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Ranking

Estudiantes emprendedores

Un índice elaborado por estudiantes universitarios apunta 42 universidades de Brasil con ambiente favorable a la innovación

El 10 de noviembre, un grupo de organizaciones estudiantiles publicó en Brasilia un ranking con 42 universidades brasileñas que se destacan en el estímulo a la innovación y el emprendimiento, de acuerdo a un conjunto de 14 indicadores. Se trata del Índice de Universidades Emprendedoras 2016, que exhibe en los dos primeros puestos a instituciones consagradas en varios rankings académicos: las universidades de São Paulo (USP) y la de Campinas (Unicamp). No sorprende que dichas universidades lideren la clasificación, pero lo novedoso es que el mismo introduce una innovación al identificar los esfuerzos de instituciones de varios estados, como son los casos de las universidades Federal de Ceará (UFC) y Estadual de Maringá (UEM), en la construcción de un ambiente emprendedor.

El ranking se encuentra disponible en el portal bit.do/brasiljunior. “Además de enseñar y de investigar, la universidad debe fomentar el trabajo conjunto con empresas y estimular a los alumnos y docentes a ser emprendedores y generar riqueza”, dice Daniel Pimentel Neves, de 24 años, uno de los coordinadores del índice. Pimentel Neves es el actual director de impacto del ecosistema de la Brasil Júnior, una confederación de junior empresas instaladas en universidades del país. Se graduó en derecho en la Universidad Federal de Juiz de Fora y fue el fundador de Colucci, una junior empresa que ofrece asesoría jurídica. Como toda empresa del género, presta servicios a clientes y lo que recauda lo reinvierte en sus actividades.

El ranking que elaboraron los estudiantes llama la atención por su formato y por la rapidez con la que se hizo. La planificación, la recolección y el análisis de datos demoraron tan sólo seis meses. La elaboración del índice implicó un trabajo voluntario de jóvenes vinculados a asociaciones tales como Brasil Júnior y la Red CsF, que congrega a becarios y exbecarios del Ciencia sin Fronteras, un programa de intercambio internacional creado por el gobierno federal. También participaron de la iniciativa dos entidades estudiantiles internacionales, Aiesec y Enactus, volcadas a actividades de intercambio, extensión y emprendimiento, además de Brasa, una asociación de estudiantes que residen fuera del país. Esos colaboradores seleccionaron estudios de caso que ilustran el libro en el cual se publicó el índice.

“Utilizamos nuestra capacidad de articulación para agilizar el proceso. En varias instancias, lográbamos en pocas horas movilizar a estudiantes de todos los rincones del país para recabar datos y analizarlos”, dice Guilherme Rosso, de 22 años, cofundador de la Red CsF. Rosso se graduó recientemente en ciencias y tecnología en la Universidad Federal de Rio Grande do Norte y actualmente realiza una mestría en la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP. La idea de elaborar el índice surgió al comienzo del año, cuando el directorio de Brasil Júnior efectuó un balance de un programa dedicado a difundir el emprendimiento en las universidades y determinó que sus resultados eran inferiores a lo esperado. “Ese programa, denominado Escuelas Emprendedoras, promovió en los últimos tres años más de 80 eventos sobre emprendimiento en las universidades del país. Con todo, pese a contar con buena cantidad de asistentes, no contribuyeron para transformar el ambiente académico del modo que esperábamos”, afirma Daniel Pimentel. “La idea de crear el índice fue natural, porque los rankings movilizan a las universidades y estimulan la competencia promoviendo mejoras”.

La articulación con las otras entidades repitió la estrategia adoptada entre 2014 y 2015, cuando las mismas organizaciones trabajaron juntas para aprobar en el Congreso la Ley de Junior Empresas, sancionada en abril de 2016. “Todas las entidades se dispusieron a colaborar, pero existía una limitación: ninguno de nosotros sabía elaborar un ranking”, relata Guilherme Rosso. Con el objetivo de dotarlo de una consistencia metodológica, los estudiantes le pidieron ayuda a quien conoce del tema, la empresa consultora McKinsey y el investigador Guilherme Ary Plonski, docente de la Escuela Politécnica y de la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad de la USP. También se sumó al grupo Justin Axel-Berg, un inglés radicado en Brasil, estudioso del ranking de universidades, quien aportó sugerencias metodológicas.

En el mes de mayo, el grupo se reunió para diseñar el ranking. El primer paso consistió en una investigación online con estudiantes y docentes de diversas universidades del país para entender aquello que caracteriza a una universidad con perfil emprendedor. “Los propios estudiantes encargados del ranking tuvieron un comportamiento emprendedor, buscando respuestas a las preguntas: al fin y al cabo, ¿qué es una universidad emprendedora y dónde están esas universidades en Brasil?”, comenta Plonski. Basándose en 4.700 respuestas, surgieron cuatro características al respecto de las cuales hubo consenso: la existencia de una cultura emprendedora entre docentes y estudiantes; actividades de extensión en emprendimiento; la intensidad de la innovación, que se mide según el número de patentes, la existencia de incubadoras de empresas y producción científica; y la infraestructura física, que se traduce en la presencia de parques tecnológicos y en la oferta de buenas redes de internet. Cada una de ellas se transformó en una categoría del índice, analizada por medio de indicadores y/ o resultados de investigaciones.

Leonor Calasans/ Iea/ USP Guilherme Rosso (a la izq.) y Daniel Pimentel Neves coordinaron la recolección de datos y la elaboración del índiceLeonor Calasans/ Iea/ USP

Se agregaron otras dos categorías, aunque no fueron consideradas relevantes por todos los entrevistados. Una de ellas es el grado de internacionalización de la universidad, evaluado mediante la cifra de intercambios de alumnos y de publicaciones de docentes en coautoría con investigadores de otros países. “El factor de internacionalización apareció en forma expresiva tan sólo entre los entrevistados con alguna vivencia en el exterior. Decidimos la inclusión de esa categoría porque quedó claro que la experiencia internacional les proporciona a los jóvenes una perspectiva más emprendedora”, dice Rosso. En tanto, capital económico es otra categoría que fue incluida por sugerencia de los expertos, ante las evidencias de que el monto del presupuesto de las universidades y la existencia de fondos provenientes de donaciones son importantes para impulsar la innovación en las instituciones.

El paso siguiente fue seleccionar los indicadores. En algunos casos, las informaciones fueron recabadas en cada institución por alrededor de 80 “embajadores”, estudiantes vinculados a las organizaciones que elaboraron el índice. Ese fue el caso, por ejemplo, de la cantidad de disciplinas sobre emprendimiento en las carreras o bien, la presencia de incubadoras y parques tecnológicos en las cercanías de la universidad. En otros casos se aprovecharon los datos recabados por el Ranking Universitario Folha (RUF), elaborado por el periódico Folha de S.Paulo, como indicadores de producción científica y de patentes.

En las 42 instituciones seleccionadas, los embajadores realizaron un estudio de opinión entre más de 6 mil estudiantes y docentes, que sirvió como base para varias categorías del ranking. Ése fue el caso de la puntuación sobre la postura emprendedora de alumnos y profesores. Los alumnos se autoevaluaron y también calificaron a los docentes, y el resultado de esa apreciación quedó registrado en un índice.

Algunas categorías arrimaron resultados sorprendentes. En el apartado Cultura Emprendedora, el primer puesto le cupo a la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE), basado en la concentración de asignaturas sobre emprendimiento, ya que se identificaron 50 sobre un global de 60 carreras. En tanto, la UFC fue la que obtuvo mayor puntaje en la categoría Innovación, gracias a la gran concentración de empresas incubadas. La PUC-Río lideró en Infraestructura, por su asociación con un parque tecnológico y por ostentar la nota más alta en el estudio de percepción sobre la calidad de la infraestructura física y la velocidad de internet.

El gran porcentaje de alumnos en intercambios en el exterior ubicó a la Unicamp en el primer puesto en Internacionalización. La institución también encabezó la categoría Capital Financiero, porque presenta la mejor relación entre presupuesto y cantidad de alumnos. La USP también cumplió un buen desempeño en ese apartado por ser la única universidad de la lista que dispone de un fondo de donación que es Amigos de la Poli (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 219). También fue la primera en Extensión, gracias a la presencia en sus campi de varias organizaciones estudiantiles ligadas al emprendimiento.

Un reconocimiento inusitado al esfuerzo de los estudiantes provino del estadounidense Henry Etzkowitz, docente en la Universidad Stanford, uno de los que ideó en los años 1990 el modelo de innovación que se conoce con el nombre de Triple Hélice, afianzado en la relación entre universidades, empresas y gobierno. Actualmente comprometido en una iniciativa entre varios países, Brasil inclusive, que apunta al desarrollo de métricas globales para evaluar universidades emprendedoras, Etzkowitz firma el prefacio del libro que presenta los resultados del índice. “Se necesitan nuevas métricas para complementar las existentes y reconocer el papel emergente de la universidad en la promoción del desarrollo socioeconómico”, escribió el profesor en el citado prólogo. Etzkowitz estuvo de visita en Brasil en noviembre y participó en debates donde fue presentado el ranking, en São Paulo y en Río de Janeiro. “Aparte de prestigiarnos, fuimos juntos a un bar en Ipanema y él fue una gran compañía”, comenta Guilherme Rosso.

Hay planes de lanzamiento de una nueva edición del índice para dentro de uno o dos años. “La idea es crear indicadores más sofisticados, solicitándoles más datos a las universidades y generar nuevas categorías de estudios de percepción”, anticipa Pimentel. Una de las ideas, según sostiene, consiste en realizar un análisis de todo el entramado curricular de las carreras para saber en qué medida el contenido y las formas de evaluación estimulan una postura emprendedora en los alumnos, en lugar de contar solamente el número de disciplinas sobre emprendimiento. Tanto Pimentel como Rosso quedaron a disposición para supervisar la producción del índice; empero, como están egresando de la universidad e ingresando en el mercado laboral, habrá que sustituirlos por estudiantes más jóvenes. “La rotación no constituye un inconveniente para nuestro movimiento, que va cobrando fuerza a medida que se renueva”, dice Pimentel.

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