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Archivología

Memorias reveladas

Las colecciones inéditas de Celso Furtado y Joaquim Nabuco, donadas a institutos de investigación, prometen novedades

La fracción final de la colección de Nabuco contiene elementos relativos al universo familiar y personal, entre ellos tarjetas postales

Colección de la Fundación Joaquim Nabuco/ Ministerio de Educación de Brasil

A partir del año que viene, se abrirán al público nuevos archivos de dos importantes intelectuales brasileños. Los archivos personales del economista Celso Furtado (1920-2004) estarán disponibles en el Instituto de Estudios Brasileños de la Universidad de São Paulo (IEB-USP), mientras que la Fundación Joaquim Nabuco (Fundaj), con sede en Recife (Pernambuco) se apresta a ofrecer acceso a la parte final de los documentos del abogado, diplomático e historiador Joaquim Nabuco (1849-1910). El estudio de los archivos, compuestos por diarios, correspondencia, fotografías y documentos de naturaleza diversa, podría revelar aspectos desconocidos de la trayectoria intelectual de sus titulares, además de otras particularidades al respecto de sus procesos creativos o decisorios. Algunos expertos van más allá y aventuran que de esos archivos podrían emerger nuevas interpretaciones para movimientos culturales y eventos políticos e históricos.

En el caso de los 5.600 documentos de Nabuco donados recientemente, Albertina Lacerda Malta, coordinadora del Centro de Documentación y de Estudios de la Historia Brasileña Rodrigo Melo Franco de Andrade (Cehibra), de la Fundaj, relata que la mayoría atañen a su vida privada. Allí están las tarjetas postales que les enviara a sus cinco hijos, fotografías personales y registros de homenajes póstumos. El Cehibra existe desde hace 45 años y sus actividades arrancaron con la donación de la mayor parte del archivo de Nabuco efectuada por uno de sus hijos. “Desde 2010 estamos negociando la concesión de la fracción final de ese material. Si lo que teníamos antes eran artículos relacionados con el Nabuco intelectual, ahora el archivo ofrece una perspectiva completa de su humanidad”, dice Lacerda Malta, recordando que en total, la fundación conserva 14.600 artículos del archivo del pernambucano.

Entre ese material despuntan los 21 diarios de Nabuco, parte de ellos publicada en 2005 en un libro por el historiador y diplomático Evaldo Cabral de Mello. En ellos figuran tanto sus impresiones al respecto de la firma de la Ley Áurea, en 1888, como el registro de sus visita a la casa de su madre, para pedirle prestado un conjunto de cubertería de plata. “También hay información sobre los últimos momentos de su vida, que nos permiten saber que escribió hasta pocos días antes de su muerte”, relata Lacerda Malta. Más allá de las variopintas informaciones inéditas, el arribo de los nuevos documentos completa la colección disponible en la Fundaj. “Hasta la recepción de ese último lote disponíamos, por ejemplo, tan solo de imágenes de su esposa Evelina Torres Soares Ribeiro [1865-1948], joven y recién casada. Ahora podemos verla anciana, viviendo en su casa en Petrópolis”, informa.

El sociólogo Marco Aurélio Nogueira, del Instituto de Políticas Públicas y Relaciones Internacionales de la Universidade Estadual Paulista (IPPRI-Unesp) y autor de una de las primeras investigaciones académicas dedicadas a Nabuco, en su tesis doctoral que defendiera en 1983, sostiene que la nueva tanda de documentos puede oxigenar los estudios sobre el diplomático. “Muchos de los estudios tuvieron un tinte apologético. Aún no hay una línea de investigación consolidada que analice críticamente su trayectoria, si bien se ha avanzado bastante”, analiza. Para él, Nabuco constituye un objeto primordial en los estudios sobre el liberalismo brasileño y la parte final de su herencia permitirá profundizar en esa vertiente. “En Brasil, el liberalismo siempre bregó por la libertad económica, pero eso no se tradujo adecuadamente al plano político y social”, comenta, al recordar que en el siglo XIX fueron pocos los liberales que cuestionaron la esclavitud. A diferencia de ellos, Nabuco se preocupaba por cuestiones sociales y apoyaba la abolición. “Así, pues, se destacó entre sus contemporáneos, dejando una marca en la historia de las ideas en Brasil”.

El cambio de posicionamiento político de Nabuco, luego de la Proclamación de la República, en 1889, es otro aspecto que, a juicio Nogueira, puede comprenderse mejor a partir de los estudios de los nuevos documentos. El pernambucano, que antes de ese evento militaba “un liberalismo social exacerbado”, luego de la proclama cambió su postura. En esa época, con 40 años de edad, se distanció, se casó con Evelina Torres y formó una familia. “Es como si hubiesen existido dos Nabucos: uno reformista social y otro conservador”, comenta. Algunos aspectos aparentemente contradictorios de la carrera diplomática de Nabuco también deberán esclarecerse. A pesar de haber manifestado su admiración por Europa, que él sostenía que representaba “el futuro del mundo”, y de su escaso aprecio por Estados unidos, al final de su vida Nabuco fue embajador en Washington. “Al principio, el mostraba desprecio por los estadounidenses, una postura que luego fue cambiando con el paso de los años, de manera tal que acabó sus días como un gran promotor de las relaciones con ese país”, relata Nogueira.

La socióloga Angela Alonso, del Departamento de Sociología de la Universidad de São Paulo, explica que la Fundaj fue creada en 1949, en el centenario del nacimiento de Nabuco. Para esa ocasión, el sociólogo y antropólogo Gilberto Freyre (1900-1987), por entonces diputado federal, elaboró una ley destinada a crear una institución para el resguardo del patrimonio del diplomático. En esa época, el historiador y político Luís Viana Filho (1908-1990) publicó el libro A vida de Joaquim Nabuco (Companhia Nacional, 1952), marcando el inicio de un proceso de revitalización de la trayectoria intelectual del diplomático. “Sin embargo, la familia acabó quedándose con parte de la herencia y no se conocía con certeza el perfil de esa documentación que aún no había sido donada”, relata.

Alonso, quien para redactar el libro intitulado Perfis brasileiros – Joaquim Nabuco (Companhia das Letras, 2007) analizó toda la correspondencia del diplomático disponible en la Fundaj, entre otros documentos, refiere que identificó ciertas lagunas al reconstruir su biografía, relacionadas principalmente con su vida familiar y personal. “No sabemos, por ejemplo, cómo y por qué él realizó inversiones financieras en Argentina con la dote de su esposa, patrimonio que él acabó perdiendo a causa de los vaivenes en la bolsa de valores de ese país”, dice. Más allá de las informaciones sobre el propio Nabuco, esta nueva cuota de su legado, piensa Alonso, también podrá ser útil para aquellos investigadores que deseen conocer cómo era la vida privada de un integrante de la aristocracia brasileña, para, por ejemplo, compararla con la vida cotidiana de las familias en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, donde vivió el diplomático.

Las elecciones del economista
Al contrario de lo que ocurrió con el archivo personal de Nabuco, parcialmente disponible ya desde hace un tiempo, el patrimonio de Celso Furtado fue inaccesible hasta hace poco. En los próximos meses llegará al IEB, 15 años después de su fallecimiento, y está previsto que quede disponible para su investigación a partir de 2020. La editora y traductora Rosa Freire d’Aguiar, viuda del economista paraibano, comenta que el legado abarca documentos guardados desde la década de 1940, incluyendo piezas que se remontan a sus años de estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), a su intervención en la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) durante la Segunda Guerra Mundial y su doctorado en economía en la Universidad de París-La Sorbona, donde defendió sus tesis doctoral intitulada “La economía colonial en Brasil en los siglos XVI y XVII”. También incluye objetos de la década de 1950, cuando vivió en Chile y formó parte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), su trabajo en la Superintendencia de Desarrollo del Nordeste (Sudene) y al frente del Ministerio de Planificación, entre 1959 y 1964, los años de exilio en Estados Unidos y en Europa, luego del golpe militar y el regreso a Brasil, cuando fue ministro de Cultura. “Los documentos de la etapa de la Sudene, que incluyen cartas, diarios e informes, son inéditos”, resalta d’Aguiar, recordando que la biblioteca personal del economista está desde 2005 en el Centro Internacional Celso Furtado de Políticas para el Desarrollo (Cicef). Hasta 2016, el Cicef funcionó en un espacio en la sede del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), en Río de Janeiro. Actualmente ocupa una sala en el edificio del Club de Ingeniería, también en Río.

Según d’Aguiar, en el mes de octubre saldrán publicados los Diários intermitentes de Celso Furtado, con escritos elaborados por el economista entre 1937 y 2002. “Esos textos fueron extraídos de 50 cuadernos que son parte de su legado y contienen anotaciones que él realizó desde sus 17 años, con reflexiones acerca de qué profesión elegir, de Brasil y de la economía, además de relatos elaborados por él pocos años antes de su muerte”, informa.

Los textos de su juventud, comenta d’Aguiar, revelan que Furtado llegó a pensar en seguir una carrera literaria –en los Diários constan tres bosquejos de novelas– y que la decisión de interrumpir su carrera jurídica vino después de su experiencia en la Segunda Guerra Mundial. “En aquel tiempo, él escribió que deseaba entender el mundo de los hombres y resolvió hacer el doctorado en economía”, dice. Para la traductora, que vivió 26 años con Furtado, otro momento significativo de los Diários es cuando sobreviene el exilio en New Haven, Estados Unidos, cuando el economista mira en retrospectiva para tratar de entender lo que ocurrió con Brasil y con su propia vida. En 2020, como parte de los homenajes por el centenario de su nacimiento, está previsto el lanzamiento de otro libro, con una selección de medio siglo de correspondencia de Furtado.

El profesor Alexandre de Freitas Barbosa, docente de historia económica y economía brasileña en el IEB, explica que se desarrollaron diversas líneas de investigación sobre el pensamiento de Furtado, un autor complejo que se reinventó muchas veces. “Hasta ahora, las trayectoria intelectual de Furtado fue analizada a partir de las obras que publicó”, dice. “La llegada de su archivo personal al IEB les permitirá a los investigadores conocer los trasfondos de ese recorrido”. Barbosa recuerda que el economista escribió tres obras autobiográficas, con relatos de su vida pública y profesional. “Los diarios pueden revelar cómo se gestaron conceptos claves del pensamiento de Furtado y por qué fueron modificándose con el transcurso del tiempo”, analiza, sin ocultar la expectativa por el pensamiento desarrollado durante el exilio que le fuera impuesto por la dictadura militar, entre 1964 y 1979. “Los exiliados cumplieron un rol fundamental en la construcción del pensamiento sobre el subdesarrollo, desarrollo y dependencia de Brasil y de América Latina. La correspondencia que intercambió Furtado con otros intelectuales probablemente nos permitirá conocer las divergencias y convergencias que existían entre ellos”.

El investigador recuerda que, aparte del legado de Furtado, el IEB también cobija archivos de los geógrafos e historiadores Caio Prado Júnior (1907-1990), Milton Santos (1926-2001) y Manuel Correia de Andrade (1922-2007) y acaba de recibir el archivo del economista Paul Singer (1932-2018). “Esos intelectuales trataron de entender cómo fue que la historia social y económica se desarrolló de manera tan desigual en el territorio brasileño. El hecho de que sus legados se encuentren reunidos en la misma institución estimulará la producción de estudios que relacionen sus pensamientos”, sostiene.

Aspectos humanos
Para que un legado sea aceptado por el IEB, no basta con el propio interés de los donadores. La directora del instituto, Diana Gonçalves Vidal, también docente de la Facultad de Educación de la USP, explica que cada declaración de donación es evaluada por una comisión integrada por docentes, investigadores y expertos. Antes de aceptar las ofertas, el instituto evalúa la importancia académica y científica del patrimonio en cuestión y comprueba si posee los medios necesarios para garantizar su restauración y un resguardo adecuado de los objetos. “Las instituciones tales como el IEB no son depósitos y deben garantizar que los objetos quedarán accesibles al público. Además, pese a que recibimos gran parte de ellos mediante donaciones, es decir, sin inversión inicial, hay que tener en cuenta que aceptarlos implica un gasto permanente para su mantenimiento, dado que las donaciones son irreversibles”, dice.

El IEB cuenta con un conjunto de patrimonios personales de artistas e intelectuales brasileños, incluyendo una biblioteca con 250 mil volúmenes, una colección de artes visuales compuesta por 8 mil piezas y alrededor de 500 mil documentos de archivo, que abarcan artículos que van del siglo XV hasta la actualidad y objetos que pertenecieron a autores tales como Mário de Andrade (1893-1945), Graciliano Ramos (1892-1953) y João Guimarães Rosa (1908-1967). Todos los objetos recibidos son catalogados y descritos y cada documento es tratado como pieza de colección. Para Elisabete Marin Ribas, empleada del Archivo del IEB, más allá de las revelaciones al respecto de los procesos de creación y momentos políticos del país, los legados personales son importantes porque permiten conocer “aspectos humanos” de los intelectuales que cambiaron la historia de Brasil.

Con más de 2 millones de artículos, entre libros, obras raras, documentos textuales e iconográficos, en el Centro de Estudios de la Historia Brasileña Rodrigo Melo de Andrade (Cehibra), de la Fundaj, hay comisiones permanentes que se ocupan de la recepción de archivos. Periódicamente, también se contratan consultores para evaluar los bienes, en los casos de ofertas de venta.

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