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INNOVACIÓN

Democracia en la moda

Una plataforma brasileña que provee moldes de ropa a la medida se impone a ImagineCup, de Microsoft

Perchero con trajes que formarán parte del libro sobre vestidos históricos, elaborados en algodón crudo a partir de moldes realizados empleando la plataforma

Eduardo CesarPerchero con trajes que formarán parte del libro sobre vestidos históricos, elaborados en algodón crudo a partir de moldes realizados empleando la plataformaEduardo Cesar

La escena ocurrió durante la noche del 31 de julio frente a una audiencia de cinco mil personas en el Washington State Convention Center, en Seattle, Estados Unidos, y duró solamente tres minutos. El equipo eFitFashion, integrado por tres investigadores y tres estudiantes de grado y posgrado de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades (EACH) de la Universidad de São Paulo (USP), le presentó a la terna del jurado las utilidades de una plataforma online capaz de proveer moldes de ropa personalizados, en forma automática, con sólo digitar las medidas del cliente y realizar el encargo. Como el tiempo disponible era muy breve, una imagen fue más fuerte que las palabras. Una de las estudiantes, Juliana Pirani, de 26 años, vestía una versión de un vestido que había utilizado la hija del emperador Pedro II, la princesa Isabel (1846-1921), cuyo modelo fue producido con el software desarrollado por el grupo, al que bautizaron con el nombre de Clothes for me.

El resto de los miembros del equipo, los profesores Luciano Vieira de Araújo, Isabel Italiano y Fausto Viana, junto a los alumnos Bianca Letti, de 21 años, y Daniel Freire Tsuha, de 24, usaban sendas camisas celestes también elaboradas mediante el programa de computadora. El jurado estaba integrado por el sueco Jens Bergensten, uno de los creadores del videojuego Minecraft, el brasileño Alex Kipman, inventor del Kinect, un sensor de movimientos desarrollado para las consolas Xbox, de Microsoft, y Thomas Middletich, el astro de la serie Silicon Valley, del canal HBO. Los jurados formularon algunas preguntas y el grupo de la EACH abandonó rápidamente el estrado, cediendo el espacio para la presentación de los otros finalistas de la ImagineCup 2015, una competencia mundial de innovación en tecnologías de la información que patrocina anualmente Microsoft.

Más tarde, el presidente de Microsoft, Satya Nadella, anunció a los ganadores y prevaleció el carácter innovador y el potencial impacto social del proyecto brasileño, enfocado en la gente que precisa ropa a la medida y que podría ampliar el mercado laboral de costureras y sastres, además de servir como plataforma para modistas interesados en comercializar sus creaciones. El programa Clothes for Me obtuvo un logro inédito: se impuso en la categoría Innovación, en la cual competía, e incluso se adjudicó el primer puesto general de la competencia, superando a los vencedores de las otras dos categorías: un equipo de Rusia, en Videojuegos, y uno de Australia, en Ciudadanía. “Ustedes son fieles representantes de la pasión de soñar con lo imposible y hacerlo posible. Para mí fue un placer notar el entusiasmo y la innovación que hoy han puesto de manifiesto”, dijo Nadella, al momento de su anuncio. Más allá del trofeo, el equipo se hizo acreedor a 50 mil dólares y una plaza en Microsoft Ventures, un programa de aceleración de startups y capacitación para jóvenes emprendedores, que los conducirá nuevamente a Seattle durante un período de cuatro semanas a partir del mes de octubre. También tendrán un encuentro de mentoría con Satya Nadella. “La competicios de Microsoft promueve el reconocimiento a las soluciones con impacto global y apostamos por ese perfil para nuestro proyecto. Fue gratificante notar que estábamos en lo cierto”, dice Luciano Vieira de Araújo, profesor de Sistemas Informáticos de la EACH y miembro de un grupo de investigación interdisciplinaria que agrupa a los profesores Isabel Italiano, del área de la moda, y Fausto Viana, de escenografía.

El proyecto de investigación que derivó en la plataforma comenzó a gestarse en 2010, cuando estudiantes y docentes  de las carreras de moda y sistemas de información de la escuela comenzaron a trabajar en el desarrollo de un software para la producción de modelos a medida. “La profesora Italiano me convocó para proponerme la creación de un programa capaz de mejorarle la vida a las costureras, con el cual éstas pudieran obtener modelos fácilmente, tan sólo con digitar las medidas del cliente”, dice Araújo. “La costurera sabe tomar las medidas y coser la ropa, pero en general, depende de alguien que elabore los moldes”, sostiene Isabel Italiano.

Réplica del vestido de la princesa Isabel en tamaño infantil

Eduardo CesarRéplica del vestido de la princesa Isabel en tamaño infantilEduardo Cesar

El primer paso del grupo consistió en analizar los software profesionales que utiliza la industria de la moda. “Los programas existentes le demandan capacitación técnica a quien los utiliza y estaban fuera del alcance de costureras y sastres”, afirma Juliana Pirani, quien se graduó en moda en la EACH en 2013 y actualmente realiza una maestría en esa institución. El equipo de la carrera de sistemas informáticos se encargó del desarrollo de un algoritmo capaz de adaptar moldes a las medidas de un cliente. “No se trataba solamente de la creación de una matriz que aumentara o disminuyera de acuerdo con las proporciones del cuerpo del cliente, sino de la obtención de un algoritmo para rediseñar el molde según las medidas detalladas”, dice el maestrando Daniel Tsuha. “La composición de un molde, con sus curvas y derivaciones, presenta gran complejidad. Tuvimos que evaluar cuestiones anatómicas y sobre cómo elaborar un molde en dos dimensiones a partir de un modelo en tres dimensiones”, señala Luciano Araújo. “No bastaba con crear una ropa que calzara. No se trataba de un ejercicio académico. La ropa debía tener buena caída y calidad”.

El desarrollo del algoritmo demandó algún tiempo. Fue necesario aprender a representar un molde e indexar sus datos, de tal modo que fuera posible recuperarlos y adaptarlos a las medidas del usuario. “Los moldes son dinámicos. Hay camisas de mangas cortas, de mangas largas o sin mangas. Cada pieza posee un conjunto de medidas y reglas diferentes. Lo difícil era hallar la mejor representación de esa complejidad”, explica Araújo.

Otro de los desafíos consistía en la creación de una interfaz de uso intuitivo. “Fuimos creando un sistema en el cual un modelista pudiera insertar y registrar fácilmente su molde y una modista pudiera obtener el modelo personalizado de un cliente a partir de sus medidas, pudiendo imprimirlo por partes, incluso con una impresora doméstica”, dice Bianca Letti, estudiante de la carrera de sistemas informáticos, responsable de la creación de un ámbito virtual donde se los moldes se ofrecen y comercializan. Ella también consultó bancos de datos de startups. No encontró ninguna iniciativa parecida.

El paso siguiente fue la realización de pruebas con el software. Al principio, el uso del programa se comprobó con piezas básicas, tales como camisas y faldas. La prueba de fuego llegó en 2013. Isabel Italiano pasó dos días encerrada en una sala del Instituto Femenino de Bahía, en Salvador, copiando el modelo de un vestido original que había usado la princesa Isabel, una pieza de diseño complejo, que se conservaba en el archivo de la institución. El vestido se reconstruyó en algodón blanco, una etapa necesaria para validar el molde, que entonces fue registrado en el software. El Núcleo Traje de Escena, Indumentaria y Tecnología de la EACH, coordinado por el investigador Fausto Viana, les propuso entonces un desafío a los costureros y escenógrafos: que reprodujeran la vestimenta de la princesa en cualquier tamaño, con libertad también para utilizar colores y tejidos diferentes al original, siempre que utilizaran el software para generar los moldes. Fue un éxito, y cinco vestidos derivados del traje, incluyendo también uno elaborado en las proporciones de una muñeca, fueron expuestos en una muestra en Senac, en São Paulo, al comienzo de este año. El modelo ganador de la competencia, elaborado por el escenógrafo José Alfredo Beirão, una recreación que transformó el modelo verde y amarillo en un traje de noche en morado y negro, fue el que utilizó Juliana Pirani en la final de la ImagineCup, en Seattle. “Le preguntamos a Beirão qué le había parecido el software. Él nos dijo que era sencillo y fácil, y que la herramienta le ahorró al menos un día de trabajo, el tiempo que a él le insumiría fabricar el modelo”, dice Isabel Italiano.

De izq. a der., los alumnos Letti, Tsuha y Pirani (vistiendo la versión del vestido de la princesa Isabel), la profesora Isabel Italiano y, al fondo, los profesores Viana y Araújo

Eduardo Cesar De izq. a der., los alumnos Letti, Tsuha y Pirani (vistiendo la versión del vestido de la princesa Isabel), la profesora Isabel Italiano y, al fondo, los profesores Viana y AraújoEduardo Cesar

El grupo también prevé aplicaciones en el campo de la escenografía, con la posibilidad de reproducir trajes de época para espectáculos, y en museología, con la popularización de modelos de vestuario de los archivos de museos a partir de los moldes ofrecidos en internet. El equipo de docentes pasó una temporada en el Victoria and Albert Museum de Londres, y en el Museo Nacional del Vestido, en Lisboa, estudiando vestimentas antiguas. El resultado de ese trabajo se divulgará en un libro que analiza la historia del modelado en el siglo XIX, que será publicado este mismo año, y contará con enlaces a la plataforma online, en los cuales, los usuarios podrán obtener los moldes de algunas piezas.

Las posibilidades del software son diversas. Un investigador indio que analizó el Clothes for me en Seattle, durante la semana previa al premio, sugirió el uso del software en su país para la fabricación de trajes típicos que tradicionalmente la población elabora para las fiestas. Durante la validación del programa, el grupo de la EACH produjo moldes de trajes típicos, tales como vestidos de fiestas de junio y de bahianas, que el profesor Fausto Viana expuso en un curso de modelado que impartió en una escuela de teatro y moda en Hong Kong, durante el año pasado.

Las cuatro semanas en que el grupo participará del programa de aceleración en Seattle las dedicará a la búsqueda de un modelo de negocios que defina, entre las aplicaciones posibles, cuáles son las más apropiadas para que la plataforma gane escala rápidamente. El éxito en esa tarea les será de ayuda en la etapa decisiva del proyecto, que consiste en la atracción de inversores para la startup.

Durante la ImagineCup, se señalaron algunos riesgos, tales como el peligro de inclusión en la plataforma de moldes piratas, copiados de ropas de marca sin la debida autorización de sus creadores o el pago de derechos de autor. “Según cuál sea el abordaje del tema de la propiedad intelectual, la idea podría tornarse viable o inviable comercialmente”, advirtió Thomas Middleditch, miembro del jurado.

La apuesta del grupo consiste en reunir colaboradores diversos, que incluyan cooperativas de corte y costura, modistas e incluso revistas de moda, en torno al proyecto de la startup. “Nuestro software posee potencial para generarles ingresos a distintos tipos de profesionales”, dice Luciano Araújo. “Una costurera que hoy trabaja 10 horas por día produciendo el mismo tipo de pieza para un proveedor podría, con nuestro sistema, confeccionar ropa a la medida para clientes e incrementar sus ingresos, así como un modista podría ofrecer sus modelos cobrando regalías cada vez que alguien hiciera una descarga de un modelo creado por él. De igual modo, los uniformes escolares de las escuelas estaduales podrían fabricarse en cada ciudad, valiéndose de la fuerza laboral de cooperativas locales”, afirma Juliana Pirani. “La idea es no excluir a nadie de la cadena productiva de la moda, sino al contrario, crear nuevas oportunidades para quienes forma parte de ésta y para aquéllos que desean ingresar”.

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