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Geología

Los antiguos volcanes de Minas Gerais

Hace 600 millones de años, erupciones volcánicas bañaban de lava lo que actualmente es la cuenca del río Doce

Pan de azúcar en el interior de Minas Gerais: este bloque rocoso, actualmente expuesto, fue parte de la raíz del Arco Río Doce

Pan de azúcar en el interior de Minas Gerais: este bloque rocoso, actualmente expuesto, fue parte de la raíz del Arco Río Doce

Quienes observan el paisaje montañoso del sudeste brasileño ni siquiera se imaginan que en esa región, hace alrededor de 600 millones de años, había una larga y alta cadena de volcanes activos. En aquella época, la forma y la posición de los continentes eran distintas a las actuales y esa cordillera se ubicaba a orillas de un golfo, en el extremo de un mar estrecho, y se extendía a través de casi 550 kilómetros, yendo desde donde actualmente queda Teófilo Otoni, en Minas Gerais, casi hasta el estado de Paraná. En el apogeo de su existencia, sus picos pueden haber sido tan impresionantes como los de los Andes.

Pero quizá nunca se sepa a ciencia cierta cuáles eran sus dimensiones. Al igual que el mar estrecho y el antiguo continente, esa cordillera desapareció, consumida por la erosión. Lo que resta son fragmentos del lecho de ese mar y de las rocas que formaban la raíz profunda de la cadena de volcanes y actualmente afloran en Minas Gerais. Estos registros están ayudando a los geólogos a entender el origen y la historia evolutiva del llamado Arco Volcánico del Río Doce. “Nuestro trabajo apuntó a reconstituir la historia y el relieve de ese conjunto de montañas”, comenta el geólogo Antônio Carlos Pedrosa Soares, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Él y otros 14 investigadores describen cómo surgió y se moldeó el Arco Río Doce en un artículo publicado en noviembre en Journal of South American Earth Sciences.

En ese trabajo, Soares y sus colaboradores recolectaron rocas que afloran en los alrededores de los municipios de Governador Valadares y Teófilo Otoni, cerca del  límite de Minas Gerais con Espírito Santo, y analizaron su composición química y la edad de los minerales que las forman. A esos datos les añadieron informaciones de estudios anteriores acerca de la geología de los bloques remanentes de esa cadena volcánica para recomponer la región, cuyos primeros indicios fueron detectados en los años 1960 por el geólogo Fernando de Almeida, de la Universidad de São Paulo (USP).

Los datos compilados ahora confirman que existe una variación en la edad de las rocas del arco: las rochas situadas más al este, cerca del límite de Minas Gerais con Espírito Santo, son más antiguas que las ubicadas más al oeste, en la zona que queda entre Teófilo Otoni y Governador Valadares. Esas edades se determinaron mediante análisis del decaimiento de elementos químicos radioactivos del mineral zircón realizados en laboratorios de la UFMG, de la USP, de la Universidad Federal de Ouro Preto (Ufop), de la Universidad de Brasilia (UnB) y de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (Uerj). “Es un conjunto de datos sumamente consistente”, afirma el geólogo. “Análisis de laboratorios diferentes, con métodos diferentes, arribaron a las mismas conclusiones.”

060-061_Geologia_240De la determinación de las edades de las rocas, aliada al estudio de la composición química y de la estructura de sus minerales, emergió una historia dividida en tres capítulos. El Arco Río Doce se habría empezado a formar hace 630 millones de años, cuando los fragmentos de continentes que existían estaban reunidos en un supercontinente cercano al polo Sur.

De acuerdo con los análisis, en uno de esos continentes había una larga península, formada por un embrión continental muy antiguo que comprendía partes de lo que actualmente es el este de Brasil y el oeste de África. En el interior de esa región, a la que los geólogos denominan cratón São Francisco-Congo, había un mar estrecho llamado océano Adamastor, que era similar al mar Rojo y se extendía desde donde actualmente queda el estado de São Paulo hasta Bahía.

Hace entre 630 millones y 605 millones de años, el movimiento de las placas tectónicas habría hecho que la corteza oceánica de la región del Adamastor se sumergiese bajo el cratón del Congo y diera comienzo a la formación de los volcanes, en un fenómeno similar al que actualmente contribuye a la formación de los Andes y la activación de volcanes en Chile (vea la infografía). En los 20 millones de años siguientes, a medida que el Adamastor se cerraba, nuevas montañas se formaban y el vulcanismo se expandía en dirección al litoral de aquel océano primitivo. Por último, hace entre 585 millones y 575 millones de años, cuando ese océano prácticamente había desaparecido ya, un gran bloque de la corteza oceánica que se hundía bajo la placa continental se habría desprendido y sumergido en el manto terrestre. Como probable consecuencia de ello, se produjo un calentamiento mayor de la corteza continental y un último episodio de vulcanismo, más intenso que los anteriores. “Ése habría sido el momento postrero de la evolución del Arco Río Doce”, explica Pedrosa Soares, “cuando el mar se cerró y los bordes de los cratones de São Francisco y del Congo Occidental se tocaron”.

Otros grupos ya han identificaron remanentes de cadenas volcánicas del mismo período en Brasil y en otros países. Sin embargo, ninguna ellas contaba con una historia tan fascinante como la del Arco Río Doce, formado entre dos continentes, a orillas de un mar interior. Debido a esa configuración singular, las rocas del extremo norte del arco tienen una composición poco común. Se formaron con base en magma que contenía más corteza continental derretida que corteza oceánica y fueron descritas por el geólogo Leonardo Gonçalves, de la Ufop, uno de los colaboradores de Soares, en un artículo reciente en la revista Gondwana Research.

Según la geóloga Mahyra Tedeschi, alumna de doctorado de Pedrosa Soares y primera autora del artículo publicado en Journal of South American Earth Sciences, aún hay que aclarar muchos detalles de la historia del Arco Río Doce. “Existen varias formaciones rocosas que pueden integrar ese arco, pero que todavía debe estudiárselas mejor”, dice.

Artículos científicos
GONÇALVES, L. et al. Granites of the intracontinental termination of a magmatic arc: An example from the Ediacaran Araçuaí orogen, southeastern Brazil. Gondwana Research. 29 ago. 2015.
TEDESCHI, M. et al. The Ediacaran Rio Doce magmatic arc revisited (Araçuaí-Ribeira orogenic system, SE Brazil). Journal of South American Earth Sciences. 26 nov. 2015.

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