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Trayectorias

Múltiples funciones

Un docente de la Unicamp es también socio de una empresa de biotecnología

096-097_Carreiras 1_229DANIEL BUENOEl director científico y uno de los socios fundadores de GranBio, la empresa que inauguró la primera central comercial de etanol de segunda generación en Brasil que utiliza paja de caña de azúcar, es también profesor del Instituto de Biología de la Universidad de Campinas (Unicamp), aparte de ser propietario de dos plantaciones de cacao en Bahía: en una de ellas ha realizado experimentos científicos. Gonçalo Amarante Guimarães Pereira dice que en esa trayectoria no tradicional se inspiró en su padre, un comerciante en la capital bahiana. “Era un pequeño empresario que, aun sin tener ni la primaria completa, tenía una visión que apuntaba a crear riqueza y valor”, dice el profesor. Guimarães Pereira cursó ingeniería agronómica en la Universidad Federal de Bahía (UFBA) y, en el transcurso de su trayectoria académica, enfocó sus estudios en organismos comerciales. Desde la enseñanza media flirteaba con la genética, área en la que cursó su maestría, en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de São Paulo, y su doctorado, en la Universidad de Düsseldorf, en Alemania.

En 1997 lo contrató la Unicamp, pasó a coordinar el Laboratorio de Genómica y Expresión y a integrar el proyecto Genoma Xylella fastidiosa, una bacteria que provoca una enfermedad en los cítricos. “Fue una revolución: empezamos a trabajar no con un solo gen sino con un conjunto de genes”, dice Guimarães Pereira. En el año 2000, a través de un amigo, se enteró de la existencia de la escoba de bruja, una enfermedad fúngica que afecta severamente a la zona productora de cacao de Bahía. Resolvió estudiar el tema y, al conocer el sur de ese estado nordestino, se interesó en comprar una propiedad productora de cacao. “Vendí todo lo que tenía y casi se termina mi matrimonio, pero la compré”, dice Guimarães Pereira. El científico encabezó una red de investigadores y productores de cacao con el objetivo de vencer al hongo de la escoba de bruja, y utilizó su propia propiedad para hacer experimentos. En un artículo científico, mostró las bases bioquímicas de la enfermedad y empezó a montar un plan de manejo, cuando un productor ‒Edvaldo Sampaio‒ desarrolló una forma de anticipar la poda y otros procedimientos (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 128). La producción de cacao mejoró y Guimarães Pereira decidió entonces comprar otra propiedad.

Guimarães Pereira: tener tiempo implica burocracia cero

Archivo personalGuimarães Pereira: tener tiempo implica burocracia ceroArchivo personal

El profesor también trabajó en el estudio de enfermedades del eucalipto y del café y en el desarrollo de levaduras. Pero fue en el liderazgo de un proyecto con la empresa Braskem, en el marco del Programa de Apoyo a la Investigación en Asociación para la Innovación Tecnológica (Pite) de la FAPESP, cuando sintió la fuerza de las posibilidades de trabajar directamente con la iniciativa privada. También se produjo un reencuentro. El presidente de la empresa en aquel momento era Bernardo Gradin, quien había sido su compañero en la época del servicio militar, en Bahía. El ejecutivo, que es accionista del grupo Odebrecht, después de salir de Braskem entró en contacto con Guimarães Pereira para conversar sobre biotecnología y etanol de segunda generación. “Gradin, Alan Hiltner [actual vicepresidente de nuevos negocios de GranBio] y yo nos reunimos y delineé un plan sobre cómo debería obrar la futura empresa en el campo científico para cumplir sus objetivos”, dice Guimarães Pereira, quien entonces fue invitado a ser socio del emprendimiento. “Fue un buen entendimiento entre un científico y emprendedores sentados codo a codo”. Aparte de ser científico en jefe de la empresa, Gonçalo dirige también BioCelere, una subsidiaria que funciona como centro de investigación en biología sintética de GranBio. Junto con esas responsabilidades, contando sólo BioCelere, dirige a 23 personas, y además hace lo propio actualmente con 14 doctorandos y 7 maestrandos. ¿Pero, cómo hace para conciliar el tiempo? “Es muy sencillo, lo más importante es la burocracia cero. Hay que contar con un gestor experto en el área, y sólo con alumnos excelentes, con la ambición de cambiar el mundo”, dice. “Y otra cosa, un científico no debe trabajar con las finanzas, no es su área.”

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