Imprimir Republicar

Ornitología

De regreso al Bosque Atlántico

Extinto en estado silvestre desde hace 40 años, el paují de Alagoas es reintroducido en su hábitat

Hembra de paují liberada en un sector de la selva en Rio Largo, un municipio cercano a la ciudad de Maceió

Larissa Fernandes

El 25 de noviembre fueron reintroducidos en su hábitat, el Bosque Atlántico alagoano, tres machos y tres hembras de paují de Alagoas, un ave también conocida como pavón pico de hacha (Mitu mitu), y considerada extinta en la naturaleza. Las tres jóvenes yuntas son descendientes de animales criados en cautiverio, en un programa de investigación y conservación que, tan solo a partir de tres ejemplares de la especie Pauxi mitu, evitó la desaparición total de esta gallinácea. Se liberó a los ejemplares en el interior de una reserva privada de casi mil hectáreas de selva extendida situada en el municipio de Rio Largo, ubicado a poco más de 20 kilómetros de Maceió. Dicha reserva posee una pajarera de 400 metros cuadrados, pero las aves, todas con edades entre 1 y 2 años, no quedan encerradas. Pueden desplazarse por toda la propiedad, que está conectada con las zonas vecinas, plagadas de cañaverales. A los machos se los monitorea mediante un transmisor VHF acoplado en el lomo, que permite conocer su ubicación en tiempo real y registra los desplazamientos a lo largo del día. Las hembras no cargan ese dispositivo. Debido a su ubicación en el cuerpo del animal, el transmisor sería un obstáculo para el ritual de apareamiento.

Una semana después de la suelta de las aves, la Policía Ambiental halló a uno de los machos sin vida durante una de sus rondas de rutina por la zona. El biólogo Thiago Dias, quien se mudó a un albergue construido dentro de la reserva para monitorear de cerca a los paujíes como parte de su trabajo doctoral en curso en el marco del Programa de Posgrado en Ecología y Recursos Naturales de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), fue anoticiado de esa pérdida. Si bien entristece, esa muerte no llega a ser demasiado preocupante debido a las circunstancias en las que se produjo. No hay indicios de que el macho haya sido blanco de cazadores, cuya actividad en el pasado llevó a la especie a su extinción en los bosques alagoanos. “La muerte está relacionada con causas naturales”, explica Dias. “Las condiciones en las que se encontró al ave indican que fue blanco de algún predador, probablemente un perro salvaje”. Una de las funciones del biólogo consiste en internarse en el monte periódicamente para, con la ayuda de un receptor, recopilar los datos que indican la ubicación de las aves.

“Las pérdidas forman parte del trabajo de reintroducción de una especie en la naturaleza”, dice Luís Fábio Silveira, curador de la Sección de Ornitología del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo (MZ-USP), uno de los científicos que participan en los trabajos que condujeron al resurgimiento del paují, primero en cautiverio y ahora en estado silvestre. “Si se produjeran más muertes por causas naturales, podríamos anticipar la suelta de nuevos ejemplares en Alagoas”. El plan inicial contempla la reintroducción de 15 yuntas de pavones pico de hacha de aquí a 2021. En la actualidad hay alrededor de centenar de ejemplares puros de la especie mantenidos por Crax Brasil – Sociedade de Pesquisa da Fauna Silvestre, un criadero ubicado en el municipio de Contagem, en la Región Metropolitana de Belo Horizonte. Las aves reintroducidas en Alagoas salieron de allí.

Previo a la suelta de los paujíes en Alagoas, los investigadores montaron un protocolo científico para encauzar el proceso de reintroducción de la especie en la naturaleza. El primer paso consistió en la elección de un buen lugar para convertirse en el hogar de los jóvenes paujiles. Resultó elegida la reserva privada de Bosque Atlántico de la central Usina Utinga, en Rio Largo, bien conservada y repleta de comida para las aves. Según los cálculos de los investigadores, el área posee capacidad para albergar hasta 20 parejas de la especie. En promedio, cada yunta de pavones, un ave que mide casi 90 centímetros y pesa 3 kilogramos, ocupa alrededor de 50 hectáreas de monte. En 2017, una pareja de paujíes fue llevada a esa zona y se la mantuvo dentro de una pajarera para testear la viabilidad de la región. A continuación, se determinó la mejor época para la reintroducción del ave. Como el período de apareamiento de la especie es entre junio y agosto, los biólogos optaron por realizar la suelta en septiembre. Así, los animales liberados en Alagoas dispondrían de casi un año para adaptarse al área de reserva antes de entrar en la etapa de reproducción. Finalmente, se escogió a los ejemplares que serían trasladados a la reserva.

La edad y las características genéticas de las aves criadas en cautiverio fueron determinantes para la elección de las tres yuntas reintroducidas en Rio Largo. Como descienden de una población de tan solo tres aves, todos los paujíes de Alagoas actuales tienen algún grado de parentesco. Por eso, los científicos dieron preferencia a los ejemplares con un perfil genético diferente, aunque no raro. Si alguna ave no se adaptara a la zona o muriera (esa segunda hipótesis ya ocurrió), no se perdería para siempre un linaje genético único. “Era importante seleccionar aves jóvenes, en la medida de lo posible, con perfiles genéticos distintos, que llevaran poco tiempo en cautiverio y con gran potencial reproductivo”, comenta el biólogo Mercival Roberto Francisco, del campus de Sorocaba de la UFSCar, quien coordina el aspecto genético de los estudios. “Ninguna de las aves reintroducidas es hermana de otra”. Todo esto contribuiría, en teoría, con el proceso de reintroducción de la especie y, sobre todo, para su supervivencia en la reserva. Los paujíes con linajes genéticos más raros solo deben soltarse en la reserva cuando la adaptación al ambiente natural pueda considerarse un éxito.

Durante las etapas iniciales del proceso de reintroducción, el biólogo Thiago Dias también se ocupa, cada dos días, de depositar agua y alimentos, tales como granos y frutas, en una zona cercana a la pajarera de la reserva. En el caso de que algún paují tenga dificultades para hallar comida en el bosque no hay riesgo de que muera de hambre. “Debo tomar recaudos para no entrar en contacto con los animales”, relata Dias. “Ellos deben temerle al hombre y no deben crear lazos afectivos”. Si todo sale como se espera, podrá saberse si los paujíes llevados a la reserva se reprodujeron en el segundo semestre de 2020. También está previsto soltar otras aves en el área de reserva durante los próximos meses, entre las que se cuentan tinamúes macucos, loros y pavas, con el objetivo de aumentar la biodiversidad local.

Proyecto
Estudio, recuperación y conservación de la fauna amenazada de extinción del Centro de Endemismo Pernambuco (CEP) (nº 17/23548-2); Modalidad Proyecto Temático;  Investigador responsable Luís Fábio Silveira (USP); Inversión R$2.051.344,52

Republicar