Imprimir Republicar

Medicina

La búsqueda de enfermedades raras

La cantidad de brasileños diagnosticados que padecen patologías genéticas infrecuentes se incrementó un 150% en cuatro años

Monte Santo, una localidad bahiana en la cual se han identificado varias enfermedades genéticas

Eduardo Cesar

Investigadores de São Paulo y de Ceará identificaron en Bela Cruz, Trairi, Fortaleza, Mulungu y otras 10 ciudades cearenses 27 casos de individuos pertenecientes a 22 familias con una enfermedad genética rara denominada picnodisostosis. Esta enfermedad, causada por mutaciones que favorecen la acumulación de calcio en los huesos, se caracteriza por la baja estatura, imperfecciones en la estructura facial y craneal, dedos cortos y huesos frágiles. En una ampliación de los estudios, los expertos detectaron otras 15 personas con la misma patología en nueve ciudades de los estados de Paraíba, Goiás, São Paulo, Maranhão y Rio Grande do Sul. “Las familias con picnodisostosis fuera del nordeste no se conocían, pero tenían un antepasado común en Ceará”, explica la médica genetista Denise Cavalcanti, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Campinas (FCM-Unicamp) quien coordinó el estudio. En el mes de noviembre, su equipo estaba trabajando en los análisis de seis integrantes de dos familias de Salvador, en Bahía, con esa enfermedad, la misma que padecía el  pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). “A medida que vamos buscando”, dice la genetista, “las dolencias raras ya no lo son tanto”.

La picnodisostosis es una de las patologías que figuran en un nuevo censo nacional brasileño sobre la incidencia de enfermedades raras, de origen genético, ambiental o congénito, realizado por científicos de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y del Instituto Nacional de Genética Médica y Poblacional (Inagemp). En comparación con el mapeo anterior, que se efectuó en 2014, el trabajo actual amplió de 88 a 144 el total de localidades con alta prevalencia (porcentaje de casos entre su población) de individuos con enfermedades raras. El estudio, que salió publicado en junio de 2018 en la revista Journal of Community Genetics, reveló que la cantidad de personas identificadas con ese tipo de enfermedad aumentó de 4.100 a alrededor de 10 mil en todo el país. “Ahora disponemos de una mejor idea acerca de las mutaciones y errores metabólicos que causan las enfermedades genéticas raras así como de la cantidad de individuos que se encuentran bajo tratamiento o no”, explica la médica genetista Lavínia Schuler-Faccini, docente de la UFRGS y coordinadora del relevamiento actual y del anterior.

Wikimedia Commons Fotomontaje de Toulouse-Lautrec, quien padecía picnodisostosisWikimedia Commons

La preponderancia en el nordeste del país
La muestra aún es limitada. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), Brasil tendría alrededor de 13 millones de personas con alguna enfermedad de esa categoría, es decir, una por cada 16 habitantes. “Cada enfermedad puede afectar a una cantidad reducida de individuos, pero la suma de todas ellas afecta a una porción significativa de la población”, comenta Schuler-Faccini. Se conocen entre 5 mil y 8 mil enfermedades raras, que en general son crónicas y progresivas. La causa de la mayoría de ellas (el 80%) son mutaciones genéticas, que incluyen ciertas formas de cáncer hereditario. Otras son causadas por factores ambientales, como es el caso de las malformaciones propiciadas por la infección con el virus del Zika. Para la mayoría de estas enfermedades no se cuenta con medicamentos específicos, solamente tratamientos de ayuda, tales como fisioterapia y fonoaudiología. En los casos en los que hay alguna medicación, esta generalmente es importada y se obtiene recurriendo a fallos judiciales.

Según los mapeos del Inagemp, la mayoría de los individuos afectados viven en el nordeste brasileño, donde el matrimonio entre parientes, una práctica que propicia la propagación de mutaciones patogénicas, es más frecuente que en otras regiones. La localidad de Monte Santo, en el estado de Bahía, registra casos de mucopolisacaridosis, fenilcetonuria y sordera congénita. En siete municipios de Rio Grande do Norte –Serrinha dos Pintos, Martins, Coronel João Pessoa, Doutor Severiano, Encanto, Pau dos Ferros y São Miguel, alrededor de 70 personas emparentadas resultaron diagnosticadas con un síndrome degenerativo denominado Spoan, que causa deformaciones en los pies y en las manos. La mutación en el gen KLC2, causante del Spoan, habría surgido en el país hace 485 años, en hijos de parejas emparentadas de judíos o moros que podrían haber llegado desde la península ibérica huyendo de la Inquisición. Esos pobladores se instalaron en el litoral y más tarde en el interior del nordeste, según consta en un estudio de Allysson Allan de Farias, biólogo e investigador de la Universidad de São Paulo (USP), publicado en noviembre en la revista Scientific Reports. “El análisis de la historia del desplazamiento de poblaciones humanas podría abonar el trabajo de la genética médica”, comenta De Farias.

Las investigaciones sobre enfermedades raras constituyen un campo que todavía está en formación. “Tenemos que perfeccionar los estudios para que los individuos con ese tipo de patologías sean reconocidos y el sistema público de salud les brinde un tratamiento adecuado”, dice la médica genetista Angelina Acosta, docente de la Universidad Federal de Bahía (UFBA). “Existen cursos y centros de atención especializados, pero el gran desconocimiento de los médicos y de la población en general al respecto de las enfermedades raras dificulta el diagnóstico”.

A pesar de las adversidades, un equipo del hospital de la Universidad Federal de Amazonas (Ufam), identificó en una niña de dos años y medio de edad calvicie precoz y otros síntomas de senilidad prematura, típicos de una enfermedad genética a la cual se la conoce como progeria, o síndrome de Hutchinson-Gilford, según se detalla en un artículo de la edición del mes de julio del Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. Esa patología, extremadamente rara y cuya incidencia es de uno a cuatro casos por cada 8 millones de personas, es incurable y se caracteriza por el envejecimiento acelerado, en promedio, siete veces más rápido que lo habitual.

No siempre son tan evidentes las manifestaciones clínicas de las enfermedades raras, o de fácil reconocimiento, como es el caso de la progeria. “Por lo general, sus síntomas se manifiestan cuando la enfermedad ya se estableció en el organismo, causándoles daños a los órganos principales, tales como el corazón y el hígado, y se confunden con otros problemas de salud más comunes”, dice la pediatra Carmela Maggiuzzo Grinder, coordinadora estadual del examen neonatal y del proyecto de implementación de políticas para enfermedades raras de la Secretaría de Estado de la salud de São Paulo. Otra de las dificultades radica en que no hay códigos específicos para las enfermedades raras en el sistema público de salud, un obstáculo para la realización de estudios poblacionales más precisos.

Proyecto
Contribución para el estudio clínico-etiológico de las displasias esqueléticas y disostosis en Brasil (nº 15/22145-6); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigadora responsable Denise Cavalcanti (Unicamp); Inversión R$ 181.234,54

Artículo científico
CARDOSO, G. C. et al. Clusters of genetic diseases in Brazil. Journal of Community Genetics. Online. jun. 2018.

Republicar