren que los datos se manejen con cautela. Con excepción de Nature y de Nature Communications, que presentan carácter multidisciplinario, el resto de las publicaciones de la lista se encuentran vinculadas a disciplinas en áreas específicas del conocimiento, tales como ciencias de la vida, de la Tierra, física y química. El universo de publicaciones es escasamente representativo, por ejemplo, de la producción en ciencias aplicadas, ingenierías y medicina clínica.

El Nature Publishing Index ofrece dos tipos de indicadores, a partir de los cuales se elaboran rankings de países y de instituciones, que pueden ser universidades, instituciones públicas e incluso empresas, como en los casos de IBM, o de las farmacéuticas Roche y Novartis, que figuran en el grupo de las 200 más destacadas. Uno de los indicadores es el número absoluto de artículos publicados. En 2012 se publicó un conjunto de 3.560 artículos. Estados Unidos es el líder, con 2.232 investigadores firmando artículos, seguido por el Reino Unido (677) y Alemania (594). En 39 artículos participaron investigadores brasileños. El segundo indicador es el denominado conteo corregido, una puntuación también basada en la cantidad de artículos, pero que pondera la incidencia relativa de cada institución en los papers.

No hay instituciones brasileñas que aparezcan en la lista de las 200 mejores del NPI. La Universidad Federal de Río de Janeiro es la más destacada del país, con una puntuación de conteo corregido de 1,26, que refleja, en gran medida, las publicaciones sobre ensayos clínicos que involucran el uso de células madre en tratamientos cardíacos. La Universidad de São Paulo (USP) figura inmediatamente detrás, con una puntuación de 0,79, y las posiciones en el escalafón se invierten cuando se tienen en cuenta los artículos publicados solamente en la revista Nature. Luego aparecen el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón (0,60), la Universidad de Campinas (la Unicamp, con 0,38) y la Universidad Estadual del Norte Fluminense (0,28). El análisis del NPI resalta puntos positivos para Brasil, tales como el crecimiento del 29% anual en el puntaje del conteo corregido, así como también puntos negativos, signados por el reducido impacto de la ciencia brasileña y la aún escasa participación en colaboraciones internacionales.

Aporte original
Dario Zamboni, docente de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la USP, dice que no basta con lograr resultados consistentes para publicar en las revistas del grupo Nature. “Es necesario que la investigación científica realice un aporte nuevo y original y se apoye en pruebas contundentes”, sostiene el profesor, quien recientemente publicó un artículo, resultado de la tesis doctoral de un alumno, acerca de los mecanismos de inmunidad contra la leishmaniasis en la revista Nature Medicine. El trabajo se llevó a cabo en su laboratorio, en el marco de un proyecto del Programa Joven Investigador de la FAPESP. Zamboni relata que se sustrajo a la presión por publicar resultados parciales durante el transcurso de la investigación, que le hubieran restado originalidad al trabajo. “En ese momento había realizado mi posdoctorado en Estados Unidos y publicado un artículo en la revista Nature Immunology. Ese artículo fue muy importante para poder establecerme en Brasil como investigador independiente. En el caso de aquel artículo de la Nature Medicine, noté que teníamos un trabajo con gran potencial, y resolvimos profundizar la investigación antes de publicarlo”, afirma. El trabajo demandó unos cuatro años desde su concepción hasta la redacción del manuscrito. El artículo fue bien recibido por los referees, quienes, no obstante, solicitaron más ensayos. Luego del envío inicial, hubo otros seis meses de trabajo hasta que lo aceptaron.

Eduardo Gorab, profesor del Instituto de Biociencias de la USP y coautor de un artículo publicado recientemente en la revista Nature Structural & Molecular Biology acerca de un raro tipo de estructura presente en el material genético de moscas, el ADN de triple hélice (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 207), también subraya que un investigador pasa a ser más respetado cuando publica en un periódico de ese tipo. “La ciencia en Brasil es muy heterogénea y todavía les resulta difícil, a la mayoría de los investigadores, participar en colaboraciones internacionales y publicar en revistas de gran impacto”, dice. Pero es cauteloso al respecto de la posición desfavorable de Brasil en el contexto del índice de Nature. “Hay una tendencia en contra de los artículos de los países en desarrollo y me pregunto si el artículo de la triple hélice habría sido aceptado del mismo modo si se lo hubiera hecho solamente en Brasil”, añade, en referencia al trabajo conjunto que involucró a instituciones tales como el Centro Nacional de Investigación Científica y la Universidad de Estrasburgo, ambas de Francia.

Según Rogério Meneghini, coordinador científico de la biblioteca SciELO Brasil, es muy pronto para calcular el prestigio que el indicador Nature logrará en la comunidad académica, pero a su vez destaca que el grupo Nature se encuentra preocupado por expandir su marca, creando revistas vinculadas con áreas de alcance regional, con una calidad editorial comparable a la de la revista madre. “Ya se han lanzado las revistas Nature China y Nature India y no me sorprendería que apareciese una Nature América Latina o incluso una Nature Brasil”, sostiene. “También puede imaginarse que en el futuro, el indicador reunirá la producción de una mayor cantidad de revistas del grupo, y no tan sólo de las 18 actuales; y sirva no sólo como referencia de una producción de calidad, sino también como herramienta para la expansión de Nature en el mercado de las editoriales científicas”, añade.

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