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Buenas prácticas

Una segunda chance

Un biólogo despedido de la Universidad de Tokio por falsificar imágenes recibe capacitación a cargo de un ganador del Nobel británico

Henrique Campeã

El biólogo celular Yoshinori Watanabe, experto en dinámica de los cromosomas de fama internacional, fue despedido de la Universidad de Tokio en el mes de abril, luego de que una investigación determinara que él había alterado imágenes y entreverado datos en forma indebida en cinco artículos publicados entre 2008 y 2013. Pero Watanabe –quien ingresó en esa universidad en 1984 y allí hizo toda su carrera– accedió a una oportunidad infrecuente para poder recomenzar. Cambió Tokio por Londres y, desde el 16 de abril, puede encontrárselo en las instalaciones con diseño futurista del Instituto Crick, el centro de investigación biomédica que dirige el bioquímico británico Paul Nurse, ganador del Nobel de Medicina o Fisiología de 2001.

Este último, quien fue supervisor de Watanabe en un posdoctorado en los años 1990, consideró que su expupilo merecía una segunda oportunidad y lo invitó para capacitarse en el uso de herramientas automatizadas para la recolección y análisis de imágenes, habilidades que, según el acusado, le hicieron falta para la elaboración de los artículos. “La comunidad científica y las instituciones deben reflexionar mejor acerca de cómo lidiar con casos de rehabilitación de este tipo”, le dijo Nurse a la revista Nature. Watanabe admite que incurrió en errores en los artículos, pero niega haber actuado con mala fe. “Después de un período de capacitación complementaria, espero hallar un sitio donde retomar mi carrera científica”, afirmó.

Elliott Brown/ Flickr Instalaciones del Instituto Francis Crick, donde el biólogo japonés recibe capacitación en colecta y procesamiento de imágenesElliott Brown/ Flickr

La iniciativa de someter a los acusados por mala conducta a procesos de rehabilitación no es algo inédito. Entre 2013 y 2017, 61 académicos acusados de plagio, falsificación o fraude participaron en un proyecto patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos que ofrecía capacitación y seguimiento.

En la mayoría de los casos, las irregularidades no habían sido intencionales e involucraban conductas negligentes o un desconocimiento de las reglas. El caso de Watanabe es único porque involucra a un científico familiarizado con las buenas prácticas científicas, y también por la simparía que le demostró un Premio Nobel. Es la primera vez que el Instituto Francis Crick ofrece su ayuda para rehabilitar a un investigador. No hay planes de repetir la experiencia.

Seimi Tsutsui Exonerado de su cargo, Watanabe recibió de su exsupervisor Nurse la oportunidad de reciclarse en LondresSeimi Tsutsui

La sanción al biólogo fue el punto culminante de una crisis que tiene en vilo desde hace dos años a la Universidad de Tokio, una de las más importantes de Japón, con 28 mil alumnos distribuidos en cinco campus. En 2016, se difundió un dosier anónimo que apuntaba irregularidades en seis laboratorios de la institución. Se abrieron investigaciones y las mismas confirmaron las acusaciones contra sólo uno de los grupos, el de Watanabe. Cinco de sus siete papers bajo sospecha contenían imágenes alteradas, dos de ellos habían salido publicados en la revista Science, otros dos en Nature y uno en el periódico Embo Reports. Yuji Tanno, uno de los asistentes de Watanabe, fue señalado como el responsable de la manipulación de uno de los artículos, pero el informe de la investigación determinó que él había actuado impulsado por el consejo inadecuado de su mentor.

Financiación suspendida
A partir de que las denuncias tomaron estado público, el equipo de Watanabe en la Universidad de Tokio se desmanteló. Los 15 investigadores que trabajaban con él se trasladaron a otros laboratorios y se suspendió la financiación por 3,7 millones de dólares de su principal proyecto de investigación. Un editorial que se publicó en el periódico anglófono Japan Times aludió al escándalo como el reflejo de la caída de los indicadores del desempeño científico del país y de los recortes presupuestarios que azuzaron la competencia por la financiación entre los grupos de investigación: “Puede que la mala conducta sea el corolario del afán del biólogo y de su laboratorio de obtener fondos para su investigación incluso si eso implicara inventar resultados”.

Steven Haywood Paul NurseSteven Haywood

Los estudios de Watanabe describen las interacciones entre las proteínas que orientan la separación de los cromosomas. En los papers en cuestión, las imágenes que mostrarían las proteínas implicadas en un experimento fueron alteradas para tornarlas más convincentes. También se combinaron datos de orígenes diferentes de un modo impropio en un gráfico. La pesquisa de la Universidad de Tokio demostró que Watanabe actuó en forma deliberada e incluso que les enseñaba a sus alumnos a manipular las imágenes. Uno de los artículos de Science, que data de 2015, ya fue retractado. El periódico Embo Reports, publicó una fe de erratas para el suyo. El científico admitió los problemas, pero alegó que las alteraciones no tenían como objetivo engañar a nadie ni comprometían los resultados de los artículos. “Asumo la responsabilidad por los errores de procesamiento de los datos hallados en los artículos publicados por mi grupo. Admito que las etapas de procesamiento fueron impropias según los estándares internacionales, independientemente de sus efectos en los resultados finales”, escribió Watanabe en una solicitada pública de disculpas.

Los aportes científicos del investigador japonés ayudan a explicar la solidaridad de la que fue objeto. Iain Cheeseman, del Instituto Whitehead de Investigación Biomédica en Cambridge, Estados Unidos, salió en defensa de Watanabe en una entrevista que le concedió a la revista Nature el año pasado, cuando el escándalo salió a la luz. “Watanabe es una eminencia científica y ha realizado una labor realmente innovadora para la comprensión de los procesos de meiosis y mitosis. Sus hallazgos fueron convalidados y siguen siendo claves para nuestra comprensión de la división celular”, dijo Cheeseman, quien hizo hincapié en descubrimientos tales como el de una proteína que cumple un rol en la separación de los cromosomas. Y apeló a su cuenta en Twitter para explicar mejor su postura y criticó a su colega: “Es fundamental actuar en forma transparente a la hora de preparar imágenes. Watanabe alteró sus datos en forma descuidada e inadecuada”. No obstante, dijo que existe cierta confusión en relación con las técnicas que se consideran aceptables para el tratamiento de imágenes y que las conclusiones de los estudios de Watanabe no fueron afectadas por esa manipulación.

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