{"id":100123,"date":"2012-10-24T11:10:03","date_gmt":"2012-10-24T13:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=100123"},"modified":"2016-04-19T14:24:34","modified_gmt":"2016-04-19T17:24:34","slug":"un-par%c3%a1sito-listo-para-el-ataque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-par%c3%a1sito-listo-para-el-ataque\/","title":{"rendered":"Un par\u00e1sito listo para el ataque"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_35966\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200-1_grande1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-35966 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200-1_grande1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200-1_grande1.jpg 708w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200-1_grande1-700x524.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200-1_grande1-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200-1_grande1-250x187.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RENATO MORTARA\/UNIFESP<\/span><\/a> En busca de nuevos espacios: un T. cruzi (<em>en burdeos<\/em>), con ves\u00edculas (<em>en amarillo<\/em>) sobre el cuerpo, cerca de una c\u00e9lula hu\u00e9sped<span class=\"media-credits\">RENATO MORTARA\/UNIFESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al analizar la informaci\u00f3n que ellos mismos y otros grupos produjeron durante los \u00faltimos 40 a\u00f1os, investigadores de S\u00e3o Paulo identificaron un posible mecanismo que ayudar\u00eda al protozoario causante del mal de Chagas a invadir las c\u00e9lulas hu\u00e9sped. Ni bien se instala en una \u00fanica c\u00e9lula, el <em>Trypanosoma cruzi<\/em> se diferencia, se divide profusamente hasta que rompe la c\u00e9lula y libera ves\u00edculas con prote\u00ednas y l\u00edpidos (grasas) que facilitar\u00edan la introducci\u00f3n de los par\u00e1sitos en otras c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>\u201cParece que es un fen\u00f3meno frecuente\u201d, dice Walter Colli, docente del Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y supervisor del estudio, realizado por Ana Cl\u00e1udia Torrecilhas, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) con sede en la ciudad de Diadema, en colaboraci\u00f3n con Robert Scumacher y Maria J\u00falia Manso Alves, de la USP. \u201cOtros grupos de par\u00e1sitos y c\u00e9lulas tumorales tambi\u00e9n liberan ves\u00edculas que funcionan de una manera similar y facilitan la infecci\u00f3n de las c\u00e9lulas hu\u00e9sped\u201d.<\/p>\n<p>Los expertos del \u00e1rea en Brasil y otros pa\u00edses est\u00e1n excitados con la posibilidad de utilizar esta informaci\u00f3n para desarrollar nuevas formas de combatir o diagnosticar enfermedades tropicales de amplia difusi\u00f3n a nivel mundial. \u00c9ste es el caso del mal de Chagas, que afecta a alrededor de 10 millones de personas en Am\u00e9rica del Sur y se est\u00e1 convirtiendo en un problema de salud p\u00fablica en Estados Unidos.<\/p>\n<p>En un editorial que se public\u00f3 en mayo de este a\u00f1o en la revista <em>PLoS Neglected Diseases<\/em>, investigadores de Estados Unidos y de M\u00e9xico alertaron sobre el avance del mal de Chagas en Estados Unidos, principalmente entre inmigrantes, en los estados lim\u00edtrofes con M\u00e9xico; se calcula que hay un mill\u00f3n de individuos infectados. En ese trabajo, al mal de Chagas se lo llam\u00f3 \u201cun nuevo Sida americano\u201d. Aunque uno sea causado por un protozoario transmitido por un insecto y el otro por un virus, que se transmite principalmente por contacto sexual, ambos pueden contagiarse mediante transfusiones de sangre, aparecen con mayor frecuencia entre personas pobres y requieren tratamientos prolongados. Adem\u00e1s, el mal de Chagas se ha revelado como una infecci\u00f3n oportunista relevante entre los individuos portadores de VIH\/ Sida y, tal como ocurriera durante las primeras dos d\u00e9cadas de la epidemia de Sida, la mayor\u00eda de las personas con Chagas no cuenta con acceso a servicios m\u00e9dicos de salud.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200_novo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-112228\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/068-071_TCruzi_200_novo-300x116.jpg\" alt=\"068-071_TCruzi_200_novo\" width=\"300\" height=\"116\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Alexandre Affonso<\/span><\/a>En el mes de agosto, Peter Hotez, profesor de la Escuela de Medicina Baylor, director del Instituto de Vacunas Sabin \u2012ambos en Houston, Estados Unidos\u2012 y primer autor del editorial publicado <em>PLoS<\/em>, firm\u00f3 un art\u00edculo en el peri\u00f3dico <em>New York Times<\/em> afirmando que las enfermedades tropicales, tales como el Chagas, el dengue, la leishmaniasis y la cisticercosis son las \u201cnuevas plagas de la pobreza\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, en Estados Unidos hay 20 millones de personas viviendo en extrema pobreza. \u201cDe no mediar nuevas intervenciones\u201d, coment\u00f3, \u201cestas enfermedades est\u00e1n aqu\u00ed para quedarse, manteniendo a la gente en la pobreza durante d\u00e9cadas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Diversos tama\u00f1os<br \/>\n<\/strong>La producci\u00f3n cient\u00edfica sobre ves\u00edculas es enorme \u2013en los \u00faltimos cinco a\u00f1os se publicaron alrededor de 3.500 art\u00edculos sobre esas estructuras\u2013, pero tambi\u00e9n hay muchas dudas. La primera de ellas es: \u00bfc\u00f3mo denominar a esos compartimientos repletos de prote\u00ednas? En un art\u00edculo publicado en febrero de este a\u00f1o en la revista <em>Proteomics and Bioinformatics<\/em>, dos investigadores de la Universidad La Trobe, en Australia, notaron que las denominadas microves\u00edculas extracelulares est\u00e1n recibiendo diferentes nombres, seg\u00fan sus dimensiones, origen y composici\u00f3n. Uno de esos tipos de ves\u00edculas, el exosoma, con un di\u00e1metro de 30 a 100 nan\u00f3metros, se revel\u00f3 interesante por presentar diversas funciones, tales como transferir el virus VIH hacia las c\u00e9lulas diana, y gener\u00f3 un <a href=\"http:\/\/www.exocarta.org\/\" target=\"_blank\">sitio <em>web<\/em> exclusivo<\/a>, con casi 150 estudios y 4.563 prote\u00ednas identificadas hasta comienzos del mes de septiembre. Tambi\u00e9n hay ves\u00edculas de otros tipos, por ahora menos relevantes, tales como el ectosoma, una gran ves\u00edcula con membrana y ampolla apopt\u00f3tica, que puede medir 5 mil nan\u00f3metros, liberado por c\u00e9lulas agonizantes.<\/p>\n<p>Las ves\u00edculas del <em>T. cruzi<\/em> son de menor tama\u00f1o, de 20 a 80 nan\u00f3metros de di\u00e1metro, e inicialmente no adquirieron gran relevancia. Al final de los a\u00f1os 1980, al identificar las ves\u00edculas, Marinei Gon\u00e7alves, Maria J\u00falia Manso Alves, Bianca Zingales y otros investigadores del equipo de Colli pensaron, tal como otros en ese campo, que se trataba solamente de material descartado, aunque ya hab\u00edan notado que variedades m\u00e1s virulentas de <em>T. cruzi<\/em> liberaban\u00a0 mayor cantidad de ves\u00edculas que las menos virulentas.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os siguientes, otros estudios e instrumental m\u00e1s sensible indicaron que las prote\u00ednas y los l\u00edpidos de las ves\u00edculas podr\u00edan facilitar la infecci\u00f3n de las c\u00e9lulas hu\u00e9sped por el par\u00e1sito. En su doctorado y en el posdoctorado, realizado bajo la supervisi\u00f3n directa de Manso Alves, Ana Claudia Torrecilhas constat\u00f3 que las prote\u00ednas de las ves\u00edculas aumentan la cantidad y la acci\u00f3n de los par\u00e1sitos en los tejidos e inducen una respuesta inflamatoria del hu\u00e9sped. En un estudio con ratones, not\u00f3 que las ves\u00edculas facilitaban la entrada del par\u00e1sito en las c\u00e9lulas card\u00edacas y aceleraban la muerte de los animales.<\/p>\n<p>Ahora, en el marco de un estudio que se publicar\u00e1 en octubre en la revista <em>Microbes and Infection<\/em>, los investigadores de la USP y de la Unifesp comentaron que casi la mitad del contenido de las ves\u00edculas est\u00e1 compuesto por glicoprote\u00ednas (prote\u00ednas asociadas con az\u00facares). Una de ellas es la transialidasa, una enzima espec\u00edfica de este par\u00e1sito, m\u00e1s all\u00e1 de otras codificadas por una superfamilia de genes \u2013que posee alrededor de 700 genes activos y 700 pseudogenes\u2013, denominada gp85, tambi\u00e9n descubierta en el laboratorio de Colli.<\/p>\n<p>Esas mol\u00e9culas pueden activar prote\u00ednas \u2013o receptores\u2013 de la membrana externa de c\u00e9lulas de defensa, tales como los macr\u00f3fagos, c\u00e9lulas dendr\u00edticas y linfocitos. A su vez, los receptores estimulan la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico y mol\u00e9culas tales como el interfer\u00f3n gamma, el factor de necrosis tumoral y la interleucina-12. Estas mol\u00e9culas aumentan la respuesta inflamatoria de las c\u00e9lulas hu\u00e9sped, atrayendo m\u00e1s c\u00e9lulas, que destruyen a los par\u00e1sitos, pero tambi\u00e9n da\u00f1an a las c\u00e9lulas del organismo, facilitando la invasi\u00f3n por parte de los par\u00e1sitos sobrevivientes de la batalla o que lleguen inmediatamente despu\u00e9s. Luego de que un <em>T. cruzi<\/em> invade una c\u00e9lula, lo que no faltar\u00e1 son par\u00e1sitos. Seg\u00fan Colli, un \u00fanico <em>T. cruzi<\/em> se divide r\u00e1pidamente y en pocas horas puede multiplicarse en otros 500, que provocan la explosi\u00f3n de la c\u00e9lula hu\u00e9sped, liber\u00e1ndolos hacia el medio extracelular y en el torrente sangu\u00edneo, lo cual les posibilita alcanzar otras c\u00e9lulas.<\/p>\n<p><strong>Otros par\u00e1sitos<br \/>\n<\/strong>\u201cEn 15 minutos, las ves\u00edculas de <em>T. cruzi<\/em> pueden mezclarse con los macr\u00f3fagos\u201d, dice Torrecilhas. Otros investigadores verificaron que otros dos grupos de protozoarios tambi\u00e9n liberan ves\u00edculas, con un funcionamiento similar y contenido probablemente distinto. El primero, son los protozoarios del g\u00e9nero <em>Leishmania<\/em>, causante de la leishmaniasis, que se disemin\u00f3 por 98 pa\u00edses, con 2 millones de nuevos casos por a\u00f1o. El segundo, es el <em>Trypanosoma brucei<\/em>, con subespecies (<em>T. b. gambiense<\/em> y <em>T. b. rhodesiense<\/em>) causantes de la enfermedad del sue\u00f1o, que afecta a unas 70 mil personas en el \u00c1frica subsahariana.<\/p>\n<p>Otros dos par\u00e1sitos, el <em>Plasmodium falciparum<\/em>, causante del paludismo, y responsable de alrededor de 1 mill\u00f3n de muertes anuales en \u00c1frica, y el <em>Toxoplasma gondii<\/em>, que provoca la toxoplasmosis, act\u00faan de diferente manera: invaden las c\u00e9lulas hu\u00e9sped y luego \u00e9stas producen ves\u00edculas con prote\u00ednas de los microorganismos invasores, que son liberadas y provocan la reacci\u00f3n de otras c\u00e9lulas defensivas.<\/p>\n<p>Los investigadores pretenden saber lo m\u00e1s pronto posible, cu\u00e1les son las prote\u00ednas de las ves\u00edculas del <em>T. cruzi<\/em> y de otros protozoos que activan las respuestas inflamatorias de las c\u00e9lulas hu\u00e9sped y c\u00f3mo se altera la respuesta del organismo para beneficiar a los par\u00e1sitos. Desde ya queda claro, sin embargo, que las ves\u00edculas funcionan como un medio de se\u00f1alizaci\u00f3n o comunicaci\u00f3n a distancia entre los par\u00e1sitos y las c\u00e9lulas hu\u00e9sped.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, se han reconocido varias estructuras celulares como capaces de destruir o, por el contrario, beneficiar a otras c\u00e9lulas. Otros estudios revelaron que las c\u00e9lulas pueden producir estructuras denominadas nanotubos en t\u00fanel, con di\u00e1metros entre 50 y 200 nan\u00f3metros y una extensi\u00f3n equivalente al di\u00e1metro de varias c\u00e9lulas. Por medio de esos tubos, un linfocito puede conectarse con otro y enviar nutrientes o componentes celulares que, en el caso de las c\u00e9lulas defensivas, ayudan a prolongar \u2013y generalmente a triunfar\u2013 en el combate contra par\u00e1sitos y c\u00e9lulas tumorales.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong> 1.<\/strong> Interacci\u00f3n entre Trypanosoma cruzi y hu\u00e9sped: conectores, receptores y condicionantes del desarrollo intracelular (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1531\/interacao-entre-trypanosoma-cruzi-e-hospedeiro-ligantes-receptores-e-condicionantes-do-desenvolvim\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 04\/03303-5<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Maria J\u00falia Manso Alves \u2013 IQ-USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 1.248.031,59<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Ves\u00edculas liberadas por el T. cruzi: el rol de sus componentes en la infecci\u00f3n (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/64701\/vesiculas-liberadas-pelo-t-cruzi-papel-de-seus-componentes-na-infeccao\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 04\/08487-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de posdoctorado; <strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Ana Claudia Torrecilhas \u2013 IQ-USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 204.190,40 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nGON\u00c7ALVES, M.F. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/001448949190119H\" target=\"_blank\"><em>Trypanosoma<\/em> <em>cruzi<\/em>: Shedding of surface antigens as membranevesicles<\/a>. <strong>Experimental Parasitology<\/strong>. v. 72, n. 1, p. 43-53. 1999.<br \/>\nTORRECILHAS A.C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1286457912001852\" target=\"_blank\">Vesicles as carriers of virulence factors in parasitic protozoan diseases.<\/a> <strong>Microbes and Infection<\/strong> (<em>en prensa<\/em>). 2012.<br \/>\nTORRECILHAS A.C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1286457908002839\" target=\"_blank\"><em>Trypanosoma cruzi<\/em>: parasite shed vesicles increase heart parasitism and generate an intense inflammatory response<\/a>. <strong>Microbes and Infection.<\/strong> v. 11, p. 29-39. 2009.<br \/>\nSIMPSON, R. J. e MATHIVANAN, S. <a href=\"http:\/\/www.omicsonline.org\/extracellular-microvesicles-the-need-for-internationally-recognised-nomenclature-and-stringent-purification-criteria-jpb.10000e10.php?aid=4410\" target=\"_blank\">Extracellular microvesicles: the need for internationally recognised nomenclature and stringent purification Criteria.<\/a> <strong>Proteomics &amp; Bioinformatics.<\/strong> v. 5, n. 2, p. ii. 2012.<br \/>\nHOTEZ P.J. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosntds\/article?id=10.1371\/journal.pntd.0001498\" target=\"_blank\">Chagas Disease: the new HIV\/ AIDS of the Americas<\/a>. <strong>PLoS Neglected Tropical Diseasis.<\/strong> v. 6, n. 5, p. e1498. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ves\u00edculas ayudan al Trypanosoma cruzi a invadir c\u00e9lulas hu\u00e9sped","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-100123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=100123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=100123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=100123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=100123"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=100123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}