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TRAYECTORIAS

Cómo aprovechar las pasantías en el exterior

La preparación de un cronograma de las actividades de investigación y la generación de una relación productiva con los anfitriones ayudan a enriquecer la experiencia

Augusto Zambonato

Las pasantías de investigación de corta duración en el exterior pueden ayudar a los alumnos de posgrado y a jóvenes investigadores a enriquecer su capacitación al codearse con grupos internacionales de alto nivel. En el mes de diciembre, científicos de Estados Unidos, de Emiratos Árabes Unidos y de Colombia publicaron un artículo en la revista PLOS Computational Biology, con 10 consejos destinados a quienes deseen aprovechar de la mejor manera esa experiencia.

El paso más decisivo es la elección adecuada de la universidad y del director o supervisor y, de acuerdo con el paper, hay varias estrategias para cotejar la excelencia de la institución, la calificación de su cuerpo técnico y la infraestructura disponible en los laboratorios. “Se puede, por ejemplo, enviarles correos electrónicos a colegas que trabajan en el mismo campo del conocimiento; trabar contacto con supervisores de pasantías; o bien, en los meses previos, participar en cursos de corta duración o conferencias que se lleven a cabo en lugares de interés”, recomienda el artículo.

El biólogo Raul Costa Pereira, quien realiza un doctorado en el Instituto de Biociencias de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en el campus de Rio Claro, armó una lista con los nombres de unos 10 investigadores con la intención de encontrar quién lo supervisase en una pasantía sándwich en el exterior. “Trabé contacto con decenas de exalumnos que fueron dirigidos por aquellos investigadores para informarme más sobre ellos y hacer una selección”, relata Pereira. Al final, Pereira obtuvo una vacante en el laboratorio del biólogo Volker Rudolf, en la Universidad Rice, de Estados Unidos, donde realizó una pasantía de 10 meses en 2016. Allá adquirió habilidades en modelado estadístico y ecología teórica, que eran necesarias para su doctorado, “Esas eran competencias científicas que yo necesitaba para llevar adelante mi investigación, que busca cuantificar las diferencias en los hábitos alimentarios y el tamaño corporal entre las ranas del Pantanal”, explica. Entre los meses de octubre y noviembre de 2017, él realizó otra pasantía, en este caso en la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, donde trabajó con análisis estadísticos.

El biólogo comenta que en ambas oportunidades empezó a planificar el viaje con bastante antelación. “Es importante investigar sobre la ciudad donde uno va a quedarse y recabar información sobre hospedaje, transporte y documentación. Un consejo útil es entrar en contacto meses antes con la universidad anfitriona, que generalmente dispone de personal capacitado para ayudar a alumnos extranjeros”, dice Pereira. “También recurrí a grupos de estudiantes en las redes sociales, algo que me ayudó a conseguir pistas para conseguir alojamiento”.

Planificación
Otra de las recomendaciones del artículo de la PLOS consiste en el armado de un cronograma minucioso de las actividades que se pretenden realizar. “La falta de planificación previa, tanto del alumno como de su supervisor, puede hacer que la experiencia de la pasantía no sea provechosa”, dice el físico Paulo Artaxo, docente del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (USP). Con pasantías de posdoctorado en países tales como Estados Unidos, Bélgica y Suecia, y una vasta experiencia en el envío de alumnos al exterior, Artaxo insiste en que ningún estudiante que él haya dirigido defiende su doctorado sin antes realizar alguna experiencia fuera del país. Por lo general, él envía alumnos a las instituciones con las cuales colabora desde hace décadas, entre las que figuran el Instituto Max Planck, en Alemania, la agencia espacial estadounidense (NASA) y la Universidad Harvard, en Estados Unidos. “En ese caso, mis alumnos van a los laboratorios extranjeros para analizar datos recabados en el marco de cooperaciones internacionales consolidadas. Con eso, las posibilidades de concluir la pasantía con éxito son altas”, pondera Artaxo.

El físico recuerda que el objetivo de la pasantía de corto plazo radica en que el alumno pueda incorporar nuevos conocimientos o perfeccione alguna competencia que aún es incipiente en Brasil. “No le encuentro el sentido a viajar fuera para aprender algo que puede encontrarse con nivel de excelencia en alguna universidad o institución de investigación del país”, opina. El rol del director o supervisor en Brasil siempre es importante. Raul Pereira dice que la ayuda que recibió de Márcio Silva Araújo, su director en el Departamento de Ecología de la Unesp, resultó crucial. “Al haber sido becario en el exterior durante su doctorado y posdoctorado, él me brindó soporte para planificar el viaje y recomendaciones acerca de cómo organizar mis actividades de investigación”, comenta Pereira.

En el caso de la química Paula de Freitas Rosa Remiro, doctorando en la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), la pasantía de cuatro meses que realizó en 2017 en la Universidad de Bremen, en Alemania, resultó decisiva para la viabilidad de su investigación en el área de control ambiental. “Se necesitaba realizar mediciones de la fuerza de adhesión entre filtros y partículas que no se hallaban disponibles en instituciones brasileñas”, explica Freitas Rosa. En su investigación, ella realiza la modificación del medio filtrante cuya aplicación potencial se encuentra en los acondicionadores de aire. El objetivo consiste en la creación de un filtro capaz de reducir o eliminar microorganismos en ambientes cerrados. Ella relata que planificó su viaje sin ayuda pero tuvo el apoyo de amigos con experiencia en el exterior para lidiar con los trámites burocráticos, tales como el envío de documentación a la institución alemana.

Idiomas
El pasante también necesita estar preparado para integrarse al laboratorio extranjero. Un amplio dominio del idioma inglés constituye un requisito básico para la producción de informes, presentaciones, la participación en reuniones, preparación de manuscritos y para conversar con colegas. “Muchos brasileños todavía subestiman la importancia de comprender perfectamente el idioma inglés. La falta de fluidez en esa lengua puede comprometer la pasantía”, agrega paulo Artaxo. En las instituciones de otros países, como en los casos de Francia y Alemania, podría serle útil al pasante conocer razonablemente el idioma local.

“Estudio inglés desde pequeño, por eso logré desenvolverme bien durante la pasantía. Así pude acercarme a mis compañeros de laboratorio y participar en charlas informales fuera del trabajo”, dice el biólogo Fábio Machado, que hizo una pasantía de un año entre 2004 y 2005 en la Universidad de Massachusetts, en Estados Unidos, cuando era alumno de doctorado en el Instituto de Biociencias de la USP. En su opinión, es importante que el alumno aproveche el tiempo libre durante la pasantía para intercambiar ideas con otros investigadores. “A los científicos les gusta hablar de trabajo a cualquier hora. Por eso, iba a cafés y bares con mis colegas y eso contribuyó en la creación de vínculos duraderos. Algunas de esas charlas distendidas evolucionaron en colaboraciones científicas tiempo después”, comenta Machado, que actualmente es investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales, en Buenos Aires.

El pasante debe estar preparado para lidiar con diferencias culturales y legales. Para los investigadores que redactaron el artículo de la PLOS, es importante, por ejemplo, que el alumno esté al tanto de las directrices éticas y de los procesos regulatorios vigentes en la institución anfitriona. Según ellos, una de las experiencias más valiosas de la movilidad internacional radica en el conocimiento de otros estilos de hacer ciencia y empaparse de una nueva cultura. “Vaya con la idea de que usted es el único que debe adaptarse a la cultura y el modo de trabajo locales. No espere que los otros se adapten a usted”, recomienda el paper. Paula de Freitas, de la UFSCar, noto algunas diferencias entre el sistema de investigación brasileño y el alemán ni bien puso un pié en Bremen. “La oportunidad de la pasantía me enseñó que la cultura de investigación alemana hace mucho hincapié en los problemas detectados en las empresas que se encuentran en las inmediaciones de la universidad, algo que no es muy común en Brasil”, afirma.

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