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Salud pública

Por qué los escorpiones ahora preocupan

La cantidad de casos de envenenamiento trepó un 600% en 15 años

Eduardo Cesar El escorpión amarillo, causante de la mayoría de los accidentes gravesEduardo Cesar

Decenas de cajas de plástico apiladas desde el piso hasta el techo en una sala climatizada de una nueva ala del bioterio del Instituto Butantan albergan alrededor de cinco mil ejemplares vivos de Tityus serrulatus, el escorpión amarillo, la especie que más envenenamientos causa en personas en Brasil. Técnicos e investigadores del laboratorio de artrópodos transitan entre las cajas con cuidado, pero sin temor, para alimentar a los animales con cucarachas y grillos retirados diariamente de un stock con miles de insectos, mantenido en las salas que se ubican al lado.

Los escorpiones o alacranes –tanto los amarillos como los de otras especies– están en ese sitio con dos finalidades. La primera es la producción del suero utilizado para neutralizar la acción del veneno, cada vez más importante debido al aumento de casi un 600% de la cantidad de accidentes y muertes que estos animales han causado durante los últimos 15 años. Este incremento es el resultado de la expansión urbana sobre áreas antes ocupadas por montes, de la acumulación de basura y trastos que atraen insectos que les sirven de alimento, y de la capacidad de estos animales para adaptarse a ambientes diversos, desde bosques húmedos hasta desiertos. De acuerdo con los registros del Ministerio de Salud de Brasil, los escorpiones provocaron la mayor parte de los accidentes con animales ponzoñosos en el país, con 74.598 casos registrados, y causaron más muertes (119) que las serpientes (107), en 2015 (vea el gráfico).

La segunda finalidad es la investigación de los efectos –a menudo inesperados– del veneno de  los escorpiones en el organismo humano. “El conocimiento sobre los componentes del veneno y sus efectos aún tiene sus lagunas”, afirma la médica Fan Hui Wen, gestora de proyectos del Butantan, quien sigue de cerca la producción de suero contra las picaduras de escorpiones. “Algunas especies están causando accidentes con manifestaciones clínicas distintas a las que hasta ahora se conocían.”

En un estudio publicado durante este mes de septiembre en la revista Toxicon, investigadores de la Fundación de Medicina Tropical de Manaos presentaron el probable primer registro de un caso de accidente clasificado como grave, con espasmos musculares y alteraciones neurológicas, causado por Tityus silvestris, una especie común en la Amazonia, en general asociada con accidentes carentes de gravedad. Un hombre de 39 años, con problemas en el hígado causados por la hepatitis B –se encontraba a la espera de un trasplante–, fue picado en un codo y en un hombro mientras dormía en su casa, en la periferia de Manaos. Tres horas después, llegó al hospital de la Fundación Medicina Tropical e informó únicamente que sentía dolor y parestesia (hormigueo) en la zona de la picadura, en el brazo izquierdo.

Sin embargo, al cabo de dos horas, el hombre exhibió dificultades para respirar, taquicardia, hipertensión y espasmos musculares. Y su cuadro se agravó. El paciente fue internado en una unidad de terapia intensiva, se le aplicó suero y se le administraron otros medicamentos, y fue dado de alta recién siete días después. “Ese caso indica que el cuadro clínico puede complicarse, independientemente de la especie que causa el envenenamiento”, dice el farmacéutico bioquímico Wuelton Marcelo Monteiro, investigador de la fundación y uno de los responsables del estudio. “Aún hay pocos trabajos sobre las consecuencias y la variación de los efectos de esta especie de amplia distribución geográfica en la Amazonia.”

Entre las alrededor de 160 especies de escorpiones existentes en Brasil, tan sólo 10 causan envenenamiento en seres humanos. En general, el veneno –formado por proteínas, enzimas, lípidos, ácidos grasos y sales– actúa sobre el sistema nervioso causando dolor intenso y adormecimiento muscular en el lugar de la picadura. Con menor frecuencia se observan efectos sistémicos tales como vómitos, taquicardia, hipertensión arterial, sudoración intensa, agitación y somnolencia. La dificultad de respirar caracteriza a los cuadros más graves, verificados principalmente en niños. Las picaduras de Tityus obscurus, una especie común en la región amazónica, pueden causar también efectos neurológicos, con espasmos, temblores y una sensación de descarga eléctrica. “Como el veneno de escorpión puede ser rápidamente absorbido en el torrente sanguíneo”, dice el pediatra Fábio Bucaretchi, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Campinas (FCM-Unicamp), “las manifestaciones clínicas indicadoras de envenenamiento grave aparecen en general durante las primeras dos horas pasada la picadura”.

En un estudio amplio, publicado en 2014 en Toxicon, Bucaretchi y otros investigadores examinaron 1.327 casos de accidentes con escorpiones atendidos en el Hospital de Clínicas de la Unicamp entre 1994 y 2011. En ese estudio, predominaron los accidentes tan sólo con reacciones locales (79,6%) y sistémicas, con vómitos, sudoración y alteraciones del ritmo cardíaco (15,1%). La llamada picadura seca –sin señales de envenenamiento– respondió por el 3,4% del total de casos analizados, mientras que los casos más graves, con riesgo de muerte, sumaron el 1,8%. “Todos los casos graves y el único caso letal ocurrieron en niños con menos de 15 años”, dice Bucaretchi.

La mayoría de los accidentes provocados por animales identificados se distribuyó entre la especie conocida como escorpión negro, Tityus bahiensis (27,7%), y la del escorpión amarillo (19,5%), que normalmente es el principal causante de los accidentes y, en este estudio, fue el responsable de los episodios más graves. El escorpión amarillo inquieta también en razón de su capacidad de adaptación al ambiente urbano y al tipo de reproducción. Las hembras de esta especie logran reproducirse solas, sin necesitar a los machos, mediante un proceso conocido como partenogénesis. Cada camada puede tener hasta 30 crías.

Eduardo Cesar Una hembra de escorpión amarillo con crías luego de reproducirse sola mediante partenogénesisEduardo Cesar

En laboratorio
“Los estudios con la ponzoña de Tityus serrulatus ayudan a entender el cuadro de envenenamiento, orientan la producción de sueros mejores y hacen posible el descubrimiento de nuevas drogas terapéuticas”, explica la biomédica Manuela Berto Pucca, contratada como docente en julio de este año en la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Roraima (UFRR).

En su posdoctorado en la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (FCF-RP-USP), Berto Pucca aisló dos toxinas llamadas Ts6 y Ts15 del veneno del escorpión amarillo. En test in vitro, ambas toxinas inhibieran tanto la proliferación de un grupo de glóbulos blancos de la sangre, los linfocitos T, como la producción de una citocina –una molécula de comunicación del sistema inmunológico– conocida como interferón gamma. De acuerdo con este trabajo, publicado en febrero de este año en Immunology, esa propiedad podría calificar a las dos toxinas como aspirantes a erigirse en medicamentos contra enfermedades autoinmunes. “Se están realizando pruebas y son prometedoras”, dice la investigadora.

Bajo la dirección del médico José Elpidio Barbosa, docente de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto (FM-RP) de la USP, Berto Pucca desarrolló un anticuerpo monoclonal humano (producido mediante técnicas de clonación de ADN), que detuvo la acción del veneno del escorpión amarillo en pruebas realizadas en células y en modelos animales (ratones). Con base en estos resultados, los investigadores propusieron el uso del anticuerpo como una alternativa al suero utilizado actualmente contra las picaduras de escorpiones. Según la científica, una de las principales limitaciones del nuevo anticuerpo reside en su costo de producción, estimado en 3 mil reales por ampolla.

“Queremos mejorar el antídoto, pero también buscamos nuevos medicamentos que puedan surgir con base en moléculas aisladas del veneno”, dice la química Fernanda Portaro, investigadora del Butantan. La científica y su equipo, y colegas de otros laboratorios del instituto, aislaron y están caracterizando dos compuestos extraídos del veneno: uno con acción proinflamatoria y otro con actividad analgésica. “El veneno de los escorpiones es como una orquestra ejecutando una sinfonía, donde cada elemento tiene una función específica sobre los músculos, sobre el sistema nervioso o sobre el corazón”, afirma la bióloga Daniela Carvalho, del equipo de Portaro.

La prevención
Se estima en 2.500 millones la cantidad de personas que viven en áreas de riesgo con relación a escorpiones en el mundo, y en 1,2 millones los casos anuales de envenenamiento, con 3.500 muertes, causadas esencialmente por la demora en buscar atención médica. “Los casos fatales pueden evitarse cuando se busca ayuda médica con urgencia y se comienza el tratamiento inmediatamente después del accidente”, subraya Fan Hui Wen, del Butantan.

Luego de presentar las salas de los escorpiones, ella muestra en otra sala la extracción, que se hace de manera manual. Los animales reciben una descarga eléctrica de baja intensidad en la cola. Como respuesta, sueltan una pequeña gota blanquecina de veneno. Es necesario mantener una gran población de escorpiones porque los animales no resisten más de cinco extracciones inducidas por descargas eléctricas, explica Denise Candido, bióloga responsable de la extracción de venenos de los escorpiones.

Los animales provienen de hospitales (en general las personas los llevan después de ser picadas para su identificación), de centros de control de zoonosis o de expediciones de los propios investigadores, y sólo entran en la línea de producción después de pasar por una cuarentena que elimina a los que padezcan eventuales enfermedades. Posteriormente, el método empleado para la producción de sueros es el mismo que se usa contra las picaduras de serpientes y arañas: se diluye el veneno y se lo aplica a caballos de la estancia São Joaquim, en el municipio de Araçariguama. Los 850 caballos producen anticuerpos contra el veneno, que después se extraen de su sangre para formar el suero, en un proceso que tarda entre seis y ocho meses. Según Hui, el Ministerio de Salud necesita 80 mil ampollas del suero antiescorpiónico por año, que es producido en el Butantan, en el Instituto Vital Brasil, en Río de Janeiro, y en la Fundación Ezequiel Dias, en Minas Gerais.

“Es sumamente importante prevenir accidentes limpiando los terrenos que puedan albergar escorpiones, y evitando la acumulación de basura”, recomienda Bucaretchi, de la Unicamp. Los expertos consideran que tiene escasa eficacia una estrategia implementada en ciudades del interior paulista y noticiada en los últimos meses: la cría de gallinas en los patios de las casas o de los edificios. La razón de esto es sencilla: pese a que son predadoras naturales de los artrópodos, las gallinas tienen hábitos diurnos, en tanto que los escorpiones son animales nocturnos.

En el pasado, las soluciones eran más insólitas todavía. A comienzos de la década de 1950, los habitantes de Ribeirão Preto, en ese entonces con una población estimada en 80 mil habitantes (actualmente son alrededor de 600 mil), usaron dos insecticidas actualmente prohibidos, el benceno hexaclorado (BHC) y el dicloro difenil tricloroetano (DDT), para detener una infestación de escorpiones: fueron capturados unos 10 mil en baños, dormitorios, cocinas y patios entre 1949 y 1951, de acuerdo con un relato publicado en American Journal of Tropical Medicine and Hygiene. Se hacían campañas en radios y periódicos, se dictaban charlas en escuelas y existían lugares de recolección dispersos por la ciudad; y había un premio otorgado por el alcalde al estudiante que recolectase la mayor cantidad de escorpiones.

Proyectos
1. Estudio de las toxinas Ts6 y Ts15 del escorpión Tityus serrulatus como potenciales fármacos terapéuticos para el tratamiento de enfermedades autoinmunes (nº 2012/12954-6); Modalidad Beca de posdoctorado; Investigadora responsable Eliane Candiani Arantes – Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto (FCF-RP) de la Universidad de São Paulo (USP); Beneficiaria Manuela Berto Pucca; Inversión R$ 235.699,44.
2. Análisis del potencial tóxico de proteasas y péptidos presentes en el veneno del escorpión Tityus serrulatus y del poder neutralizante de los sueros comerciales: Para mejorar el conocimiento del veneno y su mecanismo de acción (nº 2015/15364-3); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigadora responsable Fernanda Calheta Vieira Portaro – Instituto Butantan; Inversión R$ 97.681,32.

Artículos científicos
MONTEIRO, W. M. et al. Scorpion envenoming caused by Tityus cf. silvestris evolving with severe muscle spasms in the Brazilian Amazon. Toxicon. v. 119, p. 266-9. 2016.
BUCARETCHI, F. et al. Clinical consequences of Tityus bahiensis and Tityus serrulatus scorpion stings in the region of Campinas, southeastern Brazil. Toxicon. v. 89, p. 17-25. 2014.
PUCCA, M. B. et al. Immunosuppressive evidence of Tityus serrulatus toxins Ts6 and Ts15: Insights of a novel K+ channel pattern in T cells. Immunology. v. 147, n. 2, p. 240-50. 2016.
SILVA, T. L. da. The scorpion problen in Ribeirão Preto, São Paulo, Brazil. Notes on epidemiology and prophylaxis. American Journal of Tropical Medicine and Hygiene. v. 1, n. 3, p. 508-13. 1952.

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