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Ingeniería textil

El fino pelo de las cabras

La fibra cachemira elaborada con pelo de ganado caprino brasileño tiene una calidad superior a la que se comercializa en el mercado internacional

Muestras de fibra, hilo y tejido de cachemira producidos en el país

Lia Souza Coelho

Dentro de algunos años, Brasil podrá insertarse en el mercado global de un insumo muy valorado por la industria textil. Se trata de la cachemira, también denominada cachemir o casimir, una fibra natural muy fina, liviana, suave y, al mismo tiempo fuerte y resistente. Esta fibra, producida a partir del pelo de ganado caprino, proporciona confort y aislamiento térmico, protegiendo tanto del frío como del calor. Un kilogramo de la misma se cotiza en el mercado internacional a 160 dólares, según consta en el sitio web de informaciones Emerging Textiles. El año pasado, China lideró la fabricación de ese insumo, con 15 mil toneladas (t), alrededor del 60% del total, seguida por Mongolia, con 6 mil t.

El ingreso de productores brasileños en ese mercado será el resultado de investigaciones científicas realizadas desde hace siete años por la zootecnóloga Lia Souza Coelho, colaboradora del Centro Brasileño de Investigaciones Físicas (CBPF), con sede en Río de Janeiro. Durante su magister que cursó en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ), la investigadora descubrió que puede producirse en el país una fibra de casimir aún más delgada y confortable que las que se encuentran a disposición en el mundo, dado que cuanto más fino es ese insumo, mayor es la sensación de suavidad al tacto y más valor adquiere. En la actualidad, la científica está dedicada a viabilizar una cadena productiva para el casimir nacional.

En Cachemira, una región ubicada en el norte del subcontinente indio, en China y en Nepal, se fabrican tejidos con esa fibra desde hace siglos, a partir del retiro del subpelo (o vellón, la capa inferior del pelaje) de las cabras de la raza cashmere (Hircus laniger) durante el verano, que para esos animales es esencial para enfrentar el invierno en el Himalaya. El trabajo de Lia Coelho comenzó cuando un criador de cabras fluminense [natural del estado de Río de Janeiro] le donó a la UFRRJ algunas cabras de la raza boer, nativas de Sudáfrica, aunque introducidas desde hace mucho tiempo en Brasil. El criador estaba disgustado por la fealdad de esos animales y por el hecho de que tenían el cuerpo cubierto por pelos apelotonados y con un exceso de fibras finas.

“Nadie sabía qué era aquel tipo de pelo”, recuerda la investigadora. “Analicé el material en un microscopio electrónico de barrido, estudié al respecto de las fibras de origen animal y descubrí que la fibra que esos caprinos estaban produciendo era cachemira”, relata. Sin embargo, no se trataba de una fibra casimir común.

Rasgos singulares
Características principales de la fibra cachemira

› Es el subpelo (vellón) de los caprinos, machos o hembras de cualquier edad
› El espesor promedio de la fibra no puede exceder los 19 micrones (µm)
› Los animales productores pueden pertenecer a diversas razas. Antaño, la fibra original se extraía de la raza cachemira, lo cual le valió esa denominación

Para que pueda clasificársela como tal, la fibra debe tener hasta 19 micrones (μm) de espesor. En ejemplares caprinos muy jóvenes se obtienen fibras con un promedio de 14 μm. Es lo que se denomina baby cashmere, cuya comercialización se pacta directamente entre los productores y confeccionistas textiles de alto lujo y sus precios, superiores a lo normal, no son divulgados. En marcas tales como las italianas Brunello Cucinelli y Loro Piana, un suéter de baby cashmere se vende por 2.500 euros (unos 11 mil reales). La fibra casimir que se obtiene de las cabras brasileñas mide entre 10 y 12 μm de espesor. “La intensa radiación solar en Brasil es probable que haya propiciado la aparición de esa cachemira de características más finas en las cabras brasileñas”, explica Lia Coelho.

Según Júlia Baruque Ramos, docente de la licenciatura textil y moda de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la Universidad de São Paulo (EACH-USP), el casimir es un material noble por excelencia. “Hay demanda de fibras de mejor calidad, o sea, más finas. Brasil podrá constituirse en un potencial exportador de ese tipo de casimir”, opina.

Los estudios de Lia Coelho constataron que, además de las cabras boer, otros animales de las razas saanen, alpina, alpina americana y savana –todas originarias de otros países pero bien adaptadas en Brasil–, así como ejemplares mestizos de esas razas, también producen la fibra. En su doctorado, que obtuvo en 2018 en la UFRRJ, Coelho produjo los primeros prototipos de hilo y tejido de casimir brasileño. También determinó que la fibra nacional emplea menor cantidad de agua en su procesamiento, generando una economía del 98% en comparación con la producción convencional. Eso ocurre a causa del método de crianza intensiva que se utiliza en los establecimientos ganaderos brasileños, que propicia la obtención de fibras más limpias, que no requiere del lavado inicial. En Asia, se cría a los animales en las montañas, expuestos a la lluvia y la nieve.

La investigación, que se llevó a cabo con el apoyo de la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección (Abit), del Centro de Tecnología de la Industria Química y Textil del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai Cetiqt) y de Brastema, la firma representante en el país de la industria japonesa de equipos textiles Shima Seiki, produjo como resultado un libro, un artículo científico y cinco patentes que fueron depositadas en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), y otras nueve se encuentran en etapa de preparación para su respectiva inscripción y depósito. Los estudios se realizaron en los laboratorios del CBPF, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Araraquara, y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina (INTI). “El INTI cuenta con expertos y dispositivos para la realización de test físicos de la fibra cachemira bajo las normas reconocidas a nivel internacional, algo que desgraciadamente no existe en nuestro país”, comenta la científica.

Lia Souza Coelho La zootecnóloga Lia Coelho durante el análisis de las fibras en el laboratorioLia Souza Coelho

La cadena productiva
En la actualidad, Lia Coelho forma parte del equipo de investigadores colaboradores del proyecto CBPF, bajo la supervisión de André Linhares Rossi, y está a cargo del proyecto Cashmere Brasileira, cuyo objetivo consiste en crear una cadena productiva local para ese insumo textil. La iniciativa ya fue presentada al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (Mapa, según su sigla en portugués) y al gobierno de Paraíba, estado que concentra un rebaño significativo de ganado caprino. Simultáneamente, el equipo a cargo del proyecto trabaja para demostrar el potencial del casimir brasileño a las asociaciones de criadores.

El último Censo Agropecuario elaborado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) informa que el rebaño de caprinos del país sumaba 8,2 millones de animales en 2017, donde el 90% se encuentra en la región nordeste. Las principales fuentes de ingresos del criador caprino son la producción de carne y leche. En enero de este año ellos obtenían alrededor de 190 reales por la venta de cada animal vivo para su faena, según un informe de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

Cada ejemplar caprino brasileño produce alrededor de 217 gramos de fibra cachemira por año. Según Lia Coelho, las negociaciones preliminares con interesados potenciales apuntan a un precio promedio en un valor de 1.137 reales el kilo de la fibra nacional, superior al del insumo en el mercado internacional, en función de su mejor calidad. En el caso de que ese valor se confirme, la colecta de la fibra podrá sumarles a los criadores ingresos por 247 reales al año por animal. Esta no es la única ventaja. La extracción de la fibra se realiza mediante el cepillado y solamente en la época en que se desprende por sí sola del animal. “Los caprinos cepillados incrementan su producción de leche y padecen menor estrés térmico”, informa la investigadora.

Lia Souza Coelho Las fibras de casimir se extraen por medio del cepilladoLia Souza Coelho

Según opina Júlia Baruque Ramos, de la EACH-USP, el casimir brasileño podrá adquirir valor en el mercado internacional de confecciones lujosas en función no solo de su calidad, sino también por la sostenibilidad económica y ambiental. El insumo nacional, enfatiza, se ajusta a varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre ellos, la generación de trabajo e ingresos para grupos económicos vulnerables, la escasa producción de residuos y su consumo de agua reducido.

El presidente de la Abit, Fernando Pimentel, pondera que el mercado internacional será esencial para viabilizar la cadena productiva del casimir brasileño, dado que en los países tropicales, tal como es el caso de Brasil, la demanda del producto es limitada. “Se trata de una buena idea que necesita avanzar, promoviendo convenios con gobiernos estaduales que deseen estimular la agricultura familiar y con empresas interesadas en ese mercado”, dice. Una de las metas de Lia Coelho para 2019 es firmar un acuerdo con un productor de hilos y tejidos. “Estamos en tratativas avanzadas con tres empresas”.

Artículo científico
COELHO, L. et al. Characterization and identification of cashmere in goats in northeastern Brazil. Revista Acadêmica: Ciência Animal. v. 16. 2018.

Libro
COELHO, L. Características da capa externa de caprinos em ambiente tropical: Reconhecimento e caracterização de cashmere em cabras no Brasil. Novas Edições Acadêmicas, 2017.

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