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COOPERACIÓN

Afinidades apuntaladas

Un estudio revela que el acercamiento entre los países que conforman el grupo de los Brics rinde frutos científicos

028-031_Brics_227-01En julio de 2014, el bloque de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) creó un banco de desarrollo con un capital de 50 mil millones de dólares para la financiación de obras de infraestructura de interés común. Así como en la economía, el acercamiento entre los cinco países rinde frutos en el ámbito de la ciencia, y ayudó a impulsar las colaboraciones de investigación. Esto es lo que muestra un estudio divulgado en la edición de diciembre de la revista Scientometrics, que analiza la producción de artículos científicos y de trabajos publicados en conferencias y escritos en coautoría por investigadores de los países del bloque, entre 1996 y 2012. “El objetivo de la investigación consistió en evaluar la fortaleza de las colaboraciones científicas entre los Brics. Notamos que la instauración del bloque cumplió una función en ese proceso”, dice Ugo Finardi, investigador del National Research Council de Italia y autor del trabajo, que analizó artículos publicados en más de 20 mil periódicos indexados en la base de datos Scopus, de la editorial Elsevier.

El estudio revela que, en 2000, alrededor del 8% del total de trabajos de autores brasileños publicados junto a investigadores de todo el mundo se realizó con colegas de los Brics. En tanto, en 2012, ese porcentaje trepó al 14%. Si bien no figura como el principal colaborador de los demás países del grupo, Brasil ha cooperado en áreas en las cuales se destaca, como son las ciencias médicas y de la salud. En los últimos años, por ejemplo, creció la afinidad con Sudáfrica en esos campos del conocimiento, un dato que sorprendió a Finardi. “La fortaleza de la cooperación entre Brasil y Sudáfrica en el área de las ciencias médicas posiblemente sea una consecuencia del interés común por el desarrollo de nuevos tratamientos para las enfermedades olvidadas, tales como el paludismo y el Chagas, y también para el Sida”, afirma.

Sin embargo, Rusia es el país de los Brics con el cual más interactuaron los científicos brasileños. En total, suman más de 3.777 artículos publicados en coautoría entre 1996 y 2012, en áreas tales como matemática, física, química, ciencias biológicas y agrícolas, y ciencia de los materiales. En opinión de Edgar Dutra Zanotto, coordinador del Laboratorio de Materiales Vítreos (LaMaV) de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), la relación de Brasil con Rusia se enfoca en las ciencias básicas y áreas específicas en las cuales ambos países cuentan con experiencia e intereses en común. Y menciona el caso de la investigación en vidrios. “Rusia es una potencia en el área de vidrios desde hace más de 30 años. Para quien investiga nucleación y crecimiento de cristales en vidrios y sus propiedades fisicoquímicas, mantenerse en contacto con los investigadores rusos resulta fundamental”, dice. Alrededor del 25% de los 200 artículos de Zanotto catalogados en la base Scopus desde 1977 corresponde a coautorías con rusos, algunos de ellos radicados en Estados Unidos.

028-031_Brics_227-02Tal como ocurre con los sudafricanos, la experiencia brasileña en ciencias médicas también ha motivado la llegada de rusos al país. En octubre de 2010, el neurocientífico ruso Vassiliy Tsytsarev, actualmente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, pasó una temporada en el laboratorio de Esper Cavalheiro, en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), con el apoyo de la FAPESP, en la modalidad ayuda al visitante del exterior. Tsytsarev nació y se graduó en Rusia, y tuvo un paso por Japón, donde realizó dos posdoctorados, y reside en Estados Unidos desde 2005, donde trabaja con modelos animales en estudios sobre la epilepsia. Hace tiempo que mantiene contacto con Cavalheiro, cuya producción científica ya conocía. “Los rusos siempre se enfocaron en las colaboraciones con países de Europa occidental y con Estados Unidos, pero ahora hay muchos que están atentos a la colaboración internacional con Brasil”, dice Tsytsarev.

La preferencia por las colaboraciones con científicos de los países centrales es uno de los puntos en debate en el estudio de Finardi. El italiano notó una fuerte interacción de los Brics con Estados Unidos y con Alemania, y verificó que los cinco países aún colaboran más con esas dos potencias de la ciencia que entre sí. En el caso de Brasil, más del 20% de los trabajos en coautoría resultan de la cooperación con estadounidenses. A juico Elizabeth Balbachevsky, docente del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanísticas de la Universidad de São Paulo (USP), los grandes centros de investigación mundiales permanecen en un sitial de superioridad en relación con los Brics. “Pese al aumento de la producción científica en los países emergentes, la calidad de la investigación científica es bastante mejor en Estados Unidos y en Europa. Para un país emergente, sería contraproducente otorgarle prioridad a las colaboraciones con otros centros también emergentes”, dice.

China parece saberlo muy bien. Se trata del único país del bloque que prácticamente mantuvo su porcentaje (un 4,6%) de artículos publicados en coautoría con otros miembros de los Brics durante todo el historial analizado. Sudáfrica, por otro lado, presenta el mayor índice de artículos publicados con otros Brics, aproximadamente un 11%. “Sudáfrica es el único del bloque que tiene un sistema de investigación menos consolidado, en parte porque pasó muchos años aislada como consecuencia del apartheid. La articulación con el resto de los Brics representa para el país un modo de ganar espacio, en poco tiempo, dentro de la red de investigación científica mundial. Constituye su puerta de entrada”, analiza Elizabeth Balbachevsky.

028-031_Brics_227-03Si bien prioriza a otros países, China sigue ocupando el puesto de principal colaborador de los Brics (observe el gráfico superior). La colaboración que rindió el mayor número de artículos científicos, por ejemplo, fue entre China y Rusia, que totalizan 6.343 artículos publicados en coautoría. “Está claro que, cuanto mayor es la producción científica del país, mayor es la probabilidad de colaboración con otras naciones”, explica Finardi. Y en el caso de China y Rusia, dice, ambos cuentan con un gran número de investigadores. “La fortaleza de la relación entre ambos países también se explica por su pasado común de regímenes socialistas”, añade. China es el segundo del bloque con el cual Brasil mantiene más relaciones, especialmente en las áreas de ingenierías, ciencias sociales y humanidades, seguido por la India, y por último, Sudáfrica.

Según Peter Schulz, docente de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Campinas (Unicamp), uno de los aportes del trabajo de Finardi es la revelación de que las relaciones de Brasil con la India y Sudáfrica son más fuertes de lo que se suponía. “De este modo, los datos recabados en la investigación podrían resultar útiles para justificar la creación de programas de cooperación entre esos países, tales como el Programa de Apoyo a la Cooperación Científica y Tecnológica Trilateral entre India, Brasil y Sudáfrica (Ibas)”, dice. El programa, que se implementó en 2003, lanzó proyectos en diversas áreas de la ciencia, como por ejemplo en nanotecnología, cuyas investigaciones actualmente se encuentran suspendidas, a la espera de nueva financiación.

Durante algunos años se establecieron colaboraciones en el área de la nanotecnología, especialmente entre brasileños y sudafricanos. “Esa área ha crecido en Sudáfrica y exhibe un nivel de desarrollo científico similar al nuestro”, dice José Antonio Brum, docente de la Unicamp y coordinador adjunto de Programas Especiales de la FAPESP. Brum fue el responsable del área de nanotecnología dentro del programa Ibas en Brasil y, en los últimos cuatro años, siguió de cerca el avance sudafricano en ese campo como integrante del Consejo Nacional de Nanotecnología de ese país. “Los científicos de allá tienen varios proyectos para el desarrollo de estructuras nanométricas para el filtrado del agua, un tema que efectivamente les interesa a los brasileños en estos tiempos de sequía”, dice Brum.

028-031_Brics_227-04La profesora Sílvia Guterres, de la Facultad de Farmacia de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), mantuvo contacto científicos sudafricanos en el ámbito del Ibas, pero no pudo proseguir con la colaboración a causa de la interrupción del programa. “Íbamos a trabajar en forma conjunta en el desarrollo de nuevas moléculas para el tratamiento de enfermedades desatendidas”, dice Guterres. Brum opina que Brasil debe prestar atención al potencial de cooperación con los países emergentes, puesto que comparten problemáticas comunes de investigación. “Se trata de un tema estratégico. Se debe identificar lo mejor con qué cuenta cada país para entonces establecer diálogos”, dice.

Un ejemplo de acercamiento entre los Brics fue la edición del simposio internacional FAPESP Week llevado a cabo en China, en abril del año pasado. Una misión precursora visitó China en dos oportunidades para sondear temas y conocer a los interlocutores. “La interacción entre la ciencia brasileña y la china aún es incipiente en muchas áreas. Y China es un lugar estratégico para cualquier individuo que investiga”, sostiene el físico Marcelo Knobel, docente de la Unicamp y coordinador adjunto de colaboraciones en investigación de la FAPESP. Entre las áreas en que los dos países podrían cooperar más efectivamente se destacan la ciencia de materiales, la nanotecnología, la de energías renovables y las ciencias agrarias. “Cada vez es más sabido que las cooperaciones sur-sur entre países en desarrollo resultan fundamentales para la diversificación de la ciencia”, dice Knobel.

En su laboratorio en la Unicamp, Knobel mantiene un diálogo frecuente con rusos, chinos e indios. Uno de ellos es Surender Kumar Sharma, de la Himachal Pradesh University, en la India. Actualmente, éste es investigador visitante en el departamento de Física de la Unicamp, donde realiza el posdoctorado en materiales nanohíbridos, que son nanopartículas que combinan material magnético y metal, con posibles aplicaciones para la fabricación de instrumental médico. Sharma conoció a Knobel en 2007, por intermedio de Ravi Kumar, su director de tesis doctoral, quien ya colaboraba con el brasileño. En 2008 llegó a Brasil, con el apoyo de la FAPESP, y desarrolló un proyecto sobre nanoestructuras utilizando haces de iones. Desde entonces, la colaboración con Knobel se intensificó. “Sería bueno que los Brics crearan nuevos programas de intercambio. La sumatoria de esfuerzos para dotar de mayor calidad a la investigación debe ser la meta para los cinco países”, dice Sharma.

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