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Biología

Las escamas del pirarucú forman un caparazón

La estructura y composición de las escamas del pirarucú las tornan resistentes a la perforación y a la tensión

Robert Schlappal/ Wikimedia Commons

En ocasiones del largo de un pulgar, las escamas del pirarucú o paiche (Arapaima gigas) forman una coraza casi impenetrable. Son livianas, flexibles y, al mismo tiempo, altamente resistentes, propiedades fundamentales para proteger a uno de los mayores peces de agua dulce del mundo contra los predadores voraces y con dientes afilados, tales como las pirañas. Originario de la Amazonia, el pirarucú se reproduce y pasa gran parte del año en lagos temporarios, generalmente habitados por cardúmenes de pirañas. Un equipo integrado por ingenieros de materiales coordinado por Marc Meyers y Robert Ritchie, de la Universidad de California en San Diego y en Berkeley (EE.UU.), respectivamente, interesados en conocer la resistencia de las escamas del paiche a las mordidas, resolvió testearlas en laboratorio. Los investigadores sometieron algunas de esas escamas a diversos experimentos. Años atrás, el grupo había notado que la estructura de las escamas –formadas por una capa externa mineralizada y otra interna compuesta por fibras de colágeno– les confería alta resistencia a la penetración por objetos puntiagudos, como son los dientes de una piraña. En pruebas recientes, con escamas quebradas, los científicos comprobaron que la disposición de las fibras de colágeno –en el pirarucú estas forman una de las capas más espesas que se hayan detectado en escamas de peces– retarda la propagación de la fractura. En ellas, el colágeno, un material bastante elástico, está dispuesto en fibras paralelas formando láminas superpuestas. La orientación de las fibras cambia de una lámina a otra, algo que, según los investigadores, dota al material de mayor resistencia a la tensión (Matter, 16 de octubre). Los chalecos a prueba de balas tienen una estructura similar a la de las escamas del pirarucú.

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