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Trayectorias

Aprender a ahorrar

Un brasileño radicado en Estados Unidos promueve la educación económica y financiera en escuelas públicas

Archivo personal El libro escrito por Costa se usa actualmente en clases de matemática y educación económica y financieraArchivo personal

El carioca Paulo Costa siempre tuvo el sueño de hacer su carrera de grado en el exterior. En septiembre de 2009, a punto de concluir la enseñanza media en el Colegio Militar, en Río de Janeiro, decidió buscar instituciones fuera del país. Su plan era cursar ingeniería química, por influencia del padre. “Quería irme a Francia, pero, como no dominaba el francés, preferí concentrarme en las universidades de Estados Unidos”, recuerda. Necesitó correr contrarreloj para terminar todos los trámites requeridos por las universidades antes terminado aquel año.

Para ganar tiempo, recorrió al programa Oportunidades Académicas, que ayuda a los estudiantes con dificultades económicas en el proceso selectivo de programas de educación superior en instituciones estadounidenses. Se inscribió en 17 universidades. Él ya había empezado a cursar ingeniería química, en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), cuando los resultados empezaron a salir divulgados, a principios de 2010. Aceptaron a Paulo en Yale, Connecticut, con una beca completa (estudiar allí cuesta cerca de150 mil reales al año).

A los 19 años, se mudó a Estados Unidos. En Yale, desistió de la carrera de ingeniería química tras entrar, por equivocación, a una clase de economía. “Salí del aula seguro de que eso era lo que quería hacer”, rememora. Fue durante una investigación de verano, en la institución, a mediados de 2011, cuando uno de sus profesores lo presentó al economista brasileño Armínio Fraga, expresidente del Banco Central. “Él me sugirió trabajar con temas vinculados a la educación económica y financiera y desarrollar algún trabajo en ese sentido en Brasil”, relata.

Decidieron realizar una investigación científica para evaluar el nivel de educación económica y financiera de la población brasileña. Costa regresó a Brasil y, bajo la supervisión de Fraga, inició el proyecto. Para financiarlo, recurrió a la B3, la Bolsa de Valores de São Paulo, que aceptó apoyar la iniciativa. El estudio incluía un cuestionario con preguntas sobre educación financiera, conocimiento matemático, inversiones y deudas. “Contratamos una empresa para que se lo aplicara a 2 mil personas en diferentes regiones del país”, informa Costa. “Verificamos que el nivel de educación financiera del brasileño es bajo, entre otras cosas, porque el nivel de educación matemática en el país también es bajo”, destaca. Con base en los datos obtenidos, y orientado por Fraga, Costa elaboró otro proyecto para usar la matemática en clases de educación financiera, y viceversa, para jóvenes de escuelas públicas de Brasil.

Fraga también lo puso en contacto con la Secretaría de Educación de Río de Janeiro. “La idea era hacer un libro didáctico y capacitar a los docentes para que usaran la enseñanza de la matemática para explicar nociones y conceptos de economía, tales como tipos de interés, préstamos y deudas”. Él elaboró el material y la secretaría promovió la capacitación de docentes de 12 escuelas públicas de la ciudad de Río. “Hasta principios de 2014, poco antes de que el proyecto se suspendiera, habíamos actuado el 20 escuelas”, recuerda.

De regreso a Estados Unidos, Costa concluyó su carrera de grado en mayo de 2014. A continuación, inició la maestría y, después, el doctorado, aún en marcha, en el área de finanzas comportamentales en la Universidad Harvard. Él sigue desarrollando su proyecto de educación económica y financiera para jóvenes, que en 2016 se transformó en el libro Aprendendo a lidar com o dinheiro (BEĨ), como parte del proyecto “Por qué – Economés en buen portugués”.  “Queremos incluirlo en la base curricular de las escuelas públicas de Brasil”, explica. “Empezamos en estado de Goiás, en 2017, y ahora ya estamos también en escuelas de Pernambuco y São Paulo.”

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