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Buenas prácticas

Publicar o morir

Arthur VerganiLa revista científica de acceso abierto Nutrients perdió a todos sus 10 editores séniores, quienes renunciaron en protesta por la presión para publicar artículos que consideraban de mala calidad. La revista fue creada en 2009 por el Instituto Multidisciplinario de Publicaciones Digitales (MDPI), una compañía con sede en Suiza que cuenta con una cartera de 237 publicaciones técnicas y científicas. La renuncia colectiva resultó de un conflicto entre la empresa y el editor en jefe de Nutrients, Jonathan Buckley, investigador en nutrición y fisiología del ejercicio en la Universidad de Australia del Sur en Adelaide. En agosto, recibió un correo electrónico de MDPI anunciando su reemplazo al mando de la revista de 2019 por parte de alguien que aportó “nuevas ideas” a la publicación. Para Buckley, quien renunció rápidamente, el episodio fue el punto final de un desacuerdo sobre una política estricta para aceptar artículos: bajo su administración, la tasa de rechazo de manuscritos enviados a la revista aumentó de 55 a 70 por ciento, lo que ayudó a incrementar su factor de impacto, menos de 1 en 2011, al actual 4.7. El presidente de MDPI, Franck Vásquez, calificó la estrategia de Buckley de “artificial” y se centró exageradamente en aumentar el factor de impacto. “Cuando un artículo es sólido y útil para los investigadores, debe publicarse, incluso si los resultados no aportan una novedad”, declaró a Science.

La estrategia restrictiva de Buckley, si bien le granjea prestigio a la publicación, no contribuye al desempeño económico de la compañía. Los autores de cada artículo seleccionado le pagan una tarifa de 1.800 dólares a MDPI: cuantos más artículos se publican, mayor es la facturación. Lynda Williams, investigadora de la Universidad de Aberdeen en el Reino Unido y una de las editoras a que renunció, dice que la compañía tiene la idea equivocada, de que podría comprometer el esfuerzo por darle prestigio a la publicación y atraer buenos artículos científicos. Vásquez rechaza esta evaluación y dice que otras publicaciones de MDPI han podido aumentar el factor de impacto al aumentar el número de artículos.

En 2014, las revistas MDPI quedaron incluidas en una lista de publicaciones depredadoras, aquellas que publican artículos sin calidad, cobrando por ello. Pero la compañía apeló al responsable de ese índice, el bibliotecario Jeffrey Beall, de la Universidad de Colorado, y no apareció en la lista el año siguiente. El mercado de publicaciones comerciales de acceso abierto tiene perspectivas de expansión. El mes pasado, 11 países europeos anunciaron que, a partir de 2020, solo apoyarán proyectos de investigadores que acepten publicar sus trabajos en revistas de acceso abierto. La iniciativa estuvo coordinada por Science Europe, que comprende instituciones de fomento como la Agencia Nacional de Investigación Científica de Francia (ANR) y la recién creada UK Research and Innovation, del Reino Unido. Según el grupo, ya ni siquiera se les permitirá publicar artículos en revistas híbridas, las que viven de suscripciones, pero cobran una tarifa adicional por los artículos que están disponibles en la web.

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