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Necrología

Pasión por la física y por la fotografía

Alejandro Szanto de Toledo ayudó a formar una generación de físicos nucleares en Brasil

Szanto de Toledo: habilidoso en instrumentación y en la realización de experimentos

Eduardo CesarSzanto de Toledo: habilidoso en instrumentación y en la realización de experimentosEduardo Cesar

Poco antes del Carnaval de 1964, el físico Oscar Sala hacía el mantenimiento de un generador de Van de Graaff, el aparato más avanzado existente en esa época en Brasil para acelerar partículas a velocidades muy elevadas, cuando un ingresante que visitaba su laboratorio de la Universidad de São Paulo (USP) le preguntó si podría trabajar allí con física nuclear. “Vente el martes a las 7 de la mañana que estás adentro”, fue la respuesta de Sala al novato, quien, con 19 años, recién iniciaría sus estudios universitarios semanas más tarde. “Aparecí el día arreglado y nunca más salí [de la universidad]”, comentó Alejandro Szanto de Toledo en una entrevista concedida a sus pares del Instituto de Física de la USP en 2012, en el lugar donde trabajó durante más de 50 años. Alex, como le decían los amigos, murió en São Paulo el día 21 de febrero como consecuencia de un cáncer en el intestino. Tenía 69 años y estaba casado con la física y docente Eloisa Madeira Szanto, con quien tuvo una hija.

La misma audacia que lo llevó a abordar a Sala, un físico de renombre, le permitió a Szanto de Toledo construir una trayectoria que le reportó reconocimiento internacional en física de bajas energías y lo llevó a establecer en Brasil uno de los pocos grupos que actúan en física de altas energías. Hijo de padre húngaro y madre española, el científico nació en Tanger, en Marruecos, y emigró a Brasil siendo aún niño. Estudió en el Liceo Pasteur de São Paulo y, en 1963, rindió el examen de ingreso a las carreras de Física e Ingeniería Electrónica en la USP. Durante tres años cursó ambas, hasta que dejó la segunda para dedicarse a la investigación en física nuclear en el grupo de Sala, su director de tesis de maestría y de doctorado.

Interesado en la instrumentación, Szanto de Toledo detectó durante los primeros meses de trabajo vulnerabilidades que obstaculizaban el funcionamiento del generador de Van de Graaff. “Como yo en esa época era presuntuoso, le dije a Sala: ‘Mire, eso acá está todo mal, hay que poner un sistema de protección’. Y Sala me dijo: ‘Entonces hazlo’”, comentó una vez. Su esmero y habilidad para sortear esos desafíos llevaron a Sala, ex director científico de la FAPESP, a encargarle más tarde el proyecto y la construcción del aparato –la fuente de iones– que aportaría las partículas que se utilizarían en un acelerador de la generación siguiente, el Pelletron, inaugurado en 1972 para realizar experimentos que no podían hacerse con el Van de Graaff.

En el Pelletron, Szanto de Toledo y sus alumnos realizaron experimentos que demostraron que el choque de núcleos atómicos no siempre los lleva a fusionarse completamente, pues uno de ellos puede romperse antes del impacto. Esos resultados corroboraban la hipótesis del break up nuclear, postulada en la década de 1980, y tornaron al grupo conocido internacionalmente. “Ese resultado es importante para entender qué sucede en el interior de las estrellas, y generó toda una línea de investigación”, comenta el físico Jun Takahashi, de la Universidad de Campinas (Unicamp), uno de los discípulos de Szanto de Toledo.

A mediados de la década de 1990, el investigador decidió enfilar hacia una nueva área de estudio. Envió a tres de sus dirigidos, Takahashi, Marcelo Munhoz y Patrícia Facchini, a trabajar en aceleradores más potentes en Estados Unidos e iniciar los trabajos en física de altas energías. Esos trabajos los llevaron más tarde a participar en uno de los experimentos del Large Hadron Collider (LHC). “Una de las características de Alex era su entusiasmo por la física”, dice Munhoz, docente de la USP.

En diciembre de 2012, Szanto de Toledo, quien era miembro del consejo superior de la FAPESP, reveló otra de sus pasiones: la fotografía. Publicó el libro Face a face: uma jornada pelos povos do mundo, con 350 fotos de personas de distintas etnias, producto de sus viajes a los lugares más remotos del planeta. En los últimos tiempos trabajaba en un nuevo libro, de retratos de niños, que pronto saldrá publicado.

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