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Medio ambiente

Los paisajes ocultos del Pantanal

Científicos descubren un lago de alrededor de mil km2 oculto bajo las plantas acuáticas de la llanura del río Negro en Brasil

Vista aérea de islas de vegetación flotante (embalsados de hidrófitas) en medio del lago gigante descubierto en el Pantanal

Eder Renato Merino

Desde hace años, geógrafos y geólogos de Brasil y del exterior venían estudiando los ambientes que configuran la llanura inundable del río Negro, un humedal en la zona sur del Pantanal Matogrossense, sin darse cuenta que allí, bajo un inmenso tapiz formado por plantas acuáticas, se escondía un lago de grandes dimensiones. En un trabajo que salió publicado en octubre en la revista científica Earth Surface Processes and Landforms, científicos de universidades paulistas describieron el hallazgo de un lago que ocupa una superficie equivalente a poco más de dos tercios del territorio de la ciudad de São Paulo. “Era casi imposible detectarlo a primera vista”, afirma el geógrafo Eder Renato Merino, investigador que realiza una pasantía posdoctoral en el Instituto de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de São Paulo (IEE-USP), uno de los autores del estudio citado. “La acumulación de camalotes y embalsados a lo largo de su superficie, de lejos, simula una llanura cubierta de gramíneas”. Los camalotes –plantas acuáticas flotantes del género Eichhornia– y los embalsados de otras hidrófitas conforman islas de vegetación flotante en medio de las áreas inundadas.

Merino es uno de los responsables de la identificación del lago, ubicado en la llanura del río Negro. El hallazgo se produjo a raíz del análisis de las imágenes satelitales efectuado durante su doctorado, que concluyó en 2016, bajo la dirección del geólogo Mario Luis Assine, del Instituto de Geociencias y Ciencias Exactas de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Rio Claro, en el interior del estado de São Paulo. Desde hace décadas, Assine estudia las transformaciones que atravesó el ambiente del Pantanal, una de las mayores llanuras aluviales del mundo. En este caso, él y Merino estaban interesados en investigar la formación de las planicies del río Negro y el proceso de captación y distribución de aguas y sedimento en la región durante los períodos de creciente, entre los meses de octubre y mayo.

Al estudiar el curso del río Negro, desde su cabecera en el altiplano hasta las tierras más bajas y llanas del Pantanal, notaron que ese cuerpo de agua se dispersaba a medida que avanzaba sobre la planicie. Alteraba su curso y creaba varios canales sinuosos a lo largo de su trayecto. Hasta allí, ninguna novedad. Los investigadores conocen muy bien las modificaciones en el cauce de los ríos del Pantanal. La sorpresa apareció cuando ellos notaron que los canales parecían perderse en determinada región del mapa, aparentemente compuesta por tierra firme. Era como si los canales se hundieran en el subsuelo para emerger más adelante. “Se trataba de un área desierta y completamente plana, sin construcciones ni caminos o vestigios de cría de ganado”, comenta Assine, uno de los autores del artículo junto con Merino.

Eder Renato Merino La acumulación de plantas acuáticas flotantes forma una alfombra que recubre la superficie del lagoEder Renato Merino

Para entender el origen de este fenómeno, Assine y Merino se abocaron al estudio del historial de imágenes de teledetección de la región obtenidas por medio del satélite Landsat entre 2000 y 2011. “Analizamos las imágenes y luego, sobrevolamos varias veces la zona”, relata Merino. “Constatamos que se trataba de un lago bajo una enorme cubierta de plantas acuáticas”, explica. De regreso en el laboratorio, los investigadores realizaron análisis más minuciosos de las imágenes. El objetivo consistía en determinar la frecuencia con la que se producían las inundaciones y el índice de humedad en aquella área. Valiéndose de modelos computacionales, dedujeron que se trataba de un área de casi 1.100 kilómetros cuadrados (km2) permanentemente anegada, incluso durante los períodos estacionales de sequía, entre mayo y septiembre. Y arribaron a la conclusión de que se trataba de un gran lago que hasta entonces, no había sido descrito.

Se estima que el lago tendría una profundidad de 3 a 4 metros, con alguna variación en su nivel de agua entre los períodos de creciente y de sequía. Su lecho está compuesto, entre otros materiales, por una capa espesa de arena fina y lodo enriquecido por materia orgánica formada a partir de la descomposición de vegetales. Según Merino, en ese lago confluyen las aguas de los ríos Negro y Aquidauana, sobre todo en el período de crecidas. En comparación con el río Negro, el Aquidauana es el principal responsable del transporte de sedimentos hacia el lago. Esto ocurre porque a diferencia del Aquidauana, buena parte de los sedimentos del río Negro se depositan en las tierras altas por las cuales pasa antes de descender hacia la llanura.

El comportamiento de los dos ríos que alimentan el lago también es completamente distinto uno del otro. Las aguas del río Negro corren por varios canales, que se forman en el fondo del lago. A su vez, las aguas del Aquidauana atraviesan la zona inundada por un único canal superficial. Según Assine, ese canal se formó durante los períodos de crecida. En esa época, explica, las aguas del río, ricas en sedimentos, desbordan hacia el interior del lago. “El sedimento que se derrama junto con las aguas se acumula en las orillas del Aquidauana, erigiendo diques laterales elevados, que forman un canal por el cual corre el río cuando el nivel de las aguas vuelve a disminuir”, explica.


Los investigadores también analizaron las plantas que cubren buena parte de la superficie del lago. Según ellos, las mismas poseen raíces largas que se extienden por debajo de la superficie del agua. Transportadas por los ríos, esas plantas se acumulan a lo largo de su superficie y, a menudo, forman islas de vegetación en medio de las zonas anegadas. Algunas de esas islas están siendo colonizadas por especies de plantas pioneras, capaces de arraigarse y proliferar rápidamente en ambientes inhóspitos.

“Es la primera vez que se descubre este tipo de lago fluvial en el Pantanal”, resalta Merino. Se estima que ese inmenso espejo de agua se habría formado a partir de desplazamientos de bloques tectónicos, que todavía son frecuentes en aquella región. Las fallas geológicas asociadas producen terremotos cuya magnitud es del orden de 3,5 grados en la escala de Richter y probablemente sean responsables del hundimiento progresivo del área en medio de la llanura aluvial del río Negro, propiciando la acumulación de agua y la formación de un gran lago fluvial. “Se trata de una región muy bien preservada, a la que solamente se puede acceder navegando”, dice Merino. “La zona también posee una abundante biodiversidad, y ofrece condiciones favorables para la reproducción de varias especies de aves, reptiles y mamíferos”, añade Assine.

El geógrafo Renato Lada Guerreiro, docente del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Paraná, subraya que el Pantanal es un bioma complejo, compuesto por una vasta biodiversidad de especies y una amplia variedad de ecosistemas. “La identificación pormenorizada de todos esos ecosistemas constituye una tarea bastante compleja, ya sea por medio de imágenes satelitales, o bien mediante expediciones de campo”, comenta el investigador, quien no intervino en la elaboración del estudio. “La labor de Merino y Assine es un ejemplo de cómo podemos profundizar nuestro conocimiento sobre los paisajes que conforman ese bioma”.

Eder Renato Merino El canal por donde pasa el río Aquidauana se formó a partir de la acumulación de sedimentos en sus márgenesEder Renato Merino

Para él, este estudio también deja aún más en evidencia que los sistemas formados por lagos en el Pantanal no constituyen el resultado de los mismos procesos. “El origen de ese ‘lago escondido’ en la llanura del río Negro fue producto de procesos geológicos, hidrológicos y climáticos completamente distintos a aquellos que dieron origen a las lagunas de Nhecolândia, cercanas al municipio de Corumbá, en Mato Grosso do Sul, aunque ambas áreas se encuentren muy cerca una de otra”, dice el investigador. La diferencia principal entre lagos y lagunas es su tamaño. Aunque a ambos se los define como una extensión de agua rodeada de tierra, los lagos, en general, son mayores que las lagunas.

Según Guerreiro, las lagunas de Nhecolândia habrían surgido a partir de depresiones que se formaron por la acumulación de granos de arena fina transportados por el viento durante períodos secos al final del Pleistoceno, hace entre 20 mil y 15 mil años. “Al estudiar el Pantanal uno se sorprende con nuevos descubrimientos a cada paso”, comenta Assine.

Proyectos
1. Cambios paleohidrológicos, cronología de eventos y dinámica sedimentaria de la cuenca del Pantanal durante el Cuaternario (nº 14/06889-2); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigador responsable Mario Luiz Assine (Unesp); Inversión R$ 253.715,39
2. Mapeo de las lagunas salinas y cristalinas del Pantanal de Nhecolândia por medio de teledetección óptica y por interferometría (nº 17/26318-8); Modalidad Beca posdoctoral; Investigador responsable Adolpho José Melfi (USP); Becario Eder Renato Merino; Inversión R$ 209.304,09

Artículo científico
Merino, E. R. y Assine, M. L. Hidden in plain sight: How finding a lake in the Brazilian Pantanal improves understanding of wetland hydrogeomorphology. Earth Surface Processes and Landforms. oct. 2019.

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