{"id":100160,"date":"2013-01-24T12:44:07","date_gmt":"2013-01-24T14:44:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=100160"},"modified":"2015-08-21T18:17:28","modified_gmt":"2015-08-21T21:17:28","slug":"abrir-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/abrir-la-tierra\/","title":{"rendered":"Abrir la Tierra"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-100167\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p014-15_geofisica-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p014-15_geofisica-300x199.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p014-15_geofisica-1024x682.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Dr\u00fcm<\/span>Publicado en agosto de 2012<\/em><\/p>\n<p>Puede parecer m\u00e1s sencillo llegar a la Luna \u2013situada a casi 400 mil kil\u00f3metros de distancia\u2013 o enviar sondas para conocer otros planetas que conocer la composici\u00f3n y el funcionamiento del interior de la Tierra, una esfera casi perfecta de 12 mil kil\u00f3metros (km) de di\u00e1metro. Las perforaciones de sondeo han alcanzado una profundidad de tan s\u00f3lo 12 km, apenas atravesando la corteza, la capa m\u00e1s superficial. Y como no pueden examinar directamente el interior del planeta, los cient\u00edficos se valen de simulaciones computadas para comprender c\u00f3mo se forma y se transforma la masa s\u00f3lida de minerales de las capas m\u00e1s profundas del interior del planeta cuando es sometida a presiones y temperaturas centenares de veces m\u00e1s altas que las de la superficie. Como resultado de ello, se est\u00e1n detectando minerales que se forman a miles de kil\u00f3metros de la superficie, y se admite ya que es posible que exista un volumen de agua mayor que un oc\u00e9ano disperso entre la densa masa rocosa ubicada bajo nuestros pies.<\/p>\n<p>La f\u00edsica brasile\u00f1a Renata Wentzcovitch, investigadora de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, es la art\u00edfice de descubrimientos fundamentales sobre el interior del planeta empleando precisamente t\u00e9cnicas matem\u00e1ticas y computacionales que desarrolla desde 1990. En 1993, Wentzcovitch dilucid\u00f3 la estructura at\u00f3mica de la perovskita a altas presiones. La perovskita es el mineral m\u00e1s abundante en el manto inferior, la capa m\u00e1s extensa del interior del planeta, con un espesor de 2.200 km, bastante menos conocida que las capas m\u00e1s externas (<em>obs\u00e9rvese la infograf\u00eda a continuaci\u00f3n, referente a las capas del interior de la Tierra<\/em>).<\/p>\n<p>En 2004, ella y su equipo identificaron la posperovskita, un mineral resultante de la transformaci\u00f3n de la perovskita sometida a presiones y temperaturas centenares de veces m\u00e1s altas que las de la superficie, tal como ocurre en las regiones m\u00e1s profundas del manto. Estos resultados ayudaron a suministrar una explicaci\u00f3n sobre las velocidades de las ondas s\u00edsmicas generadas por los terremotos, que var\u00edan de acuerdo con las propiedades de los materiales que atraviesan y representan uno de los medios m\u00e1s utilizados para comprender la composici\u00f3n del interior de la Tierra. En los \u00faltimos tiempos, nuevos estudios de Wentzcovitch se\u00f1alaron que la posperovskita tiende a disociarse en \u00f3xidos elementales, tales como el de magnesio y el de silicio, a medida que la presi\u00f3n y la temperatura aumentan todav\u00eda m\u00e1s, tal como sucede en el interior de los planetas gigantes: J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno.<\/p>\n<p>\u201cPoseemos los medios para descubrir la constituci\u00f3n y las diferencias de composici\u00f3n del interior de los planetas\u201d, dice. Seg\u00fan ella, las t\u00e9cnicas que ha desarrollado pueden prever el comportamiento de estructuras cristalinas complejas, conformadas por m\u00e1s de 150 \u00e1tomos. \u201cA lo largo del manto terrestre, las estructuras cristalinas de los minerales son diferentes, pero la composici\u00f3n qu\u00edmica de las capas del interior de la Tierra parece ser uniforme\u201d.<\/p>\n<p>Mediante trabajos como el efectuado por su grupo, ahora comienza a notarse mejor de qu\u00e9 modo los minerales del interior de la Tierra tienden a perder elasticidad y hacerse m\u00e1s densos cuando son sometidos a alta presi\u00f3n y temperatura, las cuales aumentan con la profundidad. En funci\u00f3n del aumento de la presi\u00f3n, se cree que la densidad en el centro de la Tierra \u2013formado por una masa s\u00f3lida de hierro a una temperatura cercana a los 6.000 grados Celsius (\u00baC)\u2013 ser\u00eda de unos 13 gramos por cent\u00edmetro c\u00fabico, cuatro veces mayor que la de la superficie, lo cual indica que en un mismo volumen caben cuatro veces m\u00e1s \u00e1tomos.<\/p>\n<p>Sin espacio para la ficci\u00f3n y apegados a rigurosos m\u00e9todos, como lo son el an\u00e1lisis de los resultados obtenidos en c\u00e1lculos te\u00f3ricos, de experimentos en laboratorio, de estudios geol\u00f3gicos y de la velocidad de las ondas s\u00edsmicas, f\u00edsicos, geof\u00edsicos, ge\u00f3logos y geoqu\u00edmicos est\u00e1n \u201cabriendo\u201d el planeta y ampliando el conocimiento sobre las regiones de masa rocosa compacta ubicadas debajo del l\u00edmite de los 600 km, que marca el comienzo de una regi\u00f3n m\u00e1s densa del manto, la denominada zona de transici\u00f3n, a partir de la cual el conocimiento era escaso. Los expertos consideran que podr\u00e1n comprender mejor \u2013y tal vez alg\u00fan d\u00eda prever\u2013 los terremotos y los tsunamis, adem\u00e1s de detectar yacimientos minerales m\u00e1s f\u00e1cilmente que ahora, si logran determinar la composici\u00f3n y los fen\u00f3menos ocurrentes en las regiones inaccesibles del interior del planeta.<\/p>\n<p><strong>Oc\u00e9anos sumergidos<\/strong><br \/>\nIncluso de las capas m\u00e1s externas est\u00e1n surgiendo novedades, que deshacen la antigua imagen del interior del planeta como una secuencia de capas regulares semejantes a las de una cebolla. En 2003, mediante detallados estudios mundiales, investigadores de Estados Unidos comenzaron a descubrir irregularidades en la corteza, cuyo espesor var\u00eda entre 20 y 68 km, lo que hace que las regiones m\u00e1s delgadas se encuentren sujetas a terremotos y las m\u00e1s espesas, a colapsos.<\/p>\n<p>\u201cAhora vemos la interacci\u00f3n entre la corteza y la zona m\u00e1s superficial del manto\u201d, coment\u00f3 el geof\u00edsico Walter Mooney, del Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos, en el <em>Frontiers in Earth Science<\/em>, un encuentro que tuvo lugar a comienzos de julio en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Los geof\u00edsicos de Estados Unidos est\u00e1n revaluando las posibles consecuencias de dos fen\u00f3menos que ocurren con la corteza. El primero es la subducci\u00f3n de las placas tect\u00f3nicas \u2013porciones m\u00f3viles y r\u00edgidas de la lit\u00f3sfera, la capa superficial que incluye a la regi\u00f3n m\u00e1s externa del manto\u2013 en regiones m\u00e1s profundas del manto, amplificando el riesgo de temblores terrestres en las regiones en que ello ocurre. Los datos repiten las conclusiones de un estudio reciente coordinado por Marcelo Assump\u00e7\u00e3o, profesor del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP. Graduado en f\u00edsica, Assump\u00e7\u00e3o, asociado con investigadores de la Universidad de Brasilia, verific\u00f3 que los temblores de tierra en Brasil ocurren con mayor frecuencia en regiones donde la corteza y la lit\u00f3sfera son m\u00e1s delgadas y, por ende, m\u00e1s fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Otro fen\u00f3meno visualizado ahora es la entrada de agua en la lit\u00f3sfera, debajo de la corteza. Lo desconcertante es que el agua no podr\u00eda almacenarse en la corteza inferior debido a la presi\u00f3n ejercida por las capas rocosas y por la temperatura de alrededor de 205 \u00baC; por lo tanto, se evaporar\u00eda r\u00e1pidamente. En realidad, lo que existe en el interior de la Tierra no es exactamente agua, sino los componentes de la mol\u00e9cula de agua, hidr\u00f3geno y ox\u00edgeno, ligados a la estructura cristalina de los minerales en forma de H<sub>2<\/sub>O (agua) u OH (oxhidrilo).<\/p>\n<p>Mooney y su equipo detectaron una intensa intromisi\u00f3n acu\u00e1tica en regiones de los Andes donde la corteza alcanza 65 km de espesor, pero no supieron explicar la raz\u00f3n de ese fen\u00f3meno. \u201c\u00bfD\u00f3nde se almacena ese agua? \u00bfCu\u00e1l es su volumen?\u201d, se pregunt\u00f3 frente a colegas de varios pa\u00edses que asistieron a la reuni\u00f3n cient\u00edfica en la USP. Quiz\u00e1, coment\u00f3, el agua provenga de las placas tect\u00f3nicas que se hunden o se separan. Los expertos observaron que la lit\u00f3sfera sin agua es geol\u00f3gicamente m\u00e1s antigua, mientras que la hidratada es m\u00e1s reciente, lo que indica que la hidrataci\u00f3n podr\u00eda contribuir a la formaci\u00f3n o transformaci\u00f3n de las capas m\u00e1s externas o incluso del manto m\u00e1s profundo, cercano al n\u00facleo.<\/p>\n<p>Las mol\u00e9culas de agua son importantes pues, \u201cincluso en proporciones \u00ednfimas, del orden del 0,1%, pueden modificar la viscosidad de los materiales, y por lo tanto la visi\u00f3n sobre la circulaci\u00f3n de materia y energ\u00eda en el interior de la Tierra\u201d, comenta el f\u00edsico Jo\u00e3o Francisco Justo Filho, docente de la Escuela Polit\u00e9cnica de la USP que trabaja junto a Renata Wentzcovitch desde 2007. \u201cUna gran cantidad de agua puede hallarse escondida en el manto inferior, en los minerales\u201d, afirma el geoqu\u00edmico Francis Albar\u00e8de, de la Escuela Normal Superior de Lyon, en Francia. \u201cQuiz\u00e1 el equivalente a un oc\u00e9ano entero\u201d. O incluso m\u00e1s, \u201cacaso varios oc\u00e9anos\u201d, medita Wentzcovitch. Mediante c\u00e1lculos inform\u00e1ticos, ella comenz\u00f3 a estudiar las posibilidades de que dos \u00e1tomos de hidr\u00f3geno sustituyan al magnesio unido con el ox\u00edgeno y formen unidades de H<sub>2<\/sub>O. \u201cCuanto m\u00e1s investigamos, hallamos mayor cantidad de defectos en las estructuras cristalinas, donde podr\u00eda combinarse el hidr\u00f3geno\u201d, a\u00f1ade. El problema reside en que no se sabe cu\u00e1nto hidr\u00f3geno puede hallarse almacenado en el manto.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p017_geofisica-info.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-100170\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p017_geofisica-info-219x300.jpg\" alt=\"\" width=\"219\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p017_geofisica-info-219x300.jpg 219w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p017_geofisica-info-748x1024.jpg 748w\" sizes=\"auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Dr\u00fcm<\/span><\/a>M\u00e1s abajo, la incertidumbre aumenta, frente a la imposibilidad de medir con precisi\u00f3n lo que sucede a 6.000 km de profundidad. Todav\u00eda se conoce poco sobre la composici\u00f3n del n\u00facleo terrestre, tan denso que concentra el 30% de la masa del planeta en dos regiones, una externa, l\u00edquida, y otra interna, s\u00f3lida, donde la temperatura puede sobrepasar los 6.000 \u00baC. Un equipo de la University College London utiliz\u00f3 el mismo abordaje conceptual que el grupo de Minnesota, la teor\u00eda funcional de densidad, para estimar la intensidad del flujo cal\u00f3rico proveniente de la regi\u00f3n lim\u00edtrofe entre el n\u00facleo y el manto, a partir de la cantidad de hierro, ox\u00edgeno, azufre y silicio sugerida por las velocidades de las ondas s\u00edsmicas que atraviesan el n\u00facleo y por el flujo de calor del manto inferior. Los resultados, que se publicaron en mayo en la revista <em>Nature<\/em>, indicaron que el flujo cal\u00f3rico que emana del n\u00facleo ser\u00eda entre dos y tres veces mayor que el estimado previamente. Hacia d\u00f3nde fue o va esa energ\u00eda, nadie lo sabe.<\/p>\n<p><strong>Minerales en descomposici\u00f3n<\/strong><br \/>\nDiversos estudios en curso se enfocan en el manto, una densa capa s\u00f3lida, levemente flexible, que se deforma muy lentamente, tal como ocurre con el alquitr\u00e1n. A no ser en las raras ocasiones en que el magma emerge a trav\u00e9s de los volcanes, trayendo material del manto, los estudios se realizan en forma indirecta, mediante el monitoreo de la velocidad de las ondas s\u00edsmicas, y resulta dif\u00edcil saber directamente lo que sucede en el manto. Los japoneses planean ir m\u00e1s all\u00e1 del record de los 12 km perforados y alcanzar el manto utilizando un nav\u00edo con una sonda similar a la de un petrolero. La misi\u00f3n, anunciada en el mes de julio en la revista <em>New Scientist<\/em>, no ser\u00e1 sencilla: los materiales de los taladros que se utilizar\u00e1n para perforar la corteza y llegar al manto deben resistir presiones 2 mil veces mayores que las de la superficie y temperaturas cercanas a 900 \u00baC, una tarea similar al plan de extracci\u00f3n de petr\u00f3leo de la capa de presal del litoral paulista.<\/p>\n<p>\u201cYo cocino rocas, para entender c\u00f3mo se formaron\u201d, dice el ge\u00f3logo Guilherme Mallmann, investigador del Instituto de Geociencias de la USP, quien adopt\u00f3 otro m\u00e9todo para conocer mejor el interior del planeta. En el laboratorio, somete los componentes qu\u00edmicos que constituyen los minerales a altas presiones y temperaturas. No obstante, los hornos y prensas como los que \u00e9l usa, s\u00f3lo permiten reproducir los fen\u00f3menos que ocurren hasta los 150 km de profundidad, la regi\u00f3n del manto superior en la que se forma el magma, que a veces emerge a trav\u00e9s de los volcanes. Las condiciones de presi\u00f3n m\u00e1s profundas del interior de la Tierra tambi\u00e9n pueden alcanzarse experimentalmente, seg\u00fan \u00e9l, pero eso resulta mucho m\u00e1s complicado. Como la presi\u00f3n es el resultado de la fuerza sobre una determinada \u00e1rea, el volumen del material analizado tendr\u00eda que ser muy reducido para alcanzar esas presiones alt\u00edsimas. \u201cConstruir prensas mayores es generalmente inviable\u201d.<\/p>\n<p>La perovskita, denominada as\u00ed en homenaje al mineralogista ruso Lev Perovski, se forma en ambientes sometidos a presiones y temperaturas elevadas que, en el manto inferior, pueden variar de 23 a 135 gigapascales (1 gigapascal es unas 10 mil veces mayor que la presi\u00f3n en la superficie terrestre) y entre 2.000 \u00baC y 4.000 \u00baC. Wentzcovitch exhibi\u00f3 la estructura cristalina de ese mineral \u2013un silicato de magnesio y hierro\u2013 en 1993, en la revista <em>Physical Review Letters<\/em>, mediante rombos verdes y amarillos, en alusi\u00f3n a la bandera brasile\u00f1a. La raz\u00f3n era simple: \u201cNostalgia\u201d, dice la investigadora, quien reside en las ciudades gemelas Mine\u00e1polis-Saint Paul, con 2,5 millones de habitantes, cerca de la frontera con Canad\u00e1, donde la temperatura durante el invierno puede mantenerse en -20 \u00baC durante semanas.<\/p>\n<p>En colaboraci\u00f3n con f\u00edsicos de Italia y Brasil, ella verific\u00f3 que los \u00e1tomos de hierro de un mineral denominado ferropericlasa, el segundo m\u00e1s abundante en el manto inferior, pierden una de sus propiedades m\u00e1s distintivas, el magnetismo, explicando as\u00ed un fen\u00f3meno que ya se observara en laboratorio. En 2007, Justo Filho trabaj\u00f3 en Minnesota con Wentzcovitch y juntos desarrollaron una serie de ecuaciones que establecen el cambio de las propiedades el\u00e1sticas y las velocidades s\u00edsmicas durante la sorprendente p\u00e9rdida de magnetismo del hierro como resultado del aumento de la presi\u00f3n en el mineral ferropericlasa.<\/p>\n<p>\u201cEl tama\u00f1o del \u00e1tomo de hierro disminuye cuando pierde el momento magn\u00e9tico y as\u00ed se convierte en el m\u00e1s denso, ferropericlasa. Adem\u00e1s, los minerales con hierro se ablandan durante el lento proceso de densificaci\u00f3n, tal como ya se hab\u00eda observado en el laboratorio, aunque a\u00fan no se lo hab\u00eda explicado\u201d, dice Justo Filho. Se trata de un fen\u00f3meno sorprendente porque lo normal es que el material se endurezca cuando se torna m\u00e1s denso.<\/p>\n<p>Los resultados a los que arribaron ambos cient\u00edficos fueron publicados en 2009 en la revista <em>PNAS<\/em> y explicaron la p\u00e9rdida de magnetismo bajo presi\u00f3n y temperatura equivalentes a las del manto inferior, que James Bedro, de las Universidades de Par\u00eds 6 y 7, hab\u00eda detectado en laboratorio e informado en la revista <em>Science<\/em> en 2003 y 2004. La verificaci\u00f3n experimental de ese fen\u00f3meno, uno de los grandes descubrimientos de la geof\u00edsica en los \u00faltimos a\u00f1os, indic\u00f3 que la proporci\u00f3n de hierro no magn\u00e9tico puede aumentar con la profundidad y, asimismo, que las capas m\u00e1s profundas del manto inferior pueden incluso ser m\u00e1s densas que las menos profundas.<\/p>\n<p><strong>La trayectoria<\/strong><br \/>\nCuando era una preadolescente, a Wentzcovitch le agradaba hacer las pruebas de matem\u00e1tica que su abuelo Adolfo Foffano le hac\u00eda hacer todos los d\u00edas que pasaban juntos, durante las vacaciones de fin de a\u00f1o en Sumar\u00e9, en el interior paulista. Ella estudi\u00f3 f\u00edsica en la Universidad de S\u00e3o Paulo y lleg\u00f3 a Berkeley, Estados Unidos, en 1983, por recomendaci\u00f3n de Jos\u00e9 Roberto Leite y Cylon Gon\u00e7alves da Silva.<\/p>\n<p>La trayectoria de Wentzcovitch incluy\u00f3 una temporada en Cambridge y en Londres, entre 1990 y 1992, luego de haber ampliado las posibilidades de utilizaci\u00f3n de sus t\u00e9cnicas de simulaciones de materiales. Sus nuevas t\u00e9cnicas eran tan vastas que serv\u00edan para estudiar el movimiento at\u00f3mico y las transformaciones de estructuras cristalinas en altas presiones y temperaturas. Para ello, utiliz\u00f3 el denominado c\u00e1lculo de primeros principios, que se basa en la teor\u00eda funcional de la densidad, cuya esencia es sencilla: la energ\u00eda total de un conjunto de electrones en estado de equilibrio depende de la densidad total de electrones.<\/p>\n<p>Al cabo de mucho trabajo, lo hab\u00eda logrado. \u201cEn menos de un mes, con mis t\u00e9cnicas, resolv\u00ed la estructura del silicato de magnesio a alta presi\u00f3n, en la que los investigadores de Cambridge trabajaban desde hac\u00eda dos a\u00f1os\u201d, comenta. Resolver una estructura, explica, \u201csignifica detectar la posici\u00f3n de equilibrio y los grados de libertad de una estructura cristalina con cierta simetr\u00eda que minimizan la energ\u00eda interna\u201d. Hasta entonces, tan s\u00f3lo se pod\u00edan determinar con facilidad estructuras tales como la del diamante, formada por dos \u00e1tomos en su base y un grado de libertad que se refleja en la distancia existente entre los \u00e1tomos de carbono. La estructura de la perovskita posee 20 \u00e1tomos de silicio, magnesio y ox\u00edgeno, y 10 grados de libertad, \u201csiendo mucho m\u00e1s compleja que la estructura de los semiconductores y, por ello, su comportamiento en altas presiones hasta ese entonces era desconocido\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Al principio, uno de sus problemas consist\u00eda en que no pod\u00eda verificar experimentalmente sus previsiones te\u00f3ricas. Empero, en 2003, trabajando con investigadores del Instituto de Tecnolog\u00eda de Tokio, Renata y su equipo de Minnesota analizaron el espectro de rayos X que difer\u00eda bastante de lo esperado en presiones tan altas. Y arribaron a la conclusi\u00f3n de que hab\u00eda ocurrido una transformaci\u00f3n de fase \u2013o modificaci\u00f3n de la estructura cristalina\u2013 en una estructura desconocida. \u201cAl principio no pod\u00eda creerlo\u201d, dice, \u201c\u00a1es que la perovskita parec\u00eda ser tan estable!\u201d. Al a\u00f1o siguiente, un art\u00edculo en la revista <em>Science<\/em> daba cuenta de la nueva estructura cristalina: la posperovskita, actualmente considerada el material m\u00e1s abundante en la regi\u00f3n del manto conocida como D\u201d, en contacto con la capa externa del n\u00facleo de la Tierra. \u201cLa posperovskita explica muchas caracter\u00edsticas geof\u00edsicas de esa regi\u00f3n de la Tierra\u201d, observ\u00f3 Mallmann, de la USP.<\/p>\n<p>La posperovskita presenta una estructura en capas, a trav\u00e9s de las cuales viajan las ondas s\u00edsmicas, a velocidades que dependen de la direcci\u00f3n inicial. Este trabajo reforz\u00f3 la conclusi\u00f3n de otros estudios que se\u00f1alaban que ese mineral podr\u00eda formarse a diferentes profundidades del manto inferior.<\/p>\n<p>En el informe publicado en la revista <em>Science<\/em>, en su edici\u00f3n del 24 de marzo de 2004, el f\u00edsico Surendra Saxena, de la Universidad Internacional de Florida, en Estados Unidos, cuestion\u00f3 las conclusiones, alegando que todav\u00eda cre\u00eda que la perovskita solamente se descompone en las regiones del manto m\u00e1s cercanas al n\u00facleo; y record\u00f3 que la teor\u00eda a\u00fan no era perfecta, aunque estudios posteriores sobre la propagaci\u00f3n de las ondas s\u00edsmicas parecen confirmar la presencia de posperovskita en la regi\u00f3n D\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTuvimos mucha suerte\u201d, coment\u00f3 Wentzcovitch. \u201cLos resultados de los c\u00e1lculos computacionales de velocidades en la posperovskita son sorprendentes, ya que reproducen muchas observaciones sismol\u00f3gicas de la regi\u00f3n D\u201d, hasta entonces inexplicables. No se trata de una mera coincidencia\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p018-19_geofisica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-100172\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p018-19_geofisica-300x113.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"113\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p018-19_geofisica-300x113.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p018-19_geofisica-1024x388.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Dr\u00fcm<\/span><\/a>Tambi\u00e9n en 2004, cuando ese trabajo comenz\u00f3 a circular, Wentzcovitch recibi\u00f3 una financiaci\u00f3n por valor de 3 millones de d\u00f3lares de la National Science Foundation, de Estados Unidos, para montar el Laboratorio Virtual de Materiales Planetarios y Terrestres (VLab) en el Instituto de Supercomputaci\u00f3n de la Universidad de Minnesota. El VLab agrup\u00f3 a qu\u00edmicos, f\u00edsicos, cient\u00edficos computacionales, geof\u00edsicos y matem\u00e1ticos, quienes, motivados por la posible existencia de posperovskita en otros planetas, comenzaron a percibir las probables transformaciones que los minerales podr\u00edan sufrir en el interior de los planetas gigantes del sistema solar \u2013J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno\u2013, con masas al menos 10 veces superiores a la de la Tierra, bajo presiones y temperaturas todav\u00eda mayores.<\/p>\n<p>Los resultados obtenidos por el grupo, del mismo modo que los detallados en la revista <em>Science<\/em> en 2006, presentando las probables transformaciones del silicato de magnesio en los planetas gigantes m\u00e1s cercanos a la Tierra, indicaron que estas t\u00e9cnicas de c\u00e1lculo pueden resultar \u00fatiles para estudiar la evoluci\u00f3n de los planetas. \u201cLos patrones de comportamiento de los minerales en planetas diversos no pueden constituir una mera coincidencia\u201d, sostuvo, frente a la audiencia que la escuchaba atentamente durante el seminario realizado en la USP.<\/p>\n<p>Las simulaciones del comportamiento de materiales en grandes profundidades y los estudios experimentales, sobre todo cuando coinciden, ayudan a definir los fen\u00f3menos que ocurren en el interior de la Tierra. En el mes de julio, investigadores franceses anunciaron que lograron reproducir en laboratorio las condiciones ambientales atribuidas al l\u00edmite entre el n\u00facleo externo y el manto inferior. Demostraron, por medio de an\u00e1lisis de rayos X, que las rocas parcialmente derretidas cuando se las somete a altas temperaturas y presi\u00f3n, pueden desplazarse en direcci\u00f3n a la superficie terrestre, originando islas volc\u00e1nicas, tal como es el caso de las que conforman el archipi\u00e9lago de Hawai.<\/p>\n<p><strong>Una Tierra m\u00e1s real<\/strong><br \/>\nLos nuevos informes sobre el interior del planeta promueven el trabajo de grupos brasile\u00f1os de investigaci\u00f3n en geof\u00edsica b\u00e1sica, enfocados en el examen de la Tierra a gran escala, en S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro, Rio Grande do Norte, el Distrito Federal y Rio Grande do Sul.<\/p>\n<p>Vistos en conjunto, los resultados ayudan a construir una imagen m\u00e1s s\u00f3lida de la Tierra, que ha sido representada en forma variada durante los \u00faltimos siglos. El conocimiento al respecto de la estructura de la Tierra ha avanzado bastante desde 1912, cuando el geof\u00edsico alem\u00e1n Alfred Wegener concluy\u00f3 que la Tierra estar\u00eda formada por placas r\u00edgidas que se desplazan, y se aleja cada vez m\u00e1s de las im\u00e1genes po\u00e9ticas de <em>Viaje al centro de la Tierra<\/em>, la magn\u00edfica obra del escritor franc\u00e9s Julio Verne, publicada en 1864. \u201cAhora sabemos que el interior de la Tierra, a diferencia de lo que escribiera Julio Verne\u201d, asegura Justo Filho, \u201ces absolutamente misterioso y ciertamente inhabitable\u201d. No por ello, a\u00f1ade Assump\u00e7\u00e3o, nuestro planeta deja de ser fascinante.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Simulaci\u00f3n y modelado de minerales a altas presiones (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6593\/simulacao-e-modelagem-de-minerais-a-altas-pressoes\/\" target=\"_blank\">n\u00ba09\/14082-3<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:<\/strong> Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:<\/strong> Jo\u00e3o Francisco Justo Filho &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 184.378,73<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nWentzcovitch, R.M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.aps.org\/prl\/abstract\/10.1103\/PhysRevLett.70.3947\" target=\"_blank\">Ab initio molecular dynamics with variable cell shape: Application to MgSiO3<\/a>. <strong>Physical Review Letters<\/strong>. v. 70, p. 3.947-50. 1993.<br \/>\nTsuchiya, T. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012821X04003383\" target=\"_blank\">Phase transition in MgSiO3 perovskite in the earth\u2019s lower mantle.<\/a> <strong>Earth and Planetary Science Letters<\/strong>. v. 224, n. 3-4, p. 241. 2004.<br \/>\nWentzcovitch, R.M. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/106\/21\/8447.short\" target=\"_blank\">Anomalous compressibility of ferropericlase throughout the iron spin crossover<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 106, p. 8.447-52. 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Transformaciones minerales en regiones profundas del interior del planeta","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-100160","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=100160"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100160\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=100160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=100160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=100160"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=100160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}