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Carta de la editora | 277

Mecanismos complejos

El sistema de financiación pública de la educación en Brasil es una construcción institucional compleja. El ordenamiento amparado por la Constitución de 1988 determina que ese proceso sea financiado y administrado en forma articulada por las tres esferas gubernamentales: municipal, estadual y federal. La Unión debe destinar al menos el 18% de los ingresos por recaudación de impuestos para el mantenimiento y el desarrollo de la educación, organizando el flujo de recursos; en tanto que los estados y los municipios deben invertir al menos el 25% de sus presupuestos.

En 2015, el país invirtió 305 mil millones de reales en educación, de los cuales el 70% provino de estados y municipios y el 30% de aportes de la Unión. Del total, un 83% se destinó a la educación básica (enseñanza infantil, básica y media). El mecanismo de financiación principal es el Fondo de Mantenimiento y Desarrollo de la Educación Básica y de Valoración de los Profesionales de la Educación (Fundeb). Está previsto que el mismo expire al final del año 2020, y uno de los retos que se plantean consiste en repensarlo. Ese Fondo administra casi la mitad del total del monto invertido (150 mil millones de reales) y el 60% de los recursos destinados a la educación básica pública.

El final del Fundeb pone en la agenda temas tales como su transformación en un mecanismo permanente de financiación de la educación, que ya consta en una Propuesta de Enmienda Constitucional, o un incremento del volumen de recursos. Este punto no tiene consenso entre los expertos, dado que algunos sostienen que el gasto por alumno debería ser mayor; otros apuntan que el incremento de los recursos en los últimos años no estuvo acompañado por mejoras de rendimiento, lo que indicaría la necesidad de mejorar la gestión.

Al analizar el porcentaje promedio del PIB destinado a la educación, Brasil se ubica en el promedio de la OCDE, aunque se estima que actualmente hay 2,8 millones de niños fuera de la escuela. Sin un aumento de los recursos, ceñirse a la ley que determina la obligatoriedad de la educación desde los 4 hasta los 17 años disminuiría la inversión por alumno. Según la propia OCDE, para registrar mejores resultados, ese gasto per cápita debería alcanzar un nivel cercano al cuádruple del actual.

En el extenso artículo de tapa se efectúa una inmersión en el sistema de financiación de la educación pública, y se plantea la difícil tarea de definir cuáles son sus mecanismos principales. Se indaga incluso en la educación superior, que recibe el 17% de los recursos y también afronta una serie de desafíos.

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La OMS estima que el 13% de la población mundial es obesa. Entre los países de la OCDE, más de la mitad de los adultos presentaba sobrepeso. Esta epidemia torna incluso más relevantes los estudios sobre los mecanismos fisiológicos que controlan las sensaciones de hambre y saciedad, elementos cruciales en las estrategias para adelgazar.

En un estudio con ratones que llevó a cabo el grupo del ICB-USP se describió otro mecanismo de respuesta del cuerpo ante la privación de alimentos. Se sabía que el ayuno induce la liberación de la hormona del crecimiento, algo aparentemente contradictorio. ¿Por qué, ante una instancia de escasez el cuerpo activaría una hormona que provoca que el organismo gaste calorías al multiplicar y reparar células? Los científicos demostraron que, en esas condiciones de privación, la hormona deja de impulsar el crecimiento: ella activa una región del cerebro que aumenta el hambre y reduce el gasto de energía. Eso no había sido detectado nunca antes. Ahora debe verificarse si ocurre lo mismo en los seres humanos; en caso de que surja una respuesta afirmativa, esa será otra pieza más del rompecabezas inherente a los motivos que suelen conducir al fracaso de las dietas para adelgazar.

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