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ENTREVISTA

Fernando Martins: Agricultura digital

El ingeniero explica cómo se beneficia y crece el agronegocio con la ayuda de nuevas herramientas, como internet de las cosas

Para Martins, un lenguaje tecnológico único en el campo mejorará la eficiencia en la producción agrícola

Léo Ramos Chaves

El ingeniero electricista Fernando Martins tiene un anhelo que podría dotar de mayor eficiencia aún a la agricultura brasileña. Durante dos años se desempeñó como CEO de AgroTools, una empresa que se especializa en proveer soluciones digitales a corporaciones del agronegocio, y en la actualidad es miembro de su Consejo Estratégico. Está trabajando para la adopción de un modelo de interconexión entre las maquinarias fabricadas por más de cien compañías en todo el país. Para ello, se requiere que los competidores acuerden hablar en un lenguaje tecnológico único y que la conectividad llegue a todos los puntos del campo, no solo a la cabecera de las haciendas. La principal innovación que habilita esa perspectiva es el uso intensivo de internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) en el campo. “Con IoT, la agricultura será mucho más eficiente en todas las máquinas”, sostiene Martins.

El ingeniero, con título de grado y maestría por la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo, y doctorado en ingeniería eléctrica y computación por la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, además de dos cursos de educación ejecutiva en las universidades Stanford y de Virginia, trabajó durante 14 años en la compañía estadounidense Intel, donde llegó a ocupar el cargo de director de Planificación Estratégica. Después, y durante cinco años, fue director ejecutivo y gerente general de la filial brasileña de la firma. En mayo de 2016 se convirtió en CEO de Agro Tools, una empresa fundada en 2007. Su segmento comercial tiene sede en la ciudad de São Paulo y en São José dos Campos se encuentra el equipo responsable del desarrollo de las herramientas, administración de datos, implementación de soluciones y análisis ofrecidos a los clientes.

En la entrevista que se lee a continuación, Martins, quien también forma parte del Consejo Administrativo del Centro de Innovación para el Agronegocio, de la empresa Jacto Agrícola, con sede en Pompeia (São Paulo), habla acerca de las perspectivas para la agricultura nacional, cada vez más insertada en el universo digital.

¿Qué motivo impulsó la creación de una empresa enfocada en la agricultura digital?
La compañía AgroTools fue creada para solucionar la ausencia de un soporte digital en el sector agropecuario brasileño. Su fundador, Sérgio Rocha, es un ejecutivo proveniente del área de trading que trabajó con certificados de créditos agrícolas [títulos de renta fija emitidos por compañías aseguradoras para la financiación del mercado del agronegocio]. Él estaba frustrado tratando de cumplir una función que lo excedía, en un negocio que en realidad tenía un producto detrás, como la soja, pero no había manera de inspeccionar el territorio para probarlo. Así que su rol no tenía mucho valor. Entonces fundó AgroTools con la idea de desarrollar un sistema digital que mostrara lo que el productor estaba sembrando, cuánto cosecharía y cuándo llegaría al mercado esa producción.

¿Y de qué manera pensó estructurar ese sistema digital?
La superficie plantada en Brasil es algo descomunal, muy extensa. Hay haciendas que tienen el tamaño de Bélgica. ¿Cómo se podría controlar todo desde un camión, una moto o incluso desde un helicóptero? El monitoreo remoto digital se erigió como la herramienta que posibilitó eso. Por la misma época, hace unos 10 años, los ganaderos tenían un serio problema: las vacas compradas y criadas en la región amazónica estaban vistas como algo inherente al desmonte. Las grandes corporaciones cárnicas dejaron de comprarles a los productores que operaban en esa zona incluso sin tener la certeza de una relación entre ambas actividades. ¿Cómo podíamos colaborar para resolverlo? La solución consistió en monitorear en forma remota y digital el territorio de cría de los animales pudiendo certificar que no se había incurrido en prácticas socioambientales negativas, tales como la tala de bosques o el trabajo esclavo. En la actualidad, el producto es utilizado por bancos, tradings e industrias de insumos, entre otras.

¿A qué se dedica exactamente AgroTools?
La firma provee soluciones digitales e insights para las grandes corporaciones del agronegocio. Esas soluciones pueden ser socioambientales, como en el caso de uno de nuestros productos, AgroTools Safe, que informa lo que ocurrió en la finca. Si soy un gran frigorífico y estoy comprando vacas a un productor, verifico que la propiedad de donde provienen esos animales no tenga problemas. Si puedo hacer eso con todos los productores a quienes les compro hacienda, puedo certificar que mi producción cumple con las buenas prácticas socioambientales. Aparte del producto para el análisis socioambiental, AgroTools implementa también una línea de financiación bancaria para el crédito agrícola, y una línea de análisis de riesgo, que permite la implementación de seguros paramétricos.

¿Qué sería eso?
Cuando el agricultor solicita un préstamo bancario, el banco recurre a esas herramientas digitales para chequear el criterio socioambiental y la producción a lo largo del tiempo. Para ello, AgroTools analiza el historial de la propiedad, cinco años hacia atrás, y puede ver la frecuencia y la calidad de lo que se lleva plantado. Si el propietario está reconocido como un buen productor, obtiene del banco mejores condiciones comerciales. Hoy en día, cuando se opera a ciegas, el banco cobra un interés mayor dado que tiene que tener en cuenta un riesgo. La transparencia que aporta AgroTools permite una mejora en lo que tiene que ver con la confianza entre el banco y el agricultor. Una vez concedido el crédito, seguimos informando al banco cómo evoluciona el activo biológico, ya sea maíz, soja o lo que fuere.

¿De dónde provienen las informaciones que ustedes procesan?
Son proporcionadas por organismos públicos, que es el caso del Inpe [las siglas en portugués del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales], por ejemplo, por privados y también están las que la propia empresa desarrolla. Nuestro extracto socioambiental tiene calidad forense, puede monitorearse y es verificable. En la actualidad disponemos del mayor banco de datos del agronegocio tropical.

Es importante que haya conectividad en el campo para poder operar con el smartphone desde cualquier punto y también para que los datos fluyan

¿Ustedes se enfocan en las grandes empresas?
No con exclusividad. En el caso de McDonald’s, que es cliente nuestro, emplea el sistema de AgroTools para certificar toda la carne que compran en Brasil. Nuestro sistema controla alrededor del 70% de la faena nacional. Walmart, Carrefour y otras corporaciones que desean adquirir esa carne utilizan la herramienta en su cadena de abastecimiento. Brasil es pionero en esto. Presenté el sistema en Washington, y Greenpeace y otras grandes ONGs [organizaciones no gubernamentales] respaldaron su eficiencia. AgroTools no interactúa en forma directa con el productor. Nosotros monitoreamos el territorio y le entregamos la información a las corporaciones.

Cuando usted asumió como CEO de la empresa, dijo que uno de sus objetivos era transformar el campo en una “federación de datos”. ¿Lo logró?
Todavía no, pero estamos encaminados. Esa expresión es un término de la ciencia de la computación. Significa que cada empresa posee un banco de datos y la idea es unificarlos, a semejanza de los estados que componen una federación. Ese proceso les confiere capacidad de organización sumando fuentes diferentes. Los bancos siguen siendo independientes, pero comparten información descentralizada y apuntan a definiciones conjuntas para lograr un idioma común. Necesitamos un modelo nacional de interconexión que aún no existe.

¿Por qué es fundamental la interconexión?
Porque hoy en día el agricultor compra distintos implementos a los que podríamos denominar, por ejemplo, verde, anaranjado, amarillo y rojo, cada uno con un modelo de conectividad diferente. La interconexión ya se realiza en forma óptima entre productos de un mismo fabricante. Si todas las máquinas fueran verdes, todo funcionaría correctamente. Al cabo, la conexión entre maquinarias de empresas diferentes ya no es tan simple. En Brasil hay más de cien fabricantes de implementos agrícolas y esa interconexión estandarizada se hace necesaria. Así como existe un modelo de puerto USB en todas las computadoras y el MPEG para los formatos de video, es importante que Brasil se organice para que exista un protocolo único de interconexión. Todas las máquinas deben poder comunicarse entre sí, sea cual sea el sistema que se adopte.

Esa sería otra etapa para que la agricultura brasileña se torne, de hecho, digital…
Es importante que haya conectividad en el campo para que pueda operarse desde el smartphone en cualquier lugar y también para que los datos fluyan. Al pensar en IoT en la agricultura, uno piensa en la semilla de la soja, en el agroquímico, en el pulverizador que va a aplicarlo, todos interconectados en el IoT. En esa perspectiva futura de una federación de datos, tendremos máquinas enviando en forma autónoma informaciones sobre el manejo que hicieron, directamente a la nube [almacenamiento digital de datos] y para el blockchain [la plataforma para el registro compartido de informaciones en la cadena productiva]. La responsabilidad de registrar en la nube todo cuanto se haya aplicado de un producto agroquímico le corresponderá a la máquina fumigadora. Pero ese dato será del productor rural, así como el odómetro de un auto le pertenece al dueño del vehículo, aunque eso no le da el derecho de alterarlo al momento de venderlo. Lo mismo ocurrirá con el pulverizador. Al aplicar un agroquímico con determinada concentración sobre un cultivo, esa información queda registrada en el blockchain, sin intervención humana. De esa manera, puede saberse cuánto agroquímico se utilizó en determinado cultivo. Si fuera excesivo, el comprador minorista podría no querer ese producto. Si el manejo fuera más orgánico, el producto ciertamente obtendrá mejores precios.

¿En cuánto tiempo podrá disponerse de eso?
En cinco años, tal vez menos. La conectividad es una preocupación diaria del agricultor. Me estoy refiriendo a los 25 mil productores mayores. Los grandes y medianos productores rurales están muy interesados. Hay cierta percepción errónea de que esta es una tecnología digital elitista, para los grandes latifundistas, pero en realidad, esta tecnología permitirá que los medianos productores accedan a algo que los grandes ya tienen. Y posteriormente beneficiará también a los pequeños. Contamos con una ecuación económica fuerte que nos impulsa en dirección a la federación de datos.

¿Hay empresas trabajando en ese sentido?
Voy a citar como ejemplo a Solinftec, una empresa consolidada de agricultura digital de Araçatuba (São Paulo), que usa la IoT para conectar máquinas y modelos de equipamientos de diversos fabricantes. Hoy en día, el 65% de la caña de azúcar nacional se cosecha con el sistema de ellos: la IoT conecta cosechadoras, camiones de transbordo y treminhões [trenes carreteros, carretones largos que tiran de varios remolques cargados de caña] para que la logística de transporte sea más racional. Esta tecnología logra reducir en más de un 30% el costo de la zafra de la caña y constituye un ejemplo en el cual la IoT aporta una ecuación económica muy clara para el productor agrícola. Solinftec resolvió el problema de la conectividad precaria en el campo desarrollando una red propia de comunicación máquina a máquina, capaz de transmitir datos incluso en regiones remotas y terrenos con relieve accidentado, con muchas áreas sin cobertura de la red de telefonía celular. La empresa conecta a 30 mil máquinas en el campo con una tecnología 100% nacional. No hay nada igual en ningún lugar del mundo y se está expandiendo con soluciones en granos para Estados Unidos y América Latina.

¿Este nuevo mundo de la agricultura podrá ayudar a resolver el tema del uso excesivo de los pesticidas?
Hoy en día, hay una presión económica contraria al uso excesivo de productos agroquímicos porque son caros. Un sistema que permitiera el uso de ese producto en forma austera elevaría el margen de ganancia del agricultor. El problema es que no existe todavía un sistema completo que le diga al productor cuánto debe usar exactamente, sin desperdiciar. Hay algunas iniciativas en el país tendientes a un uso racional de los insumos agrícolas. Es el caso del estiércol, por ejemplo. Si un productor también cría animales en establos, puede recoger y esparcir el estiércol uniformemente sobre el cultivo. No obstante, ya existe una manera más eficiente de hacerlo.

MKT/ Solinftec Un empleado de Solinftec monitorea el trabajo en el campo: maquinaria conectadaMKT/ Solinftec

¿Cuál sería?
Si tuviéramos acceso a imágenes satelitales de la producción del año anterior, podríamos saber cuáles parcelas produjeron bien y cuáles no. Allí donde la producción fue buena, no se necesita abonar. Sólo se necesita agregar estiércol en las parcelas con producción pobre. Con esos datos, el diseminador de estiércol digital –un camión preparado para eso– realiza el trabajo. Analiza los datos de la productividad del año anterior y aplica el insumo allí donde sea necesario, ya sea químico u orgánico. Este método ya se utiliza en las plantaciones de la región de Ribeirão Preto (São Paulo).

¿Cuál es la facturación de AgroTools y la inversión en I&D?
No puedo especificar la facturación. El año pasado crecimos un 74,6%. En igual período, el agronegocio brasileño creció un 13%. La tasa de adopción del sistema digital es mayor que el crecimiento del sector. En tanto, la inversión en I&D resulta difícil de calcular porque nunca tuvimos aportes externos y la decisión de los socios es reinvertir todo. Cumplimos con la nómina salarial y el resto va todo a I&D. Este año esperamos crecer más que ese 74% del año pasado.

¿Cuántos clientes y empleados tienen?
Tenemos alrededor de 100 clientes, la mayoría de ellos en Brasil. Todos nuestros productos se desarrollan y se fabrican acá. Contamos con unos 60 empleados; 45 son profesionales especializados, entre los cuales hay ingenieros, programadores, economistas, zootecnólogos, agrónomos, expertos en geoprocesamiento… Todos aprenden a utilizar herramientas digitales. Normalmente, el profesional proviene del área del agro y no sabe nada de lo digital, o bien, es del rubro digital y no entiende del agro. Lo que hacemos es complementar la formación en la empresa. Pero también hay avances en la capacitación de los profesionales. En 2009 se creó la carrera superior de Mecanización y Agricultura de Precisión dentro de la Fatec [Facultad de Tecnología] de Marília (São Paulo), en Pompeia.

¿Cuál es el tipo de formación que imparte?
Se trata de una carrera de formación de tecnólogos para la mecanización agrícola y de ciencia de datos para el agronegocio. Es la segunda de su tipo en todo el mundo; la otra está en Oklahoma, Estados Unidos. La Fatec forma en tres años tecnólogos que entienden de mecánica y de ciencias de la computación, y tienen mucha curiosidad por saber cómo funcionan esas máquinas complicadas. El Centro Paula Souza, que administra las Fatecs, tiene la intención de expandir esa experiencia. El estado de São Paulo ha bregado mucho para convertirse en líder de ese segmento a nivel mundial.

¿Usted estudió esos temas en su doctorado?
No. Tuve suerte porque lo inicié en los comienzos de internet y me anticipé al video digital. Mi tesis doctoral fue sobre ese tema: la compresión y transmisión de video digital. Esa fue la puerta por donde pude ingresar a Intel y tengo 27 patentes sobre el tema.

¿Cómo fue que dejó Intel para sumarse a AgroTools?
Hace algunos años, Intel identificó en Brasil cuatro áreas de transformación digital. Una de ellas fue la agricultura. Cuando formulamos el plan de negocio, notamos que aquello era mayor que todo el negocio de la propia Intel en Brasil. En ese proyecto estratégico sobre el modo de abordar esa oportunidad, identificamos algunas startup nacionales, y AgroTools fue una de las que emergió como una de las principales empresas para invertir. Participé en los consejos de Jacto [una fábrica de implementos agrícolas de la localidad de Pompeia] y de AgroTools, y cuando propuse algunas ideas más radicales, ellos me invitaron a sumarme como CEO.

Ese fue el mayor golpe de timón en su carrera, ¿cierto?
En efecto, y uno de los motivos por los cuales acepté ese nuevo desafío fue la oportunidad de ubicar a Brasil como líder mundial en ese negocio y ayudar al país a montar una estructura digital en la cual los competidores establezcan un estándar nacional de interconexión. Ya había hecho algo similar con el tema del video. Por cuenta de Intel, participé en la ONU [Organización de las Naciones Unidas] de la ITU [International Communication Union] para el afianzamiento del modelo MPEG, que es el protocolo de circulación de los videos digitales. Trabajé 10 años en eso y se exactamente cómo hacer para que 188 empresas que compiten en un mismo mercado se pongan de acuerdo en algo. Tengo el mismo anhelo de lograr eso aquí con la agricultura digital, porque las tendencias económicas son favorables. Hay una permeabilidad a la innovación muy grande en Brasil y, en particular, en el segmento de la agricultura brasileña.

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