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Nanotecnología

Protección extra

Tejidos antimicrobianos que también repelen líquidos podrían aportarles mayor seguridad a los profesionales de la salud

Tejido hidrófugo y bactericida, con nanopartículas de plata

Léo Ramos Tejido hidrófugo y bactericida, con nanopartículas de plataLéo Ramos

El uso de la nanotecnología en la indumentaria llegó a la línea de producción. Hay al menos tres empresas del sector textil en Brasil ‒una en el estado de São Paulo y dos en el de Santa Catarina‒ que ofrecen ropa específica para actividades físicas y tejidos con propiedades antimicrobianas destinados a profesionales de la salud. En Campinas, EPI Saúde, una startup al amparo de la incubadora de empresas de la Agencia de Innovación Inova Unicamp, desarrolla tejidos con nanopartículas de plata (que les confieren propiedades bactericidas) y moléculas de fluorocarbono (que los torna hidrófugos). Estos tipos de tejidos ya existen en el mercado y ahora se están testeando en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Campinas (Unicamp) bajo el formato de batas, delantales y otros trajes para profesionales del área de la salud. También podrían utilizarse en sábanas, fundas y batas para pacientes.

El proyecto es el resultado de la conjunción de intereses y experiencia de Paulo Formagio, fundador de EPI Saúde y también dueño de otra empresa que fabrica equipamientos de protección individual para el área agrícola, y de la médica endocrinóloga Laura Sterian Ward, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp. “Vislumbré una oportunidad en el área de la salud”, relata el empresario. “Luego de analizar trabajos científicos sobre contaminaciones hospitalarias, busqué información en el sector médico de la Unicamp. Esa búsqueda reveló la necesidad de dotarlos de equipos de protección individual (EPI) más eficientes que los elaborados con tejidos sin ningún tipo de tratamiento”.

Por su parte, Sterian Ward relata que decidió involucrarse en el proyecto cuando su hija, que actualmente cursa el sexto año de la carrera de medicina, le comentó que deseaba viajar a Liberia, en África, para auxiliar en el tratamiento de pacientes infectados con el virus del Ébola. “Quedé pasmada”, comenta. “El EPI que utilizan los médicos y enfermeras para lidiar con los enfermos a causa de ese virus es una especie de traje de astronauta, caluroso, incómodo, que dificulta los movimientos. En el área de la salud, no se cuenta con una reglamentación precisa al respecto de los equipamientos de protección y solamente empleamos una bata blanca, guantes y máscaras comunes, que también son EPIs, aunque sin propiedades especiales”.

La médica recuerda que los profesionales de la salud siempre se encuentran sujetos a la contaminación. De acuerdo con los procedimientos que ejecutan, están expuestos tanto a las secreciones humanas como a productos químicos (como en el caso de las sustancias quimioterapéuticas) que pueden provocar infecciones, alergias y otros trastornos. “El empleo de un EPI adecuado protege al profesional, al paciente y a la comunidad en su conjunto”, sostiene Sterian Ward, que es la investigadora responsable del proyecto. Los riesgos de las infecciones intrahospitalarias tampoco pueden subestimarse. En Brasil, los datos epidemiológicos acerca de la incidencia de las infecciones intrahospitalarias son escasísimos. Incluso en la actualidad, uno de los estudios más citados, a falta de otros, es un trabajo de 1995 donde se llevó a cabo un estudio en 99 hospitales terciarios de Brasil y se detectó una incidencia del 15,5% de tales infecciones. “El EPI que estamos desarrollando podría ser de ayuda para que disminuya ese índice”, Por eso resulta conveniente dotar a los tejidos que se emplean cotidianamente en los hospitales de propiedades hidrófugas y antimicrobianas (lea en Pesquisa FAPESP, ediciones nº 130 y 206).

Para adquirirlas, el material textil se sumerge en una solución, a una temperatura de 190ºC a 200ºC, que contiene nanopartículas de fluorocarbono y plata. Luego, el tejido pasa por una secadora y queda a disposición para la confección de uniformes, batas y delantales. Según Paulo Formagio, las nanopartículas pueden agregarse directamente a los hilos en forma individual, o a todo el tejido. “Esto puede hacerse en cualquier tipo de textiles, aunque en este proyecto empleamos dos clases de tejidos: uno con un 50% de algodón y otro 50% de poliéster, y otro elaborado íntegramente con este último material”, explica. La capacidad de repeler  líquidos la aporta el fluorocarbono. La plata combate a los microorganismos al perforar la membrana celular de las bacterias, librando iones en su interior, lo cual les impide reproducirse.

Línea de producción de la empresa EPI Saúde, en Campinas: proceso de tratamiento del tejido con fluorocarbono y nanopartículas de plata

Paulo S. Formagio/ EPI Saúde Línea de producción de la empresa EPI Saúde, en Campinas: proceso de tratamiento del tejido con fluorocarbono y nanopartículas de plataPaulo S. Formagio/ EPI Saúde

Con los tejidos recubiertos de nanopartículas se han confeccionado batas, delantales y uniformes, que fueron probados por 22 profesionales de enfermería del área de Enfermedades Infecciosas del HC-Unicamp y ocho biólogos del Departamento de Clínica Médica. “En primera instancia, elaboramos un cuestionario para los técnicos y enfermeros”, relata Sterian Ward. “Queríamos saber cuál era la consciencia del riesgo que afrontaban y qué concepto tenían al respecto del uso del EPI”. Luego se les suministraron las vestimentas, que utilizaron durante tres meses. A continuación, se los sometió a una nueva encuesta, evaluando el uso de esa ropa (facilidad para vestirse, adecuación a las rutinas de trabajo).

El infectólogo y director clínico del HC, Plínio Trabasso, acompañó todo el experimento. “Los usuarios aprobaron los trajes en lo referente a su facilidad de uso, comodidad y tolerancia a las variaciones de temperatura”, comenta. “Es decir, se comprobó que el EPI no obstaculiza la actividad cotidiana de los profesionales, entre lo que se incluye bañar a los pacientes, realizar curaciones, entre otras tareas”. Las nanopartículas perduran en la ropa por 50 lavados, y pueden llegar hasta 70. Luego de eso, el tejido ya se desgasta y no resulta viable ‒ni técnica ni económicamente‒ practicarle un nuevo tratamiento. En opinión de Sterian Ward, el EPI especial presenta una durabilidad similar a la de los trajes estándar. “Empero, como el tejido tratado se ensucia menos, las batas tienden a durar más tiempo”. Los uniformes que se emplean normalmente en los centros quirúrgicos de la mayoría de los hospitales están elaborados con tela común. Tan sólo para algunos tipos de procedimientos, el equipo médico recibe un delantal impermeable, como en los casos de partos o cirugía ortopédica, donde hay mucho contacto con la sangre. Algunos hospitales proveen delantales descartables, pero sin mayor protección.

La etapa de las inversiones
El proyecto consta aún de otras dos fases. Una consiste en la adaptación de la tecnología para diferentes usos, que incluye protectores oculares, calzados y guantes, por ejemplo. “Se realizarán test de laboratorio para medir el grado de contaminación de la vestimenta durante el uso cotidiano”, explica Sterian Ward. Hasta ahora, dicho análisis tan sólo se ha realizado in vitro. El equipo también se propone someter el tejido a un test de desafío, exponiéndolo a ingentes cantidades de bacterias y hongos para comprobar su respuesta. “Esas dos fases dependen de una mayor inversión, de la que aún no disponemos”.

Trabasso tiene un buen concepto del proyecto en curso, pero considera que las batas y delantales convencionales que se utilizan actualmente son adecuados para proteger a los profesionales. “Lo que estamos proponiendo es una protección extra”, dice. “Debemos comprobar su eficiencia y una relación costo-beneficio adecuada. La protección hidrófuga podría constituir un beneficio en términos de eficiencia en situaciones específicas, tales como las cirugías o procedimientos donde se verifica una gran exposición a la sangre”. Se estima un costo individual, para las batas, por ejemplo, entre 70 y 80 reales, prevé Paulo Formagio, de EPI Saúde. “Eso representa 5 reales más sobre el costo de las batas comunes”.

Tejidos_246Emprendimientos innovadores
Otras dos empresas fabricantes de tejidos incorporaron la nanotecnología en su producción. En el Centro Empresarial para la Elaboración de Tecnologías Avanzadas (Celta), una incubadora de la Fundación Certi, en Florianópolis (SC), está instalada la empresa TNS Nanotecnología, que produce nanopartículas de plata, entre otros diferentes aditivos antimicrobianos, para incorporarlos en tejidos, pinturas, plásticos, equipamientos médicos y cerámicos. La empresa fue fundada en 2009 por un grupo de estudiantes de química e ingeniería de la Universidad Federal de Santa Catarina y el año pasado obtuvo el Premio Nacional de Emprendedorismo Innovador en la categoría Mejor Empresa Incubada, concedido por la Asociación Nacional de Entidades Promotoras de Emprendimientos Innovadores (Anprotec). La empresa no dispone de productos para la venta masiva, sino que le vende las nanopartículas a otras compañías que incorporan esa tecnología en su producto final, tales como tejidos y calzados.

Su director administrativo, Gabriel Nunes, comenta que les venden su producto a los fabricantes de hilos sintéticos y de algodón, tintorerías y empresas textiles. La aplicación principal de las nanopartículas que produce TNS en ese mercado es para la confección de calcetines, guarniciones y plantillas de calzados, toallas, fundas de colchones, almohadas, sábanas, cortinas, alfombras y ropa de trabajo (batas y overoles profesionales). “Una de las principales ventajas del material impregnado con plata es la inhibición de la contaminación cruzada por la proliferación microbiana, lo cual evita la formación de hongos y moho, y combate el mal olor en ropas y calzados causado por bacterias”, explica Nunes. “De tal modo que la gente puede utilizar la ropa durante varias horas o días (en el caso de los deportistas) sin que se presente ese problema. El material resiste hasta 50 o más lavados sin perder sus propiedades antimicrobianas”.

En Joinville, también en el estado de Santa Catarina, está instalada Diklatex Industrial Têxtil, una empresa que elabora tejidos con nanopartículas de diversos materiales para la confección de ropas deportivas. Entre ellos figura la silicona, que dota de mayor durabilidad y suavidad a los tejidos, e hidrófilos, que absorben la humedad del cuerpo, como en el caso del sudor, y la liberan al ambiente. También se emplean esencias nanoencapsuladas que perfuman la ropa, además de la plata. En el caso de Diklatex, las nanopartículas se importan de empresas europeas.

Según un comunicado que emitió la empresa, el segmento de la ropa deportiva ha crecido, y junto con él, la búsqueda de prendas que puedan aportar un mayor confort durante los ejercicios físicos. El nicho de mercado para los uniformes médicos con nanopartículas también es considerable. Paulo Formagio, de EPI Saúde, estima que la cifra total de profesionales de la salud, incluyendo auxiliares, técnicos y personal asistente, suma unos 2,6 millones de personas, además de otros 300 mil en el área de veterinaria.

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