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Obituario

Economista solidario

Paul Singer dedicó su vida a la comprensión de Brasil y a la expansión de las posibilidades de desarrollo de los trabajadores

Raquel Cunha/ Folhapress Singer fotografiado en 2016, en su casa, en São Paulo Raquel Cunha/ Folhapress

Sobre Paul Singer es posible decir que dio vida al lema de Montesquieu: “Para hacer grandes cosas no se debe estar por encima de los hombres, sino junto a ellos”, escribió Rui Namorado, en el prefacio de Ensayos sobre economía solidaria (Almedina). Compilado por el propio Namorado, coordinador del Centro de Estudios Cooperativos y Economía Social de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (CECE-FEUC), el libro se publicó en marzo, mes en que Singer cumplió 86 años en Portugal. Tal como el título indica, reúne textos sobre el tema que movilizó su reflexión teórica y su quehacer diario durante las últimas décadas y que, en las palabras de Singer, “pretende ser alternativa al capitalismo”. El profesor titular retirado de la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad de la Universidad de São Paulo (FEA-USP) falleció el 16 de abril como consecuencia de una sepsis.

En una declaración de despedida, publicada en el periódico Folha de S.Paulo, el politólogo André Singer dice que la economía solidaria fue un descubrimiento de la madurez de su padre. “Cuando se concluyó el ciclo de la prosperidad que el país vivió entre 1930 y 1980, el desempleo se volvió estructural. Mi padre juntó la idea de que el socialismo necesitaba construirse por debajo, dentro del capitalismo, y no como algo que viene de afuera, con la situación de penuria de los trabajadores. “Pasó a proponer la autoorganización en cooperativas como salida que atendía al mismo tiempo a las dos necesidades”. Paul Singer dirigió la Secretaría Nacional de Economía Solidaria, creada en 2003, en los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y Dilma Rousseff (2011-2016). “Se sentía completamente realizado con los avances de lo que él denominaba ‘el movimiento’. “Cerró el ciclo de su vida por donde había comenzado: implementando el principio kibutzim de la producción colectiva en suelo brasileño”, escribió André, uno de los tres hijos del economista, junto a Suzana y Helena.

Paul Israel Singer nació en Viena, Austria. Hijo único y huérfano de padre desde los 2 años de edad, fue criado por la madre, con quien llegó a Brasil en 1940, huyendo del nazismo. Comenzó a trabajar cuando tenía 14 años, cursó electrotécnica, se afilió al Sindicato de los Metalúrgicos de São Paulo y fue uno de los líderes de la huelga de los 300 mil, que paralizó San Pablo en 1953. Autodidacta, antes de ingresar en la carrera de ciencias económicas y administrativas de la USP ya había leído a autores tales como Marx y Engels. Después de la graduarse, en 1959, fue invitado a permanecer como profesor en la universidad. Bajo la dirección del sociólogo Florestan Fernandes, defendió su tesis doctoral, intitulada “Desarrollo económico y evolución urbana”, en 1966.

En la Facultad de Higiene y Salud Pública de la USP, donde también fue docente, participó en la creación del interdisciplinario Centro de Estudios de la Dinámica Poblacional (Cedip) en el grupo liderado por la demógrafa Elza Berquó. En busca del conocimiento del área de la demografía, hasta ese entonces no disponible en el país, frecuentó el curso de estudios poblacionales impartido por Ansley Johnson Coale en la Office of Population Research, en Princeton.  “Cuando volvió, era un economista demógrafo”, recuerda Berquó. “Sus ideas marxistas marcaron la demografía brasileña. En la primera encuesta nacional sobre comportamiento reproductivo, por ejemplo, ayudó a construir una tipología sobre áreas urbanas y rurales”, comenta. En 1968, con la investigación desarrollada en Estados Unidos y más tarde publicada bajo el título de Dinâmica populacional e desenvolvimento (Brasiliense), Singer concursó su libre docencia en demografía, en la USP.

Cesanteado un año más tarde, por un decreto firmado por el general Costa e Silva, instituyó con Berquó, José Arthur Giannotti y Fernando Henrique Cardoso, entre otros, el Centro Brasileño de Análisis y Planificación (CEBRAP). Entre las “acusaciones” que pesaban sobre Singer estaba la de divulgar datos sobre situación familiar, el nivel de vida, la ocupación y los ingresos de trabajadores en el estado de São Paulo. “Estuvo todo el tiempo dialogando con los dilemas de la economía y de la política”, observa Adalberto Cardoso, docente de sociología del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Iesp-Uerj).  “En la década 1970, en la dictadura, mostró que el crecimiento produjo mucha miseria y denunció el milagro brasileño como un instrumento de concentración del ingreso. En la década siguiente, fue decisivo para la comprensión de la inflación en el país y escribió bastante sobre el conflicto distributivo.

Un intelectual completo
A principios de los años 1980, el exmilitante del Partido Socialista Brasileño participó en la fundación del Partido de los Trabajadores y publicó Dominação e desigualdade: Estrutura de classes y repartição de renda no Brasil (Paz e Tierra). “Paul concebía, elaboraba e interpretaba la información estadística con facilidad. Su rigor analítico se destacaba por el criterioso uso de los datos, lo que queda evidente en la lectura de esa obra”, afirma Frederico Mazzucchelli, profesor jubilado del Instituto de Economía de la Universidad de Campinas (Unicamp) y su asistente de investigación, a principios de la década 1970. “Otro de sus grandes méritos fue haber llevado a las aulas la discusión sobre la obra económica de autores como Marx, Lenin, Galbraith y Keynes”, acota. Adalberto Cardoso fue su alumno y destaca el aprecio de Singer por el debate: “Tenía un don muy especial de valorar la intervención, el pensamiento de los estudiantes. Y era muy didáctico”. “Tal vez su mejor aporte en el plano académico haya sido la unión entre economía, demografía y sociología”, escribió Fernando Henrique Cardoso, en el diario Folha de S.Paulo.

Autor de decenas de libros, publicó en alemán, español, francés e inglés. “Como buen marxista, fue capaz de hacer análisis económicos, sociológicos y políticos. En un ensayo de 1973, previó la gran crisis económica y la desaceleración de la economía brasileña “, señala Luiz Carlos Bresser-Pereira, profesor emérito de la Fundación Getulio Vargas (FGV-SP). “Y su socialismo era rigurosamente democrático”. Ugo Giorgetti, cineasta que prepara un documental sobre el economista, con quien convivió “tardíamente, le hace coro: “Para él, ser de izquierda es ser íntegramente democrático “.

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