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ARTE

Danza en la calle

La compañía de una coreógrafa de la Unicamp emplea juegos e improvisación en sus presentaciones en espacios públicos

Escenas del espectáculo Suportar...

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Cuando la estadounidense Holly Cavrell llegó a Brasil, en 1989, con una beca Fulbright de investigadora visitante, encontró en el Departamento de Artes Corporales del Instituto de Artes de la Universidad de Campinas (IA-Unicamp) un ambiente al que actualmente define como “bruto”. Venía de una experiencia de ocho años en Suecia como bailarina y coreógrafa, después de haber bailado en compañías estables de Estados Unidos. Y le llamó la atención la ausencia en Brasil de una continuidad entre las actividades didácticas, y la práctica fuera de la universidad. En buena medida, en su actuación buscó medios para deshacer esa barrera.

Cavrell nunca se desvinculó de la Unicamp. Primeramente fue profesora visitante (de 1989 a 1998) y en luego profesora plena. Desde 2012 es jefa del Departamento de Artes Corporales. Durante los años iniciales, en los encuentros con sus alumnos, se dio cuenta de que podría poner en práctica el proceso que venía desarrollando en el exterior, dándole valor a la historia y a las referencias técnicas de cada uno, sin buscar homogeneidad, como elementos centrales en la composición de los espectáculos.

“Nunca tuve la intención de tener una compañía convencional”, dice Cavrell. “Al comienzo de la década de 1990, empecé una experimentación con juegos e improvisaciones con un grupo de bailarines y salió bien”. Antes de esos ejercicios, la coreógrafa suele proponerles a los miembros del grupo hacer lecturas y trabajar con materiales visuales en torno de un tema. “A menudo en las charlas surgen otros rumbos, nuevas sugerencias que probamos en los encuentros siguientes, comenta.

... los bailarines se apoyan en sus propias experiencias

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Los experimentos llegaron a un público de fuera de la Unicamp, de manera continua, cuando en 1995 nació Domínio Público, una compañía formada con alumnos de la carrera de grado y del posgrado del Departamento de Artes Corporales, aunque el grupo no estuviera vinculado formalmente a la universidad. Desde hace alrededor de diez años, el elenco, integrado por 11 personas, sigue siendo el mismo y colabora en la creación y en la ejecución de los proyectos. Calcular el presupuesto, escribir y pensar en el vestuario, por ejemplo, son tareas divididas. “Es un grupo sumamente heterogéneo”, comenta Cavrell. “En común, cada uno procura herramientas propias como bailarín y creador.”

Al dirigir un espectáculo, Cavrell intenta trabajar con indicaciones de guiones y no con secuencias coreografiadas movimiento por movimiento. “Esto permite intervenciones e invenciones en tiempo real, incluyendo accidentes bienvenidos, cosas que ocurren sin planificación, pero que terminan mostrando organicidad”, afirma. Espectáculos del grupo, entre ellos Suportar (2013) y Posso dançar para você? (2012), transcurren en lugares abiertos, tales como plazas, calles y estaciones de ómnibus, y se valen en la práctica artística del aprendizaje adquirido en las investigaciones.

Cavrell nació en Nueva York en 1955, y creció en un hogar en el cual se cultivaba el gusto por el arte, la danza inclusive. Otis Cavrell, su padre, era cineasta, frecuentó el Black Mountain College ‒una institución que existió entre 1933 y 1957, orientada fundamentalmente a la enseñanza de las artes–, y estudió con Alwin Nikolais (1910-1993), creador experimental cuyos trabajos tuvieron la impronta de la interacción de la danza con elementos escénicos tales como la iluminación intensa o los juegos de espejos sobre el escenario. Otis formó parte del consejo de la compañía de Alwin Nikolais hasta su muerte, en 1982. La madre de Holly, Jean Cavrell, fue una actriz graduada en la Old Vic Theater School de Londres, y tuvo como una de sus profesoras a Selma Jeanne Cohen, historiadora de la danza responsable de la primera enciclopedia de ese arte.

Posso dançar para você?: una coreografía creada para su presentación en lugares abiertos

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Fueron sus padres, en un esfuerzo para sacarla “de casa y de estar mirando televisión durante las mañanas de los sábados”, quienes incentivaron a Holly a empezar a tomar clases de danza a los 8 años. Se matriculó en la preparatoria de la Juilliard School, de Nueva York, y tuvo allí clases de danza y música. Empezó su carrera profesional en la compañía de Martha Grahan (1894-1991) a los 17 años. Luego bailó con el grupo de Paul Sanasardo, exalumno de Martha y compañero de la bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch (1940-2009), nombre de referencia en la danza contemporánea.

El doctorado de Cavrell, intitulado Dándole cuerpo a la historia, defendido en la propia Unicamp en 2012 y publicado en libro en portugués al final del año pasado por editorial Prismas [Dando corpo à história], traduce esa trayectoria. Ese estudio no solo revela las relaciones entre los artistas de la danza y sus contextos a lo largo de la historia sino que también se refiere a la propia experiencia de la bailarina como investigadora del cuerpo. “Mapear la gran historia de la cual deriva mi propia historia es una forma de situarme en el pasado, y también una forma de trazar ese pasado en mí”, escribió en su tesis.

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