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PATRIMONIOS

La reconquista de los tesoros científicos

Pequeños equipos luchan contra la desidia de las instituciones para proteger objetos científicos antiguos

El círculo meridiano de Gautier: algunas décadas en uso, otras en el olvido, ahora en exposición

Eduardo CésarEl círculo meridiano de Gautier: algunas décadas en uso, otras en el olvido, ahora en exposiciónEduardo César

Un instrumento para la observación de estrellas que se asemeja a un cañón antiguo, con casi 3 metros de largo, es uno de los motivos de orgullo del Museo de Astronomía y Ciencias Afines (Mast), de Río de Janeiro. El círculo meridiano de Gautier, tal como se lo conoce, fue construido en Francia e instalado en 1900 en un recinto provisorio de madera en la antigua sede del Observatorio Nacional, en Morro do Castelo. Luego lo trasladaron a la sede actual, en Morro do São Cristóvão, se construyó una cúpula de madera con estructura metálica y funcionó durante décadas para determinar la posición de las estrellas y la hora exacta, fundamentales para la observación astronómica. En 1962, lo desmontaron por falta de uso, la cúpula y el edificio que lo cobijaban quedaron abandonados y, tiempo después, estaban en ruinas. Cuando se decidió restaurarlo, en 2000, dada su rareza y antigüedad, la primera dificultad fue hallar las piezas, desperdigadas por el museo, y los tornillos, también perdidos. Una vez que se limpiaron, restauraron y pulieron las piezas, se montó el dispositivo y, luego de tres años de labor, se lo reinauguró en 2004, en una sala refaccionada.

El Mast constituye una excepción en su área, cuenta con un equipo de expertos con planificación y método de trabajo, un inventario y un catálogo de su colección. “Por todo Brasil, generalmente nos hemos topado con una cantidad inmensa de objetos científicos antiguos abandonados”, dice Marcus Granato, coordinador del equipo de museología, junto al cual ha visitado institutos de investigación, museos, universidades y escuelas de enseñanza media, hallando objetos con valor histórico, muchas veces tirados en depósitos de muebles rotos. En un cuarto que servía como depósito de antigüedades de un instituto de una universidad paulista, el equipo del museo halló un reloj de precisión de péndula, un préstamo del Observatorio Nacional hacía al menos cuatro décadas. En 2014, el Mast logró recuperar el aparato, que actualmente se encuentra expuesto en una de las salas del museo. Los cazadores de tesoros científicos saben que hay mucho más guardado en armarios o cajones de profesores, principalmente los más ancianos, que protegen los aparatos con los que trabajaron hace décadas y que generalmente quieren conservar.

Reliquias de la colección del Mast: un previsor de mareas,

Eduardo CésarReliquias de la colección del Mast: un previsor de mareas,Eduardo César

Al final de 2014, el equipo de museología del Mast y expertos en museología de universidades de Pernambuco, Bahía, Rio Grande do Sul y Minas Gerais finalizaron un mapeo nacional sobre objetos científicos fabricados hasta 1960 que ya no se encuentran en uso, que indica que todavía hay bastante por identificar y valorar, y por otro lado, que probablemente hay muchas cosas que se han perdido. Entre las 1.486 instituciones consultadas (834 universidades, 470 museos, 161 institutos de investigación científica y/o tecnológica y 21 escuelas de enseñanza media), 1.021 refirieron que no poseían ningún objeto antiguo de investigación o de enseñanza de física, química, geociencias e ingeniería.

Una minoría, 337 instituciones (160 universidades, 139 museos, 27 institutos de ciencia y tecnología y 11 escuelas), el equivalente al 32% del total, conservaba instrumental antiguo de investigación y enseñanza, que, por ley, debía preservarse: la Constitución de 1988 reconoce a los objetos científicos como una de las formas del patrimonio cultural. “No se necesita guardar todo”, tranquiliza Granato, imaginando las protestas acerca de la falta de espacio para preservar los recuerdos del pasado, “pero deben guardarse aquellos instrumentos, con sus respectivos manuales, que constituyen un documento de la actividad científica de una época”.

Algunas conclusiones causan alivio y otras, inquietud. En mapeos anteriores, se registraron colecciones de objetos antiguos en buen estado expuestos en museos de universidades de Río de Janeiro, Ouro Preto, São Paulo y Porto Alegre. Incluso en esos lugares, siempre pueden aparecer objetos nuevos. En 2006, durante una visita de investigadores al Museo Nacional, se hallaron 39 instrumentos científicos que se utilizaban en geología y paleontología que aún no se habían catalogado. Por otro lado, tan sólo algunas universidades en São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais mantienen o están estableciendo directrices y emiten pliegos para la promoción y preservación de instrumental antiguo utilizado en la enseñanza o investigación.

, Dias se ocupa de la limpieza y el pulido del círculo de plata graduado de un teodolito

Eduardo César, Dias se ocupa de la limpieza y el pulido del círculo de plata graduado de un teodolitoEduardo César

También hay iniciativas particulares exitosas, como es el caso de un museo de aviones antiguos que posee TAM en el interior paulista. Hay varios museos ferroviarios en el país ‒un mapeo preliminar computó más de 60‒, aunque algunos se encuentran cerrados por falta de equipos y recursos para el mantenimiento de las colecciones de objetos, libros, mobiliario y edificaciones de los tiempos en que el transporte ferroviario era pujante en el país. Cuanto menor es el museo, mayor es la dificultad para mantener las colecciones y determinar su valor. En Pirapora do Bom Jesus, en el interior paulista, el museo de un antiguo colegio religioso exhibe instrumental científico mezclado con animales disecados, muebles antiguos y objetos históricos, como por ejemplo, un casco de la Primera Guerra Mundial, todos con escasa información sobre sus historias o ex dueños.

El estudio nacional también reveló que los museos conservaban la mayoría (45%) de alrededor de 30 mil objetos identificados, concentrando los más antiguos, correspondientes a los siglos XVII y XVIII, lo cual indica que probablemente fueron protegidos, mientras que las universidades, con el 42% de los objetos, acaparaban los del siglo XX. Los institutos poseen tan sólo el 6% de los objetos y, concluyeron los investigadores, los descartan a menudo, cuando tienen que renovar el instrumental de trabajo. Simultáneamente, las 11 escuelas de enseñanza media, cobijaban 2 mil objetos, referentes de la enseñanza de ciencias en los siglos XIX y XX. “La mayoría de la gente desea proteger los instrumentos científicos antiguos, pero no sabe cómo”, opina Granato. Aunque se carezca de equipos, métodos de trabajo, espacio de almacenamiento y dinero para hacer lo que debiera hacerse, “siempre se puede hacer algo”, asegura.

Relojes de precisión

Eduardo CésarRelojes de precisiónEduardo César

El equipo del Mast ha hecho bastante. En el sitio web del museo, además de relatos de restauración de objetos del museo y otros estudios, hay dos publicaciones que pueden interesarle a quienes coleccionan objetos científicos antiguos. La primera es un Tesauro, una especie de diccionario con 1.153 entradas, desde ábaco hasta vatímetro, que presenta varias denominaciones, funciones y fotos de cada dispositivo. La otra es un manual con recomendaciones para la preservación de instrumentos científicos antiguos, que sugiere, por ejemplo, limpiarlas solamente con un paño y jamás pegarles etiquetas. La prioridad actual es terminar ‒y distribuir este mismo año‒ un programa de computadora destinado a facilitar el inventario de los aparatos y, lo más pronto posible, un sitio web con las instituciones y sus respectivos patrimonios de instrumental científico, que aglutinen de tal modo las iniciativas particulares de todo el país.

También está prevista para este año la restauración de un telescopio del siglo XIX, que ya se encuentra montado sobre una mesa del laboratorio de conservación de objetos metálicos del Mast. Ya realizamos la investigación histórica, el diagnóstico de las piezas y un modelo tridimensional de ese telescopio, utilizando un escáner con el que trabaja un equipo de la Universidad Federal de Río de Janeiro”, informa Granato. Uno de los responsables de la restauración será el técnico Ricardo de Oliveira Dias, quien al final de la mañana del día 16 de enero limpiaba el polvo y, “con mucha paciencia”, como suele decir, untaba con una cera especial y aceite refinado un disco graduado de plata de un teodolito, un instrumento empleado para medir distancias en tierra y en el mar, fabricado en el siglo XIX. Una vez al año, Dias limpia el polvo de cada uno de los 2 mil objetos antiguos de investigación en astronomía, geofísica, metrología y meteorología del patrimonio del museo. Cuando se recorren las salas de exposición del museo y se observan las brújulas, astrolabios, barómetros, escintilómetros (medidor de la radiación), péndulos de precisión, medidores de marea y telescopios, generalmente de latón o bronce, fabricados en Alemania, Inglaterra o Francia, puede comprenderse cómo se hacía la ciencia y cuán trabajosas eran las mediciones.

A veces, el equipo del Mast también atiende solicitudes de ayuda de quien no sabe qué hacer al hallar en algún armario un instrumento antiguo y posiblemente importante. Uno de esos pedidos lo realizó Maria Cristina Senzi Zancul en 2007. Senzi Zancul fue profesora de física de la Escuela Estadual Bento de Abreu, fundada al principio del siglo XX en Araraquara, en el interior paulista, durante diez años. Ella admiraba los instrumentos antiguos que se utilizaban en la enseñanza de la física, en su mayoría fabricados en Francia o en Alemania, que estaban guardados en los armarios del laboratorio ‒balanzas, barómetros, galvanómetros, prismas, giroscopios, telégrafos y un modelo de máquina de vapor, entre otros‒ y decía que algún día ordenaría esas cosas.

Teodolito (a la izquierda) y sextante de la USP: herencia del final del siglo XIX

Eduardo CésarTeodolito (a la izquierda) y sextante de la USP: herencia del final del siglo XIXEduardo César

En 2006, luego de haber sido contratada como profesora en la Universidade Estadual Paulista (Unesp), volvió y se reencontró con los instrumentos abandonados. Pensó en ocuparse de ellos, pero reconoció: “No sabía por dónde empezar”. Con la ayuda de los equipos del Mast, de la Unesp y de la propia escuela, Senzi organizó alrededor de 200 aparatos y reformó el laboratorio, que se reinauguró en 2009. El estudio de esos objetos “puede colaborar para alumbrar aspectos significativos de la enseñanza de asignaturas científicas en el pasado”, explica en un artículo publicado en 2009. Una vez al año, ella organiza una exposición de los instrumentos en la propia escuela, pero aún no ha logrado confiarle la responsabilidad de cuidar de la colección a otro profesor. “La colección está huérfana”.

Una vez concluido el trabajo en la escuela de Araraquara, ahora ella se dedica a hacer un estudio de objetos científicos antiguos en otras escuelas centenarias del interior paulista. “La situación con la que me he topado es penosa”, dice. “En una escuela de Penápolis, hallé tres o cuatro instrumentos, el resto nadie sabe dónde está”. En una antigua secundaria de Ribeirão Preto, “estaba todo tirado en un rincón”, señala. “Nadie sabe qué hacer con esas colecciones de objetos, que deberían ser formalmente reconocidas por las instituciones, pero no lo son. El valor que se les atribuye a los objetos científicos históricos depende mucho de quién dirige la escuela”.

Los protectores de los tesoros científicos no saben qué hacer si las instituciones no se interesan por los objetos con valor histórico. También hay otras dudas sin respuesta. ¿Quiénes deben ocuparse de las colecciones, principalmente cuando los profesores y bibliotecarios no quieren asumir la responsabilidad y no hay ningún museólogo cerca? ¿Qué hacer cuando no hay nadie dispuesto ni experto en ese campo, ni dinero para la organización y mantenimiento de los objetos?

Esos planteos preocupan a Edvaldo Simões da Fonseca Jr., docente de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP). Hace ocho años, al asumir la coordinación del laboratorio de topografía y geodesia, se le encomendó el cuidado de una colección con alrededor de 150 objetos, entre los que figuran sextantes, teodolitos, calculadoras, termógrafos, telescopios, niveles ópticos, brújulas y otros, que componen el patrimonio del laboratorio. Muchos pertenecieron al Gabinete de Topografía, una de las unidades a partir de la cual se creó la Escuela Politécnica, en 1893. Por ahora, dos estudiantes se están ocupando del inventario de los dispositivos, que se conservan en armarios de un cuarto aún cerrado a las visitas. “Estamos tratando de dotar de mayor visibilidad a ese patrimonio”, dice Fonseca Jr. Él consiguió financiación de la propia USP para catalogar y restaurar algunos instrumentos, pero luego se retuvieron las partidas de dinero, a causa de la crisis económica de la universidad, y hasta ahora no fueron liberadas.

El reconocimiento de las instituciones al valor de las colecciones es una de las primeras batallas. En 1998, la opinión de un experto italiano en instrumentos antiguos que examinó la colección del Mast reforzó la idea de que los objetos, ciertamente eran raros. Otra de las lecciones aprendidas es que el rescate de objetos significa, generalmente, algún reconocimiento personal. La recuperación del círculo meridiano sólo fue posible con la colaboración de un técnico jubilado, Odílio Ferreira Brandão, quien había guardado en su casa la mayoría de las piezas. Ferreira Brandão colaboró para hallar otras piezas y los tornillos, y asistió al montaje del dispositivo, pero falleció antes de la reinauguración.

Proyecto
Colección de instrumentos científicos del laboratorio de física de la Escuela Estadual Bento de Abreu de Araraquara (SP) (nº 2007/ 07198-0); Modalidad Apoyo a la Investigación – Regular; Investigadora responsable Maria Cristina de Senzi Zancul (Unesp); Inversión R$ 21.851,51 (FAPESP).

Artículos científicos
GRANATO, M. et al.  Restauração do círculo meridiano de Gautier e reabilitação do pavilhão correspondente – Museu de Astronomia e Ciências Afins (Mast). Anais do Museu Paulista. v. 15, n. 2, p. 319-57. 2007.
ZANCUL, M. C. S. A coleção de instrumentos antigos do Laboratório de Física da Escola Estadual Bento de Abreu de Araraquara (SP). Revista Ensaio: Pesquisa em Educação em Ciências. v. 11, n. 1, p. 1-17,  2009.
GRANATO, M. et al. Cartilha de orientações gerais para preservação do patrimônio cultural de ciência e tecnologia. Mast-RJ, 14 p., 2013.

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