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Trayectorias

Regreso obligado

Los becarios reclaman la flexibilización del compromiso de retornar a Brasil tras la conclusión de sus doctorados

Luana Geiger

Un grupo de investigadores brasileños lanzó, en febrero de este año, un petitorio en el cual reclaman una nueva discusión sobre las reglas que obligan a los becarios de doctorado en el extranjero a regresar al país al término de sus actividades académicas. En el documento, piden más claridad y flexibilidad con relación a los criterios aplicados por las agencias federales de fomento en la evaluación de los expedientes referentes a las solicitudes de aplazamiento del llamado período de intersticio, tiempo en que el estudiante debe permanecer en Brasil tras la culminación del plazo de la beca concedida para sus estudios en el exterior.

La concesión de becas de doctorado en el exterior por agencias científicas de fomento tiene un papel relevante en la formación de investigadores de alto nivel, sobre todo cuando involucra áreas del conocimiento aún incipientes o inexistentes en Brasil. El compromiso asumido por el becario al momento de la concesión del beneficio, de obligación de volver al país una vez concluida la investigación, constituye prerrequisito de las instituciones federales de apoyo a la investigación científica.

En el caso de las becas de doctorado pleno en el exterior concedidas por la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), los beneficiarios tienen hasta 60 días para regresar a Brasil una vez culminadas sus actividades. Los becarios del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) tienen a lo sumo 30 días para volver al país. En ambos casos es obligatoria la permanencia en Brasil durante un período equivalente a la estancia en el exterior.  “El objetivo de ello es garantizar que el recién doctor aplique el conocimiento adquirido en proyectos que ayuden a promover el desarrollo científico y tecnológico de Brasil”, explica Adi Balbinot Junior, coordinador general de seguimiento y monitoreo de resultados de Capes.

Cuando el regreso no se concreta, la Capes, por ejemplo, instaura procesos administrativos, bajo la responsabilidad de su auditoría, solicitando formalmente la devolución de los valores subsidiados por la agencia. En los casos en que no hay devolución, el expediente se remite a la Contraloría General de la Unión (CGU) y al Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), que ponen en marcha el cobro judicial del importe desembolsado durante el período que el estudiante estuvo fuera del país, más la corrección monetaria.

Según Balbinot, la cantidad de becarios que se niegan a volver es pequeña si se compara con el número total de becas concedidas. En los últimos dos años, según sostiene, de los 1.890 becarios de doctorado pleno que concluyeron sus actividades en el exterior, 51, o el 2,69%, no volvieron a Brasil. Algunos consiguieron empleo en empresas privadas, otros fueron invitados a hacer la pasantía de posdoctorado en la institución en que desarrollaron el doctorado o constituyeron familia en el país.

De acuerdo con los organizadores del petitorio, el principal argumento de los estudiantes con beca de doctorado completo en el extranjero es que la observancia del intersticio implica, por ejemplo, el rechazo de ofertas de trabajo y oportunidades de pasantías posdoctorales. El hecho de que Brasil no disponga de mecanismos que faciliten la reinserción de recién doctores en el mercado de trabajo y los sucesivos recortes en el presupuesto federal destinado al financiamiento de la investigación científica también han contribuido al desinterés de esos estudiantes a regresar al país, sostienen los investigadores responsables de la petición.

En un esfuerzo por resolver con la cuestión, la Capes decidió publicar, en octubre de 2016, la resolución nº 176, estableciendo “la novación [acto jurídico por el cual se crea una nueva obligación con el objetivo de sustituir, y extinguir, uno anterior en el marco de los programas gestionados por la Dirección de Relaciones Internacionales y los procedimientos para su aplicación en las hipótesis de justificada imposibilidad de cumplimiento de las obligaciones de retorno y permanencia en Brasil.”

Con ello, los becarios de doctorado pleno en el exterior pasaron a no tener más la obligación de cumplir el período de intersticio en Brasil, una vez concluidas sus actividades académicas. La medida abrió espacio para que esos investigadores pudieran prolongar la estancia fuera del país, siempre y cuando presentaran un proyecto de investigación científico-tecnológica que involucra cooperación internacional con instituciones nacionales, el llamado proyecto de novación. Entre otros aspectos, el proyecto debería justificar el no retorno o el no cumplimiento del período de intersticio en Brasil y presentar una lista de las nuevas obligaciones, además de un cronograma de actividades.

De acuerdo con Balbinot, la idea era crear mecanismos tendientes a evaluar, caso por caso, las solicitudes de autorización para la permanencia de los recién doctores en el exterior. Hasta ese momento, las solicitudes de ese tipo casi siempre se negaban. A partir de 2016, se hizo posible solicitar el aplazamiento por medio de una propuesta formal, adjuntada al expediente electrónico de la beca vigente en, como máximo, 90 días antes de la fecha fijada para la vuelta a Brasil. La solicitud fue evaluada por tres expertos del área de conocimiento correspondiente a la beca concedida, elegidos entre los nombres registrados en la base de consultores ad hoc de la Capes.

Sin embargo, de acuerdo con Ana Cristina Atanes, una de las organizadoras de la petición, sólo dos de los 74 proyectos presentados desde entonces fueron aprobados por la Capes. “La sociedad debe comprender que faltó claridad con relación a las reglas para obtener ese tipo de licencia y a los parámetros aplicados por la agencia para evaluar esos proyectos”, dice.

En agosto de 2017, la agencia retrocedió y decidió revocar la resolución nº 176. De acuerdo con Balbinot, casi todos los proyectos remitidos a la Capes para justificar la solicitud de aplazamiento de retorno involucran sólo la producción de artículos científicos, capítulos de libros o participaciones en congresos, y no evidenciaban ninguna contribución efectiva al desarrollo de la ciencia y la tecnología brasileñas.  “Eso significa que no entendieron las exigencias de la Capes. Por eso decidimos revocar la resolución y crear un grupo de trabajo para discutir con la comunidad científica criterios más adecuados para su aplicación en la evaluación de las solicitudes de novación “, explica.

Según Lelio Fellows Filho, coordinador general de cooperación internacional del CNPq, la agencia también está trabajando en la concepción de nuevos criterios de evaluación para las solicitudes de aplazamiento del período de intersticio, con el fin de flexibilizar esta exigencia. Otra medida importante, a punto de ser adoptada, es la ampliación del plazo para la vuelta de los recién doctores, de 30 a 60 días, al igual que en la Capes.  “Entendemos que el retorno físico de los recién doctores brasileños ya no es tan esencial como antes”, dice. “También está cada vez más claro que la producción del conocimiento se concentra hoy en día en redes internacionales de investigación y que asegurar la inserción de los recién doctores en esas redes es más importante que garantizar que vuelvan inmediatamente a Brasil tras la titulación en el exterior”. Al mismo tiempo, aclara, “es igualmente importante asegurar que Brasil sea compensado por la inversión realizada en la formación de ese joven investigador”.

La indefinición ha generado incertidumbre entre los becarios. Altanes, quien está a punto de concluir su doctorado en el Departamento de Cuidados de la Salud en la Universidad de Bangor, en el País de Gales, Reino Unido, recibió recientemente una propuesta para continuar su investigación en la institución, pero no sabe si aceptarla.  “La postura de las agencias brasileñas de imponer el retorno inmediato y a cualquier costo de los recién doctores es incompatible con la política de inserción de investigadores en centros de excelencia en el exterior, poniendo en riesgo las alianzas conquistadas por el programa”, considera. “Es necesaria una mayor transparencia. Un paso en ese sentido sería ofrecer detalles sobre los criterios utilizados en la evaluación de las propuestas de novación.”

Entre 2002 y 2012, 19.758 brasileños realizaron posgrados en el exterior con becas de la Capes. De ellos, 380 no regresaron al país dentro del plazo exigido, lo que representa casi el 2% del total, según datos divulgados en diciembre de 2012 por el diario O Estado de S.Paulo.  A juicio de la científica social Elizabeth Balbachevsky, docente del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP), la Capes está depositando demasiadas expectativas sobre los investigadores que, sin haber pasado por etapas de posdoctorado, todavía no son capaces de gestionar grandes proyectos de investigación o de dirigir centros en el exterior.

“Esto sólo evidencia de qué manera la concepción de las agencias referente a la formación de estudiantes brasileños en otros países está desactualizada”, destaca Balbachevsky. “El retorno inmediato de estos investigadores puede acarrear un mal aprovechamiento de su potencial.” En la interpretación de la investigadora, las demandas expresadas por el grupo están alineadas con aquél que debería ser uno de los principales objetivos de programas de doctorado pleno en el exterior, es decir, desarrollar y fomentar la internacionalización de la investigación brasileña.

De acuerdo con Balbachevsky, teniendo en cuenta la actual situación de Brasil, sería razonable que las agencias revisaran sus exigencias y tornasen el período de intersticio más flexible, exigiendo de los jóvenes doctores lo que está a su alcance. “Este conocimiento adquirido en el exterior debe ser nutrido constantemente”, afirma la investigadora. “Si el recién doctor tiene la oportunidad de dar continuidad al perfeccionamiento de sus habilidades fuera del país, sería interesante que las agencias pudieran negociar otro tipo de colaboración, como la codirección de estudiantes brasileños, la inserción en alguna red de investigación, la mediación de nuevas alianzas entre instituciones brasileñas y aquélla en la que éste se encuentra en otro país “, sugiere.

Balbinot argumenta que la Capes está atenta a la cuestión de la globalización y la internacionalización de la educación superior y que pretende publicar una nueva resolución en el transcurso de este año. Por ahora, a los recién doctores interesados en permanecer en el exterior les resta la posibilidad de, en Brasil, solicitar la suspensión de la obligación de permanencia en el país. Para ello, deben presentar una justificación ante la Capes.  “Si se aprueba, el recién doctor puede salir por un año más, para desarrollar algún proyecto de investigación científica o hacer una pasantía de posdoctorado”, aclara. “No se puede legislar sobre la excepción. Si el investigador no quiere volver, tendrá que devolverle el dinero a la Unión.”

Según Ana Cristina Atanes, el petitorio pretende contribuir al perfeccionamiento de los mecanismos ya aplicados por las agencias federales de fomento y no apunta a eximir a los exbecarios de las obligaciones asumidas al momento de la concesión de los beneficios. Hasta el cierre de esta edición, 1.705 investigadores habían firmado el documento.

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