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I&D 

Nuevas perspectivas para la industria

Una red conformada por 21 institutos de investigación aplicada dependientes del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial de Brasil viabilizó más de 500 proyectos de interés para el sector productivo

Una propuesta de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) implementada por el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) está generando nuevas perspectivas para la investigación y la innovación en las actividades productivas en Brasil. Se trata de la conformación e instalación de la red denominada Institutos Senai de Innovación (ISIs). En la actualidad hay 21 unidades que se encuentran operando y en ellas trabajan 550 científicos, un 40% de ellos con títulos de magister o doctor, que generaron más de 500 proyectos de investigación de interés para la industria desde 2013, cuando comenzaron a funcionar las primeras unidades. De aquí a 2021 está previsto que se sumen otras cinco.

Los ISIs fueron concebidos en 2011 y comenzaron a ser implementados en 2013. La idea surgió de un grupo coordinado por la CNI denominado Movimiento Empresarial por la Innovación (MEI), que agrupa a alrededor de 200 ejecutivos de grandes empresas que trabajan en el país. La meta consistía en crear centros de investigación y desarrollo (I&D) aptos para ayudar a la industria en la tarea de buscar innovaciones en productos y procesos productivos y de esa manera ganar competitividad.

“Brasil ya cuenta con un parque industrial relevante, A partir de la crisis de la deuda externa de la década de 1980 dejó de invertir y perdió terreno. Países tales como China, India y Corea del Sur invirtieron en su desarrollo industrial y se transformaron en potencias. Necesitábamos reaccionar”, dice Rafael Lucchesi, director general del Senai. Para Lucchesi, la coyuntura global de la industria, con la revolución 4.0 puede llegar a ser fatal para las empresas que no se modernicen y no sintonicen con los modelos actuales de producción. Sin embargo, las industrias con baja escala global, como es el caso de la brasileña, se topan con dificultades para mantener internamente un cuerpo técnico y una infraestructura adecuada dedicadas a la innovación.

Los ISIs surgieron para cubrir esa laguna, comenta Lucchesi. El modelo que se adoptó en los institutos se inspiró en la Sociedad Fraunhofer, de Alemania, una organización que es referente en investigación aplicada en Europa. Expertos de la Fraunhofer IPK de Berlín estuvieron en Brasil para colaborar en la planificación e implementación de cada unidad ISI con foco en la orientación para el mercado y ahora monitorean su desempeño. Se contrató al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) para analizar al ecosistema de innovación brasileño. Cada instituto del Senai se especializa en un tema que refleja una tendencia productiva global, como por ejemplo automatización, manufactura avanzada, sistemas embarcados, logística, química verde, tecnología de la información y comunicación, y está emplazado en las proximidades de complejos industriales y universitarios.

Los institutos ofrecen soluciones para las demandas locales y nacionales y, pese a su distanciamiento geográfico, fueron concebidos para funcionar en forma integrada. Los desafíos propuestos por las empresas son atendidos en forma multidisciplinaria por una red de científicos y laboratorios. Dentro de la escala de madurez tecnológica en proyectos, denominada Technology Readiness Level (TRL), que va de 1 (investigación básica) a 9 (producto en el mercado), la perspectiva de los ISIs es trabajar en las etapas intermedias, desde la concepción de ideas de nuevos productos y aplicaciones, las comprobaciones y convalidaciones, hasta la fase de prototipos y producción piloto de cada nuevo producto.

Las inversiones en los 21 institutos en funcionamiento suman 2.500 millones de reales; están programados otros 500 millones de la misma moneda para las cinco nuevas unidades que se inaugurarán de aquí a 2021, totalizando 3 mil millones de reales. La mitad, o sea 1.500 millones, proviene de un aporte financiero del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la otra mitad procede de recursos generados por el sistema CNI/ Senai. En el caso del BNDES, el préstamo otorgado al Senai tiene tres años de gracia y 12 años de amortización.

De los nuevos institutos, dos comenzarán a operar en 2019. Ellos son los de ingeniería y estructuras, en el estado de Paraná, y el de energías renovables, en Rio Grande do Norte. Hay otros tres –de biotecnología, en São Paulo, de inspección e integridad, en Río de Janeiro, y de electricidad y electrónica, en Itajubá (Minas Gerais)– que está previsto que arranquen hacia 2021. Marcelo Prim, gerente ejecutivo de Innovación y Tecnología del Senai, comenta que el 25% de los 500 proyectos que ya se les contrataron a los ISIs fueron desarrollados en el marco de convenios con universidades. Las más activas son la de Campinas (Unicamp), la de São Paulo (USP), las federales de Pernambuco (UFPE), de Santa Catarina (UFSC) y de Río de Janeiro (UFRJ), el Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA) y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

Los desafíos que plantean las empresas son analizados por una red de científicos y laboratorios

“Los ISIs disponen de un cuerpo técnico y de infraestructura de un nivel avanzado y, cuando es necesario, cuentan con la confianza de instituciones de investigación de fuste para la cooperación tecnológica. Ellos han demostrado ser capaces  de presentar soluciones para las empresas”, dice Ricardo Alban, presidente de la Federación de Industrias del Estado de Bahía (Fieb). Las inversiones en los proyectos contratados a los ISIs superan un monto de 500 millones de reales, donde la mitad de esos recursos proviene de empresas de gran porte que representan el 30% de los desarrollos de innovaciones. Las empresas de tamaño medio representan el 20% de los proyectos y el 30% de los recursos, mientras que las pequeñas empresas y startups detentan el 50% de los proyectos y el 20% de los recursos.

Once de los 21 institutos están acreditados como unidades de la estatal Empresa Brasileña de Investigación e Innovación Industrial (Embrapii). Para ello, debieron acreditar capacidad para captar más de 25 millones de reales por año en proyectos. La ayuda que brinda la Embrapii se traduce en una financiación compartida, donde un tercio lo aporta la agencia federal, un valor similar la empresa y el tercio restante el ISI, que a su vez, normalmente no aporta una cuantía financiera, sino su equivalente en horas de laboratorio y aporte de personal.

Según Marcelo Prim, los proyectos de innovación llegan a los ISIs a través de dos caminos principales. En un caso como un requerimiento de una empresa grande o mediana que plantea un problema y aguarda sugerencias para su solución. El otro camino, que representa al 50% de los proyectos, son ideas que surgieron en startups y pequeñas empresas y necesitan apoyo tanto para el desarrollo de la solución como para hallar mercado para las innovaciones. “Nuestros investigadores suelen actuar como puente con grandes empresas que son los clientes potenciales de la solución”, dice.

Léo Ramos Chaves Embalajes de Reciclapac, de São Paulo: en el desarrollo de la tecnología colaboraron dos ISIsLéo Ramos Chaves

Empaques y nanosatélite
La startup Reciclapac es un emprendimiento de Rogério Junqueira Machado incubada en el Centro de Innovación, Emprendimiento y Tecnología (Cietec-USP), en São Paulo, con miras al desarrollo de embalajes retornables y rastreables para el transporte de piezas entre industrias y proveedores. “Muchos empaques se descartan a causa del desgaste del material empleado o simplemente porque las empresas no disponen de un proceso adecuado para gestionar su reutilización”, dice. La idea de Machado fue incorporada por dos de los institutos del Senai. El ISI Materiales Avanzados y Nanocompuestos, de São Bernardo do Campo (SP) colaboró para el desarrollo de un embalaje resistente elaborado con plástico reciclable.

El ISI Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), de Recife (PE) colaboró con Machado en el desarrollo de una solución inteligente de rastreo por medio de una plataforma de internet de las cosas (IoT). “Se trata de un sistema que permite monitorear toda la cadena de abastecimiento, con informaciones precisas para ayudar en la planificación de la producción”, dice Sérgio Soares, director del ISI-TIC.

El embalaje inteligente de Reciclapac fue lanzado al mercado en enero de 2018 y compañías tales como General Motors, Cebrace (del grupo Saint-Gobain), Nissan y Júlio Simões Logística están realizando pruebas de concepto. “El producto representa una innovación global, que está teniendo muy buena aceptación, incluso en presentaciones que llevamos a cabo en Alemania”, dice Machado. Reciclapac también contó con el apoyo del programa Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe), de la FAPESP.

En Santa Catarina, el ISI Sistemas Embarcados resultó elegido como colaborador de la empresa Visiona Tecnologia Espacial para el desarrollo de tecnologías y test para el primer nanosatélite brasileño, un dispositivo cuyas dimensiones se cuentan en centímetros, de 10 x 20 x 30 y un peso de 10 kilogramos, mientras que los tradicionales pueden llegar a algunas toneladas. El proyecto está presupuestado en 7 millones de reales y un tercio de los recursos serán financiados por la Embrapii.

José Paulo Lacerda/ CNI Un investigador del ISI Sistemas Embarcados en Florianópolis, que desarrolla tecnologías para un nanosatélite brasileñoJosé Paulo Lacerda/ CNI

Visiona es una integradora de sistemas espaciales, resultado de una joint venture entre Embraer Defesa e Segurança y Telebras. El presidente de la empresa, João Paulo Campos, comenta que la compañía está empeñada en dominar la totalidad del software embarcado de un satélite, con énfasis en el sistema de control de órbita y comportamiento del aparato. “Esa es la tecnología espacial más protegida del mundo y los satélites brasileños siempre estuvieron dotados con equipamientos importados”, dice.

Para eso hay tres sistemas que resultan fundamentales: uno de control de órbita y comportamiento; el de gestión de datos de a bordo; y el sistema de control desde tierra. “Vamos a aprobar el desarrollo de los software, en laboratorio, durante la integración de los subsistemas del satélite y también en vuelo, por medio de Plataformas de Colecta de Datos que serán desarrolladas y difundidas por el territorio nacional. Y por último, el desarrollo y construcción de la estación de tierra para el control y monitoreo del satélite”, explica Herivaldo Maia, investigador en jefe del proyecto del ISI Sistemas Embarcados.

Según Campos, el nanosatélite validará las tecnologías desarrolladas y generará la seguridad necesaria para el uso en satélites de gran porte. El nanosatélite será lanzado durante el primer semestre de 2020.

En Brasil se invierte alrededor del 1,2% del PIB en I&D, la mitad de la asignación usual en las naciones desarrolladas

Ciencia e industria
Un estudio divulgado en marzo de este año elaborado por el MIT, por encargo del Senai, reveló que Brasil invierte alrededor del 1,2% de su Producto Interno Bruto (PIB) en I&D. La mitad de los recursos son públicos y la otra mitad –ejecutada por empresas privadas– representa gastos que en gran parte subsidia el propio gobierno.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las naciones más desarrolladas agrupadas en esa entidad registran un gasto total promedio en I&D de un 2,4% del PIB, del cual el 1,65% proviene de las empresas y un 0,75% del gobierno.

Según el análisis de Marcelo Prim, el ambiente de la innovación en Brasil históricamente marcha a la par de incertidumbres en relación con la continuidad de las políticas públicas y la disponibilidad de recursos que funcionan como incentivos. “La innovación industrial es una inversión a largo plazo. En Brasil no hay previsibilidad y entonces la industria se retrae, no invierte”, afirma. Él dice que la propuesta de la CNI se basa en el ofrecimiento de programas estables, abarcadores, de largo alcance y que promuevan la innovación de interés para el sector productivo.

Un ejemplo es el Pliego de Innovación para la Industria, que se ejecutó ininterrumpidamente desde 2004. Los pliegos ya han patrocinado 947 proyectos, de los cuales el 42% resultaron en productos o servicios que pudieron insertarse en el mercado. Para Prim, ese desempeño es muy positivo, toda vez que el promedio a nivel mundial del impacto de programas similares se ubica entre un 30% y un 40%.

En 2018, el pliego está siendo ejecutado por el Senai en colaboración con el Servicio Social de la Industria (Sesi) y el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae). Al comienzo de 2019 se darán a conocer unos 120 proyectos que recibirán un total de 55 millones de reales. Los proyectos seleccionados reciben un aporte variable, que puede llegar a los 600 mil reales.

Un complejo con miras al futuro
El Senai y el Sesi planean instalar en Brasilia una estructura destinada a coordinar los Institutos de Innovación

El Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) y el Servicio Social de la Industria (Sesi) programan la construcción en Brasilia (DF) de un complejo dedicado a la innovación. La idea consiste en conformar un conglomerado en un área de 85 mil metros cuadrados, con ambientes enfocados en brindarles apoyo y difusión de la cultura de investigación y de desarrollo tecnológico con énfasis en las actividades de manufactura. Con el nombre de Complejo SE-Sesi Senai, el mismo comenzará a funcionar en el segundo semestre de 2021. Se esperan inversiones del orden de unos 500 millones de reales.

Una de las actividades principales que se realizarán en el complejo es la coordinación nacional de los 26 Institutos Senai de Innovación (ISIs) y de los ocho Centros de Innovación Sesi que desarrollan soluciones de salud y seguridad laboral. Gustavo Leal, director de operaciones del Senai Nacional, explica que la coordinación de la red ISI estará encargada de establecer el diálogo con cada uno de los 28 sectores que integran la industria nacional con el objetivo de mapear las demandas sectoriales inmediatas, en un plazo de tres a cinco años, y las tecnologías que pueden suplir esas necesidades.

En ese trayecto, la tarea de coordinación será averiguar cuáles son los Institutos de Innovación que satisfacen las demandas detectadas y establecer un plan de atención sectorial. “Vamos a actuar con celeridad para visualizar las necesidades y adaptar las habilidades de la red ISI, promoviendo sinergias o construyendo nuevas unidades en caso de ser necesario”, dice Leal. La propuesta es que la coordinación sea capaz de atender los retos planteados por los líderes empresarios. Para ello, el Sesi y el Senai están en busca de colaboraciones para el desarrollo de su metodología de trabajo. Hay conversaciones con el Instituto para el Futuro, de Palo Alto, California, una think tank cuya misión consiste en ayudar a las organizaciones a planificar su futuro, y con el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

En una segunda etapa, el proyecto apelará a las capacidades acumuladas en el diálogo y en la búsqueda de soluciones tecnológicas para la industria para establecer conversaciones con la sociedad y, de ese modo, encauzar propuestas para problemas nacionales como son la seguridad pública, la movilidad urbana y el saneamiento. El Complejo SE-Sesi Senai también contará con un centro de desarrollo de nuevas tecnologías educativas que serán empleadas en las redes Sesi y Senai, así como también una Universidad Corporativa, a cargo de la formación de talentos para ambas instituciones, La Confederación Nacional de la Industria (CNI) y las federaciones estaduales. También albergará un centro de convenciones y un museo interactivo, que les permitirá a los visitantes experimentar varias formas de exploración del conocimiento científico y artístico. “Será un museo que reemplazará los carteles de ‘prohibido tocar’ por un ‘revuelva todo, por favor’, bromea Leal.

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