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TRAYECTORIAS

Una nueva generación de placas de Petri

Una bioquímica desarrolló un dispositivo alternativo para el cultivo de células y fundó una empresa en Canadá para fabricarlo

Archivo personalEn 2008, mientras investigaba sobre cómo reaccionan las neuronas a las lesiones y cómo podría reconectárselas, la bioquímica paulistana Margaret Magdesian advirtió que era casi imposible estudiarlas en la placa de Petri, que se usa desde hace más de un siglo en las investigaciones con microorganismos y cultivos celulares. “Las neuronas no se organizaban como en el cerebro”, dice la investigadora, que en esa época trabajaba en el Instituto Neurológico de Montreal, en la Universidad McGill, en Canadá. Entonces resolvió crear un molde destinado al crecimiento organizado de las células en un ambiente similar al del cuerpo humano. El dispositivo inmediatamente se reveló innovador, incitando a la bioquímica a abandonar la universidad para fundar su propia empresa.

Margaret Magdesian se graduó en farmacia y bioquímica en la Universidad de São Paulo (USP). En el máster, que inició en 1996 en el Instituto de Química (IQ), estudió los receptores en las células de mamíferos que facilitaban la infección por el Trypanosoma cruzi, causante del mal de Chagas. El trabajo obtuvo buenos resultados, y eso le permitió convertir el máster en un doctorado directo en la misma institución. Cuando se aprestaba a concluirlo, Magdesian viajó a Boston, en Estados Unidos, para participar en la Gordon Research Conference. Este evento presenta investigaciones en la frontera del conocimiento en el campo de las ciencias biológicas, químicas y físicas. “Allá conocí a David Colman, quien entonces era el director del Mount Sinai School of Medicine, en Nueva York”, relata. “Se mostró interesado en mi investigación y me invitó a trabajar con él, pero rechacé el ofrecimiento”.

Magdesian también hizo una pasantía de posdoctorado en el IQ-USP antes de mudarse para Río de Janeiro, en 2002, donde fue docente del Departamento de Bioquímica Médica de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Hacia fines de 2007, su marido recibió una propuesta laboral en Canadá. “Averigüe sobre algunos laboratorios y descubrí que Colman se había convertido en director del Instituto Neurológico de Montreal”. Ella le escribió a él, quien la invitó para reunirse en su laboratorio. Magdesian se mudó a Montreal en febrero de 2008.

Archivo personal El dispositivo diseñado por la bioquímica permite organizar y estandarizar los cultivos celulares en un ambiente similar al del cuerpo humanoArchivo personal

Ahí fue cuando empezó a notar las desventajas de las placas de Petri. “Al extraer las neuronas del cuerpo para cultivarlas en una de esas placas, ellas pierden su forma, dando origen a un circuito diferente cada vez que se las cultiva en una placa distinta”, explica. Entonces ella ideó un dispositivo con base en silicona biocompatible con las estructuras 3D que permiten organizar y estandarizar los cultivos celulares. De esa manera, pudo estudiar las neuronas en forma aislada, con resultados más confiables y reproducibles.

Poco a poco, otros colegas comenzaron a interesarse por el modelo. A raíz de la demanda, la contrataron para dirigir un laboratorio para el desarrollo y producción de dispositivos para cultivos celulares. “Cierto día, una empresa se contactó para pedir 10 mil unidades”, relata. Entonces decidió presentar la renuncia a la universidad y fundó Ananda Devices, una startup volcada a la producción de dispositivos para acelerar las investigaciones con células en laboratorio.

La innovación obtuvo varios premios, como el que confiere el campeonato mundial de startups Hello Tomorrow, en Francia. Su plan de negocio también resultó premiado en la Dobson Cup Innovation Competition, en Canadá. Actualmente la empresa provee dispositivos a científicos de Estados Unidos, Canadá, Europa y Brasil.

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