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Carta de la editora | 287

Calcio en el tomate

La evolución positiva de las actividades agropecuarias en Brasil está directamente relacionada con la investigación científica y tecnológica orientada hacia el sector. En 1887 se creó el Instituto Agronómico de Campinas, y la primera tesina de maestría defendida en el país, en 1961, en la que actualmente es la Universidad Federal de Viçosa, habría sido en el área de la ingeniería agronómica; y versaba sobre los efectos del riego y el agregado de calcio sobre la incidencia de la podredumbre apical –una enfermedad de origen fisiológico– en el tomate. En la actualidad, el uso de calcio constituye una práctica habitual en ese cultivo.

La actividad agropecuaria ha evolucionado con el aporte esencial de los científicos en diversos frentes, tales como la lucha contra las enfermedades, el desarrollo de cultivares y las formas de tratamiento de los suelos, y actualmente se encuentra en la era de la digitalización. La posibilidad de disponer de información precisa que se recaba, se transmite y se analiza en tiempo real hace posible un incremento de la productividad que también puede contribuir para la sostenibilidad del sector.

Aún quedan por afrontar múltiples desafíos para que el agronegocio brasileño se torne más sostenible y productivo, sacando partido de las tecnologías de la denominada agricultura 4.0, y hay dos de ellos que sobresalen: la conectividad del campo y la capacitación y la calificación de las personas que desarrollan actividades en ese ámbito. Pese a que se registra un avance enorme, cuando se compara el Censo Agropecuario del IBGE del año 2006 con el de 2017, los datos más recientes revelan que poco más de la cuarta parte de las propiedades rurales (el 27%) disponen de acceso a internet. En el plano educativo, casi un cuarto de los trabajadores rurales (un 23%) no saben leer o escribir, una condición que dificulta, por ejemplo, la aplicación de ciertas dosis de un agrotóxico o el manejo de un sistema electrónico. La agricultura 4.0 en la actualidad brasileña y los retos que la misma plantea constituyen el tema central del conjunto de reportajes destacados en la tapa de esta edición.

El informe especial sobre la inserción digital en el campo, que abarca 18 páginas de esta primera edición de la revista en el año que comienza, viene acompañada de una variedad geográfica, temporal y temática. La historia de los 60 años del tratado que establece los límites para la ocupación y la investigación científica de la Antártida incluye una síntesis en la sección Memoria, mientras que el artículo sobre turismo científico reseña destinos que van desde los parques geológicos de China y de Araripe en el país hasta los archipiélagos patagónicos. La concentración de lluvias en el norte y nordeste del actual Brasil durante la última glaciación, en el período comprendido entre 70 mil y 10 mil años atrás, es objeto de la investigación acerca de la cual se informa en la página 52. Y volviendo nuevamente a los días actuales, el ranking con las 175 mejores universidades jóvenes del mundo dado a conocer en el mes de octubre pasado por Nature Index incluye a dos universidades brasileñas: la Unesp y la UFABC, que ocupan los puestos 60º y 69º, respectivamente.

En cuanto a la variedad temática, una de las características singulares de Pesquisa FAPESP, la presente edición incluye un debate importante sobre los errores médicos –la dimensión de este problema y cómo lo enfrentan las instituciones involucradas, la terrible historia de los campos de concentración creados en el estado de Ceará para los damnificados por la sequía durante las primeras décadas del siglo XX y los inventivos videos creados por alumnos de la enseñanza media para difundir los problemas que afectan a sus comunidades. Un excelente año para todos, con abundante ciencia e igual periodismo.

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