Imprimir Republicar

TRAYECTORIAS

Formación diversificada

El cambio de institución en el posgrado resulta enriquecedor para la consecución de un sólido perfil académico

Zaire

Muchos estudiantes que se aprestan a finalizar sus carreras no pueden imaginarse en una institución diferente a aquélla en la que están matriculados. La mayoría de ellos encuentran habituados a sus universidades, familiarizados con los docentes y, a veces, intervienen en proyectos de investigadores séniores, algo que les facilita la solicitud de becas de maestría, doctorado o posdoctorado. Ésas son razones tentadoras, que ameritan la realización de todas las etapas de la carrera académica en una misma institución. Pero también existen motivos para hacer el camino contrario y empezar todo de cero en otro lugar, algo que sería enriquecedor para cimentar la carrera profesional. Esto le permite al alumno trabar contacto con nuevos grupos de investigación, diversificar sus habilidades científicas e intelectuales y experimentar diferentes rutinas de trabajo.

En Brasil, lo normal es que los estudiantes tengan su primer contacto con la investigación académica en el transcurso de la carrera por medio de programas de iniciación a la investigación científica, cuya temática frecuentemente está alineada con los objetivos y requerimientos de los proyectos coordinados por los supervisores. Los grupos de investigación científica suelen congregar individuos en diversas etapas de su desarrollo profesional, de manera tal que los coordinadores puedan identificar las características de cada integrante del equipo, evaluar sus capacidades y limitaciones y repartir las actividades de acuerdo con el nivel de capacitación de cada uno. “Al integrarse en un grupo de investigación, el estudiante tiende a querer profundizar en algún tema concreto, optando por realizar maestría y doctorado en un mismo laboratorio, y con la supervisión del mismo docente”, dice la bióloga Maria de Lourdes Spazziani, docente del Instituto de Biociencias de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de Botucatu. “Simultáneamente, los docentes, al ocuparse de la capacitación de los graduandos, promueven la permanencia de los alumnos en sus grupos de investigación”, añade.

La profesora Spazziani es un buen ejemplo de alguien que construyó su carrera en diversas instituciones. Luego de graduarse en ciencias biológicas en la Universidad de Guarulhos (UnG), en 1979, se mudó de ciudad varias veces. Realizó una especialización en educación ambiental en la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT), en Cuiabá, y el máster, en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

ZaireA continuación, se trasladó al interior de São Paulo para hacer el doctorado en la Universidad de Campinas (Unicamp). Incluso hizo visitas de intercambio en instituciones de Brasil, España, Portugal y Cuba, hasta que fue contratada como docente por la Unesp, campus de Botucatu, donde obtuvo el título de libredocencia. Ella explica que siempre se dejó llevar por su vocación y por su interés en temas específicos, buscando las instituciones más adecuadas según sus expectativas de formación.

Sin zona de confort
Según Spazziani, una de las ventajas de hacer la maestría y el doctorado en una nueva institución es la motivación. Si uno se queda en una misma institución, eso puede significar asistir a clases con los mismos profesores de la carrera. En algunos casos, eso puede conducir a acomodarse, provocando que el alumno piense siempre según las ideas con las cuales se encuentra familiarizado y se siente más cómodo. Al cambiar de institución, el alumno tiene la posibilidad de estudiar nuevas disciplinas, conocer otras ideas, puntos de vista y modos de trabajo diferentes.

Para el físico Marcelo Knobel, rector de la Universidad de Campinas (Unicamp), ese cambio es incluso más relevante cuando se produce en la etapa de posdoctorado, un período en el cual el investigador necesita adquirir independencia intelectual y autonomía para afianzar y administrar sus propios grupos de investigación. “El individuo necesita adaptarse a la rutina de trabajo en un nuevo laboratorio, familiarizarse con los métodos de investigación del grupo y establecer una buena relación con el resto de los profesionales para adecuarse a las expectativas de los líderes científicos sin dejar de lado sus propios requerimientos de profundización teórica y metodológica”, resalta. La premisa es buscar los mejores programas de posgrado en el área de interés profesional, ya sea que ellos se encuentren en la misma institución matriz o en otra.

La experiencia de trabajar con grupos de investigación en diferentes universidades puede ayudar, según refiere Spazziani a la propia maduración profesional, aportando un mayor criterio crítico a los posgraduandos o a los investigadores ya doctorados en relación con sus temas de interés. “Este cambio es importante para que ellos traben contacto con nuevas dinámicas de investigación y aprendan nuevos métodos, procedimientos y protocolos”, dice Knobel. En el caso de viajar al exterior, esta también es una oportunidad para perfeccionar el idioma, además de crear redes de contacto con investigadores de diversas áreas e instituciones, ampliando las posibilidades de colaboración en futuros proyectos de investigación.

Republicar