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Emprendedorismo

Un proceso acelerado

El Programa Supernova sirve para madurar ideas y proyectos dentro de la universidad y antes de salir al mercado

Daniel BuenoUna estructura para aquéllos que deseen experimentar y avanzar en ideas o proyectos de posibles nuevos medicamentos o diagnósticos elaborados en los laboratorios de la Universidad de São Paulo (USP), en las áreas de biomedicina y biotecnología, se encuentra disponible para docentes, investigadores y alumnos. El Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de dicha universidad alberga un programa que acelera el formateado de ideas y proyectos de nuevos productos y los dota de madurez desde el punto de vista científico y tecnológico, antes de aventurarse en el mercado. Esta iniciativa, llamada Programa Supernova, se basa enteramente en la experiencia del Spar, una plataforma creada dentro de la Universidad Stanford, en Estados Unidos, por la profesora Daria Mochly-Rosen, química que actúa en la Escuela de Medicina de la misma universidad.

“El Supernova es un acelerador de proyectos dentro de la academia, que sirve para agregar valor a una posible aplicación a corto y mediano plazo”, dice el profesor Julio Cesar Batista Ferreira, del ICB y fundador del Supernova. Durante dos años, y mientras realizaba su posdoctorado en Stanford, Batista Ferreira realizó un seguimiento del Spark, en donde el enfoque mayor recae sobre el descubrimiento de nuevos medicamentos y diagnósticos. Creado en 2007, el programa estadounidense ya ha acelerado 51 proyectos. De ellos, solo ocho quedaron paralizados porque presentaron resultados insatisfactorios. Veintidós fueron licenciados y se encuentran en estudio clínico; y otros siete fueron licenciados pero no pasaron las pruebas. Trece están listos para los interesados en licenciarlos. El Spark no recibe regalías, que van sólo a la universidad y a los investigadores.

Otra diferencia de este tipo de estructura consiste en que incluso antes de formar una empresa, los docente, investigadores y alumnos que tengan una molécula o una sustancia con potencial para su transformación en medicamento, por ejemplo, tienen a su disposición la asesoría de un consejo integrado por académicos de instituciones paulistas e internacionales y consultores de la industria. “Este consejo recibe cada tres meses un informe de lo que está sucediendo”, dice Batista Ferreira. Uno de los primeros pasos para hacer que la idea o el proyecto avance consiste en elaborar un plan de negocios orientado hacia el mercado y hacia las posibilidades del futuro producto.

En la actualidad, cuatro proyectos están seleccionados en el Supernova. “El tiempo para que la idea o el proyecto sea licenciado o adquiera una estructura de empresa es de dos años”. Fundamentalmente en los posibles medicamentos, la formación de la empresa favorece la captación de recursos económicos para los ensayos clínicos, que requieren una alta inversión. El seguimiento de cerca a cargo de especialistas aporta ventajas evidentes. “En el área de descubrimientos de medicamentos, de acuerdo con la experiencia del Spark, el costo de cada proyecto se reduce 10 veces con relación al proceso inicial en la industria”, dice Batista Ferreira. Aparte de su nexo con el ICB, el Supernova también está vinculado con las áreas de biotecnología de la Escuela Politécnica (Poli-USP), y con las facultades de Medicina, Farmacia y Veterinaria de la USP. Entre los consultores, que son voluntarios, hay profesionales del Instituto Butantan, de las empresas Dow, Roche, Startup Design, Axonal, Recepta Biopharma, Cemsa y Pluricell, de la Federación Industrial del Estado de São Paulo (Fiesp) y del Centro de Innovación, Emprendedorismo y Tecnología (Cietec). Más información en el sitio web.

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