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Buenas prácticas

La obligación de atribuir la autoría

La Fundación de Investigación Alemana (DFG) excluyó a un investigador del derecho de remitir propuestas a la agencia por un lapso de dos años –una sanción reservada solamente para violaciones serias de las buenas prácticas académicas– y envió una amonestación por escrito a un segundo como consecuencia de sus conductas inadecuadas en el tratamiento de material de terceros. Los casos fueron investigados y tratados de acuerdo con los procedimientos ya establecidos por la DFG para lidiar con la mala conducta científica, según informó el servicio de noticias Eurekalert, el 15 de febrero pasado.

En el primero de los casos, el investigador incluyó en su propuesta de financiación, tramos de un manuscrito aún inédito sin identificar al verdadero autor, lo cual configura un plagio. Lo más grave, con todo, es que el autor era su superior, quien le entregó el manuscrito inédito para su revisión, lo cual configura, según la evaluación del Comité Conjunto de Investigación, acatada por la DFG, una ruptura de la confianza sumada al plagio. No obstante, resulta interesante notar que, en opinión del comité, también el superior del investigador castigado actuó en forma inapropiada al delegar a un subordinado la tarea de revisar sus originales. Por eso se espera, según Dorothee Dzwonnek, secretaria general de la Fundación de Investigación Alemana, que la universidad donde trabajan ambos investigadores conduzca su propia investigación al respecto.

El segundo caso involucró asimismo el uso de material de un tercero sin citar la fuente en una solicitud de beca presentada a la DFG.

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