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Carta de la editora | 269

Una nueva luz para la ciencia

La producción de ciencia de frontera, en determinadas áreas del conocimiento, depende cada vez más de grandes instalaciones, a menudo multinacionales. Esos proyectos suelen ser objeto de polémica dentro (y fuera) de la comunidad científica, a causa de sus altos costos, que compiten con otros usos. Sus defensores sostienen que esas inversiones permiten un salto cualitativo en la ciencia.

La construcción del mayor, más complejo y más versátil equipamiento de investigación en Brasil se encuentra en su recta final: una fuente de radiación sincrotrón, un tipo de luz que permite el estudio de materiales a escala atómica. Sirius está alojado en el Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales (CNPEM), en los alrededores de Campinas (São Paulo) y entrará en etapa de prueba sobre el final de este año, siempre que los recursos aprobados se giren y otros conflictos se resuelvan, como la provisión mensual de energía, equivalente a la que consume una ciudad de 40 mil habitantes.

El CNPEM alberga a UVX, la primera fuente de radiación sincrotrón del hemisferio sur, cuyo legado permitió la construcción de Sirius, tal como devela el editor especial Ricardo Zorzetto en el reportaje estampado en la portada de esta edición. El know-how adquirido en el desarrollo de piezas y la capacitación alcanzada por los científicos en su utilización resultaron fundamentales para el emprendimiento actual, cuyo presupuesto es de 1.800 millones de reales.

De la alta tecnología a los aspectos históricos y urbanos de São Paulo: dos artículos estudian los muros de la ciudad desde diferentes ópticas.  Uno se centra en los ladrillos que los componen y el otro versa acerca de los grafitis que los decoran, o los ensucian, según el punto de vista. La sección Memoria reconstruye la historia de la popularización de la construcción con ladrillos a partir del arribo de ingenieros alemanes a mediados del siglo XIX y su intervención en obras públicas y privadas, en las que sustituyeron gradualmente la tradicional técnica de tapiales. Los grafitis son frecuentes en las grandes metrópolis, pero São Paulo desarrolló una faceta propia de estos elementos visuales. El denominado “pixo” paulista es una forma de representación gráfica que surgió sin la intención de que fuera leída, sino tan solo percibida, y se ve plasmada en espacios de gran visibilidad y difícil acceso. Prohibido por ley, habitualmente se lo considera un delito, aunque también forma parte del circuito artístico nacional e internacional.

Las cuestiones de género y su relación con la producción de ciencia y tecnología adquieren justa y creciente preponderancia. La sección Buenas Prácticas de esta edición alude a una cuestión sensible: ¿el acoso sexual debe considerarse una especie de mala conducta científica? El informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos sugiere que sí, y brega por la necesidad de una transformación cultural en las instituciones.

Otra arista que refiere a este mismo asunto se analiza en la sección Trayectorias, que presenta un registro estimado del impacto de la maternidad en la carrera científica. Para este proyecto se entrevistó a 1.182 investigadoras en Brasil, de las cuales 921 son madres, y el 81% de ellas confiesa que la maternidad afectó negativamente a su trayectoria profesional. El período de licencia laboral y la reducción de actividades producto de la maternidad impactan negativamente sobre la norma principal de evaluación de esa comunidad: la producción científica. Las consecuencias para la carrera de las investigadoras son enormes, y afectan la posibilidad de obtener financiación e incluso empleo.

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