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Carta del editor | 229

Para ayudar a los que están vivos

Un aparato de resonancia magnética que se inaugurará en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP) durante este mes representa un estímulo extra para aquéllos que estudian la salud humana. Con este nuevo artefacto será posible contar con un nivel de sensibilidad y detalle extraordinario para obtener información estructural y funcional del cuerpo humano. La máquina, que se empleará principalmente en cadáveres, entusiasma a los científicos del área médica, a causa de la gama de posibilidades que aporta a la investigación científica.

El laboratorio donde se encuentra instalado el Magnetom 7T MRI es la Plataforma de Imágenes en Sala de Autopsias (Pisa), y se construyó en el subsuelo de la FM-USP. Es el primer aparato de resonancia magnética de Latinoamérica para el cuerpo entero con un campo de 7 teslas, que produce imágenes mejores que las máquinas convencionales. A primera vista, el hecho de que esta máquina no se esté habilitada para uso clínico puede causar una cierta extrañeza. No obstante, es precisamente la investigación en cadáveres lo que hará avanzar a las ciencias que se encargan de la salud humana. Este artefacto redundará en una mejora del diagnóstico por imágenes y en nuevos abordajes para el estudio de enfermedades, hará posible la realización de autopsias mínimamente invasivas y ayudará en distintos sectores de la enseñanza médica.

En la ciudad de São Paulo se realizan 14 mil autopsias anualmente debido a muertes naturales, lo que hace del llamado Servicio de Verificación de Óbitos de la Capital (SVOC) el mayor del género en el mundo. El SVOC depende de la USP. La adquisición de Magnetom 7T MRI se concreta en un ambiente fértil para las investigaciones con muertos cuyo objetivo primordial consiste en entender el organismo de los vivos. En el reportaje de Fabrício Marques (página 14), se encuentran todos los detalles de los principales usos potenciales de esta máquina y el paso a paso de su delicada instalación en el subsuelo de la Facultad de Medicina.

Entre los distintos artículos de esta edición que me llamaron la atención, destaco otros dos. En tiempos difíciles, es común escuchar, casi como un consuelo, que la adversidad trae consigo sus oportunidades. En el caso de la crisis hídrica que afecta a los estados del sudeste brasileño, esta afirmación se tornó verdadera, al menos en lo que hace a la irrigación. Investigaciones independientes de las tres universidades del estado paulista y de la empresa estatal nacional Embrapa Informática Agropecuaria, con sede en la localidad de Campinas, mostraron que el empleo de los desagües domésticos tratados para la irrigación puede erigirse en una alternativa en el campo, pues disminuye con ello la extracción de agua limpia de los manantiales y se ahorra en fertilizantes. El reportaje de Evanildo da Silveira (página 64) informa cómo transcurrieron esos trabajos en común, que se vuelven más significativos cuando sabemos que en Brasil el 72% del agua se utiliza en el campo.

Otro destacado de esta edición se refiere a la coincidencia entre el entrevistado del mes y un reportaje sobre uno de sus trabajos recientemente publicados. Carlos Fioravanti entrevistó al químico Etelvino Bechara (página 22) y, cuando su texto ya había sido finalizado, éste le avisó que saldría un artículo científico en la revista Science del 19 de febrero. En ese estudio, Bechara y su alumna de doctorado Camila Mano, en colaboración con investigadores del exterior, mostraban de qué manera podría dañarse el ADN más de tres horas después de la exposición directa a la luz del sol. Fioravanti solicitó el artículo y escribió también el reportaje referente (página 62). Fue una buena oportunidad de completar su trabajo: la entrevista con la trayectoria del científico y el relato sobre su trabajo más reciente.

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