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Carta de la editoria | 245

La piel que habitamos

El cuerpo humano es el destacado de esta edición, en abordajes sumamente distintos: en el desarrollo de reemplazantes de su mayor órgano, la piel, y en la percepción de las especificidades del cuerpo femenino más allá de sus características reproductivas.

La reconstitución de la piel humana constituye un objeto de investigación desde la década 1970, con la mira puesta en aplicaciones médicas importantes, tales como el tratamiento de quemaduras y el de úlceras dermatológicas. Esta área de investigación cobró nuevo vigor con la demanda de modelos más eficientes y éticamente aceptables destinados a pruebas de fármacos y cosméticos. Las innovaciones en este campo hicieron posible el desarrollo a gran escala de piel artificial que hoy en día es comercializada por empresas de las áreas de biotecnología y de cosméticos.

La piel artificial, creada generalmente partiendo de células humanas de distintos orígenes, suministra diversas ventajas además de las éticas, como en lo concerniente a su mayor asertividad para la evaluación de parámetros toxicológicos y de eficacia de los productos testeados. El reportaje estampado en la portada muestra el proceso de producción de este tejido y los esfuerzos de diversos equipos de laboratorios públicos y privados en procura de desarrollar este tipo de material en Brasil.

La demanda se hizo más apremiante en Brasil con la inminente entrada en vigencia de una resolución del Consejo Nacional de Control y Experimentación con Animales (Concea), que determina la obligatoriedad del reemplazo del uso de animales en actividades de investigación científica por métodos alternativos, de acuerdo con protocolos validados, a partir de 2019. Una empresa brasileña de cosméticos anunció en 2015 la creación de un modelo propio, que se empleará en pruebas de materias primas y de sus productos terminados.

Investigaciones que se llevan adelante en instituciones brasileñas apuntan a desarrollar modelos de piel similares a los comerciales, además de epidermis para estudios de enfermedades tales como el melanoma y el cáncer de cuello uterino. El Laboratorio de Biología de la Piel de la Universidad de São Paulo presentó su primer modelo de piel artificial hace 10 años, y actualmente investiga una epidermis envejecida para su uso en pruebas de cosméticos y otra para estudios sobre cáncer de piel. El Instituto D’Or de Pesquisa e Educação, con sede en Río de Janeiro, trabaja con una multinacional con miras a refinar el modelo de piel que comercializa insertando neuronas sensoriales para que se asemeje más al tejido original. Uno de los retos tecnológicos consiste en acortar el tiempo de producción de esos tejidos, a los efectos de facilitar su empleo en el tratamiento de las quemaduras.

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Fue durante la preparación de un suplemento especial que circulará con la edición de agosto que surgió la entrevista de esta edición. El médico chileno Aníbal Faúndes, de 85 años, le concedió a nuestro editor de Ciencia, Ricardo Zorzetto, una entrevista rica e instigadora sobre temas controvertidos, tales como el machismo, la violación y el aborto, que son objeto de debates y políticas que a menudo carecen de base científica. Radicado en Brasil hace exactamente 40 años, Faúndes desarrolla investigaciones sobre sexualidad femenina, anticoncepción y violencia contra las mujeres, y propone políticas públicas pioneras que no ciñen la salud de la mujer a su rol reproductivo. Excepcionalmente, dedicamos ocho páginas a la conversación con Faúndes, quien cuenta su trayectoria desde la fuga del Chile de Pinochet y reconoce con singular franqueza el rol de su primera mujer, la socióloga argentina Ellen Hardy, en el moldeo de su percepción sobre la condición femenina. Una entrevista oportuna e imperdible.

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