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CLIMA

Un mundo más cálido

Un informe del IPCC afianza el grado de confianza en cuanto al diagnóstico de los cambios climáticos

Blanqueo de corales: los océanos se tornan más ácidos debido a la absorción creciente de C02

NOAABlanqueo de corales: los océanos se tornan más ácidos debido a la absorción creciente de C02NOAA

Los aportes brasileño y sudamericano para el Quinto Informe de Evaluación sobre el Medio Ambiente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, cuyos resultados comenzaron a divulgarse el mes pasado, fueron más significativos que en evaluaciones anteriores, dice José Marengo, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). Marengo, uno de los brasileños que participaron en el grupo de trabajo 1, responsable por el capítulo sobre los fundamentos de la ciencia física de los cambios climáticos en la nueva evaluación, explica que los modelos del informe prevén una disminución de las lluvias hacia 2100 en el este de la Amazonia y en el nordeste brasileño, como así también aumento de las precipitaciones en la cuenca del Plata. Tales resultados coinciden con los de otros trabajos llevados adelante en Brasil, que señalan un calentamiento en toda América del Sur, que sería mayor en la Amazonia. Los estudios realizados por científicos de las universidades de São Paulo y Río de Janeiro se mencionan en el nuevo análisis y, por primera vez, se tuvo en cuenta al Modelo Brasileño del Sistema Terrestre (Besm, según su sigla en inglés) en el informe del IPCC, aunque éste todavía se encuentra en desarrollo, afirma Marengo. El modelo regional desarrollado en Brasil también fue incorporado por el primer informe de evaluación nacional del Panel Brasileño de Cambios Climáticos reunido en São Paulo, entre los días 9 y 13 de septiembre. El informe formuló una síntesis inédita del estado del arte de la producción científica nacional con respecto al tema (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 210).

El 27 de septiembre, el IPCC dio a conocer en Estocolmo, Suecia, el documento de 36 páginas con el sumario ejecutivo para los tomadores de decisión (SPM, según su sigla en inglés) del grupo de trabajo 1. Otros dos capítulos del quinto informe, que analizan aspectos de los cambios climáticos tales como sus impactos y las medidas para mitigarlos, se divulgarán al final de 2014. Los resultados del 5º informe se basan en un conjunto de artículos e información científica más amplio y minucioso que los disponibles en informes anteriores. El caso de los océanos es un ejemplo de ello. Gracias en gran parte al programa Argo, un sistema de observación oceánica que involucra a unas 30 naciones de todos los continentes, durante los últimos 10 años ha aumentado significativamente el recabado de datos hasta los 2 mil metros de profundidad. Se observaron señales de alteraciones atribuibles a los cambios climáticos, en propiedades tales como la temperatura y salinidad de las aguas, la concentración de carbono y oxígeno, el pH y el nivel del mar. “Los datos recabados en publicaciones en revistas científicas avaladas por pares no dejan dudas acerca de que los océanos están modificándose como consecuencia del cambio climático”, sostiene Edmo Campos, docente del Instituto Oceanográfico de la USP, quien intervino en la elaboración del informe en el capítulo referido al diagnóstico de los océanos. Campos afirma que el grupo evitó trabajar con información basada en modelos, puesto que, en el caso de los océanos, los mismos no están tan desarrollados como los de la atmósfera. “Nuestro informe no se basa tan sólo en la literatura publicada, sino también en el análisis de los datos primarios en los que se fundamentan esos trabajos científicos. Fue un trabajo extenuante. Nos reunimos en China, en Marruecos, en Francia y en Australia, y nos mantuvimos en contacto vía internet. Había dos coordinadores en Alemania y uno en Australia. Siempre había uno de ellos despierto y poniéndonos a trabajar. Fue un gran aprendizaje”, asevera. Como en todos los escenarios previstos para 2100, las concentraciones de CO2 serán mayores que los niveles actuales, y parte de ese CO2 seguirá siendo absorbida por los océanos. Por ello, hay una “virtual certeza” (un 99% de probabilidad) de que la acidificación de los mares crecerá. En el mejor de los escenarios, el descenso del pH oscilará entre 0,06 y 0,07. En el peor, caerá entre 0,30 y 0,32.

Causas y perspectivas
Así como no trajo precisamente novedades en relación con las evaluaciones anteriores, el texto divulgado en Estocolmo revela que las investigaciones llevadas a cabo en los últimos seis años tornan aún más evidentes las causas que originan los cambios climáticos y las perspectivas que generan. Según el documento, los científicos cuentan con un 95% de certeza cuando afirman que la actividad humana es la “causa principal” del calentamiento global, que se intensificó en la década de 1950. En el informe previo, el grado de confianza ya era alto, aunque del orden del 90%. “Nuestro análisis acerca del estado del arte de la ciencia revela que la atmósfera y los océanos se calentaron, la cantidad de hielo y nieve disminuyó, el nivel promedio del mar subió y aumentaron las concentraciones de gases con efecto invernadero”, dijo Qin Dahe, copresidente del grupo de trabajo 1. El resumen ejecutivo se divulgó al cabo de cinco días de debates entre 195 representantes de gobiernos y es el fruto del trabajo de 260 científicos que analizaron más de 9 mil artículos científicos.

El derretimiento de la capa de hielo en Groenlandia: su extensión está disminuyendo gradualmente

Henrik Egede Lassen/ Alpha Film/ NoaaEl derretimiento de la capa de hielo en Groenlandia: su extensión está disminuyendo gradualmenteHenrik Egede Lassen/ Alpha Film/ Noaa

Las últimas tres décadas, según indica el documento del IPCC, han sido sucesivamente más cálidas que cualquier otra anterior, desde 1850. Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera (CO2) aumentaron desde un 40% en los tiempos preindustriales, debido fundamentalmente a la quema de combustibles fósiles, pero también por la modificación del uso de la tierra. Los océanos absorbieron alrededor del 30% de ese CO2, sufriendo así un proceso de acidificación. Los océanos también fueron el principal destino de la creciente energía almacenada en el sistema climático a causa del calentamiento. Este fenómeno condujo al calentamiento de los océanos y a una pérdida de masa en las capas de hielo, tanto en el Ártico como en la Antártida, registrándose una pérdida gradual de su extensión durante la primavera en el mar Ártico y en el hemisferio Norte. El índice de aumento del nivel del mar desde mediados del siglo XIX ha sido mayor que el registrado durante los 2 mil años anteriores ‒entre 1901 y 2010, el crecimiento fue de 19 centímetros.

Alteraciones indeseables
El panel advierte que, de proseguir las altas emisiones de gases con efecto invernadero, se incrementará el calentamiento y con ello las alteraciones indeseables del sistema climático. Según el grupo de trabajo, detener esos cambios exigirá “disminuciones sustanciales y sostenidas en las emisiones de gases con efecto invernadero”. El escenario más optimista prevé un aumento de la temperatura terrestre promedio de entre 0,3ºC y 1,7ºC entre 2010 y 2100, mientras que el nivel del mar podría subir entre 26 y 55 centímetros en el transcurso de este siglo. En tanto, en el peor de los pronósticos, en el cual las emisiones crecen a un ritmo acelerado, la superficie de la Tierra podría calentarse entre 2,6ºC y 4,8ºC a lo largo de este siglo, provocando que el nivel de los océanos crezca entre 45 y 82 centímetros. “El nivel de los océanos ya aumentó, en promedio, 20 centímetros entre 1900 y 2012. Si sube otros 60 centímetros, con sus mareas, el resultado será una fuerte erosión en las áreas costeras de todo el mundo”, declaró Paulo Artaxo, docente del Instituto de Física de la USP y miembro del grupo de trabajo 1 a  Agência FAPESP, en el marco de su participación en uno de los simposios de la FAPESP Week London (lea el reportaje en la página 42). “Ciertos ríos como el Amazonas, por ejemplo, sufrirán un fuerte reflujo de agua salada, que afectará a todo el ecosistema local”, añadió Artaxo, que es uno de los miembros de la coordinación del Programa FAPESP de Investigación sobre Cambios Climáticos Globales.

El IPCC reconoció un descenso en la tasa de calentamiento del planeta en los últimos 15 años, pasando de 0,12ºC por década (entre 1951 y 2012) a 0,05ºC (de 1998 a 2012). Pero esta “pausa” o “hiato” en el incremento de las temperaturas se considera demasiado breve aún como para reflejar una tendencia. Artaxo plantea que el fenómeno se debe a dos factores principales: una mayor absorción de calor en aguas profundas (más de 700 metros) y a la mayor frecuencia del fenómeno conocido como La Niña, que modifican el índice de transferencia de calor de la atmósfera hacia los océanos. “El proceso está bastante claro y documentado en artículos publicados en prestigiosas revistas científicas. De todos modos, el planeta se sigue calentando en forma significativa”, sostuvo. “La pausa aparece claramente en la costa sur de Perú y Chile, donde la temperatura ha disminuido casi 1ºC desde 1970”, dice José Marengo, del Inpe.

La ausencia en el análisis del IPCC de un estudio científico reciente acerca de esa “pausa” incluso fue criticada por científicos para los cuales los cambios climáticos constituirían una contingencia natural, y por políticos y empresarios renuentes a tomar medidas tendientes a controlar la emisión de gases de efecto invernadero que afectan sus intereses. El paper en cuestión no se analizó por una razón muy sencilla: fue publicado después del 15 de marzo, la fecha límite para la literatura evaluada en el informe. Paulo Artaxo no encuentra motivo para la controversia. “Contamos con 9.200 referencias científicas. Se trata de una sola comunicación, y se publicó luego de la deadline, tal como cientos de otros papers. Asimismo, Artaxo subraya que los océanos están absorbiendo calor de la atmósfera en índices muy altos. Una nota editorial de la revista Nature sugirió que el panel se debería concentrar en la producción de informes breves sobre temas emergentes, en lugar de abocarse a toda la literatura cada siete años, tal como lo viene haciendo. De ese modo, se lograrían efectos inmediatos y se evitaría el riesgo de, luego de movilizar a los investigadores para un trabajo gigantesco, afrontar insinuaciones de que sus datos se encuentran desactualizados.

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